■ Maduro tendría en mente poner preso a Capriles y, ante las protestas, suspender las elecciones.
Los desequilibrios se aceleran en el calamitoso régimen de Maduro. En octubre de 2012, Chávez gravemente enfermo y dispuesto a ganar la reelección a costa de lo que fuese, subió el gasto público hasta niveles insostenibles para crear la idea de que en el país reinaba la bonanza. Con tal fin se realizaron importaciones masivas de bienes y servicios para mantener abastecido el mercado y contener provisionalmente la inflación. “Esas importaciones llegaron al monto récord de 77 mil 503 millones de dólares, cifra equivalente al 83% de las divisas provenientes de la venta de petróleo” (Deniz y Salmerón EU30-09-13). Pero no hay comida gratis. Pronto aparecieron las graves consecuencias de aquel irresponsable despilfarro: altísima inflación (este año concluirá con un 54,7% y la de alimentos en 70%); caída de las reservas que causó la terrible escasez de alimentos y otros productos de primera necesidad; una escalada brutal del dólar “paralelo” motivada por el agotamiento de las divisas despilfarradas en la “regaladera” a sus compinches externos; la “compradera” de votos por vía de nuevas misiones aparecidas siempre en cada proceso electoral; a la adquisición de chatarra militar rusa y a todo cuanto nos vende China (compras a ese país subieron 291 veces en 14 años y para su pago van el 24% de las exportaciones de Pdvsa). La negativa china de aprobarle a Maduro un crédito en efectivo deja al gobierno con pocas o ninguna vía para afrontar la cada vez más grave escasez de divisas.
El acucioso Francisco Olivares (EU22-09-13) resume el informe “Qué hacer” presentado hace 5 meses a Maduro por un equipo económico asesor, en el que le alertaban sobre “una bomba económica que podría estallar” si no se tomaban medidas urgentes que corrigieran las políticas erradas del gobierno. El diagnóstico, de 17 puntos, mostraba el rotundo fracaso de las empresas estatizadas y advertía que “hasta ahora las clases bajas que apoyan la revolución han sido pacientes (… ) pero se huele en el ambiente la posibilidad de un estallido social como efecto (… ) de las ondas de choque de la bomba económica que ya explotó”. A sabiendas de que tal panorama es solo atribuible a políticas oficiales suicidas, en vez de seguir los consejos del informe, Maduro decidió culpar al Imperio y a la “derecha fascista” de imaginarios “golpes” (económico y eléctrico) y hasta de la “epidemia” de narcotráfico que acosa al país: desde que Chávez expulsó a la DEA y traspasó al gobierno central el control de puertos y aeropuertos, los narcosoles y las FARC han actuado a sus anchas. “El descubrimiento del gobierno francés de 1.381 kilos de cocaína provenientes de Maiquetía -dice el diputado Luis Edgardo Mata- confirma que “en Venezuela el narcotráfico no opera desde pistas clandestinas, puertos ocultos, ni le hace falta utilizar las llamadas mulas. Este gobierno ha institucionalizado y permitido el tráfico de drogas (… ) En Maiquetía no queda un puesto rural de la GN, sino todo un comando de esta fuerza, donde se apoya la Oficina Nacional Antidrogas y el respaldo del Sebin, la DIM, el CICPC y la PNB”. Maduro lejos de anunciar una profunda investigación sobre el caso de Air France, aupó a la GN, responsable directa de la vigilancia del terminal aéreo.
El país es un caos. Por ejemplo: sin descargar 434 mil toneladas de comida en barcos fondeados durante semanas en Puerto Cabello, mientras 800 contenedores son declarados en abandono legal con alimentos en mal estado. Maduro no actúa en la dirección indicada por sus asesores, sino que inventa delitos a la oposición; ordena a la fiscal la inhabilitación de diputados adversos a su gobierno para obtener el voto 99 en la AN; expulsa a 3 diplomáticos del Imperio con el cuento de la “conspiración” y arremete por vía de la militarización contra los trabajadores de Guayana, en paro y protesta activa por el impago de sus derechos laborales. Reprime también las manifestaciones estudiantiles en Mérida y las más de 50 protestas de calle en todo el país que piden a gritos agua, electricidad, seguridad y arreglo de liceos y escuelas. Maduro nos amenaza con un “palo a la lámpara” y más represión: “He colocado una fecha y tomaré medidas especiales para asumir otra etapa de la Revolución (… ) Ante la evidencia del sabotaje eléctrico y de perturbación violenta, la dirección política-militar sabe lo que tiene que hacer”.
La desesperación e ignorancia sin probidad, siguen siendo un azote. Maduro tendría en mente poner preso a Henrique Capriles y, ante las protestas, suspender elecciones del 8-D que las tiene perdidas. Hasta los chavistas moderados creen que las cosas no pueden seguir como van porque Maduro está destruyendo el país, así que estemos alertas.
Por: MARTA COLOMINA
Politica | Opinión mcolomina@gmail.com
@colominaM
EL UNIVERSAL
domingo 6 de octubre de 2013
En días pasados envié una carta abierta http://goo.gl/lDQu35 al presidente colombiano Juan Manuel Santos en relación a cuatro ciudadanos colombianos detenidos en relación a la causa que se le sigue al empresario y político yaracuyano Kamel Salame. Los ciudadanos colombianos DANIEL MARIN MORALES, RUBEN DARIO MARIN MORALES, HERIBERTO PEREZ CARDONA y ANDERSON ANYELO MOLINA PINSON
Carta-Golfo.Llevan cinco años privados de libertad en Venezuela sin juicio ni sentencia, inmersos en una causa penal con visos de ilegalidad en relación al expediente que le instruyeron, la premura en exponerlos al escarnio público atribuyéndole a partir de una débil presunción delitos forjados o falsos positivos como se conoce en Colombia, las dilaciones indebidas que han impedido la materialización de la apertura de su juicio oral y público, el desconocimiento de los lapsos previstos en el ordenamiento jurídico nacional e internacional para mantener en contra de ellos la medida cautelar privativa preventiva de libertad y la desestimación del deterioro progresivo del estado de salud de éstos, configurando un estado de indefensión que se prolonga indefinidamente vulnerando sus derechos fundamentales sin posibilidad cierta de acceder a la tutela judicial efectiva, bajo la mirada imperturbable del Gobierno colombiano.
La causa penal 5M-1081-09 que se le sigue a estos humildes colombianos, originaria del estado Yaracuy pero radicada en el estado Aragua por razones políticas, por el delincuente prófugo de la justicia venezolana, el ex magistrado Eladio Aponte Aponte, se basa en hechos contradictorios e inconsistentes que dieron lugar a dos acusaciones que los han mantenido tras las rejas, no obstante estar supuestamente involucrados sólo en la primera, que es por delitos contra la propiedad, efectuada el 15 de enero de 2009.
“El pueblo no es verdaderamente libre mientras que la libertad no esté arraigada en sus costumbres e identificada con ellas.”
José de Larra.
Según la cual ya deberían estar en libertad; mientras que la segunda acusación por legitimación de capitales, realizada el 1° de abril del año 2011, pese a recaer sólo sobre el empleador de ellos, el empresario y dirigente político yaracuyano, Kamel Salame. http://goo.gl/3lw0AG es el ardid del cual se han válido los jueces para prolongarles indefinidamente su encarcelamiento, artificio empleado inicialmente como recurso para mantenerlos en la cárcel después de dos años de ser privados de libertad, ante el eventual decaimiento de la medida, circunstancia ante la cual los fiscales del Ministerio Público, Samuel Alfonso Acuña Lara y Evelice Loaiza, solicitaron seis (06) años de prórroga de la medida privativa de libertad, algo aberrante e insólito en la justicia venezolana, acordándose solo un año, con los mismos argumentos insustanciales usados para extenderle esta condena anticipada hasta el día de hoy, excediendo ilegalmente los lapsos previstos para mantener a un ciudadano privado de libertad preventivamente.
La Audiencia Preliminar, así como la admisión de la primera acusación por los delitos de aprovechamiento y asociación para delinquir, y el pase a juicio oral y público, tuvo lugar el 25 de marzo de 2009, pero no fue sino hasta el mes de abril de 2010 que se constituyó el Tribunal Mixto, es decir, un año después, tiempo suficiente para juzgarlos, lo cual no ocurrió por dilaciones indebidas existentes en el proceso hasta el día de hoy, por eso los cuatro colombianos secuestrados en cárceles venezolanas continúan a la espera de la apertura del debate oral y público, diferida en cuarenta y dos oportunidades en cinco años, por el desorden procesal de los jueces, quienes evitan pronunciarse sobre el retardo procesal, así como otras instancias que hacen mutis ante la contundencia de las pruebas presentadas del retardo procesal de mala fe atribuible a los jueces.
MP-acusó.
Desde el 28 de noviembre de 2008, cuando arrestaron a DANIEL MARIN MORALES, RUBEN DARIO MARIN MORALES, HERIBERTO PEREZ CARDONA y ANDERSON ANYELO MOLINA PINSON, el Ministerio Público http://goo.gl/iFsCLp y la gobernación del estado Yaracuy, específicamente el gobernador Julio León Heredia, http://goo.gl/3camWa han presentado a estos ciudadanos colombianos como supuestos narcotraficantes, orientando actuaciones en ese sentido, como la investigación de legitimación de capitales solicitada por el entonces jefe de la Oficina Nacional Antidrogas (ONA), Néstor Reverol, el mismo día que los privan de libertad, es decir, el 1° de diciembre de 2013, valiéndose de supuestos documentos confidenciales de la Drug Enforcement Administration (D.E.A. en sus siglas en inglés) y de la Dirección de Inteligencia Militar, documentación que a pesar de carecer de elementos de legitimidad sirvieron de base para la calificación desde entonces de estas personas como narcotraficantes, etiqueta convertida en la principal traba de este proceso judicial, empero en el expediente no se aprecian elementos de convicción que sustenten ese erróneo señalamiento, promovido y sostenido de manera reiterativa por el Fiscal del Ministerio Público, Alejandro Esau Alba Morales, sobrino de Luisa Estela Morales, ex presidenta del Tribunal Supremo de Justicia para el momento de iniciarse este proceso, siendo pública y notoria su amistad manifiesta con Julio León Heredia, gobernador del estado Yaracuy, evidenciándose componendas en este proceder tendiente a complicar esta causa judicial con el delito de legitimación de capitales, al igual que en la radicación decretada por el prófugo Eladio Aponte Aponte, quien fuera asistente de Néstor León Heredia, hermano de Julio León Heredia.
