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Andrés Oppenheimer: Morales juega una carta peligrosa

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"Pese a los precios récord mundiales de los de minerales bolivianos, el gobierno se ha quedado sin dinero..."
"Pese a los precios récord mundiales de los de minerales bolivianos, el gobierno se ha quedado sin dinero..."

Por las desastrosas nacionalizaciones,
ahora el gobierno está en bancarrota

 

El presidente populista Evo Morales —hasta hace poco uno de los presidentes latinoamericanos más populares— está jugando una carta peligrosa para remontar su abrupta caída en las encuestas: está reviviendo el conflicto territorial de 132 años de antigüedad con Chile.

Durante una visita de tres días a este país, me sorprendió descubrir que Morales había declarado el 29 de abril el “Día de la Reivindicación Marítima”, apenas unas semanas después de haber celebrado el tradicional “Día del Mar” el 23 de marzo.

La nueva jornada de protesta nacional, al igual que la vieja, fue celebrada con actos organizados por el gobierno para exigir que este país sin salida al mar reciba una salida al océano Pacífico a través de lo que hoy es territorio chileno.

Morales anunció recientemente que Bolivia recurrirá a los tribunales internacionales “para exigir acceso libre y soberano al mar”. Desde entonces, además de crear el nuevo “Día de la Reivindicación Marítima”, ha dicho que le exigirá a Chile que le pague a Bolivia por el uso del río Silala, en la frontera entre ambos países.

Chile afirma que está dispuesto a continuar con las negociaciones que podrían otorgar a Bolivia un corredor hacia el océano Pacífico, pero sin conceder soberanía sobre ese territorio. Los dos países rompieron relaciones diplomáticas en 1978, pero durante los últimos años han estado negociando una solución al conflicto.

¿Qué está ocurriendo?, le pregunté a varios políticos y periodistas bolivianos. Casi todos respondieron que Morales, que ganó un segundo período presidencial en el 2009 con el 64 por ciento de los votos, ha estado en caída libre política desde diciembre, y que está resucitando el conflicto con Chile por motivos políticos internos.

Morales cayó abruptamente en las encuestas desde diciembre, cuando anunció un 70 por ciento de aumento en los precios del combustible. Ante las masivas protestas callejeras, incluyendo muchas de sindicatos de izquierda y grupos indígenas que lo habían apoyado antes, tuvo que dar marcha atrás con la medida.

Pero su popularidad ha caído al 32 por ciento en la mayoría de las encuestas, su cifra más baja desde que asumió la presidencia hace cinco años.

“El gobierno se está deteriorando rápidamente, y esta pelea con Chile es consecuencia de eso”, dice Samuel Doria Medina, un magnate empresarial y líder de la oposición que actualmente enfrenta varios juicios del gobierno por supuestos delitos económicos. “Ellos son muy buenos para distraer la atención pública de los problemas económicos”.

El gobernador de Santa Cruz , Rubén Costas, uno de los pocos gobernadores de oposición que sigue ocupando su cargo después de que el gobierno obligó a la mayoría de sus colegas a renunciar por medio de juicios intimidatorios, me dijo que todo hace esperar “un desgaste progresivo e irreversible” del gobierno.

Pese a los precios récord mundiales de las exportaciones de minerales bolivianos, que aumentaron el ingreso del país en un asombroso 160 por ciento desde que Morales asumió la presidencia, el gobierno se ha quedado sin dinero.

Los precios de la plata subieron desde 7 dólares la onza cuando asumió Morales a 45 dólares actualmente, y los precios del estaño pasaron de 2 a 14 dólares en el mismo período. Y sin embargo, debido a las enormes entregas de subsidios estatales, las desastrosas nacionalizaciones de empresas importantes y la creciente deuda con Venezuela y otros países, el gobierno está en bancarrota.

Para empeorar las cosas, no hay virtualmente inversiones, porque las nacionalizaciones han ahuyentado a los inversores nacionales y extranjeros. La inflación real es de alrededor del 15 por ciento, y está en aumento a medida en que hay mas huelgas, y el gobierno responde imprimiendo más dinero para pagar aumentos de sueldos.

“Me temo que la inflación se va a disparar, y que el gobierno se radicalizará aún más”, me dijo Costas. “Tengo el temor de que Morales va a crear un clima más populista, de más confrontación, para mantener este proyecto populista”.

Mi opinión: no es inusual que los presidentes bolivianos revivan la disputa territorial con Chile cuando están abajo en las encuestas. Recuerdo a varios predecesores de Morales, de centro y de derecha, que hicieron lo mismo cuando cayó su popularidad a nivel nacional.

Sin embargo, esta vez hay un elemento nuevo, y es que Morales ha añadido un elemento ideológico que no existía antes: la politización de las fuerzas armadas bolivianas. A fines del año pasado, a pedido de Morales, el ejército boliviano se declaró “socialista”, “antiimperialista” y “anticapitalista”.

