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Laureano Márquez: De la jalada

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Los adulantes, llamados en Venezuela popularmente “jalabolas” o “jalamecates”

Son componentes esenciales
de nuestra historia política

 

Adular es alabar a alguien de manera excesiva y casi siempre buscando un favor o mantener un determinado privilegio. Por tal razón, la adulación como proyecto político será tanto más poderosa cuanto menos institucional y democrático sea el sistema político. No es que en democracia no se jale, pero se jala menos o con mayor discreción, porque no todo depende de la voluntad de un solo hombre.

En los regímenes autoritarios y/o personalistas se jala con mayor intensidad, porque la adulación es el único mecanismo de ascenso social en un régimen que no admite la menor crítica y toma al adversario como enemigo. El jalabolismo se internaliza tanto que el adulante necesita llegar a creer que no jala, sino que piensa libremente. De hecho, necesita hacerlo para no sentirse tan miserable. Eso se da, de manera especial, entre los intelectuales, a los que les cuesta mucho reconocerse a sí mismos como “jalabolas” porque saben lo indigno de tal condición y entonces disfrazan su adulancia de concordancia casual para salvar sus conciencias. La gente sencilla, que es siempre más clara en todo, porque simplemente acepta las situaciones extremas y se adapta a ellas, está consciente de que adula para obtener algo y entiende la jalada como una alcabala más de las que tantas veces ha tenido que pagar a lo largo de su vida. Por eso suele ser muy práctica y directa en la jalada. Uno lo observa en televisión: jala e inmediatamente pide, sin enrollarse mucho.

El adulante o jalamecate también suele fungir como adivino. Esto es: muchas veces jala por instrumentos. Adula en temas en los que cree que puede halagar sin haber recibido señales del caudillo.

Son los casos en los que se producen los llamados errores de jalada porque a lo mejor el tipo no quería que le jalaran por allí.

Por tal motivo, la vía más segura para jalar es partiendo de las pautas que el propio jalado brinda, lo que reduce notablemente los márgenes de error. Por ejemplo: Ante un insulto de un líder cualquiera a un personaje, un jalador inteligente que jala sobre seguro, saldrá a insultar con mayor fuerza al personaje y a despotricar de él con mayor saña. Naturalmente que un jalabolas original que la pega, tiene mucha mayor oportunidad de llamar la atención del jalado.

Algo que conmueve siempre al adulado es ver a un subalterno arrastrarse hasta el extremo por él. Por ejemplo, el líder te insulta y tú concuerdas con él, como aquel personaje que ante una andanada de insultos del presidente Guzmán Blanco mientras lo corría de su despacho, dijo al caudillo: “Carajo, es que usted hasta cuando se arrecha es igualito a El Libertador”.

Bueno, eran unas líneas sueltas para ayudar a los jaladores a sacar mejor provecho del tiempo que les queda, porque a partir del 26 de septiembre, cuando haya un poquito más de división de poderes, los códigos de jalada seguramente cambiarán.

 


Por: Laureano Márquez
 

DUELO: por el cantautor de “Faltan cinco pa’ las doce” Néstor Zavarce

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Popularizó temas como “El pájaro chogüi” y “Faltan cinco pa’ las doce”,
inicio su carrera artística el años 40

Falleció el cantante Néstor Zavarce

 

El artista, recordado también por su actuación en varios filmes, entre ellos La Balandra Isabel llegó esta tarde , sufrió un infarto.

El cantante Néstor Zavarce falleció ayer, a los 74 años de edad, víctima de un infarto.

Nació en Jadacaquiva, estado Falcón, el 9 de abril de 1936. A los 12 años de edad se convirtió en el primer niño prodigio del cine venezolano al participar en la película La Balandra Isabel llegó esta tarde, una superproducción llevada a cabo por Luis Guillermo Villegas Blanco y su casa productora cinematográfica Bolívar Films en 1949. En ese largometraje, que ganó el Primer Premio de Fotografía en el Festival de Cannes en 1951, trabajó al lado de figuras como Arturo de Córdova, Juana Sujo y Tomás Henríquez, entre otros.

Después de varios filmes rodados en México, entre ellos Amanecer a la vida, Si muero antes de despertar y Armiño negro, Zavarce trabajó en la telenovela Doña Bárbara, producida en ese mismo país, lo que le valió el premio Ángel de Oro.

El incógnito:

Con una carrera consolidada en el mundo de la actuación, Néstor Zavarce fue escogido para participar en el concurso “El cantante incógnito” que fue promovido por El Show de las 12, espacio que animaba Víctor Saume en Radio Caracas Televisión.

El concurso, que atrajo a muchísima audiencia, invitaba a los televidentes a adivinar quién era aquel intérprete que aparecía cantando ante las cámaras con la cara tapada con una capucha. Cuando se descubrió que era Zavarce, la admiración del público que acudía a la televisora de la esquina de Bárcenas a ver a sus artistas favoritos no se hizo esperar.

Tuvo dos grandes éxitos musicales. El primero de ellos, “El pájaro chogüi”, un viejo tema de origen paraguayo con arreglos de música venezolana, que no paró de escucharse durante mucho tiempo en las radios nacionales. Posteriormente, hizo famosa una canción que aún suele sonar en las emisoras radiales cada 31 de diciembre, “Faltan cinco pa’ las doce”.

Néstor Zavarce también intervino en política y fue director del Poliedro de Caracas.

Será velado en la funeraria del Cementerio del Este a partir de hoy, a las 12:00 m. El sepelio se llevará a cabo mañana a las 11:00 am.


CÁNDIDO PÉREZ | Ciudad
EL UNIVERSAL | Aug 28 2010