Los dos procesos acusatorios que obran en contra de estos cuatro humildes ciudadanos, orgullosos de ser colombianos, con Partida de Nacimiento, a quienes doce Fiscales del Ministerio Público (Jesús José Capote, Jimmy Goite, Gustavo Alfonso Li Chang, Alejandro José Márquez Meza, Samuel Alfonso Acuña Lara, Guillermo Contreras, Esau Alejandro Alba Morales, Miguel Ángel Gómez, Carmen Caldera, María Elena Marcano, Evelice Loaiza y Helen Patricia Puertas, ésta última hermana del abogado privado de Julio León Heredia, quien además prestó servicios a Kamel Salame), nueve Jueces de la República (Julio César Torres, Gloria Sofía Fuenmayor González, María del Pilar Corujo, Libia Noemí Ríos, Betty Mireya Alcantara Laya, Nelson Alexis García Morales, Javier Córdova Medina, Alida Morella Torcatti y Mary Carmen Amarista Herrera) y ninguno de los organismos de seguridad e inteligencia venezolanos han podido atribuirles en cinco años responsabilidad penal alguna en los delitos por los cuales los acusaron; fueron instruidos por los fiscales Jesús José Capote y Jimmy Goite Blanco, habrían incurrido en irregularidades durante la investigación de la muerte del empresario guayanés Rubén Gamarra, causa en la cual estos fiscales encarcelaron y acusaron a la viuda y la secretaria de éste de envenenarlo, comprobándose posteriormente la falsedad de esa acusación. El hecho anterior trajo como consecuencia la acusación del fiscal Jesús José Capote por los delitos de agavillamiento, falsa atestación de funcionario público, falsedad de acto público, calumnia y corrupción de funcionario público agravada, en perjuicio de las acusadas, y su posterior destitución del Ministerio Público; http://goo.gl/o2jpke mientras que su asistente, Jimmy Goite Blanco, simplemente fue amonestado por los mismos delitos.
A estos dos fiscales se les comprobó la instrucción amañada de expedientes, irregularidad subyacente en la causa instruida por ellos a los colombianos Daniel, Rubén, Edilberto y Anderson, en la cual se aprecia el mismo procedimiento aplicado a la viuda y secretaria del empresario Rubén Gamarra, consistente en 1° sustentar acusaciones en expedientes forjados con pruebas falsas, 2° exponer al escarnio público a los acusados valiéndose del portal web del Ministerio Público, http://goo.gl/dwB6lA 3° creación de la complejidad irregular del proceso, 4° imposición anticipada de pena, 4° retardo procesal con base a la radicación de la causa fuera de su jurisdicción natural, aunado a la paralización de actuaciones judiciales y acumulación de causas, y 5° encarcelamiento indefinido contrario al ordenamiento jurídico nacional e internacional.
En el caso del empresario Rubén Gamarra se empleó ese procedimiento partiendo de la falsa acusación de homicidio, en el caso de estos humildes colombianos, la calumnia o etiqueta de narcotráfico sirvió para que Jesús José Capote y Jimmy Goite Blanco dieran lugar a un proceso judicial en el cual todos los jueces que se han avocado a su conocimiento evadan el juicio irresponsablemente, sometiendo a DANIEL MARIN MORALES, RUBEN DARIO MARIN MORALES, HERIBERTO PEREZ CARDONA y ANDERSON ANYELO MOLINA PINSON, a una pena de banquillo, que según la jurisprudencia del Tribunal Supremo de Justicia ocurre cuando no hay elementos de convicción que conduzcan a una sentencia condenatoria del acusado.
La dos acusaciones que obran contra estos humildes colombianos presentan inconsistencias notables, sobre todo en relación a la gandola supuestamente robada que originó el arresto es causa de contradicciones respecto a su rastreo, localización y posterior recuperación, sugiriendo falsa atestación de quienes eran responsables de la misma, sin obviar el hecho que no se le acreditó responsabilidad alguna a los funcionarios policiales del estado Yaracuy que estaban a cargo del resguardo y custodia de las instalaciones propiedad de Kamel Salame donde apareció la gandola supuestamente robada, quienes al parecer no vieron entrar dicha gandola; por si fuera poco, el delito de legitimación de capitales promovido por el sobrino de la Presidenta del Tribunal Supremo de Justicia e instruido por dos fiscales acusados de instrucción amañada de expedientes, pareciera ser propiciado por una institución bancaria que concedió líneas de crédito a Kamel Salame con la anuencia de uno de los hermanos del fallecido presidente Hugo Rafael Chávez, Adelis Chávez, y según la experticia contable practicada por funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia (SEBIN) el dinero otorgado por SOFITASA a Kamel Salame es el mismo dinero que condujo a presumir la comisión del delito de legitimación de capitales provenientes del narcotráfico.
Del análisis exhaustivo de las 57 piezas que conforman el Expediente 5M-1081-09 se desprende que los nueve jueces que han conocido la causa derivaron sus actuaciones solamente a negar las excepciones presentadas a las acusaciones, a las solicitudes de decaimiento de la medida, a las solicitudes de examen y revisión de la medida e imposición de una menos gravosa y desestimación del deterioro progresivo del estado de salud de estas persona, para mantenerlos sometidos a un presidio indefinido, argumentando la gravedad del delito de legitimación de capitales, peligro de fuga y de obstaculización del fin del proceso, señalamientos hechos sin precisar o acreditar peligros concretos como lo establece la ley, y que además de asistirlos la presunción de inocencia, para la fecha de publicación de este artículo son extemporáneos e inconsistentes por cuanto la fase preparatoria culminó hace aproximadamente tres años; peor aún, de conformidad con la norma penal adjetiva, jurisprudencia del Tribunal Supremo de Justicia relativa al decaimiento de la medida y la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela estos ciudadanos colombianos ya deberían estar en libertad.
En conclusión, DANIEL MARIN MORALES, RUBEN DARIO MARIN MORALES, HERIBERTO PEREZ CARDONA y ANDERSON ANYELO MOLINA PINSON, están sometidos a un estado de total indefensión, a una pena de banquillo, expresada por la no materialización de sus traslados a las audiencias en las fechas fijadas para la apertura del juicio oral y público, el cual inexplicablemente se ha demorado por espacio de cinco años, comprobándose a la luz de los actos procesales que los jueces han incurrido en dilaciones indebidas, con el agravante de que querer responsabilizarlos a ellos de tales dilaciones al señalar como causal su no comparecencia a las audiencias, circunstancia esgrimida por la juez Mary Carmen Amarista Herrera en franca contradicción con las realidades que han imposibilitado los traslados, entre ellas la falta de coordinación entre el Tribunal a su cargo y el Ministerio para Asuntos Penitenciarios, sin embargo la ciudadana juez ha omitido dicha coordinación pese a solicitudes en ese sentido en aras de resolver este conflicto judicial. Un caso muy conocido muchos venezolanos señor presidente Santos en que estos humildes colombianos piden a grito su intervención antes aberrante adefesio judicial
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Hasta la próxima semana, Dios los bendiga!
Por: Robert Alvarado
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sábado 21 de septiembre, 2013
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Fidel Castro con presidentes venezolanos: Wolfgang Larrazabal, Romúlo Betancourt, Carlos Andrés Pérez y Hugo Chávez.
Fidel Castro con presidentes venezolanos: Wolfgang Larrazabal, Romúlo Betancourt, Carlos Andrés Pérez y Hugo Chávez.
Las memorias proscritas
de Carlos Andrés Pérez
A Roberto Giusti y Ramón Hernández
I
El título no es mío: lo copio de las extraordinarias memorias de Carlos Andrés Pérez, a quien sólo el delirio suicida de quienes traicionaron su esencia empujándolo al abismo – y con él, al país – puede considerar un anti adeco. Así parezcan fuera de contexto, esas palabras están perfectamente contextualizas en la página 211 de las Memorias Proscritas, las confesiones del gran líder democrático recogidas por Roberto Giusti, quien lo acompañara frente al Departamento de Prensa de Miraflores durante su segundo gobierno, al alimón con otro gran reportero, de acendrada trayectoria en el periodismo nacional, Ramón Hernández.
La extraigo de uno de sus capítulos titulado La política se hace con la gente, y abarca desde la página 208 hasta la 212. Se refiere a esos coterráneos a cuyo encuentro se lanza casi con desesperación recién de regreso del exilio y afincado en el Táchira para montar su propio liderazgo y hacerse camino hacia las dos presidencias de la República que ocupara con un intervalo de 10 años a su pesar, pues como lo señala en esas mismas memorias “fui partidario de la reelección inmediata para presidente, mal vista en Venezuela porque en el pasado – cuando no había elección popular, directa y secreta – era la antesala de las dictaduras” (208). Para agregar: “Yo soy y he sido partidario siempre de la reelección. Estoy seguro de que con todos los defectos, si sigue mi gobierno otros cinco años más” – se refiere al primero de los suyos, que el segundo comenzó a caerse al día siguiente de ser electo – , “otra hubiera sido la realidad de Venezuela.” Se le podrá discutir todo lo que se quiera, pero sin duda: cualquier otro camino que se hubiera intentado era infinitamente mejor que el que nos condujo como por un tobogán a la inmundicia autocrático militarista que hoy nos tiene en la ruina. Y del que en parte y muy injustamente se le acusa, precisamente por haber hecho todo lo que había que hacer en un país que no soporta dejar el tetero del petróleo por una cucharada de jarabe contra el populismo.
Pero el tema de este primer recuento – que habrá otros – no es la reelección, con la que personalmente estoy en absoluto desacuerdo. Bajo las coordenadas y tradiciones de la Venezuela caudillesca y subdesarrollada, que es la que hasta hoy impera, toda reelección alimenta nuestros peores defectos, ya ancestrales: fortalece el personalismo, prioriza el presidencialismo, coarta la emergencia de nuevos liderazgos y relativiza la majestad de las instituciones. Un tironeo entre la barbarie de nuestro caudillismo congénito y los anhelos de civilidad que se arrastra desde que nos hiciéramos a la turbulenta aventura de la independencia. Y que se encuentra tras la catarata de constituciones, palúdicas y enfermizas todas. Salvo la de 1961. Que tampoco resistió los embates del golpismo.
En ese contexto, el tema es el hegemonismo con que nace, nutre y se desarrolla Acción Democrática, desde sus primeros orígenes hasta que pasara a convertirse en el partido más amado y más odiado del país. Sombreando siempre el peor de los peligros: la decadencia y el desprecio, sobre el vacío de la nada, con lo que ese hegemonismo se vuelve extemporáneo y ridículo. El príncipe maquiavélico gramsciano, por ahora un monarca descalzo, que se pavonea en su corte imaginaria sin advertir que ni hay corte ni monarquías. El último vagón de la historia ya desaparece en lontananza.
II
No lo cuento yo. Lo cuenta Carlos Andrés Pérez. Ya al final, cuando mentir es la más torpe, la más inicua y la más absurda de las ocurrencias. Un líder despreciado incluso por los suyos que cada día que pasa se eleva en su estatura, por encima de sus errores, pecados y equivocaciones – los reconoce sin ninguna indulgencia por sus propios pecados, y de entre ellos el imperdonable: su populismo -, hasta alcanzar la altura del gran estadista que pudo haber sido si hubiera contado con otro pueblo, en otra circunstancia y con otro partido. “Surgimos con la apariencia de una fuerza hegemónica que produce muchas reacciones en contra. Los partidos que se aparecen después son partidos contra AD, o por desprendimientos de AD. En AD, por reacción, hay una posición contraria a las alianzas; no teníamos con quién aliarnos”.