Aunque el ejército boliviano está mucho peor equipado que el chileno, y difícilmente podría darle pelea, no se puede descartar que Morales lo utilice para crear una escaramuza fronteriza que le consiga apoyo interno para ganar las elecciones del 2014. Eso hubiera sido impensable hasta hace poco, pero no en la Bolivia “antiimperialista” de hoy.


Por: Andrés Oppenheimer
aoppenheimer@MiamiHerald.com
@oppenheimera


SIMÓN ALBERTO CONSALVI: Cuba, el tiempo se acaba

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“El tiempo pasa, y los
relojes no se detienen…”

 

El reloj de sol y el reloj de piedra lo miden de manera fatal. Nadie escapa al paso del tiempo. Es el gran test de la historia. No hay mejor ejemplo de estos avatares que la Revolución Cubana. Al cabo de medio siglo, y después de 14 años de incertidumbre, acaba de celebrarse el VI Congreso del Partido Comunista, dos décadas después del derrumbe de la URSS. Ya Fidel no está, apareció por unos momentos ante la gigantesca asamblea, pero no habló. Para un líder de su carisma y personalidad, que durante 50 años marcó el rumbo de manera infatigable, no decir palabra en un momento de tan significativas implicaciones históricas equivalía a decir muchas palabras. Probablemente, Fidel se las dijo para él solo. Si fueron atractivos sus prolongados discursos de orador aluvional, no menos lo es ahora el silencio. Es otro lenguaje, pero lenguaje al fin.

Por la mente del líder debieron desfilar las grandes jornadas de las cuales fue protagonista. Cuando era joven o cuando pensaba que el tiempo no pasaría, como en las novelas de Proust. Pues, no.

El tiempo ha pasado y ya nada volverá a ser igual. Como un epitafio, envió unas pocas palabras: “Que hagan las reformas necesarias”. No más.

Ahora todo el peso de la revolución está en manos de Raúl, el general.

No son manos inexpertas. Comandó un ejército que calentó los tiempos de la Guerra Fría, combatió y triunfó en África en conflictos que no debieron ocurrir porque si no eran ajenos a la suerte de los pueblos, en ellos se libró el duelo de las zonas de influencia.

Ahora Raúl es el Presidente de Cuba y primer secretario del Partido Comunista. Es el Presidente de la transición, y de esto nadie debe abrigar dudas. No quiere esto decir que el general se desligue de la religión socialista. Tampoco hay por qué suponerlo. No obstante, oír su intervención, su referencia irónica a los dogmas, su feroz crítica y autocrítica al sistema y a la burocracia creada por el sistema, indica que comprende la dimensión del desafío que el destino puso en sus manos.

Quizás habría preferido que la ocasión le llagara un poco antes. Paralelamente, Raúl comprende el apremio de los cambios, y también el asunto ese de los relojes. El general ha hablado sin metáforas: O rectificamos o nos hundimos. O inventamos o erramos, suena a Simón Rodríguez.

Qué bueno sería que el socialismo permitiera inventar fórmulas que lo sustenten y lo prolonguen en el tiempo. Pero estas fórmulas mágicas no existen. De ahí que Castro haya dicho ante el VI Congreso: “O rectificamos o ya se acabó el tiempo de seguir bordeando el precipicio, nos hundimos, y hundiremos el esfuerzo de generaciones enteras”. Aquí está el gran dilema. ¿Hay, acaso, caminos alternos que permitan alejarse del precipicio, o sea, del hambre y la necesidad? Ciertamente, los hay, y el ejemplo no lo da la antigua metrópoli, la gran Rusia, sino la República Popular China.

Como el clamor de cambios y reformas cruza la isla de un extremo al otro, Raúl Castro consideró necesario advertir que no sería el sepulturero. Aunque no se trate de esto, dijo: “A mí no me eligieron Presidente para restaurar el capitalismo en Cuba, ni para entregar la revolución. Fui elegido para defender, mantener y continuar perfeccionando el socialismo, no para destruirlo”. No podía hablar en otros términos, y no se puede hablar de destruir el socialismo, pero sí de democratizarlo, y, sobre todo, de excomulgar a los dogmáticos.

Conviene leer con pausa el documento “Lineamientos de la política económica y social”.

Aunque discretas, las reformas serán irreversibles e indetenibles, como dijo el novelista de Dulces guerreros cubanos. Con la bendición apostólica del VI Congreso, junto a nombres históricos, figuran los de líderes nuevos que probablemente tengan una visión del mundo más contemporánea, capaz de avanzar en los cambios sin renegar necesariamente de las ideas socialistas. El postulado dramático de que “o rectificamos o nos hundimos” no deja dudas de que el Gobierno y la revolución de Cuba acometerán cambios de fondo.

