Conocí a Simón Alberto Consalvi allá por el año 1955 o 1956, en La Habana
Desde entonces, gracias al azar, al destino y a eso que llaman afinidades selectivas, recorrimos el largo trazado de una amistad marcada indeleblemente por la política, el periodismo y la cultura. Por los encuentros continuos y también por algunos desencuentros ocasionales. Siempre aferrados, sin embargo, a una misma y fatal obsesión, el apego a los valores más ambiciosos e incorruptibles de la democracia, el buen gusto y la libertad.
Les cuento que Simón Alberto llegó a La Habana expulsado de Venezuela por la dictadura perezjimenista tras pasar una larga temporada en la terrible cárcel de Ciudad Bolívar. La Seguridad Nacional lo había capturado poco después del asesinato de Leonardo Ruiz Pineda, acusado de haber participado, junto con Ramón J. Velásquez y José Agustín Catalá, en la preparación y publicación clandestina del Libro negro de la dictadura, resumen ejemplar de los horrores de la época. Yo ya me movía en la periferia de los movimientos subversivos que agitaban las entrañas de la sociedad cubana, pero todavía estudiaba bachillerato y me separaban de Simón Alberto años y experiencias cruciales.
Quizá por eso, a pesar de su discreta timidez para referirse a sí mismo en primera persona, su imagen de joven intelectual revolucionario perseguido por las fuerzas del mal se convirtió de inmediato en un romántico modelo de vida muy digno de ser seguido al pie de la letra. Consciente o inconscientemente, me propuse entonces que nuestros pasos marcharan por un mismo camino, y en efecto así fue, desde nuestras tertulias en el hermoso patio colonial de su pensión habanera, entre palmeras exuberantes y puertas de madera adornadas con vidrios de colores, hasta nuestras actuales tertulias en la redacción de El Nacional. Bajo el influjo de nuestra visión común de la política, el periodismo y la cultura. Quizá por eso también, cuando una inesperada llamada telefónica me anunció su muerte, él acababa de llamarme, indignado, para darme su impresión sobre la última estocada del régimen contra Globovisión y la libertad de información. Como si, al fin y al cabo, nada realmente significativo hubiera ocurrido en todas aquellas décadas. O como si lo que importaba no fuera el resultado de nuestra lucha, sino la pasión por la lucha misma.
Por esta simple razón puede decirse que nunca nada le fue ajeno a Simón Alberto. Amigo y colaborador en sus tiempos de exilio de otros jóvenes revolucionarios cubanos, con quienes incluso compartió noches de prisión en el siniestro Castillo del Príncipe, fortificación militar española convertida en cárcel política por la policía batistiana, de rebeldes dominicanos afanados infructuosamente en derrocar a Trujillo y de algunos jóvenes nicaragüenses que muchos años más tarde conseguirían deshacerse al fin de la dinastía de los Somoza. A pesar del envidiable equilibrio de su carácter, porque por sus venas corrían ansias de horizontes abiertos de par en par al infinito, Simón Alberto siempre vivió irremediablemente comprometido con las causas de la justicia y la verdad.
A Simón Alberto le debo ese inquieto espíritu de solidaridad con los luchadores sociales de esta tierra. También le debo cosas menores, como la publicación de mi primer cuento en una revista habanera y mi primer trabajo periodístico, corresponsal en La Habana revolucionaria de la revista Momento, que él dirigía, y como columnista del diario La República. Luego Simón Alberto se fue de embajador a Yugoslavia y regresó a Caracas para fundar el Inciba y la editorial Monte Ávila, donde publiqué mi primer libro de ficción. Entretanto, yo me había ido a Barcelona a estudiar Filosofía y Letras y después a la Universidad de Michigan, a enseñar literatura española del Siglo de Oro y literatura latinoamericana contemporánea. Juntos trabajamos más tarde en las campañas y los gobiernos de Jaime Lusinchi y Carlos Andrés Pérez. Como canciller fue mi jefe cuando me tocó irme de embajador a Uruguay, y después, cuando me designaron canciller, él era embajador en Washington y yo fui su jefe. Al cabo de los años, gracias a las satisfacciones y los contratiempos, nuestra amistad terminó blindándose contra todos los peligros imaginables.
Pero sólo ahora, en la hora de su muerte, caigo al fin en cuenta de la importancia real que tuvo para mí su influencia y del hecho de no haberle confesado el peso exacto de su compromiso político e intelectual en mis años de formación. Con estas líneas trato humildemente de remediar ese descuido imperdonable.
Por: ARMANDO DURÁN
Política | Opinión
EL NACIONAL
LUNES 18 DE MARZO DE 2013
No sé si han visto algunos programas de supervivencia en donde uno o dos individuos, voluntariamente, se internan en una aterradora selva o en un desierto seco o helado. Uno de ellos lleva la cosa al extremo y hace el periplo descalzo; otro anda por allí sin fósforos, sin alimentos y sin agua; de hecho, a este demente lo llevan en helicóptero hasta esos inhóspitos lugares y allí lo dejan a la buena de Dios para que sobreviva.
Bueno, eso de “a la buena de Dios”, es un decir, porque detrás de estos “solitarios sobrevivientes”, existe un enorme equipo de producción que incluye camarógrafos, sonidistas, ayudantes y etc. ¡Esos son los verdaderos héroes de esas supuestas hazañas de supervivencia!, porque esos cineastas, además de pasar el mismo trabajo que el protagonista, tienen que cargar con el equipo de filmación.
Seguramente me equivoco, pero me parecen absurdas las personas que practican los llamados “deportes de alto riesgo”, con los que exponen la vida en un acto inútil de egocentrismo suicida. Ojo, respeto estos deportes de alta demencia, y me gusta presenciarlos con un whisky en la mano.
Tomar whisky es mi deporte extremo, por los peligros que conlleva; me explico: nos enfrentamos sobrios a un vaso de vidrio que podría explotar y desfigurarnos el rostro; para que el peligro sea mayor, al vaso se le agregan helados cubos de hielo friísimos que también son un riesgo para el deportista, ya que al ligarlo con el whisky, el hielo cruje, se fractura y se expande, haciendo aún más peligrosa la probable ruptura del vaso, que, de estallar por culpa del choque del alcohol contra el hielo infernal, podría, como mínimo, inutilizar nuestra mano o en el peor de los casos, cercenarnos la yugular.
Ni hablar del whisky en sí mismo; no podemos olvidar que es alcohol, y si, al momento de servirlo, coincide con la encendida de un cigarrillo, podría producirse un terrible incendio con consecuencias inimaginables para quienes nos estamos echando unos palos en el botiquín.
Los que se arriesgan a practicar este deporte extremo también tienen que tomar… bueno, tomar en cuenta, el daño que hace el agua con el que, con inocencia, a veces acompañamos el trago. Ese vital líquido es un peligro, veamos: ¿en qué se hundió el Titanic? ¿En whisky o en agua? ¿De qué fue el deslave de Vargas? ¿De whisky o de agua? ¿Qué destruyó Nueva Orleans o las ciudades costeras de Japón? ¿El whisky o el agua? Por eso tenemos que tomar no sólo whisky, sino conciencia, y preguntarnos muy seriamente sobre el daño que puede producir ingerir algo tan peligroso como el agua, capaz de destruir ciudades y de hundir enormes barcos. Hay un refrán que reza: “Si el agua daña el camino, ¿qué hará con el intestino?”. No quiero ni imaginar cómo se corroen las paredes estomacales en ese caso. Sin embargo, existimos valientes bebedores que optamos por la opción del saludable whisky.