Fui testigo de la ansiedad con que buscó alianzas, por lo menos que yo lo haya presenciado, es decir: durante su segundo mandato. Cuando además de incorporar a su gabinete a las mejores cabezas de la izquierda venezolana ilustrada – de Miguelito Rodríguez a Carlos Blanco y de Moisés Naim a Ricardo Hausman – buscó crear un vínculo de privilegios con el MAS tras el concepto de Concertación, encontrándose con el brutal rechazo de Teodoro Petkoff y sus huestes, que prisioneros de sus odios y sus rencores trasnochados lo querían en el cadalso. Al que finalmente lo empujaron de la mano de su aviesa contra figura, Hugo Chávez. Y su maestro, Fidel Castro.
Esa búsqueda de alianzas para respaldar su primer gobierno la relata él mismo: “Cuando soy candidato, quiero abrirme a las alianzas, buscar la manera de ampliar el piso político. Dentro del partido no hay ambiente ni nadie ve la necesidad. Libro una intensa batalla para que hagamos alianzas, pero hay una desconfianza fundamental. Rómulo no quiere, Gonzalo (Barrios) no quiere. No les parece.”
Hoy, cuando ya pertenece al olvido y lo que entonces fuera su partido no es más que un reflejo crepuscular, no está de más citar su última apreciación al respecto: “El país necesitaba esa apertura. Pero en AD se mantenía la actitud negativa. Ha sido difícil para AD hacer alianzas. Nació como un partido hegemónico, y quería todos los beneficios para él. Dar una diputación, una concejalía, le cuesta el alma a AD. Así nació y se fortaleció ‘el clientelismo’”. ¡Cómo le costará dar una candidatura presidencial!
Es una visión un tanto estrecha y parcializada a favor de su partido, al que le atribuye todos los dones de lo bueno y de lo malo. Una visión que extrapola la realidad nacional hasta difuminar los contornos de los otros participantes en el tortuoso ajedrez de nuestra modernidad. Sin vislumbrar todavía que la Venezuela de la que habla, y de la que en esas memorias se estaba despidiendo, ha sido arrasada de la faz de la tierra por un vendaval llamada chavismo. Que se lo llevó consigo. Un movimiento aluvional y caótico que no llegó sin otro propósito que arrasarlo todo. Jamás pensó ni jamás hubiera podido ser algo más que eso: la devastación. ¿Qué nos va quedando?
III
Cuando en 1994 Carlos Andrés Pérez le abre su corazón a Roberto Giusti y a Ramón Hernández, vive su annus horribilis: el Poder cruzó su línea de sombra y su vida se ha reducido a los mínimos posibles de la memoria, aun fresca, y del claustro, pues se encuentra confinado en La Ahumada. Es el clásico vencido de la historia venezolana en la clásica situación del acorralamiento y el desprecio luego de haber sido adorado, venerado y exaltado hasta el delirio. Como el mismo Bolívar, apartado de un manotazo de sus delirios grandilocuentes por la acción de la Cosiata, que lleva al general Páez al Poder y lo empuja a él al destierro. Como el mismo Páez, arrastrado metafóricamente tras sus caballerías. Para volver a montarse en el Poder y volver a ser arrojado por los suelos. O como Guzmán Blanco, como Cipriano Castro y los desterrados de Gómez, de López Contreras y Medina Angarita, de Rómulo Betancourt y de Pérez Jiménez y ahora de Hugo Chávez. Que tampoco muere en el Poder, si por morir en el poder entendemos morir a cargo de la nave, dueño y señor de Venezuela. Cuando se le rinde el último tributo ya era un despojo sin ton ni son.
Como diría Cohelet, el Predicador: nada nuevo bajo el sol. Pero hay en esas postreras revelaciones algo dramático: pasando por sobre los intentos incomprendidos de corregir de manera radical y profunda el sino del populismo, del clientelismo y del estatismo ancestrales de la Venezuela petrolera, intentando torcer el maleado rumbo del país para convertirlo en una nación de pantalones largos, emancipada y capaz de vivir por su propio esfuerzo – algo que no le perdonaron ni sus propios y más cercanos compañeros de partido, mucho menos sus enemigos de siempre, copeyanos y masistas, comunistas y conservadores, afilados lanza en ristre los llamados notables para despedazarlo en jauría: Caldera, Uslar, Escobar Salom, Rangel Vale – Carlos Andrés Pérez se acusa a sí mismo, sin ninguna indulgencia, como diciéndose a sí mismo mientras se lo dice a sus interlocutores: “sí, he pecado. Yo he sido el pecador. Yo soy el culpable”.
Su balance suena a responso. “El gran escollo y la gran traba en todo este proceso que iniciamos en 1974 fue que no tuvimos el coraje para tomar la decisión de devaluar la moneda y entrar en el comercio internacional. Debimos haber devaluado. Nos mantuvimos exclusivamente como un país petrolero, sin desmontar la política paternalista…Se requería una audacia que no tuve para devaluar la moneda. En el campo de las reformas de la economía se hizo muy poco. No había el ambiente ni los requerimientos para que se hiciera…Estábamos sumergidos en esa economía proteccionista y paternalista.”
Debe ser doloroso tener que reconocer nuestros más graves pecados cuando esa confesión tardía no sirve ni siquiera de auto consuelo. Pero más doloroso aún es que a veinte años de esas confesiones y a cuarenta de esas vacilaciones existenciales aún sigamos chapoteando en esa economía proteccionista y paternalista, ahora en la ruina y absolutamente devastada. Sin que de verdad haya crecido una gota la comprensión de nuestros desafíos en la conciencia de nuestras menguadas élites. ¿Habrá algún venezolano auténticamente merecedor del liderazgo capaz de comprender la dramática conminación con que Carlos Andrés Pérez cerraba esas reflexiones? “Las realidades, que son más tercas que las ideas, nos ponen frente a una situación: el petróleo no es suficiente para cubrir una política de mangas anchas, sino que ahora nosotros tenemos que hacer productiva a Venezuela. Debe ser un país exportador”.
¿Habrá quién lo escuche? ¿habrá quién lo comprenda? Dios lo quiera.
Por: Antonio Sánchez García
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Sábado 05 de octubre del 2013
Probablemente Calixto pretenda abrir en Maracaibo una de esas tiendas de las que tanto le gusta visitar en aquellas tierras del imperio mesmo.
Probablemente Calixto pretenda abrir en Maracaibo una de esas tiendas de las que tanto le gusta visitar en aquellas tierras del imperio mesmo.
EL CALABOZO DE LA LIBERTAD
Estimado Calixto:
Supongo que debes estar muy molesto con Nicolás Maduro. Esa vaina que te acaba de echar el cucuteño, al colocar tu cabeza en bandeja de plata en las fauces del imperio, para que te expulsaran de EEUU como a un perro, después que tú estabas agarrándole el gustico a la vida cotidiana en el imperio, no se le hace a un amigo.
Apreciado Calixto: por los diferentes videos y fotografías tuyas que han circulado por internet, me he dado cuenta que eres uno de los pocos revolucionarios y socialistas bolivarianos que no ocultan su agrado por la vida en el imperio.
Desde que Maduro te nombró como encargado de negocios de la embajada de Venezuela en EEUU el pasado 23 de abril tú eras el maracucho más feliz del mundo. Nada mejor que vivir en un país donde no falta papel sanitario, ni leche en polvo, ni azúcar ni harina pan, y donde uno puede comprar lo que quiera, a la hora que quiera, sin temor a que lo maten de un tiro.
He de suponer, estimado Calixto, que esa noticia, de expulsar a los diplomáticos norteamericanos, te cayó como un balde de agua fría.
Según me han contado unos amigos que viven en Maracaibo, y que te conocen muy bien, tardaste mucho tiempo en convencer al camarada Maduro para que te nombrara como encargado de negocios en EEUU.
Tuviste que sortear, entre otros, los obstáculos que pusieron algunos camaradas del ala radical del chavismo, entre ellos Darío Vivas, Freddy Bernal e Iris Varela, los principales voceros del “Yankee Go Home”, quienes son los promotores de la teoría según la cual lo mejor que puede hacer Maduro es atacar al imperio con todo el arsenal militar que tiene Venezuela, como una manera de hacer que el gobierno de Barack Obama nos respete.
Tuviste que enfrentar, igualmente, al inefable y nunca bien ponderado Roy Chaderton, quien tras 25 años de haber hecho diplomacia bajo la sombra protectora de Arístides Calvani, devino en tiempos de revolución en esa suerte de Osama Bin Laden parte dos, enemigo del imperio, a quien ahora molestan en demasía las relaciones de Venezuela con el reino del Tío Sam.
Tu, Calixto Ortega, a quien tus propios compañeros de bancada en la Asamblea Nacional, tenían como un parlamentario torpe y bonachón, te saliste con la tuya y sorprendiste al mundo entero, cuando Maduro anunció que había tomado la decisión de nombrarte encargado de negocios en EEUU como paso previo para al restablecimiento de las relaciones entre ambas naciones.
Los medios de comunicación recogieron, como un gran logro de tu gestión, la histórica reunión entre Elías Jaua y John Kerry, quienes se estrecharon las manos y posaron sonrientes frente a las cámaras el pasado 5 de junio en Guatemala. Después de ese encuentro, donde Elías Jaua lució más contento que muchachito de barrio con bicicleta nueva, todo parecía indicar que las cosas iban por muy buen camino y que tu vida en la capital del imperio estaba más que garantizada.
Pero como bien dijo Roberto Gómez Bolaños, ese extraordinario mexicano universal, tal parece, estimado Calixto, que tu no contabas con “la astucia” del Comandante Maduro, y de sus asesores cubanos, a quienes no sólo no les agrada mucho ese acercamiento con el gobierno americano, sino quienes saben muy bien que en tiempos de conflictividad social y de descontento popular, nada menor que una “mentada de madre” para el imperio.
Maduro y sus asesores cubanos, conscientes plenamente de la difícil y muy crítica situación económica y social que se vive en Venezuela, y de la posibilidad cada vez más real de una explosión social de dimensiones mayores o similares a la ocurrida el 28 de febrero de 1989, decidieron poner en marcha el denominado “Plan Ortega” el cual consistía en tensar las relaciones diplomáticas con EEUU, expulsando a diplomáticos de ese país, a quienes acusaron de “conspirar” contra el gobierno de Venezuela por haber viajado a Ciudad Guayana a una reunión con la gente de Súmate y los diferentes partidos políticos que hacen vida en esa región.