El VI Congreso del PCC aprobó una moción presentada por el general Castro, según la cual ningún funcionario de las altas jerarquías del Estado podrá permanecer en el poder por más de diez años. Raúl habla desde el fondo de una experiencia de medio siglo. Además de que el tiempo pasa, mientras pasa va oxidando y carcomiendo, y no hay ni puede haber confesión más patética que esa de ciertos personajes que se proclaman gendarmes necesarios: “Sin mí la historia no existe”, “el proceso fracasa si yo no estoy en el comando”.

Si un movimiento político, revolución o contrarrevolución, depende de un solo hombre, puede ser una tribu o una cofradía, como la de Sai Baba en la India, pero no un instrumento de reformas y cambios sociales. Esta anticuada concepción de la política no es más que la mascarilla tras la cual se oculta el personalismo reaccionario de todas las épocas. Cuba, tiempo al tiempo.


Por: SIMÓN ALBERTO CONSALVI
sconsalvi @el-nacional.com
Política | Opinión
EL NACIONAL

MARIO VARGAS LLOSA: Retorno a la dictadura, no

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“En todas partes se cuecen habas, pero
 en el Perú sólo se cuecen habas…”

 

No votar equivale siempre a votar por el que gana, ya que se renuncia a hacer algo ­aunque sea tan mínimo como lo que representa un solo voto­ para impedirlo.

Cuando los tres candidatos que representan la defensa del sistema democrático y liberal se dedican a destrozarse unos a otros, como ocurrió en las recientes elecciones peruanas ­me refiero a Luis Castañeda, Alejandro Toledo y Pedro Pablo Kuczynski­, el resultado es previsible: los tres se autodestruyen y abren el paso de la segunda vuelta electoral a dos candidatos que, desde los extremos, representan una amenaza potencial para la supervivencia de la democracia y el desarrollo económico que, desde hace diez años, había convertido a Perú en el país que progresaba más rápido en toda América Latina. El poeta César Moro no exageraba demasiado cuando escribió: “En todas partes se cuecen habas, pero en el Perú sólo se cuecen habas”.

Bien, no es cuestión de suicidarse, porque el suicidio no resuelve los problemas para los que se quedan vivos, de modo que, ahora, por lo menos la mitad de los peruanos debemos elegir entre dos opciones que habíamos descartado: Ollanta Humala y Keiko Fujimori. Algunos amigos míos han decidido viciar su voto, pues rechazan a ambos candidatos por igual. Ésa es una decisión respetable desde el punto de vista individual y moral, pero nada efectiva en términos colectivos y prácticos, pues no votar equivale siempre a votar por el que gana, ya que se renuncia a hacer algo ­aunque sea tan mínimo como lo que representa un solo voto­ para impedirlo.

Creo que es preferible elegir, haciendo un esfuerzo de racionalidad y aceptando las tesis del compromiso sartreano, según las cuales siempre hay una opción preferible a las otras, aunque semejante elección implique inevitablemente un riesgo y la posibilidad del error.

No tengo duda alguna de que elegir presidenta de Perú a Keiko Fujimori sería la más grave equivocación que podría cometer el pueblo peruano.

Equivaldría a legitimar la peor dictadura que hemos padecido a lo largo de nuestra historia republicana. Alberto Fujimori no sólo fue un gobernante asesino y ladrón, tal como estableció el tribunal que, en un proceso modélico, lo condenó a 25 años de cárcel. (Según la Procuraduría, sólo se han repatriado cerca de 184 millones de dólares de los 6 millardos que por lo menos se birlaron durante su régimen de las arcas públicas).

Fue, además, un traidor a la legalidad constitucional que le permitió acceder al poder en unos comicios legítimos, al dar el golpe de Estado que acabó con la democracia en Perú el 5 de abril de 1992. Keiko Fujimori ha reivindicado ese hecho bochornoso y su entorno está plagado de colaboradores de la dictadura. Como han comprobado los medios de comunicación, el propio ex dictador ha coordinado la campaña presidencial de su hija desde su cárcel dorada.

El pueblo peruano no puede haber olvidado lo que significaron esos ocho años en que Fujimori y Vladimiro Montesinos perpetraron un saqueo sistemático de los recursos públicos, la corrupción que cundió por todos los mecanismos e instituciones del poder en la más absoluta impunidad, los tráficos de armas, de drogas, la manera como políticos, empresarios, directores de canales de televisión, iban a venderse a la dictadura por bolsas y fajos de billetes, escenas de escándalo que han quedado registradas en los videos que el propio Montesinos grababa, sin duda, para chantajear a sus cómplices.

Tampoco puede olvidar los innumerables crímenes, desapariciones, torturas, ejecuciones extrajudiciales y toda clase de violaciones de derechos humanos de campesinos, estudiantes, sindicalistas, periodistas, que marcaron esos años de horror, y contra los que el pueblo peruano reaccionó, a fines de la década de los noventa, cuando, con movilizaciones como la Marcha de los Cuatro Suyos, consiguió derrotar la dictadura y devolver la libertad a Perú. No es posible que en tan pocos años en la memoria de los peruanos se haya borrado esta ignominia histórica y una mayoría decida ahora con sus votos que se abran las cárceles y las decenas de ladrones y asesinos de la dictadura salgan de nuevo a gobernar Perú. Todo lo que queda de digno en el país debe impedir, valiéndose del civilizado recurso de las ánforas, semejante vergüenza para nuestra patria.