Soy muy amigo de los parapentistas del club que está en Loma Brisa vía Aragua-Colonia Tovar. Me consta que ellos son personas excelentes dedicadas a lanzarse por enormes barrancos y, con suerte, logran volar. Ellos, al hacer esto, son unos valientes, o quizás simplemente unos locos; lo que sí les puedo asegurar es que ninguno de ellos tiene más coraje que mis amigos borrachos y yo, cuando ingerimos whisky.
Otro día les cuento el otro peligro de los tomadores de whisky: llegar a tu casa paloteado y que tu mujer te mate, o morir en el camino en manos de unos malandros.
Por: Claudio Nazoa
Política | Opinión
EL NACIONAL
LUNES 18 de MARZO, 2013
Maduro no pudo "contener" el llanto al expresar su admiración por Chávez.
Maduro no pudo “contener” el llanto al expresar su admiración por Chávez.
EL CALABOZO DE LA LIBERTAD
Una de las hijas del ex presidente Hugo Chávez, María Gabriela, publicó recientemente una carta muy conmovedora, en la que, entre otras tantas cosas, le pide a los sectores de la oposición un poco más de respeto hacia la figura de su padre. La misiva, muy bien redactada, no solamente expresa el llanto y el dolor de una hija, ante la lamentable y triste pérdida de su padre, sino lo que es más importante, la indignación por la manera cómo se ha tratado, por algunos sectores de la oposición, la desafortunada desaparición física del líder de la revolución.
Me solidarizo con María Gabriela. Y la acompaño en la pena. Yo también perdí a mi padre, un 5 de diciembre de 2001, por la misma enfermedad por la que ella perdió el suyo, y sé perfectamente lo que se siente.
No hay suficientes palabras para describir lo que se siente cuando uno pierde a su papá. Pero ser solidario con ella, no me impide poder decirle en unas cuantas líneas, que así como ella le exigió respeto a la oposición, a cuyos representantes llamó “sucios”, también debería pedir respeto a quienes desde el PSUV han mancillado y siguen mancillando el nombre de su padre, jugando con su cuerpo como si se tratara de cualquier cosa.
Apreciada María Gabriela: no fuimos nosotros los que matamos a tu padre. Tampoco fue el gobierno de Estados Unidos como lo anunció Nicolás Maduro. El Presidente Hugo Chávez decidió, asesorado por Raúl y Fidel Castro, internarse en un hospital de La Habana, en Cuba, desde el mes de junio de 2011. El Jefe de estado se fue caminando, sonriente y lleno de vida. Y regresó el 18 de febrero de 2013, desahuciado y moribundo.
Comparto la teoría de Rafael Ramírez, el presidente de PDVSA, quien esta semana declaró: “Al Comandante Chávez nos lo asesinaron”. Sí. Yo también creo que a Hugo Chávez lo asesinaron. Pero no creo que el asesinato lo hayan cometido las personas que están en la mente de Rafael Ramírez. Tengo mi propia lista de sospechosos en la comisión de ese delito. Una lista que seguramente no va a ser del agrado de Ramírez y muchos otros dirigentes del PSUV.
Soy de quienes creen que la muerte de Hugo Chávez debe ser investigada hasta el final. Chávez propuso investigar la muerte de Simón Bolívar, ocurrida hace casi 200 años.
Yo propongo investigar la muerte de Hugo Chávez, ocurrida hace apenas 15 días. No soy detective, ni juez, ni fiscal, ni policía, pero a riesgo de que me caigan encima, voy a proporcionar la lista de las personas que deben ser investigadas por el asesinato de Hugo Chávez. Todas estas personas deben ser llamadas a declarar cuanto antes, para que no sean capaces de borrar las evidencias:
■1.- Los que decidieron que Hugo Chávez se fuera a operar en Cuba, donde no existen verdaderos especialistas para curar el cáncer, comenzando por Fidel y Raúl Castro.
■2.- Los que deliberadamente le ocultaron al país y al mundo, pero muy especialmente a los miles y miles de seguidores de Chávez aquí en Venezuela, la verdadera magnitud de la enfermedad que estaba afectando al comandante.
■3.- Los que sabiendo que Chávez estaba gravemente enfermo, lo sometieron a una dura y desgastante campaña electoral, montándolo en tarimas, poniéndolo a cantar, organizándole giras y moviéndolo por diferentes partes del país, a sabiendas de que ese cuerpo no iba a poder aguantar semejante esfuerzo.
■4.- Los que montaron la olla de la famosa “prueba de vida”: una fotografía trucada, donde aparecía Chávez junto a sus dos hijas, diseñada para hacerle creer al país y al mundo que el Presidente estaba muy bien de salud y que no había pasado nada, para luego enterarnos gracias a su hermano Argenis, que el Presidente había sufrido un derrame cerebral en el mes de diciembre de 2012.
■5.- Los que contrataron a la famosa enfermera del Hospital Militar Carlos Arvelo, para que le dijera al país y al mundo otra gran mentira: que el Presidente había ingresado a ese centro asistencial caminando por sus propios medios.
■6.- Los que le dijeron al país que el Presidente había llegado el 18 de febrero alegre y robusto y que todo estaba perfectamente bajo control.
■7.- Los que le dijeron al país que se habían reunido con el Comandante en Jefe durante más de 5 horas, para trabajar y analizar la situación política y económica del país.
■8.- Los que le informaron al país que Chávez había firmado decretos, cartas de 30 páginas y hasta una devaluación del bolívar del 46% que enriqueció a muchos boliburgueses.
■9.- Los que desde hace más de una semana, utilizan el cuerpo del Comandante para hacer proselitismo y campaña política para lograr sus objetivos y blindar sus oscuros intereses, los cuales no son precisamente buscar el beneficio del pueblo venezolano, sobre todo de aquellos que viven en barrios y en sectores populares.
Por: GUSTAVO AZÓCAR A.
elnegroazocar@gmail.com
Politica | Opinión
Debo denunciar el incumplimiento en que incurrió el Tribunal Supremo de Justicia al evadir su responsabilidad, de primerísimo orden, de designar una junta médica que informara sobre la salud del primer mandatario, pues el desconocimiento de su verdadero estado de salud generó toda suerte de rumores, comidillas y especulaciones que en nada fueron útiles para la serenidad y el sosiego de la gente, especialmente de sus más fieles seguidores, quienes creyeron de toda fe y con absoluta confianza en los boletines políticos –nunca hubo un parte médico, todavía no sabemos oficialmente dónde tenía el cáncer o de qué murió– que cada semana salían de las oficinas del PSUV, más bien de sus laboratorios. Esa indefinición, ese incumplimiento de los preceptos constitucionales confundió igualmente al resto de la humanidad y a muchos presidentes amigos, quienes vinieron a visitar al Presidente, y no pudieron entrar en su habitación por el verdadero estado de su salud.
No puedo evadir mi crítica severa contra los principales dirigentes del Gobierno y del PSUV, especialmente Nicolás Maduro, Diosdado Cabello, Elías Jaua, Jorge Arreaza y el recién llegado de última hora, Ernesto Villegas, quienes, continuamente, con desfachatez, declaraban sobre supuestas mejorías en la salud del Presidente, generando falsas ilusiones en los venezolanos e igualmente enviando mensajes ficticios al resto del globo terráqueo.