Se llama “Plan Ortega”, porque la primera cabeza que iba a rodar era la tuya, Calixto. Las “pruebas” irrefutables de la conspiración presentadas por el canciller Elías Jaua: un video que muestra a los diplomáticos norteamericanos saliendo de una casa, entrando a una camioneta y haciendo la cola para chequearse en un aeropuerto.
El gobierno de EEUU respondió como se esperaba, expulsándote a ti y a otros dos diplomáticos venezolanos. Ahora bien, Calixto: menos mal que el imperio no mostró las “pruebas” de la conspiración que llevabas a cabo en territorio norteamericano. ¿Te imaginas que hubiesen presentado un video en el cual apareces haciendo tus compras en Walmart, Macys, Wallgreen, JC Penny, y otras tantas tiendas que te gustan tanto? ¡ Qué raya mi pana!
Por: GUSTAVO AZÓCAR A.
elnegroazocar@gmail.com
Politica | Opinión San Cristóbal, 5 de octubre de 2013
La poetisa alemana Xochil Schütz relata, en clave de crónica, su experiencia y participación en el décimo Festival Mundial de Poesía en Caracas. El espíritu de este texto es descrito por Schütz como las “impresiones del país que se autodenomina Socialismo del Siglo XXI”. (Prodavinci).
Salgo del avión un sábado por la tarde cansada y pegostosa. Antes de presentarme ante los representantes del 10. Festival Mundial de Poesía que me recogerán en el aeropuerto, quiero refrescarme en el baño, pero no tengo tiempo. No he terminado de recorrer la pasarela del avión cuando veo mi nombre en un letrero sostenido por una joven. Paso, conducida por ella, sin tener que hacer la inmensa cola del control de pasaportes, al área VIP del aeropuerto. Está fuertemente vigilada por dos mujeres uniformadas de mirada mordaz.
La sala de aspecto señorial, amoblada con sofás de cuero, tiene aire acondicionado. En las paredes lucen pinturas, la más grande de todas muestra al presidente Hugo Chávez, fallecido en mazo de 2013.
Junto con otros poetas que también esperaban en el área VIP soy conducida a través de la instalaciones del aeropuerto en dirección a la salida. Mi vista se detiene sobre una gigantesca cola de personas esperando. Es ancha y seguro de por lo menos cien metros de largo. La mujer que nos busca me mira y dice: “Esperamos que te guste Venezuela”.
El viaje para Caracas dura cuarenta minutos. Veo montañas y pronto miles de chozas armadas de ladrillos, que se aferran a sus laderas.
Cuando le digo a la joven colaboradora del festival que debo cambiar algo de dinero, me exhorta a que los cambie con ella, de forma personal. Quiere viajar a Europa dentro de poco. La entiendo; aunque su abrupta exhortación y algo en su tono de voz me hace desconfiar. Que el gobierno ha establecido una tasa de cambio extremadamente baja, que los venezolanos tienen dificultades para acceder a divisas y que por eso se pagan altos precios por moneda extranjera en el mercado negro, eran cosas que había leído antes de emprender el viaje.
Más tarde, la joven me ofrece canjear mis euros por un precio que en realidad está 80% por debajo del precio promedio del mercado negro e incluso muy por debajo del cambio oficial. Me siento engañada. Me cuesta encontrar el valor para decirle a la joven que me está ofreciendo muy poco dinero. Cuando me oye, hace como si estuviera enterándose de que existe un mercado negro y me monta una escena de gran sorpresa. Poco después me ofrece un tipo de cambio un poco más alto que el anterior y me explica que debido a que ella trabaja para el Gobierno no puede pagar precios de mercado negro. Acepto el trato (que aún es desventajoso) porque temo que en los próximos días tendré que lidiar con frecuencia con esta joven y no quiero arruinar completamente el de por sí ya incómodo ambiente. A pesar de eso no me siento muy bien.
Seis semanas antes. La invitación es formal y amigable. La Casa de las Letras de Caracas me invita a participar en el Festival Mundial de Poesía. Me alegra mucho, pues me gusta viajar. El Ministerio de la Cultura estaba dentro de los patrocinantes. En Alemania el Estado también apoya este tipo de eventos. No creo que la situación amerite mayor precaución. Cuando Hugo Chávez aparecía en los medios alemanes, su autopromoción me parecía incómoda. Ahora está muerto y yo un poco curiosa. ¿Logró algo políticamente? ¿Es tal vez Venezuela un ejemplo de que el socialismo sí puede funcionar?
Acepto la invitación al Festival. Me informo regularmente a través del Internet sobre la situación política del país. Poco a poco comienzo a dudar: La economía está evidentemente en el suelo. Los medios de comunicación, se lamenta la prensa internacional, se encuentran controlados; el último canal de televisión independiente está siendo comprado por el Estado. De pronto leo que militares han torturado a manifestantes críticos al gobierno. No me suena a socialismo. Suena a dictadura. Pienso en cancelar mi participación en el Festival.
“Tú no eres Günter Grass”, me dice mi mejor amiga. “Tu ausencia no tendría ningún efecto. Y tal vez esas personas lo que están necesitando es poesía”.
Decido emprender el viaje. Poco después recibo el programa del Festival. En la primera página luce una imagen de Chávez. ¿Y esto qué es? No tengo nada que ver con este señor y nada de ganas de dejarme instrumentalizar.
También me pone a pensar el hecho de que yo —como poeta— debo abrir el festival. Con la actual situación política del país me parece un dudoso honor. Considero la posibilidad de citar las palabras de Rosa de Luxemburgo en la tarima: “La libertad es siempre libertad para el que piensa diferente”.
“Eres invitada”, me dice alguien. “No puedes ofender a los anfitriones”. Además de estar en contacto con los organizadores del Festival Mundial de Poesía, también estoy en contacto con el director de la biblioteca del Instituto Goethe en Caracas. Uno de mis talleres sobre la poesía slamtendrá lugar allí. Le escribo que la situación política del país me parece muy interesante. Me responde invitándome a un almuerzo informal con algunos autores críticos al gobierno. Me alegro mucho y me siento aliviada de no ser instrumentalizada por sólo uno de los lados. Sin embargo sigo teniendo una mala sensación respecto a este festival.
El hotel en el que nos hospedamos queda en el centro de la ciudad. Me dicen que no debo salir sola. Caracas es peligrosa. Se trata del antiguo Hotel Hilton que desde hace años pasó a manos del Gobierno de Chávez. Desde entonces no han limpiado las ventanas, las alfombras están sucias y la ducha de mi habitación no funciona. El servicio de habitación me trae el agua que pedí después de una hora. La siguiente simplemente no me la trae. El agua del chorro no es potable. Tengo sed. Comienzo a comprar agua en la tiendita del hotel, que abre de vez en cuando. En el desayuno evito además comer mantequilla. Está rancia.
De los cuatro ascensores del rascacielos funciona normalmente sólo uno. En consecuencia hay que esperar largos e improductivos ratos durante las horas de mayor afluencia. Cuando los huéspedes del hotel nos enteramos de que había un ascensor que sube a partir del segundo piso (mejor que nada), salimos corriendo en competencia para subir por la escalera.
En otra oportunidad me embuto entre el amasijo de gente aprisionada en el ascensor. La gente se molesta. Si el ascensor llega a quedarse parado a mitad de camino, seguro que me linchan.
A veces subo los 15 pisos a pie. Tengo muchas actividades previstas y no siempre tiempo para esperar.
No necesito lujo, pero este hotel no funciona lo suficiente.
Bienvenida oficial. El domingo en la tarde se nos da una bienvenida oficial a los cincuenta invitados al festival en el patio de un museo cercano al hotel. No, en realidad no se nos da la bienvenida. Se nos da un discurso en el que se exaltan los logros del gobierno socialista en el área de la cultura. Luego un segundo discurso, en el cual se exaltan los logros del gobierno socialista en el área de la Cultura. Luego un tercer discurso en el que el director de la Casa de las Letras, institución que nos ha invitado, con una mezcla de fervor y vanidad, expone que fue amigo personal de Chávez y lo grande que es el socialismo.
Durante los siguientes ocho días que estaré en Caracas, escucharé antes y durante cada uno de los eventos las palabras “Chávez”, “Comandante”, “Presidente” y “Patria”. Ya en este primer día su uso excesivo hace que mis oídos no las toleren más. Estoy alterada. Perpleja. ¿Qué es esto?
Es lunes por la tarde. Dentro de poco tendrá lugar la inauguración oficial del Festival en el teatro más grande de Suramérica. Se esperan más de dos mil personas. Me preguntan si quiero decir algunas palabras antes de recitar mi poema. De ser afirmativo, debo decir exactamente qué palabras serán. Respondo que no y me molesto un poco, porque luego del saludo informal que nos hicieron en el teatro, en el que se exaltaron los logros del gobierno en el área cultural del país y se nombró a Chávez al menos diez veces, había pensado de hecho en la posibilidad de decir algo.
Resulta que hay otra presentación antes de la mía: la de Chávez. En una pantalla gigantesca se le ve y se le oye, gesticulando de forma exageradamente sentimental, mientras recita un poema.¿Este tipo realmente tenía que saber hacer de todo?—pienso. Entonces salgo al escenario. La gigantesca sala está casi vacía. Tal vez unas 300 personas se veían dispersas en ella. De esas 300, a lo largo de la noche, algunas gritan regularmente en coro “Chávez”. Es extraño; tiene un aire de teatro escolar.
Detrás del escenario, para los poetas, hay agua en pequeñas botellas de plástico. Tienen pegada una etiqueta en la que un nombre está impreso en letras gigantes: Chávez. El agua sabe venenosamente a plástico. Tengo sed, pero no me provoca tomarla.
Es martes por la mañana. Junto a mi intérprete voy en un taxi al Instituto Goethe. Allí doy mi primer taller sobre poesía slam. Doce personas, jóvenes en su mayoría, asisten al taller. Hablo sobre la poesía slam, el efecto social y literario que tiene… y que eventualmente no tiene. Escribimos textos acerca de la realidad social, los recitamos al grupo y los discutimos. Todos hablan libremente y ninguno grita “Chávez”. Es sólo luego de que recito mi texto recién redactado, que pregunta si Venezuela se está convirtiendo en una dictadura, que el ambiente cambia: una participante del taller desmiente con ahínco que la libertad de expresión se encuentre limitada en el país. Otros responden con indignación que en la Universidad ya no se puede hablar libremente por miedo a posibles consecuencias. Suena inquietante. No. Suena aterrador.
Dos jóvenes participantes deciden fundar un slam de poesía. Por supuesto es algo que me alegra.
Después del taller tiene lugar el almuerzo informal con el director de la biblioteca del instituto, su compañera de trabajo y dos artistas críticos al gobierno. Ambos artistas boicotean el festival por ser organizado por el Gobierno. Me entero de que la antes independiente Casa de las Letras, de la que recibí la invitación al Festival, fue tomada desde hace tiempo por personas leales al gobierno. Recuerdo entonces al fervoroso-vanidoso amigo de Chávez que nos “saludó” el domingo y ya no me sorprende nada.