Votar por Ollanta Humala implica un riesgo para todos los que defendemos la cultura de la libertad, lo sé muy bien. Su antigua simpatía por las políticas catastróficas de la dictadura del general Velasco y del dictador venezolano Hugo Chávez justifican los recelos de que su subida al poder pudiera significar una ola de estatizaciones que hundiera nuestras industrias y ahuyentara las empresas e inversionistas que, en los últimos 10 años, han contribuido de manera decisiva al notable crecimiento de nuestra economía, a la creación de tantos miles de empleos, a la reducción de la pobreza de más de la mitad a un tercio de la población y a la buena imagen que se ha ganado Perú en el extranjero.

Asimismo, es lícito el temor de que aquellas antiguas simpatías puedan inducir a su gobierno a desaparecer una vez más en nuestra historia la libertad de prensa en el país.

Sin embargo, la verdad es que en esta campaña Ollanta Humala ha moderado de manera visible su mensaje político, ha asegurado que se ha separado del modelo autoritario chavista e identificado con el brasileño de Lula. Por lo demás, en esta campaña ha tenido asesores brasileños cercanos al Partido de los Trabajadores. Ahora afirma que respetará la propiedad privada, que no propiciará estatizaciones, que no recortará la independencia de la prensa ni la inversión extranjera y que está dispuesto a renunciar a la idea de una Asamblea Constituyente que (como lo hizo Chávez en Venezuela) reemplace la actual Constitución que prohíbe la reelección presidencial.

¿Son estas las convicciones genuinas de alguien que ha evolucionado ideológicamente desde el extremismo hasta las posiciones democráticas de la izquierda latinoamericana que encarnan un Ricardo Lagos, en Chile; un José Mujica, en Uruguay; un Lula y una Dilma Rousseff, en Brasil, o un Mauricio Funes, en El Salvador? ¿O es una mera postura táctica para ganar una elección, ya que Ollanta Humala sabe muy bien que sólo vencerá en esta segunda vuelta si un importante sector de la clase media peruana vota por él? Creo que la respuesta a esta pregunta que se hacen hoy día tantos peruanos que votaron por Castañeda, Toledo y Kuczynski no depende tanto de las secretas intenciones que pueda tener el candidato en el fondo de su conciencia, sino de los propios electores que decidan apoyarlo y de la manera en que lo hagan.

Este apoyo no puede ser una abdicación sino un apoyo exigente y crítico, con el fin de que Ollanta Humala nos dé pruebas fehacientes de su identificación con la democracia y con una política económica de mercado sin la cual Perú entraría en una crisis y un empobrecimiento que condenaría al fracaso todos los programas de redistribución y de combate a la pobreza que figuran en el plan de gobierno de Gana Perú. Para que aquellos programas sean exitosos es indispensable que Perú siga creciendo como lo ha hecho estos últimos años, ya que si no hay riqueza no hay nada qué redistribuir. Eso lo han entendido los socialistas chilenos, brasileños, uruguayos y salvadoreños, y por eso, aunque se sigan llamando socialistas, aplican o han aplicado en el Gobierno políticas socialdemócratas (no digo liberales para no espantar a nadie, pero si dejara esa palabra no mentiría). Si Ollanta Humala persevera en esta dirección que parece haber emprendido, la democracia peruana estará a salvo y continuará el progreso económico, acompañado de una política social inteligente que devolverá la confianza en el sistema a quienes, por sentirse marginados y frustrados de ese desarrollo que no los alcanzaba, optaron por los extremos.

Cuando escribo este artículo, buena parte de votantes por el partido de Alejandro Toledo, Perú Posible, parece haber optado por ese apoyo exigente y crítico a Ollanta Humala que yo propongo. Mi esperanza es que los otros partidos democráticos de Perú, como Acción Popular, el Partido Popular Cristiano y el APRA, que, con tantos miles de independientes, combatieron con gallardía la dictadura fujimorista y ayudaron a derrotarla, se sumen a este empeño, para evitar el retorno de un régimen que envileció la política y sembró de violencia, delito y sufrimiento nuestro país, y para asegurarnos de que la llegada de Ollanta Humala al poder fortalezca y no destruya la democracia que recobramos hace apenas 10 años.

Por: MARIO VARGAS LLOSA
Siete Días Opiniones
Literatura | Política
EL NACIONAL

DECESO: Ayer, a los 99 años de edad, falleció Ernesto Sábato

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Ernesto Sábato visitó Caracas por última vez hace casi una década, el mes de agosto de 2002, invitado para el encuentro Palabras para Venezuela, que patrocinó Banesco.
Ernesto Sábato visitó Caracas por última vez hace casi una década, el mes de agosto de 2002, invitado para el encuentro Palabras para Venezuela, que patrocinó Banesco.