Esas declaraciones confusas, evasivas y rodeadas de misterios y falsedades no pueden ni deben ser la conducta de los verdaderos demócratas cuyo norte es la verdad. Fue un uso abusivo y manipulador de medias verdades, que finalmente se desplomaron ruidosamente y dejaron al descubierto una maraña de contradicciones y falsos testimonios. Quienes fueron capaces de mentir a todos durante tanto tiempo no merecen gobernar.
La Asamblea Nacional, la Defensoría del Pueblo y la Fiscalía General de la República hicieron mutis frente a lo que se demostró era un entarimado de embustes, cuyo propósito innoble era utilizar el mayor tiempo posible para ejecutar una campaña electoral presidencial fuera de lapso, además de la ejecución de actos de gobierno, como créditos adicionales, nombramiento de ministros y embajadores y firma de compromisos externos, sobre cuya autenticidad quedarán dudas eternas.
Si el Presidente no pudo enviar correos ni mensajes por las redes sociales cómo pudo sostener reuniones frecuentes de trabajo de hasta cinco horas de duración, sobre todo cuando pocos días después se anunciaría su deceso. Tales dudas no son sino producto del vicio y la mentira, ese estilo cubano que rodeó los últimos días del presidente Chávez.
Acuso a la medicina cubana de mala práctica médica, sobre la base de las conclusiones de prestigiosos científicos que, ahora, con acceso a más información sobre el paciente, hablan de errores en el tratamiento de la enfermedad y, sobre todo, de las distintas operaciones a que fue sometido, con las cuales los atrasados galenos cubanos, actuando según un diagnóstico equívoco, lejos de mejorar la salud del paciente le complicaron su condición.
Acuso, finalmente, que algunos de los mandatarios visitantes del presidente Chávez, en su lecho de enfermo, se prestaron con complicidad premeditada a emitir declaraciones confusas que parecían anunciar mejorías que nunca existieron. La añagaza a que fueron sometidos los millones de seguidores del Presidente, atropellando la inocencia colectiva, es un escenario que todos debemos condenar y clausurar para siempre.
Finalmente, paz a sus restos. Fue un batallador incansable y un candidato titánico. Ya ingresó en la historia.
Por: EDUARDO SEMTEI
@ssemtei
POLÍTICA | OPINIÓN
EL NACIONAL
LUNES 17 de marzo DE 2013
La escasez de alimentos en Venezuela, un problema evidente en los anaqueles de los supermercados.
La escasez de alimentos en Venezuela, un problema evidente en los anaqueles de los supermercados.
“La escasez en Venezuela es similar
a la de un país en guerra…”
■ En los barrios se acabó el fiao.
■ Problemas en la distribución y los controles de precios explican el faltante en los anaqueles.
■ Roberto Rigobón, profesor del MIT, dijo que la disponibilidad de bienes de la cesta básica en Caracas es de 17%.
■ La clientela no paga, y como los supermercados las bodegas de las zonas populares de Caracas se ven afectadas por la escasez y la inseguridad.
■ “Los controles indefinidos en el tiempo y sin revisión traen problemas”, afirmó el presidente de la Cámara de Comercio. Las tiendas ya no fían a sus clientes de confianza.
Los alimentos y productos de aseo personal y limpieza del hogar son más costosos en los barrios y zonas populares de Caracas. Los pequeños comerciantes, en su mayoría informales, que tienen tiendas en las salas de sus casas o debajo de las escaleras y hasta improvisados en sótanos con apenas una ventana para despachar, señalan que les cuesta más llenar las pequeñas despensas y anaqueles porque también les ha afectado la escasez de productos básicos.
“Nadie nos despacha directamente, así que nos vemos obligados a comprar abajo, en el mercado mayorista los productos. Muchos alimentos aunque están regulados, nos cuesta conseguirlos a precios bajos y no hay forma de venderlos más barato en los barrios”, relata José Guerra, bodeguero y panadero en el barrio Isaías Medina Angarita, sector Las Torres, parte alta de Catia.
Para trasladar la mercancía desde el centro de Catia o desde mercado de Quinta Crespo y distribuidores en la zona central de Caracas hasta el barrio paga entre 150 y 400 bolívares por viaje, dependiendo de la cantidad de productos. Recuerda que el año pasado le despachaban directamente la harina panadera hasta el local, pero desde hace 2 meses ha tenido que bajar a comprar el bulto de harina de 45 kilos, por el que paga entre 500 y 600 bolívares a intermediarios que lo venden más caro, además del costo del transporte. “No se puede vender la canilla al precio regulado. Sólo hacemos pan campesino a 5 bolívares”.
Afirma que muchos alimentos básicos tampoco se encuentran en los barrios. “Traer productos regulados es muy difícil. Tenemos que pagar por un saco de azúcar de 50 kilos hasta 550 bolívares a los mayoristas de abajo en la ciudad. El azúcar está regulado en 6,11 bolívares, pero nos sale en 11 bolívares para venderla en 12. Entonces mejor ni vender ese producto para evitar problemas con la gente”, dice.
Considera que la situación económica está difícil para todos, pero desde hace muchos años que en los barrios se acabó el llamado “fiao”, o venta a crédito, incluso a clientes tradicionales. “Aquí ya nadie fia ni deja a crédito nada”.
Ventas detalladas:
Miguel Sánchez es otro bodeguero del barrio Isaías Medina Angarita, pero en el sector La Casilla. Cuenta que la gente compra lo poco que necesita para completar la comida del día. “Normalmente no hacen un mercado completo, pero vienen a comprar que si 20 o 30 bolivares de carne o 10 bolivares de tomate. Así todo de a poquito”, señala mientras despacha.
También refiere que ya no se fia a nadie un mercado grande, pero sí le quedan debiendo un bolívar o dos que muchos consumidores se lo pagan en la próxima compra. Sánchez sostiene que el abastecimiento es incompleto porque no consigue en los mayoristas todos los productos y cuando hay harina, azúcar, leche y otros alimentos regulados, tiene que comprar otros artículos para que le vendan por lo menos un bulto al precio controlado.
“A casi todos los productos regulados les pongo entre 2 y 5 bolivares más para poderlos vender, porque nadie nos despacha aquí en el barrio. Tenemos que bajar, pagar más caro a los distribuidores y costear el transporte que sale en mas de 250 bolívares”.
La lista de precios en su bodega es la siguiente: Harina de maíz en 8 bolivares, el kilo de queso en 120 bolivares, la boloña en 80, el kilo de carne de res en 80 y el kilo de pollo en 30 bolivares.
Sobre los artículos de cuidado personal e higiene señala que vende un rollo de papel higiénico en 6, un sobre de champú en 3 bolívares, un jabón de baño en 10 bolívares y un jabón azul en panela en 8 bolívares. También expende detallado el pañal en 5 bolívares y una toalla sanitaria en 3 bolívares y la medicina al detal como una pastilla de analgésico en 0,50 bolívares, un sobre de Teragrip en 10 bolivares.