La autora crítica al gobierno me dice que con su arte sólo intenta poner orden en el caos que causa en ella la situación política y social.
Me siento en sintonía con las personas en la mesa y no quiero irme. El almuerzo se extiende. Mi intérprete debe recordarme repetidas veces que ya es hora de partir: debemos regresar al hotel y después seguir a una lectura.
Nos despedimos afectuosamente y corremos bajo la lluvia tropical a lo largo de una calle.
El décimo Festival Mundial de Poesía en Caracas.
La Limonera. Junto a otros autores un pequeño autobús nos lleva poco después a una lectura en un complejo habitacional en las montañas. El complejo se llama “La Limonera” y al parecer el difunto presidente Chávez ordenó su construcción para familias de bajos recursos que quedaron sin techo debido a catástrofes naturales. A mitad de camino, se sube al autobús un hombre de aspecto atlético y cabello largo. Me aborda llamándome “camarada” y me explica con voz pretenciosa que dentro de poco me encontraré con personas que nunca habían estado en contacto con la cultura. Ahora el socialismo les lleva cultura. Pareciera que estuviese hablando de animales a quienes juntos pudiéramos civilizar. Profundamente conmovido me dice luego que ama a Chávez. Le digo: “Pero parece que no a todo el mundo le pasa lo mismo”. Se molesta y dice fervorosamente: “NOSOTROS lo amamos. NOSOTROS lo amamos.” A más tardar en este momento me doy cuenta que la situación en este país es totalmente diferente a todo lo que he conocido hasta ahora.
Las casas del complejo tienen dos años de construidas. Utilizo el diminuto baño de una de las familias que viven allí, porque se pensó en llevarles cultura a estas personas, pero no en poner un baño a disposición de los autores. La puerta del baño tiene ya un enorme agujero. Y la cerradura de la puerta también está dañada, cosa que compruebo unos momentos después: no puedo abrirla. La amable familia necesita largos minutos y la ayuda de herramientas para poder liberarme. Me siento incómoda y desconcertada. No necesito lujo, pero un Estado que ni siquiera puede fabricar puertas y cerraduras que funcionen me parece débil.
El recital de poesía y la apertura de la actividad se retrasan por la misma razón que la inauguración se retrasó: un político socialista, que estaba en el programa, nos hace esperar para terminar no apareciendo.
Hace frío aquí en las montañas. Nadie nos avisó con antelación y ahora morimos de frío. Entretanto ya se hizo de noche. Nadie nos ofrece algo de comer. Tenemos hambre. También tenemos sed, pero nadie nos ofrece algo de beber. De pronto ya no puedo más y colapso. Necesito recostarme.
El recital comienza tarde, pero comienza. Sin mí, pero los escucho. El director de la Casa de las Letras, presente en el evento, entona himnos de alabanza a Chávez. El numeroso público está entusiasmado. Se escuchan los primeros gritos de “Chávez”. Los poetas venezolanos invitados recitan poemas de alabanza a Chávez. Estoy recostada en el asiento de atrás del autobús que nos trajo aquí. Poco antes de mi turno, me obligo a salir del autobús y a subir al pequeño escenario al aire libre. Un pequeñín tambalea al micrófono y dice que Chávez una vez lo abrazó y que lo ama. La multitud está emocionada. Estoy segura que en cualquier momento en Venezuela Chávez será declarado santo y se convertirá en religión. Tengo la sensación de que nadie me creerá esto en Alemania. Pero en Alemania nadie tiene idea de lo que está pasando aquí.
Ya se hizo de noche. Durante el viaje de regreso al centro de la ciudad, que dura una hora, el socialista de cabello largo que ya había conocido camino a la lectura, reparte clementemente pequeños pedazos de pizza fría y vieja, como si estuviese repartiendo la Sagrada Cena. Siento ganas de reír, pero no puedo. Estoy hambrienta y sobre todo muerta del cansancio.
Miércoles por la tarde. Vamos en taxi a una escuela, en la que daré mi segundo taller. Somos mi intérprete, yo y una mujer hasta ahora desconocida que nos acompaña. Dice trabajar en la Casa de las Letras y tiene un aspecto pedantemente fiel a la línea, tal como me imagino a una funcionaria del Ministerio para la Seguridad del Estado (de la República Democrática Alemana). Me siento incómoda, en el sistema incorrecto y no tengo ganas de conversar. Prefiero ver por la ventana. Al borde de la calle veo repetidamente colas de personas. Que los venezolanos deben hacer cola para comprar papel higiénico, jabón y mantequilla es algo que ya escuché. Que tienen que hacer cola para poder tener un puesto en un autobús era algo que no sabía. Siento compasión, pero al mismo tiempo recuerdo a una venezolana que me dijo que la gente aquí se toma los inconvenientes con humor.
La escuela queda al borde de un barrio. El taxista tiene miedo de atravesarlo. Pasa una hora mientras conseguimos un camino más seguro a nuestro destino. Llegamos demasiado tarde.
Un profesor muy entusiasmado de unos cincuenta años aproximadamente nos espera en la calle. Nos grita permanentemente camino a la escuela como si fuéramos sordos. Entramos a las instalaciones. A causa de su construcción abierta y techos altos, el ambiente es insoportablemente ruidoso. Todo retumba. El profesor tiene que gritar para presentarnos a los estudiantes. La funcionaria socialista que nos acompaña tiene que gritar para alabar al gobierno. Tengo que gritar al recitar mis poemas e intentar conversar con aproximadamente ochenta chicos de trece años. Es complicado, pero de alguna forma lo logro. Al finalizar el taller, el profesor me acerca una bandeja con pasapalos que los alumnos han preparado para nosotros. Estoy conmovida. Los alumnos son cordiales, quieren autógrafos y tomar fotos de recuerdo con sus teléfonos celulares. Al finalizar, el profesor me entrega solemnemente un montón de hojas metidas en una carpeta pegajosa. “Mis poemas”, me dice. “Puedes publicarlos en Alemania”. Siento que me exige demasiado, al fin y al cabo ni siquiera hablo español.
Otros eventos. Regresamos al hotel y poco después tenemos que seguir a la próxima lectura. Tiene lugar en el patio del Ministerio del Poder Popular para la Educación. Este evento no estaba en el programa del festival que me habían enviado.
Junto a tres autores internacionales hay diez autores venezolanos invitados que alaban a Chávez fervorosamente. El público está entusiasmado. Abandono la tarima antes de tiempo porque simplemente no puedo soportar la propaganda permanente. Me prometo nunca más viajar a una dictadura. Más tarde escucho a una cantante cantar con total entrega una canción de amor para Chávez.
Después de la actividad una mujer del público se acerca a mí. “Obama loco”, dice. Y luego dice: “Merkel loca”. A pesar de que no hablo español, conozco la palabra “loco” y sé lo que significa. La mujer espera que yo por lo menos asienta con la cabeza, expresando que estoy de acuerdo. Cuando en vez de eso digo “No”, me asusto porque siento que me va a atacar físicamente.
Jueves, viernes y sábado se llevan a cabo más recitales. Siempre están invitados, junto a nosotros, los autores internacionales, numerosos autores venezolanos que entonan cantos de alabanza a Chávez y llaman a la lucha de clases. ¿Será que es un intento de impedir que la gente siga dudando del resultado de las elecciones ganadas por el hijo de crianza de Chávez, Nicolás Maduro? ¿O de unirse a la oposición?
Cuando es mi turno en un teatro grande, ante un público bastante numeroso, después de dos horas de “poesía-propaganda”, digo: “Cuando nos amamos, no necesitamos ninguna lucha política”. Más o menos la mitad del público aplaude prudentemente. Los demás hacen un absoluto silencio. Un hombre se enfurece. Mi frase fue decente. Sin embargo, la siento casi peligrosa.
El Gobierno de Chávez comenzó a ofrecer en Caracas un festival gratuito (“la ruta nocturna de los museos”) los fines de semana. Tiene el objetivo de hacer posible a los jóvenes de los barrios el contacto con la cultura, sin costo alguno. Son precisamente este tipo de acciones las que en medio de todo reducen mi incomodidad, me hacen poner en tela de juicio mi creciente rechazo por este Estado. A mí estos festivales me parecen algo bueno. Incluso estoy contenta de presentarme allí.
Por la tarde tengo una entrevista con la televisora cultural más grande del país. Me dicen que debo decir frente a las cámaras lo que significa Chávez para mí. Me rehúso y le explico al empleado de la televisora que la poesía es independiente. Me ven con sorpresa. Una vez más tengo la sensación de estar en un mundo distinto al que conozco.
Aproximadamente tres mil personas, bien dispuestas, asisten en la noche. Están contentos de escuchar, después de la presentación de un grupo musical, poemas en alemán y su traducción. Estoy sorprendida de la increíble recepción que tengo —sin necesidad de exclamar ante el público “Chávez”, “Comandante” o “Presidente”. Los poetas de Francia y Palestina mantienen otra posición: el poeta slam francés es evidentemente fanático de Chávez, la poeta rapera palestina está feliz de que Chávez en algún momento tuvo una posición crítica con respecto a Israel. En general he comprobado que algunos de los autores internacionales sienten entusiasmo o al menos simpatía por Chávez, mientras que otros aún no se han ocupado de informarse sobre la situación política del país.
Como ya antes de emprender este viaje, me gustaría saber si hubo autores que rechazaron la invitación porque no quisieron viajar a este sistema.
Domingo al mediodía. Mi partida se aproxima. La despedida de algunos de los jóvenes colaboradores, quienes nos atendieron en la oficina del festival en el hotel, es cordial, casi familiar. Muchos de ellos fueron francos, comprometidos y bastante encantadores. Me siento irritada una vez más. ¿Es posible que gente tan simpática apoye a una dictadura y que eventualmente la ayude a construir? Ninguno de ellos quiso hablar sobre Chávez sin que yo se lo pidiera. Mi “colaborador favorito”, un verdadero sol, me pide que le recomiende más poetas slam: quiere invitarlos a Venezuela el año que viene, para organizar más talleres y eventos literarios para que la poesía slam sea conocida en el país.
Recuerdo al director de la biblioteca del Instituto Goethe, quien me dijo durante nuestro encuentro el martes, ya en confianza: “Ya escuchaste autores críticos. Pero ve también el otro lado; ellos te invitaron y están muy interesados en el tema de la poesía slam“.
Nos dirigimos en autobús hacia el aeropuerto. Como siempre cuando recorro Caracas, me llaman la atención las innumerables paredes de edificios que tienen grafitis e imágenes que alaban fuertemente a Chávez y a Maduro. La simbología recuerda a la de Corea del Norte, la antigua República Democrática Alemana, la Unión Soviética: los mandatarios se presentan desde una perspectiva que los hace tener un efecto abrumador. Hay que levantar la vista hacia ellos. Estoy feliz de no tener que verlas más. La propaganda es tediosa, parcializada, me altera.