“Se apagó la luz que alumbraba el túnel
del sufrimiento en latinoamerica..”

 

El autor de Sobre héroes y tumbas (1961) y Abadón, el exterminador (1974), ganador del Premio Cervantes en 1984 y uno de los más activos defensores de los derechos humanos en Argentina, había perdido la visión y como ya no podía escribir se dedicaba a la pintura. Al final, su salud se complicó por una bronquitis.

Separado de la escritura desde hace dos décadas por la paulatina pérdida de la visión que tampoco le permitía entregarse a su pasión por la lectura, Ernesto Sábato había tomado la pintura como vehículo para expresar sus frustraciones. Pero la vejez había comenzado a hacer mella en su ánimo y pasaba los días imbuido en un ánimo melancólico, viendo el tiempo pasar en su residencia de Santos Lugares, a las afueras de Buenos Aires. Allí lo fue a buscar la muerte ayer en la madrugada, 54 días antes de cumplir el centenario de su nacimiento, pues en los últimos días una fuerte bronquitis terminó de complicar su ya delicado estado de salud.

Como era su deseo, fue velado ayer en el club Defensores de Santos Lugares.

El autor de clásicos de la literatura latinoamericana como El túnel (1946), Sobre héroes y tumbas (1961) ­obra con la que le llegó su fama internacional­ y Abadón, el exterminador (1974) era la última leyenda de la literatura argentina del siglo XX, después de Julio Cortázar y Jorge Luis Borges. Hoy se le hará un homenaje en la Feria del Libro de Buenos Aires, que comenzó la semana pasada. Inicialmente, este evento iba a celebrar el centenario de la vida del autor, pero ahora tendrá un sabor de despedida.

Las tres únicas novelas que escribió en su vida ­no publicó más porque era muy exigente con su trabajo y acostumbraba quemar por la tarde todo lo que había escrito por la mañana­ fueron ampliamente acogidas en Europa, especialmente en Francia, donde recibió varios premios.

El túnel, por ejemplo, maravilló a uno de los padres del existencialismo francés, el novelista Albert Camus. Pero a pesar de los numerosos reconocimientos internacionales y de transformarse en uno de los íconos de la literatura de su país, el también autor del ensayo El escritor y sus fantasmas (1963) descreía de sus dotes de escritor. “Nunca me he considerado un escritor profesional, de los que publican una novela al año”, decía con frecuencia en sus intervenciones públicas.

Recibió muchos galardones internacionales, entre los que figuran el Menéndez Pelayo (1997) y el Gabriela Mistral (1983), otorgado por la OEA.

Pero uno de los más emotivos ocurrió en 2004, cuando fue ovacionado durante el III Congreso de la Lengua que se celebró en la ciudad argentina de Rosario. Obtuvo el Premio Cervantes en 1984, cuando Arturo Uslar Pietri fue otro de los candidatos que optó al galardón. Una nota publicada por El Nacional el 11 de diciembre de aquel año reproduce declaraciones que el intelectual venezolano ofreció a la agencia Efe, en las que dijo que estaba conforme con el premio concedido al autor argentino, a quien calificó de “escritor muy importante”, pero pensaba que podía haberlo ganado él. En esa época, escritos de Sábato aparecían con frecuencia en las páginas del suplemento cultural de El Nacional, Papel Literario.

Pero ese homenaje no fue lo más importante en la vida de Sábato aquel año. En esa época había una vocación más fuerte que lo llamaba: luchar por los derechos humanos en su país, pues entonces presidía la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas, grupo que redactó el informe Nunca Más, un documento clave que relató los horrores de la última dictadura militar argentina (1976-1983).

Mario Muchnik, uno de los pocos amigos y colegas del escritor casi centenario que queda vivo, dijo desde su residencia en España que Sábato intentó ser un escritor total: “Animó la vida literaria y tuvo una apertura muy libre a los dos pensamientos de la época, el liberalismo y el marxismo”. Recordó que lo conoció a los 14 años de edad y admitió que con el tiempo le llamó la atención que “la mayoría lo elogiaba en abstracto, sin saber por qué”.

Su hijo, el director de cine Mario Sábato, anunció que proyecta abrir un museo en la casa de Santos Lugares para cumplir un sueño de su papá. “La residencia va a ser restaurada íntegramente para que puedan exhibirse los objetos de mi padre”, aseguró el realizador, que el año pasado estrenó una película sobre la vida de quien en 2007 fuera propuesto como candidato al Nobel de Literatura, pero que murió sin recibirlo.

 

Ernesto Sábato trajo a Venezuela, en el año 2002, unas palabras de aliento para los ciudadanos.

La última visita:

Ernesto Sábato visitó Caracas por última vez hace casi una década, el mes de agosto de 2002, invitado para el encuentro Palabras para Venezuela, que patrocinó Banesco.