Inseguridad y escasez:
En otro barrio de Caracas, en Los Mangos, parte alta de La Vega, la situación no es muy distinta. “No se consigue nada, antes iba a los mayoristas de Quinta Crespo a comprar por bultos la comida para abastecer la bodeguita, pero ahora tengo que comprar de a poco en varios supermercados: harina de maíz, azúcar, leche y aceite para traerlos al barrio”, señala Arelis Duque, propietaria de una pequeña tienda que tiene desde hace 14 años y que es su único sustento.
Indica que además de pagar por el transporte para traer la provisión para la despensa de la bodega, contrata a personas para que compren en los supermercados porque no se permite la venta al por mayor sino racionada. “Los precios los pongo entre 3 y 5 bolívares más para poder mantener la bodega”, justifica.
Un kilo de harina de maíz cuesta en las bodegas de la parte alta de La Vega 10 bolívares, el litro de aceite de maíz 20 bolívares, el kilo de azúcar 15 bolívares, el rollo de papel higiénico 6 bolívares y el paquete de 4 rollos 22 bolívares. El kilo de arroz 10 bolívares y el kilo de pasta 12.
“La caja de 360 huevos me la vendieron en 600 bolívares y cada huevo lo estamos vendiendo al detal en 2 bolívares, aunque ya hay otras bodegas que lo tienen en 3 bolívares. La gente se enoja por los precios, pero no entienden que todo esta más caro”.
Duque agrega que no se consigue queso blanco duro barato, el último que compró le costó 70 bolívares y vende el kilo en 80 para ganarle algo. Lo único que le despachan directamente son los jugos pasteurizados, algo de leche pasteurizada cuando hay, agua mineral en 20 bolívares el botellón y refrescos que los compra en una licorería.
Refiere que tenia una lista de clientes a los que les dejaba a crédito algunos productos, pero desde hace un año lo eliminó. “No se gana nada en esta bodega y si uno va a fiar, pues la situación se pone peor”.
Sostiene que por prudencia y para evitar problemas trabaja hasta las 7:00 de la noche y a veces hasta las 8:00. “Cuando uno ve que hay balaceras y problemas cierra, es mejor estar encerrado en la casa”.
Las cifras:
80 y hasta 100 bolívares cuesta un kilo de carne para bistec en los barrios de Caracas. El pote de leche en polvo se consigue en 40 bolívares y el kilo de pollo entre 31 y 35 bolívares250 y hasta 400 bolívares pagan los bodegueros de la parte alta de Catia por transporte para llevar la mercancía desde los distribuidores y mayoristas hasta el barrio.
Escasez similar a país en guerra:
Después de evaluar 182 países, Venezuela se situó en términos de escasez en la misma posición de un país en guerra o de los que han padecido una catástrofe natural, según un estudio realizado para las Naciones Unidas, citó Roberto Rigobón, profesor del MIT, Massachusetts Institute of Technology.
En el foro Perspectivas 2013, organizado por el IESA, Instituto de Estudios Superiores de Administración, el docente señaló que en Caracas sólo se encuentra 17% de los productos de la cesta básica de alimentos.
Agregó que las causas de la escasez aluden a problemas en la distribución y a los controles de precios que impone el Gobierno para reducir las ganancias de las empresas, pero el Ejecutivo tendría que considerar también que tiene una incidencia en el bienestar de la población.
Rigobón aseguró que fuera de las fronteras se percibe que los fantasmas de la prosperidad populista están afectando la economía venezolana. “Cuando los populistas mueren en el poder se crea una sensación de prosperidad que hace que el país sea ingobernable”.
Afirmó que parte de la inestabilidad que padece el país es porque no hay disciplina fiscal ni monetaria. Con respecto a la economía mundial dijo que se proyecta una alta recuperación este año.
Subsidio costoso. Pedro Luis Rodriguez, profesor del IESA y otro de los ponentes, recordó que el último aumento en el precio de la gasolina fue en el segundo gobierno de Rafael Caldera, en 1996, y que el subsidio al combustible fue de 16 millardos de dólares en 2012, lo que supone 550 dólares por venezolano al año. “Gastamos más en el subsidio a la gasolina que en salud o educación”.
A Pdvsa le cuesta 15 centavos producir 1 litro de gasolina y lo vende a 1,5 centavos por litro. Precisó que se debería aumentar en 900% el precio de venta para que la empresa cubra apenas los costos de producción. Indicó que anualmente se pierden 5,8 millardos de dólares, y destacó que cualquier incremento en el precio ayudaría significativamente a Pdvsa a mejorar su flujo de caja.
Faltan medidas:
El economista José Manuel Puente se refirió al ajuste cambiario y su impacto en los diferentes sectores productivos. Explicó que la devaluación pudo haber generado tres o cuatro puntos del PIB, pero es insuficiente para incentivar la producción nacional y reducir la brecha fiscal.
“La devaluación era inevitable. Ahora hacen falta medidas complementarias”, dijo Puente, y agregó: A finales de año podríamos ver nuevas medidas económicas”.
Señaló que el BCV presentó cifras que muestran que la economía creció 5,6% y que el sector financiero ha sido el más favorecido con un crecimiento de 33,5%, seguido de 16,6% en la construcción, impulsado por la Misión Vivienda, 9,1% comercio y 1,8% en manufactura.
El también profesor recordó que en el país prevalece la economía de importación y poco se produce. “Es mejor negocio ser comercializador que productor de algo”, afirmó.
Apuntó que las importaciones en 2012 fueron las más altas de la historia, 59,3 millardos de dólares, un nivel insostenible. Espera que este año se reduzca entre 10% y 15%. Mientras 96% de las exportaciones totales del país en 2012 fueron petroleras.
El sector comunicaciones, en particular las telecomunicaciones, repuntaron 11,5% en los últimos 13 años, afirmó.
Puente mencionó que los sectores comercio, automotor, salud y alimentos se verán severamente afectados por la devaluación y la desaparición del Sitme.
“Con el aumento del valor del dólar a 6,3 bolívares el Gobierno se debate entre reajustar los precios de los productos congelados, con lo cual aumentaría la inflación, o mantener el mismo precio, aunque estos impliquen escasez o desaparición de los rubros regulados”, expuso.
El economista destacó que los venezolanos tienen que entender que la disciplina económica es fundamental para generar bienestar.
Añadió que el BCV ha transferido recursos al Fonden y se ha quedado sin mecanismos para actuar.
El académico advirtió que sin una política fiscal expansiva y un mecanismo alternativo a Sitme para que fluyan las divisas, la economía tendrá recesión y alta inflación.
Señaló que los especialistas proyectan que la economía venezolana podría crecer entre 0% y 2%, la inflación entre 28% y 30% y el Gobierno mantener una política fiscal expansiva ante un posible evento electoral.
Plan Siembra no alcanzó las metas:
Pedro Luis Rodríguez, experto en petróleo, recordó que el Plan Siembra 2005-2012 no logró la meta de aumento de producción, refinación y exportación que se planteó el Gobierno. De los 3,22 millones de barriles que se producían en 2005, la capacidad de refinación disminuyó 45% y las exportaciones descendieron 7,5% con respecto a ese año, en particular después de la explosión en la refinería de Amuay.
Destacó que el índice de producción de los países petroleros ha aumentado, de manera excepcional en el caso de Brasil, pero no ocurre así en Venezuela que se redujo 8%.
Rodríguez explicó que el Plan Siembra 2013 proyecta aumentar en 95% la producción, refinación y exportación, lo que supone un incremento de 400.000 barriles diarios. Para alcanzar las metas se requiere una inversión de 20 millardos de dólares en 6 años, pero Pdvsa no cuenta con los recursos.