Maduro, quien se aferra al poder, también tiene fama de tedioso. “Ni siquiera le gusta a mi abuela”, me comentó una venezolana. “Y ella fue una verdadera chavista”. Pero en las paredes de los edificios dice: “Chávez dijo que eligieran a Maduro”. Así que. Bueno.
La clase media se desangra bajo la situación política actual, me comentaron convincentemente: trabaja más de lo que es bueno para la salud y de todas maneras el dinero no le alcanza para vivir. Pero la clase baja es inmensa. Y por supuesto prefiere vivir, en vez de en la calle, en uno de los nuevos rascacielos sin ascensor construidos baratamente por el Gobierno. Y si los choferes de metro son presidentes y señoras que limpian influyen de forma decisiva en círculos literarios —y lo pueden hacer en la Venezuela actual, según me informaron de forma muy convincente— estamos frente a una especie de “Sueño Americano” que evidentemente motiva a muchas personas. Irónicamente. Porque se odia a los Estados Unidos.
Tal vez las limosnas y las acciones por los pobres sólo son una forma de tapar el hecho de que el Estado es profundamente corrupto. Esa opinión la escuché muchas veces de venezolanos. No puedo juzgar eso tras apenas unos pocos días en el país.
La joven colaboradora del festival que a mi llegada cambió tan desfavorablemente mi dinero me abraza fuertemente al despedirnos en el aeropuerto y me dice que tenemos que mantenernos en contacto, pase lo que pase. Estoy asombrada. ¿Será que tiene mala conciencia? ¿O tal vez no tiene consciencia de qué es justo y qué no? No lo sé. Más tarde alguien dirá: “Ni lo uno ni lo otro. Está echada a perder. El sistema político la ha deformado tanto que se acostumbró a ser falsa”.
Nosotros los autores no esperamos tanto como los demás viajeros. Pero igual al salir por el aeropuerto tenemos que esperar. Sólo en la cola del control de pasaporte pasamos una hora y media. Cansa. Altera. Otra media hora había pasado cuando revisaron nuestras maletas.
En general: equipaje: Todos tenemos más de lo que teníamos al entrar al país. Nuestros honorarios nos los dieron en efectivo, en moneda local. A causa de las diversas tasas de cambio existentes en el país no se puede cambiar ese dinero en ningún otro país del mundo. Así que no nos quedó otra sino gastar todo el dinero. Por supuesto fue divertido. Pero hubiésemos preferido utilizarlo para pagar nuestro alquiler.
De regreso en casa sigo preguntándome si verdaderamente acabo de visitar una dictadura. La omnipresente propaganda en Caracas me molestó inmensamente. Así como el hecho de que la política dominó de forma casi absoluta al festival, intentando vender propaganda como arte y así degradar al arte al nivel de propaganda. Pero, ¿eso es suficiente para decir que se trata de una dictadura?
Un oriundo, a quien le pregunté si en Venezuela existía una dictadura, gimió: “Ni nosotros mismos lo sabemos”.
Un autor de Haití con quien conversé opinó: “No puedes aplicar a una democracia latinoamericana la misma escala que a una europea” —¿Y por qué no?
La autora crítica al gobierno que conocí en el almuerzo organizado por el Instituto Goethe dijo: “Venezuela es una dictadura del siglo XXI, se oculta detrás de una máscara de democracia”.
No soy inexperta en el tema de entender sistemas políticos. Pero éste no lo entiendo. La sensación de confusión no quiere disiparse. Mientras más intento entenderlo, más tengo la sensación de que en mi cabeza hay un insecto gigante, que no quiere salir. Tal vez su nombre sea, de hecho, “dictadura”.
Por: Luis Xochil Schütz
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Esta es la casa de la profesora Emma Moros, tía de Nicolás Maduro. Allí vivió el hoy presidente sucesor "venezolano".
Esta es la casa de la profesora Emma Moros, tía de Nicolás Maduro. Allí vivió el hoy sucesor y presidente “venezolano”.
A Nicolás le temen hasta
sus parientes cucuteños
La primera vez que escuché decir que Nicolás Maduro era colombiano, fue de boca de un lector nuestro que me llamó desde el extranjero. Me habló de que Maduro se había criado en el barrio Carora de Cúcuta, que su tía, la profesora Emma Moros había estado a cargo de él, que el hoy presidente venezolano era un ayudante de bus que se colgaba de las puerta de los vehículos en marcha para anunciar gritando a voz en cuello los polvorientos destinos de paso de las viejas carcachas que atravesaban la frontera hacia Venezuela sin la menor vergüenza de contrastar con las lujosísimas y brillantes carrocerías de ese país.
Luego, el escándalo se desató en Venezuela y la oposición exigió al gobierno colombiano que entregara el Registro Civil de nacimiento de Nicolás Maduro que, con toda seguridad, tenía escondido el camarada Santos para presionar con éste a su segundo nuevo mejor amigo.
El periodista Jairo Navarro, del medio cucuteño La Opinión, se acercó hasta los barrios Carora y El Callejón –colindantes- para entrevistar a los vecinos. Pero poca evidencia encontró para demostrar la nacionalidad “caliche” de Nicolás Maduro.
Así que decidimos empacar maletas y asomarnos por los recuerdos de los cucuteños que viven hace tiempos en esos mismos barrios.
Encontramos la casa de la tía Emma Moros y nos sorprendió su abandono y suciedad. No parecía la casa de quien algún día fuera casi la madre del presidente del país más rico en petróleo del continente. Esquinera, ruinosa, con tiros fusil en una de sus rejas, daba más la impresión de ser refugio de atracadores y drogadictos. Ante la mirada curiosa de los vecinos, timbramos y esperamos con fe de carbonero, bajo el sol abrasador del mediodía, a que alguien se asomara.
En Carora y El Callejón, Nadie quiere hablar..
Pero nada.
Entonces, me acerqué (cámara en mano) a una tienda ubicada hacia la diagonal exacta. Allí me miraron con cara de pocos amigos y cuando los saludé se limitaron a examinarme de arriba hacia abajo y viceversa, como hacen los rufianes de las películas del viejo oeste. Divertido, hice caso omiso del gélido recibimiento y pregunté directamente si ahí había alguien que hubiera conocido a Nicolás Maduro.
Eso fue como nombrarles el diablo. Como si les llevara la peste, todos se levantaron, abandonaron sus botellas y se fueron hacia cualquier lado, lejos de mí.
Pero cuando caminé de nuevo hacia la casa, un hombre entrado en los sesenta se me acercó y me dijo: “Señor periodista.. es mejor que se vaya.. Aquí la gente está amenazada para que no hable. No queremos problemas.. Usted hace su noticia y se va.. pero el problema nos lo deja a nosotros.. Aquí hay orden de que quien hable lo pelan… Y usted también corre peligro..” Le dije que lo entendía perfectamente y que no les causaría problemas. Pero cuando me estaba alejando me dio algunas pistas para que regresara al siguiente día.
Así lo hice. Traté de hablar con los amigos cercanos de Maduro, los que jugaron fútbol con él en las calles limítrofes de la barriada, pero el espanto reflejado en sus ojos mientras negaban todo aún antes de yo preguntarles, me llevó a caminar por ahí soportando los 38 grados centígrados de ese día. Hasta que, por fin, encontré a uno de los compañeros de Nicolás Maduro que accedió a hablar con la condición de que le reservara su identidad.
Me contó que, efectivamente, Nicolás Maduro había vivido en la casa de la tía Emma, pero que casi nadie recordaba ni a su padre, quien fuera estudiante en Ocaña, ni a su madre. La tía Emma lo tuvo viviendo con ella siendo pequeño; es más, lo llevó a estudiar al colegio de señoritas donde Emma Moros era la directora.
Me dio detalles de cómo jugaban, dónde, con quiénes.. Y me dijo algo revelador: “Si quiere buscar la partida de bautismo o el registro de Nicolás Maduro, busque en Bogotá..”
-En Bogotá..? el tipo es bogotano..??- Le pregunté pensando que era una de esas famosas bromas pingas. El amigo de Maduro afirmó con la cabeza al tiempo que miraba de soslayo hacia lado y lado para comprobar que no estaba siendo espiado.
– Ese nació allá.. Busque y verá.. No le puedo decir más– – Y se alejó hacia la tienda de la esquina. Cuando me iba pude observar a lo lejos que de inmediato fue rodeado por los amigos para interrogarlo, a lo cual él manoteaba negando con la cabeza. Me quedé con una especie de sentido de culpabilidad.
En los días siguientes pude ubicar a primos y primas de Nicolás Maduro, por ambas ramas de la familia, todos tan colombianos como el río Pamplonita. Igualmente, su temor saltaba a la vista. Uno de ellos me dijo exactamente lo mismo: que por favor los dejara en paz, que ellos no tenían la culpa de su parentesco con el presidente “venezolano”, y que tales lazos de sangre eran más una maldición que cualquier otra cosa. “Nuestras vidas peligran, amigo -me dijo- déjenos la vida tranquila, por el amor de Dios… Evítenos y evítese problemas..”.
Y claro que los obedecí:
Frente a este colegio, Nicolás Maduro y sus amigos jugaron fútbol innumerables veces.
Lo que hay aquí en juego es muchísimo más serio y grave que las torpezas y payasadas del reemplazo de Hugo Chávez. Es una verdad de a puño que Nicolás Maduro o nació en Colombia, o vivió varios años acá, o ambas cosas, lo que lo hace inmediata y automáticamente colombiano, así él no lo quiera.
Nicolás Maduro jamás ha regresado a su tierra chica, el barrio El Callejón. Ni siquiera tuvo la delicadeza de enviar unas flores al entierro de la tía que lo cuidó y alimentó en su niñez. En cada rincón de esos lugares se habla de la manera terrible como encontraron a doña Emma muerta, sola y abandonada. Su cadáver ya hedía cuando uno de los amigos de la familia, un señor Zambrano, se metió a la casa por la azotea sospechando algo tenebroso por los olores que se acentuaban con el infernal calor.
El señor Zambrano cuenta desganadamente que él sacó a la anciana mujer por la azotea porque ni siquiera encontraron las llaves de las puertas. Y no dice nada más. Reafirma que no sabe quién es Nicolás Maduro, a quien solo conoce por la televisión, y me cierra la ventana en mi nariz de un solo golpe, como para que todos vean que no habló más de la cuenta.
Walter Márquez, el diputado venezolano ya sabe que Nicolás Maduro es colombiano, y a sus oídos llegaron versiones fuertes y serias de que, efectivamente, nació en Bogotá. Pero esto de poco o nada servirá.