Entonces se reunió en el Teatro Teresa Carreño con el político polaco y defensor de los derechos humanos Lech Walesa. Ante una multitud que sobrepasaba la sala Ríos Reyna, el autor argentino vino entonces con un mensaje de esperanza y habló al pueblo venezolano en estos términos: “He venido hasta acá a mis 91 años, cuando todo paso es un precipicio, a compartir con este querido pueblo latinoamericano.

La angustia ante el desamparo, la violencia, la miseria de este hermoso continente que supo gozar de una fauna, de una flora, de una riqueza mineral que lo convirtió por siglos en objeto de codicia y explotación. Con una población a la que permanentemente rinde homenaje, con la permanente fidelidad a sus valores enraizados milenariamente en un sentimiento sagrado de la vida.

Capaces de abnegación, de resistencia ante el infortunio, el hambre y la enfermedad. A ellos, a toda la sufriente población de este continente, mi emocionada admiración”.

Por: MICHELLE ROCHE RODRÍGUEZ
mroche@el-nacional.com
Educación| literatura
EL NACIONAL

Sumito Estévez: ¿Me recordarás?

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“La ansiedad mayor de un cocinero viene dada
por la certeza de su poca importancia…”

 

Los oficiantes nacimos para establecer un matrimonio con el reino de lo efímero, penando por el mundo en un intento permanente de reconciliarnos con el olvido.

La primera aproximación que ambiciona todo profesional hacia las mieles de lo trascendente viene dada por las ganas de idear un plato que pase a la historia y esa primera fantasía se nos cae una vez que descubrimos que todo plato con nombre y apellido es una anécdota, así como todo plato que aguante el tiempo cambia de dueño y pasa a pertenecer a la cultura popular, desde los bastiones del anonimato con que se bautiza el acervo.

Posteriormente cambiamos de norte y nos lanzamos en pos del reconocimiento, pero ¡pocas cosas más efímeras que los premios que nos dan a los cocineros! Pertenezco a una generación que ha reverenciado al chef Paul Bocuse por haber sentado las bases del movimiento moderno de la alta cocina y que se ha postrado ante Jöel Robuchon, el más grande cocinero del siglo. Puedo asegurar que por cada 1.000 personas que hoy reconocen el nombre de Ferrán Adriá (nuestro nuevo más grande cocinero del siglo) existen cerca de 10 que saben quiénes son los 2 cocineros galos, así como intuyo que está por nacer una generación de cocineros que admirarán a otro cuyo nombre aún no se dibuja. Como si se tratara de la lista de una gaceta hípica, nos aprendemos el orden exacto en el que aparecen los 50 mejores restaurantes del mundo, sin detenernos un segundo en recordar a quienes acaban de ceder su puesto a las nuevas estrellas o cuáles olvidados allí deberían estar.

Quien ya no está, no estuvo nunca.

Luego viene la etapa del templo. El espacio para toda la vida. El lugar que perdure como monumento haciendo que seamos eternos. No conozco un solo cocinero que no haya soñado con que su primer restaurante lo sea para siempre. No conozco, igualmente, un solo cocinero que no lo haya intentado unas cinco veces antes de lograr mantener un restaurante con las puertas abiertas por varios años, y son realmente contados los que dan por hecha la meta de un restaurante que hereden sus hijos. Ello pasa primero por un detalle en extremo difícil: convertirse en propietarios de la casa y tener sólo a la familia como socia.

La crítica suele ser feroz con los cocineros que cierran, lo que suma un grado de ansiedad adicional en los jóvenes que consideran un fracaso no trascender. Injusto, además, si sabemos que quien critica ha pasado con seguridad por un puñado importante de trabajos. Ningún cocinero debe sentirse humillado por quebrar o porque su propuesta simplemente no caló. Es parte del proceso.

El paso previo a la iluminación lo logra el teclado. La ironía es que, de todas las batallas por perpetuarse, el libro de cocina resulta la más perdida. Los ojeamos unas pocas veces, nos aprendemos de memoria el puñado de recetas que deseamos que engrosen nuestro repertorio doméstico y, paso siguiente, aseguramos un puesto estético y definitivo en los anaqueles de libros de cocina para el engrasado documento.

Obviamente existen notables excepciones. Siempre las habrá. Seres predestinados a trascender. Autores como don Armando Scannone, que hacen un libro de cocina que perdurará con su influencia en los fogones venezolanos. Familias como la vasca Arzak, que llevan 3 generaciones haciéndolo impecable en la misma casa. Cocineros como Carème, que son celebrados 178 años después de su muerte, o platos como el creado por el compositor del Barbero de Sevilla, quien es recordado cada día en cientos de cartas de restaurantes con ese célebre invento suyo que es el tournedos Rossini.

Quien decide ser cocinero debe entender que trascender no es logro, y mucho menos meta. Es el sino de cualquier oficio manual. Sólo quien entiende su perenne intrascendencia logra el grial de su propia libertad, tal como de manera excepcional lo dijera el poeta José Lezama Lima con su frase “Bienaventurados los efímeros porque ellos contemplan el movimiento de lo eterno”.