Destacó que es indispensable la participación de empresas privadas para impulsar el desarrollo. Para este año Rodríguez prevé una mayor coerción en el sector petrolero, más pragmatismo en la toma de decisiones y más flexibilidad para establecer alianzas con socios privados. Considera además que se postergarán las inversiones cuantiosas.
Por: KATIUSKA HERNÁNDEZ
Dulce María Rodríguez
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Domingo, 16 de marzo de 2013
La tecnología de la comunicación como herramienta para embaucar al pobre..
No hay nada cierto en cuestión de cultos y algunos que se forjaron con la intención de que se extendieran por siglos, y hasta milenios, no traspasaron el duelo de sus seguidores y colaboradores más cercanos.
Las referencias históricas serían larguísimas, y por eso nos limitaremos a citar dos que impactaron el siglo XX, como fueron el de Stalin en la Rusia Soviética, y el de Mao en la China comunista, modelados para perdurar por los siglos de los siglos y apenas hoy un recuerdo incómodo en las mentes de historiadores y curiosos que se atreven a visitarlos.
Perennidad que me parece se esfuma porque el culto, que es génesis del mito, no puede destrabarse de los hitos que marcaron a sus gestores con hazañas que, siempre tienden a examinarse a la luz de su contribución a que la humanidad se eleve a más y más libertad, equidad, democracia, igualdad y justicia, concebidas como fuerzas contrarias al poder personal absoluto y abusivo, y no como palancas que lo avalen y consoliden.
Estoy convencido que esta conexión entre Chávez y sus precursores totalitarios, será el final del culto chavista, ya que, su adscripción a la fórmula marxista de “intercambiar libertad por igualdad” como anzuelo para establecer una poderosa plataforma de poder que al final se engulle a la libertad y a la igualdad, nos lo revela como un epígono menor de Josep Stalin, Mao Tse Tung y Fidel Castro, buenos para continuar provocando terrores entre los millones de seres humanos que quedaron transidos por la desilusión y el dolor, y malos para ser evocados con sonrisas para agradecerles algún bien regado a su paso por la política y la historia.
A este respecto, no hay dudas de que viene un tiempo para evaluar con objetividad e imparcialidad en cuando bienestar real se tradujeron las llamadas políticas sociales chavistas, y si no fueron un recurso más para encontrar apoyos que le permitieran establecer un gobierno fuerte, de dictadura vitalicia, que Chávez no dudó en conferirle una durabilidad de cerca de 50 años.
Logros, que de ser engañosos, no se excusarían, porque tiempo tuvo, petrodólares le sobraron y recursos y equipos humanos pudo encontrarlos dentro o fuera del continente que no se hubieran negado a darle una mano al comandante-presidente.
Y que no podrían sino llevarnos a la conclusión de que. en el caso de Chávez. nos encontraríamos ante un hábil demagogo, un incomparable histrión que hizo un uso sin medida ni límites de los medios audiovisuales electrónicos y convencionales para lograr por medio de gestos y palabras lo que por la vía de la heroicidad y la épica le estuvo vedado.
En este orden, no sería exagerado afirmar que Chávez fue el primer caudillo de los tiempos de las altas tecnologías aplicadas a la comunicación (TIC), de la era digital y las redes sociales que le permitieron un acceso a públicos e interlocutores que jamás soñaron Stalin, Hitler, Mao, Mussolini, el Ché y Fidel.
Conocido, alabado, detestado, mencionado, odiado, o recordado en todos los rincones del mundo donde se ofrecieran los servicios de televisión por cable, celulares, face-book, tuiter, o WhatsApp.
O donde todavía quedaran salas de cine, o librerías, o tertulias, o cafés con tiempo y condumio para hablar o discutir de política con savoir o fair play.
Un personaje universal, en fin, pero no de una manera distinta a como lo eran las grandes estrellas del rock, la salsa, el cine, el béisbol, el fútbol, el tennis, la Fórmula 1, la fashion, la haute cuisine, o cualquier otra onda del entretenimiento.
Un rico y famoso -¡imagínense!- pero que, además, era revolucionario, redentor de los pobres y aun de la humanidad.
De ahí que, a diferencia de algunos analistas (Naím, Sanares, Petkoff, Peregil, Castañeda) que salieron en los últimos días a justificar el paso de Chávez por la política diciendo que “había empoderado a los pobres de Venezuela y América latina”, yo creo que fueron “los pobres quienes lo empoderaron a él”, pero en la medida que las altas tecnologías le permitieron convencerlos de algo que nunca se propuso: sacarlos realmente de la miseria, la desigualdad, y las injusticias sociales.
Las tecnologías de la comunicación como herramientas para embaucar a los pobres y utilizarlos y convertirlos en aliados de los dictadores, ya era un artificio que habían aprovechado Hitler, Mussolini, y Fidel Castro, pero digamos que es Chávez quien las tropieza con unas capacidades que las llevaron a extremos inimaginables que en segundos transfiguran a los charlatanes en profetas, y a los demonios en santos.
Audacia que no le quita el mérito de emerger como un “Obi-Wan-Kenobi” de los pobres y descamisados, pero que se hace agua cuando se procura invocarlo para la fabricación de un mito que no puede permanecer por que no dejó nada, algo físico que no sea otra cosa que el artificio y la utilería.
Lo veremos en los próximos meses, o quizá semanas, cuando su nombre resaltará más por la carencias en que continuarán los pobres de Venezuela después de ver el ingreso al país del BILLÓN Y MEDIO DE DÓLARES del último ciclo alcista de los precios de crudo (2004-2009), mientras Chávez, que estaba más preocupado de exportar una revolución donde él sustituyera a Fidel Castro, los dilapidó financiando las postrimerías del totalitarismo cubano y de cuanto seudo líder de izquierda latinoamericano quisiera acceder al poder sin disparar un tiro, sino cientos de millones de dólares a los electores de la D y E.
“Don Regalón” se autocalificó a sí mismo alguna vez y los 125 mil barriles de petróleo diarios que donaba sin ninguna contraprestación que pudiera tomarse como pago a Cuba (aparte de refinerías, suministro de medicinas y alimentos, urbanizaciones de cientos de casas, mejoras en el sistema eléctrico y dinero líquido), la compra de café y carne subsidiados, y donación de termoeléctricas a Nicaragua, la asistencia en equipos, refinación y suministro de gasolina y otros derivados de crudo a Ecuador, así como prácticamente todo lo que necesitaba a Bolivia, nos hablan de un redentor que estuvo más preocupado de comprarse un liderazgo continental a punta de petrodólares, que de aliviar la suerte de los millones de pobres de Venezuela que, eran, a fin de cuentas, los dueños de toda esta riqueza.
Pero hubo también malos y pésimos negocios con Brasil, Argentina, Bielorrusia, Rusia, Irán y China y todo para dar cumplimiento a otra dogma que no deja de cumplir todo marxista que se precie de tal: su furiosa y arrebata estatura antinorteamericana.
En ese contexto, puede sostenerse que Chávez ensayó a resucitar una suerte de miniguerra fría, pasando él, Chávez, a replicar el papel de Stalin, Mao y Fidel (una suerte de “tres en uno”) y la Venezuela petrolera, socialista y saudita a sustituir a la Unión Soviética.