Estamos seguros de que el camarada Juan Manuel Santos ya consiguió la verdadera partida de bautismo de Maduro, y con total certidumbre decimos que sus sabuesos arrancaron varias hojas de donde alguna vez estuvo ese papel.
En su frenética carrera hacia la instauración del castrochavismo y el indulto a sus infames amigos terroristas de las FARC, el sátrapa camarada Santos –alias “Santiago”- refundirá en las profundas cavernas ese papelito con el cual la democracia venezolana podría revocar el mandato del régulo sinvergüenza que está empujando a patadas a Venezuela hacia el abismo comunista del cual no hay regreso fácil.
*Ricardo Puentes Melo, periodista de investigación, es director del editorial del portal Periodismo Sin Fronteras.
Por: Ricardo Puentes Melo
@ricardopuentesm
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sabado 5 de octubre del 2013
Maduro no expulsa a los diplomáticos de Estados Unidos para que olvidemos la falta de papel higiénico, lo hace porque prevalece la opinión en el gobierno que no hay reconciliación con los apátridas, los explotadores, los escuálidos, con aquellos que llamaban en Cuba gusanos y ratas en Rusia. Este episodio alimenta la tesis de que Venezuela sufre una conspiración económica y justifica la asfixia de la prensa y de la democracia.
Durante 70 años la fe en un hombre nuevo no la derrumbó las experiencias del socialismo real en la Rusia Soviética.
Chávez hablaba de una revolución armada, Maduro militariza Guayana. Se imagina otro Allende frente a la ofensiva capitalista. No está intentando distraernos sino avanza en una política: la radicalización del régimen, al sector privado le permitirá sobrevivir igual que a la prostitución.
Los convencidos no cambia de opinión por la ruina de las empresas estatizadas, ni porque el dólar innombrable rompa la barrera del sonido.
Le echan la culpa a los saboteadores; en serio, no en broma. Concluyen que los dólares son del pueblo y si algo sobra permitirán que importen las bagatelas de la burguesía, por ejemplo repuestos de carro.
Maduro se solidariza con la Guardia Nacional después del escándalo de la droga, apoya a Giordani, busca dólares a través de emisiones de bonos con la ayuda de un Goldman Sachs. Después de reunirse con los empresarios y anunciar el dólar permuta, no ha dado ningún paso de avance.
Los dólares siguen en poder del gobierno. Así avanzaría la revolución y se arruinaría a los capitalistas.
Es un panorama sombrío, se están imponiendo los creyentes y los bolichicos. El resultado catastrófico de esta estrategia económica lo atribuye Maduro a los rezagos capitalistas que perduran en nuestra sociedad, a los vicios del hombre viejo. No todos piensan igual en el gobierno, claro, pero la mayoría de los ministros apoyan la radicalización y prefieren evitar cualquier debate en la Asamblea sobre la modificación de la ley de ilícitos cambiarios, por eso siguen buscando una habilitante.
Maduro se enterará del desastre electoral que se avecina cuando no haya remedio, hoy están perdidas alcaldías emblemáticas como Barinas y Valencia y la ventaja de Jorge Rodríguez se achica. En más de 100 municipios se presenta dividido el PSUV, los mismos comunistas acusan de corruptos a muchos candidatos oficiales.
Tomemos en serio a Maduro. ¿Cómo le toca responder a la oposición a la tempestad que se anuncia en el horizonte? ¿Hablando de Mcburro? La militarización de Guayana no es un hecho aislado.
Samán no perseguirá a los buhoneros que asaltan los supermercados para adquirir la harina pan a precios controlados y revenderla al triple.
Samán está con los pobres y contra los ricos, es el discurso oficial: acabar con la riqueza, confundir el socialismo con la miseria. ¡Vivan los motorizados! A los burgueses un auto usado les cuesta 600 millones de bolívares, los carros chinos se entregan a los privilegiados, los amigos y al pueblo. Comienza el racionamiento Maduro marcha a toda velocidad hacia una calle sin retorno. ¿Qué hará la oposición después del 8 de diciembre? Hay que rechazar las tonterías de los que hablan de fraude electrónico, hackers malvados, cisnes negros. El voto es secreto y está garantizado.
Eso sí, a Maduro no lo cambiará el resultado electoral.
Por: Fausto Masó
Fausto.maso@gmail.com
@FaustoMaso
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EL NACIONAL
Sábado 05 de Octubre de 2013
El negocio de los chinos es vender neveras, no combatir al “imperialismo yanqui”.
El negocio de los chinos es vender neveras, no combatir al “imperialismo yanqui”.
La sarta de pendejadas
que afirma Nicolás..
Muy emocionados se encontraban los miembros del grupo La Piedrita invitados a recibir a Nicolás en el aeropuerto internacional de Maiquetía a su regreso de China. Apoltronados en el Salón Presidencial, la brigada de milicianos tuvo la oportunidad de ver en primera fila la llegada del avión presidencial.
-Uno de los milicianos, le preguntó a su jefe ¿Parece que Fidel o Raúl vienen también a recibir a Nicolás?
No seas bruto, ese avión es el de la Republica de Vene-Cuba que preside nuestro camarada…..a ver si te actualizas para que no te sigas comportando como los golpistas de la oposición. La revolución es una sola y nuestro presidente viaja en el avión que le de la gana.
-Jefe ¿y donde esta el Air Bus que compro Chávez para sustituir El Camastrón?
Que vaina contigo y tus impertinentes preguntas….Cabo, hágame el favor y métame preso a este **LEA EL DECALOGO DEL FORISTA** …Enseguida Mi Comandante, respondió el cubano.
Superado el impase, todos centraron su atención en la rueda o cadena nacional de Nicolás para explicar las gestiones exitosas de su gira.
Ataviado con una batola china, comenzó diciendo que los camaradas de la Republica Popular de China se sorprendieron por las propuestas que les presentamos para la firma del convenio. Quiero decirles previamente que las mismas fueron producto del trabajo arduo y sostenido del gabinete económico de mi gobierno. Gracias a Giordani, Merentes, Ramírez y a mi mismo, logramos diseñar un cuadro de proposiciones, como muestra inequívoca de nuestro compromiso político, que hacia imposible que las mismas no fueran aprobadas. Entre otras, puedo señalarles las siguientes:
– El “Mentol Chino” será el único antiinflamatorio permitido en todos los centros de salud.
– Solo serán atendidos los pacientes con “Fiebre Amarilla” No se aceptaran fiebres o quebrantos de otro color.
– Formaremos en la Universidad Bolivariana 100.000 médicos para erradicar La Lechina, enfermedad que ofende al gentilicio de nuestros camaradas aliados.
– El programa de alimentación escolar comprenderá una lumpia y un vaso de Té Chino. Queda prohibido el alimento imperialista de las Empresas Polar conocido como “Arepa””.
– En el Pre-escolar y el nivel Básico, se prohíbe leerles a los niños y niñas un “Cuento de Hadas”, desde ahora solo se leerá un “Cuento Chino.
– En todos los restaurantes y tascas españolas solo se permitirá en el menú Calamares en su tinta, solo y cuando esta sea “Tinta China”
– El “Arroz Chino” será la base principal de nuestro Pabellón Criollo con o sin barandas.
– La Virgen de Coromoto dejará de ser nuestra patrona, será sustituida por la “Chinita de Maracaibo”
-La palabra “Arrecho” será cambiada por “Mas caliente que plancha é Chino
– Nuestro Hombre Nuevo, no mandará a nadie para el carajo sino para la Cochinchina.
Todos en el salón se miraban las caras y no salían de su asombro al escuchar esa sarta de pendejadas que decía Nicolás….y al unísono preguntaron ¿Qué dijeron los chinos?
Nada, dijo en tono displicente Nicolás. Solo se limitaron a incorporar al convenio clausulitas sin importancia. Tales como: el Buró Estatal de Prospección Geológica de China tendría como zonas prioritarias Guayana y Los Andes. Se precisaron seis lugares en los que se harían cálculos. En Bolívar buscarán bauxita (El Parguaza), hierro (Imataca) y oro (El Callao). En Zulia, Mérida y Falcón ubicarán fosfato y en Pregonero (Táchira) cobre. Enviar 640.000 barriles diarios a China. De ese monto, unos 265.000 barriles diarios se destinarían para pagar los préstamos “Si el precio del petróleo cae, la cantidad a enviar a China aumentaría, para compensar ese descenso en los precios” No otorgaran dólares en efectivo, solo prestaran servicios. Es decir, que si queremos un millón de viviendas ellos las construirán con sus propios materiales y su mano de obra. Si queremos autobuses, serán solamente los producidos por ellos. Lo más resaltante, fue que pidieron la explotación y administración del 50% de los suelos cultivables del país para garantizar su seguridad alimentaria.
Como ustedes verán, estas nimiedades no tienen importancia alguna para nosotros y procedimos a firmar este ventajoso convenio para el país…terminó diciendo Nicolás.
Verga, solo les faltó a estos Dragones Rojos, decir que los candidatos a Alcaldes y Concejales fueran solamente los dueños y mesoneros de los restaurantes chinos de la localidad …no joda, dijo arrecho el jefe de La Piedrita mientras se retiraban del salón …estos chinos lalones se comieron al pajarito…
Por: Jesús Elorza
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jueves 4 de Octubre del 2013
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A los contrabandistas de gasolina los conocen en la región como "bachaqueros" y 'pimpineros'. Se estima que en 2011 ingresaron de forma ilegal a Colombia, desde Venezuela, 600 millones de litros de gasolina.
A los contrabandistas de gasolina los conocen en el país como “bachaqueros” y “pimpineros”. Se estima que en 2011 ingresaron a Colombia, desde Venezuela, 600 millones de litros de gasolina.
Sebastiana sin Secretos
COMBUSTIBLE. La Guardia Nacional ha fijado horas y fechas en que camiones con varios bidones de combustible, con miles de litros, se surtan en las bombas de Barinas. En la estación de servicio que está a la salida de Socopó, estado Barinas, tomamos esas fotografías de varios camiones haciendo cola para llenar por lo menos 10 pipotes de gasolina, cada uno. La excusa es que eso va para el sector agrícola. La verdad es que es parte de la estrategia que usan los contrabandistas para sacar el combustible (gasolina o gasoil) hacia Colombia, donde pagan, la barata gasolina venezolana, a precios exorbitantes. De Socopó hasta La Pedrera (zona donde confluye una lengüeta de territorio que une a Táchira, Barinas y Apure) hay unos 130 kilómetros. De allí es sólo un paso para salir hacia Colombia por los ríos apureños. Algo similar ocurre más cerca de La Pedrera en la bomba de la carretera nacional en Santa Bárbara de Barinas. A ese lugar pertenecen las dos fotografías restantes. Ahí verán a jóvenes en camionetas llenando un gran tonel con combustible.
Contrabandista llenando un gran tonel con combustible.