Nace entonces el momento revelador en el que queremos un restaurante para dejarle algo a los hijos, en el que escribimos porque ha llegado el momento de querer decir y las palabras se deslizan de los dedos incontinentes, y el premio mayor al que aspiramos termina por ser el sentido de pertenencia a un colectivo solidario que nos aprecie, nos respete y desee construir con un fardo de sueños con los que comulgan en sincronía.

Llega el día en el que ya no queremos trascender.

Ser efímeros lo hizo por nosotros.


Por: SUMITO ESTÉVEZ
SUMITO@SUMITOESTEVEZ.COM
Escenas | Ciudad
EL NACIONAL

MILAGROS SOCORRO: No tornes en quimera esta ilusión

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“Ahí está el caso de Lagos…”

 

Ricardo Lagos se inició en la política cuando era estudiante de Derecho de la Universidad de Chile y tenía 18 años de edad. De hecho, fue presidente del Centro de Alumnos y pronunció su primer discurso donde minutos antes Salvador Allende se había dirigido a la multitud.

Después del golpe de Estado de Pinochet, en 1973, marchó al exilio, pero regresó en 1978, cuando la dictadura militar estaba en lo finito. En los ochenta, Lagos se puso al frente de la brega por la recuperación de la democracia en su país. Actuaba como líder del Partido Socialista de Chile y en 1983 se convirtió en presidente de la Alianza Democrática, que agrupaba los partidos opositores.

Lagos era, pues, una de las figuras cimeras de la Concertación de Partidos por la Democracia. Fue él quien llamó a inscribirse en los registros electorales para votar por la alternativa “No” (a Pinochet) en el plebiscito de octubre de 1988. Una vez realizada la consulta electoral y triunfante la opción que Lagos había aupado como un titán, quiso ser candidato a la Presidencia en la renovación histórica que se abría para Chile y hete aquí que salió derrotado. No logró superar la etapa de las precandidaturas y perdió ante Patricio Aylwin.

Lagos era el líder indiscutido de la oposición chilena. Había regresado al país y ahí había permanecido, mientras muchos mantenían a salvo el pellejo en el extranjero. Merecía llevar las riendas de la floreciente democracia. Y tenía 51 años de edad.

Pero entendió que la conveniencia de su país estaba por encima de sus aspiraciones, aun cuando fueran legítimas. Sin hacer lío, sin jugar a las componendas, sin enviar carticas arteras, se replegó para sumarse a la justa como uno más, como un chileno dispuesto a aportar su experiencia, su generosidad y su prudencia a la causa común. Y ahí está Chile, a la cabeza de la institucionalidad del continente. Por cierto, Lagos llegaría a cumplir su anhelo de ser elegido presidente de su país.

A diez meses de las primarias para escoger el candidato presidencial de la democracia venezolana, vemos muy pocos émulos de Lagos. Es comprensible que, siendo políticos, muchos quieran llegar al poder. Pero la realidad indica que sólo accederá a él quien se empine por sobre su naturaleza humana y dé una demostración de desprendimiento, incluso de sacrificio.

Ya vendrán tiempos de gladiadores. Y quizá el espectro político saldrá beneficiado con la carnicería que resultará entre los débiles y la consiguiente criba de los más fuertes. Pero será en otra ocasión. Esta es la hora de la madurez, del compromiso con el país.

Hay que sacar de donde no hay para conducirse con transparencia, con estatura de gigante moral. Es la hora de la grandeza, de los inmensos hijos de Venezuela, aquellos cuya mirada no se aparta del lecho donde resuella la patria convaleciente.

Los objetivos partidistas son connaturales a la adscripción a una organización de ese tipo. Si uno se ha afiliado a un partido, lo lógico es que procure su engrandecimiento, sus victorias y su preeminencia. Mas el escollo en que se encuentra nuestro país convierte a éste en el partido de todos los que quieran dejar atrás el horror cotidiano en que se ha convertido Venezuela, esta desazón, esta incertidumbre, esta sensación de que no hay futuro y de que nos agotamos remando para no llegar a ningún lado, porque nuestros afanes, nuestros talentos, sueños y diligencias, se consumen en la hoguera de la supervivencia.

Ser político en Venezuela hoy exige condiciones que de ordinario sólo se esperan de los santos.

Ya la candidatura unitaria está en su riel y llegará con felicidad a su destino. Falta el proyecto unitario.

Esa propuesta del país nuevo estructurada por partidos que en su disimilitud representan la pluralidad de la república.

Falta la voz tronante de la bancada opositora en la Asamblea Nacional. No se entiende cómo es que media docena de diputados disidentes hablaban más alto que los casi 70 de la actual. Falta vergüenza en los diputados recién elegidos que están sacando cuentas para presentarse como candidatos a gobernaciones y alcaldías.