Nombres de personajes y países que no pueden dejar de resonar estos días por los ojos y la mente de los venezolanos, cuando observan con asombro que sus herederos quieren despedirlo de este mundo con los ritos y ceremonias que rodean y rodearán los entierros de otros revolucionarios y caudillos, pero sin haber cumplido sus hazañas.
Fastos anacrónicos, medioevales, primitivos, rupestres y postmodernistas que colocan por fortuna a Venezuela, no ante su futuro, sino ante su pasado reciente.
Por: Manuel Malaver
Politica | Opinión
Domingo 17 Marzo, 2013, del 2013
Cuando el candidato de la oposición venezolana Henrique Capriles Radonski dice que la elección presidencial del 14 de abril será una lucha de “David contra Goliat”, en la cual el candidato del gobierno contará con una ventaja formidable, no está exagerando.
De hecho, la elección para escoger a un sucesor del fallecido presidente Hugo Chávez será una de las contiendas electorales más desiguales realizada en cualquier país en los últimos tiempos.
Veamos los hechos:
En primer lugar, el presidente encargado y candidato gubernamental Nicolás Maduro ha manipulado la agenda electoral extendiendo las ceremonias póstumas a Chavez durante varias semanas, lo que le da una enorme ventaja propagandística. Maduro se beneficia automáticamente de la deificación de Chávez en los medios controlados por el Estado, y también usa los actos en memoria del ex presidente como plataformas para hacer discursos de campaña transmitidos a todo el país.
En segundo lugar, Maduro ha gozado de mucho más tiempo que Capriles para organizar su maquinaria electoral. Comenzó a preparar su campaña casi dos meses antes, mientras engañaba al país diciendo que la salud de Chávez estaba en franca mejoría, y que, por lo tanto, no haría falta realizar elecciones.
Hasta poco antes de anunciar la muerte de Chávez, Maduro seguía diciendo que el difunto presidente estaba en plena recuperación, y que Chávez incluso presidía reuniones de gabinete desde su lecho de enfermo en Cuba. Cuando algún periodista ponía en duda estas afirmaciones, Maduro lo acusaba de ser un “lacayo del imperio”.
En tercer lugar, Maduro tendrá una ventaja de más de 10 a 1 en el tiempo de propaganda asignada a cada candidato en la televisión.
El candidato de oposición solo tendrá derecho a cuatro minutos diarios de avisos pagos por canal de televisión. Maduro, en cambio, podrá usar esos mismos 4 minutos, además de 10 minutos adicionales diarios de publicidad institucional reservada para el gobierno, sumado a las “cadenas” de televisión que realiza constantemente en su calidad de presidente. Si contamos todo esto, la ventaja de Maduro en tiempo televisivo sera más cercana al 100 a 1.
En cuarto lugar, hasta el momento de escribirse estas líneas, el gobierno no ha accedido al pedido de Capriles de realizar un debate público, televisado, entre los dos candidatos.
En quinto lugar, el gobierno no ha dado tiempo para que se revisen los padrones de votantes registrados.
Venezuela tiene un número inusualmente alto de votantes registrados —casi 19 millones en un país de 29 millones de habitantes–, lo que hace que muchos opositores sospechen que funcionarios cubanos que están oficialmente a cargo del sistema de identificación nacional de Venezuela hayan dado más de una tarjeta de votante a los empleados públicos partidarios del gobierno.
En sexto lugar, la intimidación gubernamental es abierta. El ministro de defensa de Venezuela, Diego Molero, cuyas fuerzas armadas estarán a cargo de proteger los lugares de votación el día de las elecciones, dijo en una ceremonia pública el 7 de marzo que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana de Venezuela es “revolucionaria, antimperialista, socialista y chavista”. Eso va a mantener alejados de las urnas a muchos opositores, especialmente en zonas rurales donde el ejército prácticamente controla la votación.
Además, muchos venezolanos creen que las máquinas biométricas instaladas en los lugares de votación son capaces de identificar a los votantes opositores. Aunque eso difícilmente sea cierto, el gobierno alienta esos rumores para intimidar a los opositores, según la oposición.
En séptimo lugar, el gobierno no permitirá observadores internacionales en esta elección, como las misiones electorales de la Unión Europea o de la Organización de Estados Americanos. En cambio, sólo permitirá una “misión de acompañamiento” electoral de UNASUR, el grupo regional sudamericano que Chávez contribuyó a crear, y que ha servido de foro regional para sus iniciativas.
Hay una gran diferencia entre observadores y “acompanantes” electorales. Mientras los primeros hacen una evaluación sistemática de todo el proceso electoral —incluido el acceso a los medios— desde varios meses antes de una elección, los segundos llegan la país unos pocos días antes, y solo observan el acto electoral.
En octavo lugar, las autoridades electorales venezolanas, como todo el sistema de justicia, son una broma. El Consejo Nacional Electoral y el Tribunal Supremo están a cargo de chavistas. Y la procuradora general de Venezuela es la mujer de Maduro.
Mi opinión: Las elecciones del 14 de abril serán una contienda de David versus Goliat, pero con David subiéndose al ring con las manos atadas.
Por supuesto que Capriles tiene que presentarse, y dar la batalla, porque no hacerlo sería un desastre para la oposición: desmantelaría su aparato electoral y le cedería todo el terreno al gobierno.
Pero si Maduro gana, como es probable, sería absurdo que el mundo juzgue el resultado de estas elecciones como una prueba de que el chavismo es inmensamente popular en Venezuela.
Por: Andrés Oppenheimer
aoppenheimer@MiamiHerald.com
Politica | Opinión
@oppenheimera
“Tan recientes los hechos,
tan incierto el devenir..”
Una cosa podemos dar por segura: los obituarios de Chávez constituirán material para el estudio y no poco bochorno. Los analistas más metódicos toparán con el hecho de que uno de los tópicos más recurridos, después del cacareado carisma (que algunos jamás percibimos), es el aserto según el cual el fallecido autócrata encabezó un gobierno que favoreció a los pobres.
En muchas notas sorprendía el hecho de que, inmediatamente después de esa afirmación (una especie de santo y seña para ingresar en el asunto), se hacía el inventario de la destrucción que Chávez obró en la economía, la infraestructura, la seguridad ciudadana, la institucionalidad y la unidad nacional. ¿Cómo pueden dar por cierta una impronta positiva para los pobres, al tiempo que se hace un balance tan nefasto de las condiciones indispensables para superar esa condición? Tengo para mí que esta paradoja es hija de la pereza: lo más fácil es concluir que Chávez era inepto, pero auténtico en su sensibilidad hacia los desposeídos; que la adquisición de una nevera gracias al candidato que la regala en faena proselitista es mucho “para quien no tiene nada”; y, finalmente, que Venezuela se merecía a Chávez.
La verdad es que lo contrario de la pobreza no es la tenencia de unas monedas en el bolsillo. Ni siquiera un aumento provisional del consumo. Lo opuesto a la pobreza es la mejoría estable de la capacidad adquisitiva; es el acceso a un empleo bien remunerado y garantía de permanente capacitación; es, en suma, el diseño y aplicación de políticas públicas capaces de generar las condiciones para que los ciudadanos puedan desarrollar sus capacidades productivas. Y esto último no puede garantizarlo un Estado en solitario y mucho menos en pugna permanente con el sector privado.