GÜIRIA. Militares en el estado Sucre detectaron que, en el Puerto Pesquero de Güiria, están en reparación numerosas embarcaciones usadas para el tráfico de combustible. Los cómplices serían algunos funcionarios del puerto pesquero, de la estación de Guarda Costa, del Cicpc, Inea y Vigilancia Costera. Los tanques de combustible de esas embarcaciones, estarían alterados y serían: la José Antonio, La Noé, La Tritón, Doña Chirs, San Caetano, La bendición de Dios II, Doña Chencha, otras. Algunas de esas embarcaciones son propiedad del dueño de dos estaciones de servicio. Ya con los tanques adaptados e inflados, cargan combustible y zarpan. Para trasegar se van, dos o tres veces por semana, hacia las cercanías de Trinidad, Pedernales y Boca de Dragón. Para ello son autorizadas por la Guardia Nacional. El tráfico de combustible se paga en dólares a los propietarios y encargados.
RADARES. Es la compañía internacional CETC que trae a Venezuela dos proyectos de radares: el Sistema Integral de Vigilancia de Largo Alcance (VILA) y el Sistema de Control de Tráfico Marítimo (VTS). El VILA serían 10 radares para reforzar las capacidades de vigilancia y búsqueda de baja altitud y en superficie de mar. El VTS es un sistema de control para canales de barcos y administración de tráfico de puertos; incluye un centro nacional, un centro backup, 4 centro regional, 15 sitio radar y sensor. Lo interesante es que a esa empresa china le tuvo que rescindir Ecuador, en abril 2013, un contrato porque los radares presentaron algunas fallas de origen en su conexión; Ecuador sólo pudo recuperar 35 de los 60 millones de dólares que costó el proyecto de los 4 radares.
RECLAMO. Fue el 2 de agosto en horas de la madrugada. Edem Alonso Carrero Zambrano, gerente de la empresa Pasteur Latina C.A. del Táchira se percata de que a su cuenta del Banco de Venezuela se afiliaron 5 personas. Y que se les transfirió un monto considerable de dinero (Bs. 160 mil), usando los dos usuarios que por seguridad tiene creada la empresa dentro del sistema Clavenet Empresarial. El dinero fue a parar a: una cuenta Banesco de Vivian Castro, que empieza por 0134 y termina en 1701 (Bs. 80 mil); y los otro 4 depósitos a cuentas del Banco de Venezuela de Ángel Díaz (cuenta 0102 – 1233 por Bs. 20 mil); a Otto Obediente (cuenta 0102 – 7030 por Bs. 20 mil); a Leonardo Abaroa (cuenta 0102 – 8766 por Bs. 20 mil); y a Mery García (cuenta 0102 – 3287 por Bs. 19 mil 200). Pasteur Latina reclamó ante el Banco con el Nro. 18540377. El Banco respondió por Twitter (aunque usted no lo crea) que no procedía el reclamo. La empresa le escribió al ministro Rodolfo Marco Torres (@RMarcoTorres), pero éste los bloqueó. El 26 de agosto acuden ante la Defensoría del Cliente y Usuario Bancario del Banco de Venezuela. Les solicitan que profundicen la averiguación del fraude electrónico cometido contra la cuenta de la empresa y el destino del dinero extraído de la cuenta mencionada. Lo insólito es que a pesar de que la cuenta estaba bloqueada el Banco pagó tres débitos, que aunque son cheques emitidos y reconocidos por la empresa, nadie explica cómo se pudo hacer con la cuenta bloqueada. El Cicpc asignó un detective al caso (K-1 310061-03071), que a los tres días ya estaba de vacaciones y sabrá Dios cuando regresará. La Defensoría del Cliente ni respuesta ha dado.
DESAPARECIDO. Es el Sargento de la Guardia Nacional Jarbin Alexánder Alarcón Parada. Tiene 22 años. Está destacado en Amazonas. Desapareció desde el 12 de septiembre en el río Orinoco. El joven salió de su puesto de trabajo en Isla Ratón, municipio Autana, (a una hora de Puerto Ayacucho). Se fue en voladora (embarcación con motor fuera de borda) a llevarle el almuerzo a dos de sus compañeros en otro punto de vigilancia del río Orinoco. No llegó a su destino. Unos pescadores, que vieron la voladora abandonada, con el motor encendido y dando vueltas, dieron aviso al puesto de control. Todo estaba intacto. Pero el joven sargento no aparece. Su familia, que es del Nula (Apure), se trasladó hasta Amazonas y aunque han recibido apoyo del Core 9 no han tenido resultado satisfactorio.
PDVSA. Son los jubilados, pensionados y sobrevivientes de la estatal petrolera. Hasta en los servicios médicos especializados les niegan la carta aval. Deudas contraídas con clínicas privadas. La deuda de PDVSA con los viejitos es de unos 12 mil 500 millones de dólares, sin incluir el fondo de pensiones, que debería sustentar los aumentos obtenidos a través de contratación colectiva, una vez homologada la ley del estatuto de pensionados y Jubilados. Pdvsa no la cumple, alegando que es empresa privada.
BORGES. Es el poeta irreverente, el de la pasión y la belleza en el verso, como éste dedicado a César, mi amor de siempre: “¿Dónde estarán los siglos, dónde el sueño / de espadas que los tártaros soñaron, / dónde los fuertes muros que allanaron,/ dónde el Árbol de Adán y el otro Leño?/ El presente está solo. La memoria / erige el tiempo. Sucesión y engaño / es la rutina del reloj. El año / no es menos vano que la vana historia./ Entre el alba y la noche hay un abismo / de agonías, de luces, de cuidados; / el rostro que se mira en los gastados/ espejos de la noche no es el mismo. / El hoy fugaz es tenue y es eterno;/ otro Cielo no esperes, ni otro Infierno”.
Última hora:
■ Presiones de las FBL-FPLN en Guasdualito habrían sacado del aire el programa de Juan Cardoza en Impacto TV.
■ Policías jubilados de Mérida reclaman la homologación de su sueldo a los nuevos rangos policiales.
■ Pregunta de un lector: ¿Qué cargo tiene el hijo de Nicolás Maduro? En Táchira lo escoltaron 7 camionetas nuevas. En Barquisimeto andaba con un ejército de escoltas.
■ Qué delicado el paladar del director ejecutivo de la Magistratura y del etarra que pone y quita jueces. El chef particular es el mejor del país.
■ En Puerto Páez hay retenidas unas 8 mil reses y 3 mil búfalas de contrabando.
■ En El Nula, Alto Apure, protestarán contra el ELN por asesinatos en el casco del pueblo.
Por: SEBASTIANA BARRÁEZ
barraezperezsebastiana@yahoo.com
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Viernes 04 de Octubre de 2013
Se destinaron $1.161 millones en comprar gasolina y diesel en siete meses.
Se destinaron $1.161 millones en comprar gasolina y diesel en siete meses.
Venezuela compra a EEUU más
combustible del que exporta
■ Se destinaron $1.161 millones en comprar gasolina y diesel en siete meses.
■ En siete meses las compras de derivados al país del norte superan el millardo de dólares.
■ En promedio este año Venezuela ha vendido a ese país 36 mil barriles diarios de derivados y ha importado 89 mil.
Cambios en la estrategia petrolera, a través de la cual se han buscado nuevos socios, y los problemas de refinación que enfrenta Pdvsa, han reducido los despachos de refinados a Estados Unidos, pero a la par han crecido las importaciones.
El negocio petrolero venezolano con Estados Unidos sigue transformándose. El país, que hasta hace un lustro despachaba 1,36 millones de barriles diarios de petróleo y derivados a Estados Unidos, hoy exporta solo 865 mil barriles diarios.
La estrategia petrolera venezolana ha cambiado. China, India, y los países de Petrocaribe son las prioridades. Una parte de los barriles enviados a China e India se pagan en efectivo e ingresan al flujo de caja de Petróleos de Venezuela. El resto se financia, lo que evidencia la importancia de Estados Unidos como cliente.
Y aunque Venezuela sigue siendo un importante proveedor para Estados Unidos (8,78% del total de petróleo importado por EEUU), la relación está cambiando hacia una importante necesidad venezolana de comprar productos refinados, al punto de que el volumen de los derivados del petróleo venezolano que se exporta a Estados Unidos es sensiblemente inferior a la cantidad de barriles que Pdvsa está importando solo en diesel y gasolina desde Estados Unidos.
En promedio este año Venezuela ha despachado a Estados Unidos unos 36 mil barriles diarios de derivados, mientras que ha comprado casi dos veces y media esa cifra, al importar unos 89 mil barriles por día.
Los números de compras de combustibles apuntan a una factura que en siete meses supera el millardo de dólares en compras venezolanas.
Las estadísticas del Gobierno norteamericano revelan a que Venezuela compró a Estados Unidos unos 25 mil barriles diarios de gasolina terminada entre enero y julio de este año. A un precio promedio de 116,51 dólares por barril para este combustible en la Costa del Golfo de México, resulta en que el país ha destinado al menos 611 millones de dólares en importación de gasolina, solo con Estados Unidos.
El departamento de Energía de Estados Unidos también reporta ventas a Venezuela de unos 21 mil barriles diarios de diesel entre enero y julio de 2013. Con un precio promedio de 124,92 dólares por barril para la Costa del Golfo, implica que Venezuela ha gastado unos 550 millones de dólares comprando diesel en Estados Unidos.
Entre ambos combustibles la cuenta de compras en el exterior en siete meses de 2013 suma 1.161 millones de dólares, en una tendencia al alza de las importaciones de refinados (78% más que los 50 mil barriles diarios del lapso enero-julio de 2012), y de caída de las exportaciones de derivados (29% menos que los 51 mil barriles por día del período referido) con Estados Unidos.
Las prioridades:
Petróleos de Venezuela se encamina a convertir a China e India como sus principales clientes petroleros, en el marco de la obligación de cubrir los préstamos del Fondo Chino (más de 36 mil millones de dólares), y el afán de reducir las relaciones con Estados Unidos.
China recibe de Venezuela aproximadamente 540 mil barriles diarios de crudo y derivados, mientras que India está en una cifra aproximada a los 320 mil barriles al día.
Pero pese a las condiciones políticas, Venezuela afronta parte de sus necesidades de energía para el mercado interno con las compras a Estados Unidos. La alta demanda de generación termoeléctrica a partir de combustibles líquidos, en un mercado altamente subsidiado y que enfrenta reiterados problemas productivos en las refinerías de Pdvsa, ha restringido los volúmenes disponibles para exportar.
Ello ha terminado por afectar las ventas a Estados Unidos, que han retrocedido en casi 500 mil barriles por día. En este escenario las exportaciones de productos refinados a Estados Unidos reflejan un desplome. Entre enero y julio de 2007 Venezuela vendió a Estados Unidos unos 245 mil barriles diarios de productos derivados, casi siete veces la cifra que se envía en la actualidad.
Por: ERNESTO J. TOVAR
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viernes 4 de octubre de 2013