“Ahí el majestuoso Guiare,
más marrón que nunca..”
■ En casi 16 años lo que ha sobrado son ideas. Montañas de ideas, pero muy poca ejecución
Si algo tiene el proceso es que es una verdadera máquina productora de ideas. No han parado en casi 16 años. Un gobierno ideal para quienes reclaman soluciones. Pues en esta etapa de la historia venezolana si algo ha sobrado son soluciones. Y todas muy poderosas, potentes.
Se detecta, como se dijo en su momento, que el país no está produciendo suficiente azúcar, que hay una sostenida caída en los números y que, por tanto, es necesario tomar medidas urgentes y preferiblemente heroicas. Siempre, las propuestas, tienen que estar en medio de un ambiente de batalla contra miles de dragones incendiarios, contra montañas de minotauros asesinos. Es decir, deben responder a la épica de quienes hacen siempre un esfuerzo sobrenatural. Así que para endulzar al país con azúcar nacional la máquina productora de ideas y soluciones arrancó motores y atacó el problema desde la raíz de la caña: expropió a una buena parte de los productores para sustituir la propiedad de la tierra y asumirla como Estado a objeto de que el producto pasara a formar parte de las políticas públicas. Paralelamente, decidieron crear sus propias centrales azucareras siempre con asesoría y gerencia cubana, entre las que destaca el CAAEZ, un monstruo que utiliza más o menos a la mitad de su capacidad porque no hay suficiente caña para alimentarlo. Basta entrar por carretera a Barquisimeto por el este y observar lo que antes eran cañaverales verdes y extensos convertidos hoy en pajizales amarillos esperando el candelero. Como se ve no es solamente un asunto de ideas.
Otra iniciativa maravillosa que de haber terminado de manera exitosa estaría entre los símbolos del esfuerzo humano al lado del saneamiento del Sena o de la reconstrucción de Japón después de tsunami. Hablamos del plan del proyecto ambiental de rescate del río Guaire, un plan costosísimo que en su momento generó promesas insólitas de baños al aire libre en la nuevas aguas que bañarían a Caracas. Parece que todo comenzó con una visita a Madrid que incluyó un paseo por las orillas del rescatado río Manzanares y todo el proyecto urbano de caminerías, recreación, parques, deportes y zonas de descanso que fue levantado en sus alrededores. Esa idea cumplió con el ciclo de vida normal de una iniciativa posible: nace, crece, se desarrolla y queda ejecutada para disfrute y beneficio de los ciudadanos. No corrió la misma suerte el proyecto de saneamiento del Guaire. Nació, efectivamente, como plan, recibió los recursos que originalmente fueron requeridos, generó las contrataciones necesarias y murió. Murió casi al mismo tiempo en que fue anunciado. Ahí el majestuoso Guiare, más marrón que nunca, como símbolo de la ciudad y disponible para cualquier cosa menos para bañarse. Excelente idea, claro. Pésima ejecución.
Hay más. El Gasoducto del Sur, bien pensado para beneficiar a la llamada “patria grande”, con la idea de que en Argentina pudieran calentar el café con gas venezolano, no pasó de una gigantesca bulla. Otro. El segundo piso de la autopista Francisco Fajardo no alcanzó ni siquiera el grado de proyecto. Ahora hay cambio de gabinete. Otro chance.
*ELIDES J. ROJAS L. | Periodista graduado en la UCAB en 1979 y abogado egresado de la UCAB en 1985. Caracas. Venezuela. Jefe de Redacción de El Universal.
Por: Elides J. Rojas L*.
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Caracas, miércoles 20 de agosto de 2014