La verdad es que entre 2004 y 2008 se registró en Venezuela un notable aumento en el consumo, atribuible al alza espectacular de los precios del petróleo. El destino de ese ingreso extraordinario no fue la inversión ni una planificación de esas que dan frutos en el largo plazo, sino que se arrojó al torrente de la liquidez. “Se tiró para la calle”. Hubo, pues, una repartición de la renta, y la siembra del petróleo quedó una vez más pospuesta. Pero el régimen, en su voracidad propagandística, presentó el realero circulante como un logro de su “política social”. Esto es, “del amor de Chávez por los pobres”.
Ya en el primer semestre de 2001, el INE daba cuenta del frenazo de aquel supuesto desarrollo social.
Había menos plata. Y mucho más gente que mantener, puesto que cada año se abultaba la nómina de las ayudas en el extranjero, sin excluir a los Estados Unidos, la primera economía mundial.
La dolorosa verdad es que el régimen de Chávez podía poner pañitos calientes pero no sacar a nadie de la pobreza porque nunca se lo propuso. Porque para empujar gente de la clase baja a la media es preciso crear y multiplicar las oportunidades para que sus capacidades se traduzcan en mejor ingresos fijos, así como en un entorno que ofrezca seguridad jurídica y ciudadana, acceso igualitario a los servicios sociales y público, así como a los derechos civiles y políticos.
La terrible verdad es que tras los años de bonanza, solo explicables por el repunte de los precios de los hidrocarburos, hoy tenemos un país abrumado por el déficit fiscal, la inflación, el desabastecimiento, el centralismo, la corrupción administrativa, el militarismo y, más que nunca, la dependencia ilimitada del petróleo.
Lo peor de todo es que muchos de los beneficios que los pobres venezolanos recibieron, porque tenían todo el derecho a ello y porque, como acaba de establecer el Informe sobre Desarrollo Humano 2013, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) “en la última década todos los países aceleraron sus logros en las dimensiones de educación, salud e ingresos; en tanto que ningún país sobre el cual había datos disponibles tuvo un valor del IDH más bajo en 2012 que en 2000”, fueron asignados por la vía de las listas o censos concebido para facilitar el chantaje político.
La verdad es que esos pobres fue mucho lo que tuvieron que acosar a Chávez y a su séquito para entregarles un papelito con sus planteamientos y súplicas. Cuántas veces el tal empoderamiento no ha sido más que un alivio pasajero… logrado con gesto mendicante que en mucho degrada al pobre individuo puesto en tan indigna situación.
Por: MILAGROS SOCORRO
POLÍTICA | OPINIÓN
CIUDAD | CARACAS
EL NACIONAL
DOMINGO 17 de Marzo 2013
El mismo, Chávez, es una contradicción histórica: fracasa como golpista pero la democracia de las urnas le da el triunfo al golpista arrepentido.
El mismo, Chávez, es una contradicción histórica: fracasa como golpista pero la democracia de las urnas le da el triunfo al golpista arrepentido.
El pensamiento mágico dura
hasta que llega el hambre…
Debe ser amor. Imagino la afonía de esas voces el día de mañana cuando repitan por centésima vez que Chávez no se va porque ahora Chávez es todos. Creerán que despiertan entre los retazos de tela roja y mojada que caen sobre el asfalto del Paseo de Los Próceres. Preguntarán por qué. Le hablarán a otro micrófono como hoy, primero en voz baja para subir el tono a poco a poco y terminar en un grito que es un despecho y un insulto y un disparo al cielo. Nadie dijo nunca que el amor es siempre saludable. Esto también es amor.
¿Qué más podría ser? Yo vi caminar a un rey precedido por dos hombres tocando trompetas; otros dos portaban a la zaga sombrillas de colores para protegerlo del sol; y a cada lado un panegirista rivalizaba en inspirados elogios al rey”
Eliot Weinberger.
La juramentación masiva del pasado 10 de enero fue una jugada maestra en el tablero trucado que es Venezuela. “Yo soy Chávez”, decían las franelas. “Somos soldados e hijos leales de Chávez”, vociferaba con manotazos pesados Nicolás Maduro. Nada de palabras racionales, nada de salvar al mundo del capitalismo; ese día Chávez se diluyó entre sus partidarios bajo la promesa mística del amor. Bienvenidos al pensamiento religioso: ya no hay partidarios sino feligreses.
Dicen que el 5 de marzo empezó el chavismo sin Chávez, pero ¿cuál chavismo sin Chávez? Si solo la muerte define el “sin”, entonces sí, pero si tiene que ver con la posibilidad comentada años atrás de que un grupo de políticos pudiera ejercer el poder más allá de Chávez, el asunto cambia. Su ausencia física no implica ausencia simbólica y el resultado electoral de las elecciones dependerán en buena medida de cómo el chavismo administre el capital político que representa la muerte del ex presidente en términos religiosos. Suena complicado, pero las señales están bastante claras.
Maduro marcó la pauta durante el anuncio oficial al reciclar el “Volveremos y seré millones” de Túpac Amaru. Diosdado Cabello quiso ser pragmático y aunque se empeñó en conjugar cada verbo en pretérito –“Chávez fue…”, “Chavéz hizo…”–, los feligreses lo corrigieron en coro hasta llevarlo al cauce: “Cuando tengamos un problema, pensemos qué haría Chávez”. Ayer cientos de testimonios de genuino dolor volvían a la misma idea: Chávez no murió. Chávez no se ha ido. Primero dios y después Chávez –y viceversa–.
Así que esta es una historia de amor porque es una historia de fe.
¿Por qué hay tanta violencia en el presunto discurso de reconciliación y respeto? Aquí conviene pensar en la relación más dañina que cada quien haya tenido. ¿Recuerdan esa flaca que les jodió la vida? Tráiganla de vuelta.
El amor dañado y estúpido es partidista por cuanto se basa en el estás conmigo o estás sin mí y una relación que anula la dimensión individual dura mientras dure la entrega de amar lo que el otro ama y odiar lo que el otro odia. Ahora añadan una promesa: “Estaremos juntos hasta el dosmilsiempre” y piensen qué ocurre si en esa relación irracional y asimétrica la promesa de eternidad se rompe. Uno puede seguir, aprender algo y cometer un error distinto con la próxima persona.
O uno puede hacer política.
La caravana de ayer y el féretro abierto de estos días prolonga la promesa de felicidad a través del pensamiento mágico. Este es un chavismo con Chávez, aunque ese Chávez sea otro, y solo existirá como movimiento político organizado mientras su presencia permanezca. Cuando se diluya –que lo hará como ha pasado con todos los Perón y los Stalin–, el chavismo será otra cosa: un entusiasmo, una idea de justicia, una foto emotiva, una vigilia en la Plaza Bolívar, pero para ganar elecciones, insisto, el chavismo necesita una estructura religiosa porque ha sido el peor gestor de lo pragmático. Y necesita una feligresía fundamentalista, sensible, que no tolere a los que estén al margen de su culto.
Como la futorología es un asunto lejano, toca pensar en las elecciones y la oposición necesita asimilar que el pensamiento mágico corresponde a Chávez. Es como tratar de juntar dos imanes por el mismo polo: si los acercas mucho, se repelen; si los alejas, no existe tensión; pero hay un punto precario en el que los campos conviven. La oposición no puede repeler, tampoco ignorar ese discurso oficial o perderá espacio; necesita hacer las preguntas adecuadas para mostrar un camino alternativo: Si este señor por el que lloran no pudo resolver todos los problemas, ¿cómo estos otros, sucesores vulgares de segunda línea, podrán hacerlo? Aquí venimos a reactivar el país, el de los partidarios y el de los feligreses.
Algo así.
Uno podría sospechar que el pensamiento mágico dura hasta que llega el hambre. Cuando Stalin murió, Nikita Jrushchov, quien lo acompañó en tantas crisis, entendió que el país debía insertarse en la carrera espacial para maniobrar la Guerra Fría en lugar de verse en el espejo del pasado, de modo que fue él, comunista y presunto stalinista, quien comenzó el proceso más brusco de revisionismo histórico. El mundo conoció la palabra Gulag.
Al morir Perón, Argentina reportaba un crecimiento de 5,53% y una inflación de 23,47%. Por más que la viuda Isabel Perón asumiera la presidencia durante casi dos años para perpetuar –otra vez mediante el amor– el culto, en ese periodo la economía decreció hasta -2,02 y la inflación llegó al 443,97%. Algo se rompió.
Es cierto que la muerte de ambos estuvo sucedida por una prolongación del comunismo y una dictadura militar fascista, respectivamente, pero a falta de transiciones democráticas tras la muerte de un líder carismático similar a Chávez, ambos casos muestran que pervivieron como entusiasmo más no como maquinaria política organizada. Aunque Stalin sea más popular hoy que tras la caída de la URSS, no gana elecciones; aunque el kirchnerismo mame del peronismo, es un animal de otra especie.
El pensamiento mágico es una retórica poderosa hasta que llega la hora de redactar un milagro.
Decía que esta es una historia de amor y no hay que olvidar que también el amor, como la fe, se desgasta. Si la oposición convence a partidarios y feligreses de su capacidad para gobernar, tal vez las lágrimas de hoy se conviertan en nostalgia y la memoria de cada quien se encargue de darle a Chávez un espacio privado que no esté por encima de lo público.
Chávez hizo visibles a esos que ahora lo lloran, por eso no existe el chavismo sin Chávez. La pregunta es otra: ¿existirá el chavismo sin poder?
Por: Marcel Ventura
Oficialismo | Psuv
Politica | Opinión
7 de Marzo de 2013
Muchos ya ven y sienten que Capriles es
Venezuela y que Maduro no es Chávez…
Falta poco para que se derrumbe el mito de que “ahora Pdvsa es del pueblo”, como ha dicho el régimen desde que expulsase a los 20 mil mejores técnicos de nuestra industria petrolera, muchos de los cuales ahora acrecientan la producción energética de países como Arabia Saudita, Colombia, México, Canadá y otros. Había iniciado este artículo con críticas al “sucio” e irrespetuoso uso electoral que el fraudulento presidente encargado, Nicolás Maduro, ha hecho de las exequias presidenciales, cuando recibí varios mensajes de ingenieros y administrativos de Pdvsa denunciando que el ministro Rafael Ramírez ordenó suspender las labores regulares de la empresa y poner a todo su personal al servicio de la candidatura de Nicolás Maduro. Citan que en oficinas y talleres de diseño y dibujo técnico de Pdvsa se están elaborando miles de costosas pancartas, afiches y otros señuelos electorales para el candidato oficial. Las finanzas de la empresa se desvían hacia el pago de movilizaciones electorales y de otras cuantiosas facturas, como ya hizo en las presidenciales de 2012.
Pdvsa ha financiado el modelo político del chavismo dentro y fuera de Venezuela. La regaladera de miles de millones de dólares a Cuba, Argentina, Bolivia, Nicaragua y otros, y el envío de petróleo no pagado a PetroCaribe para “amarrar” votos en los organismos internacionales, han sido una sangría, aun con precios del crudo por encima de $100 el barril. Ante inminencia del revocatorio presidencial en 2004 Chávez ideó las “misiones sociales”, más para lograr adhesiones electorales que para luchar contra la pobreza. Barrio Adentro (hoy casi desmantelada) Mercal (con su milmillonaria corrupción de Pudreval) y otras, fueron financiadas por Pdvsa, a costa de su hoy maltrecha capacidad operativa. La sujeción a los delirios de “la revolución” dio al traste con los planes de producción y hasta se abandonó el obligatorio mantenimiento de sus instalaciones. El ambicioso plan “Siembra Petrolera” de 2005 a 2012 que anunciaba inversiones de $123 mil millones para la Faja e incrementar la producción de 3,3 barriles a 5,8 millones en 2012, se esfumó. Se pospuso una y otra vez para privilegiar los objetivos político-electorales de Chávez y truncaron así el desarrollo de la industria. Aumentaron los accidentes laborales con pérdidas de vidas humanas y hasta tal punto ocurrieron explosiones y daños en las refinerías nacionales, que Pdvsa se ha visto obligada a importar de EEUU 197 mil barriles diarios de combustible (EN 02-03-13). Ante el crecimiento de la producción en Irak y el rápido desarrollo del llamado petróleo de esquistos en EEUU, Venezuela ha perdido irresponsablemente una oportunidad irrepetible. La refinería Lyondel en EEUU anuncia que recibirá petróleo canadiense en sustitución del venezolano. “La Agencia Internacional de Energía (AIE) pone en duda la gestión de Maduro “con una Pdvsa de estructura decadente y en la que existe una degradación de la actividad petrolera del país”.
Mientras Ramírez anuncia que Pdvsa está resteada con Maduro y gasta millones en propaganda para su campaña, damnificados y familiares de los más de 40 muertos y desaparecidos en Amuay, no han recibido las indemnizaciones a las que tienen derecho. Hay dinero para Maduro, pero no para reconstruir las viviendas y comercios incendiados por negligencia oficial. El miedo paraliza porque la refinería es la única fuente de trabajo en Paraguaná. De quien se sospeche que protesta, pierde su trabajo: “todo el tiempo hay agentes haciendo fotos y grabaciones” (Milagros Socorro EN 03-03-13). ¡Y Maduro dice descaradamente que en este país no se persigue a nadie por disentir!
“Nos lo mataron” declara Ramírez uniéndose a la especie de Nicolás sobre el cáncer “inoculado” a Chávez. Y lo dice para que no hablemos de las violaciones y de la quiebra de Pdvsa: está pidiendo prestados otros $2 mil millones más a la Chevron (el súmmum del imperio) y las empresas rusas protestan incumplimiento de los contratos de la Faja. Quiere sordina sobre que el “Bandes no puede cumplir con China por mora de Pdvsa” (EN 12-03-13), por eso los chinos han paralizado nuevos préstamos para Venezuela. O sus mentiras sobre que habrá suficientes divisas para atender el mercado, cuando la sequía de $ frena la producción nacional y hay insufrible escasez de medicinas, alimentos y otros (EU 13-03-13).
A estas alturas sólo los más radicales del chavismo creen en las mentiras que rodearon la muerte del presidente; que “Pdvsa es del pueblo” y que Maduro y su combo de incapaces podrán salir ilesos de la catástrofe económica y social que ellos construyeron. Muchos ya ven y sienten que Capriles es Venezuela y que Maduro no es Chávez.
Por: MARTA COLOMINA
Politica | Opinión mcolomina@gmail.com
@colominaM
EL UNIVERSAL
domingo 17 de marzo