Qué vaina es esa. Falta compromiso y coraje.

Hay un país poniendo el pecho en los centenares de protestas que bordan las calles con hilos de sangre. Si te llamas demócrata, ponte zancos de honestidad y entrega. Millones de compatriotas te están observando. Sería criminal que les fallaras y esta tragedia termine alargándose hasta 2018. Ese es el peligro.


Por: MILAGROS SOCORRO
msocorro@el-nacional.com
Política | Opinión
EL NACIONAL

RUBÉN GONZÁLEZ: “Estamos viviendo tiempos de atropellos”

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Rubén González: dice que sigue "viciado" nuevo juicio en su contra.
Rubén González: dice que sigue "viciado" nuevo juicio en su contra.

“Entre 90% y 95% de las empresas públicas
necesitan de grandes inversiones “

 

El 28 de junio pasado, Rubén González, secretario general del Sindicato de Trabajadores de Ferrominera del Orinoco, fue condenado a siete años y medio de prisión por la jueza Magda Hidalgo del Tribunal Sexto de Juicio de Bolívar, porque encabezó, en septiembre de 2009, la protesta para reclamar el contrato colectivo.

El rechazo del movimiento sindical nacional e internacional y de la sociedad civil contra la sentencia fue unánime y de tal contundencia que, dos días después, González salió en libertad condicional. Sin embargo, el dirigente de Sintraferrominera sostiene que esa situación es igualmente injusta porque no ha cometido delito alguno.

­–Usted es considerado un símbolo de la lucha por los derechos humanos y sindicales.

-­Agradezco todo el apoyo y la solidaridad manifestada por tantas personas e instituciones como los dirigentes sindicales de las distintas tendencias, los estudiantes, Provea, la OIT. Sin embargo, debo decir que no se trata de Rubén González.

Se trata de que en Venezuela se criminaliza la protesta y conmigo otros 200 dirigentes sindicales y trabajadores están bajo régimen de presentación judicial por defender los derechos laborales. Exigimos respeto al patrón Estado, a que nos cumplan la ley y los acuerdos de la contratación colectiva. Estamos viviendo tiempos de atropellos que nos obligan a despertar y a construir la unidad sindical y de los trabajadores.

–­¿Cómo va su proceso judicial a la luz de la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia que ordenó un nuevo juicio y la libertad condicional? ­

-Luego de una diligencia conseguí que el lugar de presentación ante los tribunales fuera cambiado de Caracas a Puerto Ordaz, lo que me evita recorrer 1.200 kilómetros. El nuevo juicio se celebrará en el Tribunal 24 de Caracas y estamos a la espera de que se haga el sorteo de los escabinos y sea asignado el fiscal.

­–En la decisión del TSJ se señala que se detectaron vicios en el juicio de febrero.

-­Esa acotación no impide que el nuevo juicio en Caracas igual estará viciado, porque yo no he cometido ningún delito, sólo defendí los derechos de los trabajadores, por lo que debieron exonerarme totalmente.

Respecto al juicio anterior, sé que mis enemigos se confabularon para ponerme en prisión y eso está en su conciencia. Como cristiano que soy yo los perdono.

–­Pero el oficialismo sostiene que en Venezuela se respetan los derechos humanos.

­-Eso no es cierto y muestra de ello son las actuaciones del Poder Judicial. El Gobierno se escuda y se lava las manos con el Poder Judicial para violar los derechos humanos.

­–Los últimos meses ha habido protestas de calle, paralizaciones y hasta huelgas de hambre como la de los enfermeros. ¿Cree que aumentará mucho más la conflictividad laboral en el país porque no se discuten los contratos colectivos en el sector público? ­

-La lucha seguirá mientras los acuerdos sean incumplidos. En Ferrominera del Orinoco se venció el contrato colectivo el 5 de enero pasado y todavía deben a los trabajadores los retroactivos de enero y junio de 2009 (30 y 20 bolívares diarios) además 5 bolívares desde el 1º de septiembre de 2010. Lo más grave es que prácticamente todos las convenciones colectivas de las empresas y organismos del Estado están vencidas, de allí el justo reclamo de los trabajadores.

–­¿Qué opina sobre el control obrero? ­

-En las empresas básicas de Guayana ha sido una debacle completa. Los trabajadores no quieren este mecanismo porque no los representa, pues se sienten controlados por unos dirigentes, electos a dedo, que están alineados con el partido y son personeros del Gobierno. Pese a que el control obrero no tiene ninguna base legal ni jurídica para actuar en los centros de trabajo, insisten en utilizar esta iniciativa para acabar con los sindicatos.

–­Últimamente se habla mucho de la necesidad de un movimiento sindical unido e independiente.

­-La lucha por los trabajadores exige organizaciones sindicales plurales, en la que los dirigentes sin importar su color político centren sus esfuerzos en resolver las necesidades de la base y su bienestar.

Orador de orden:

Rubén González es hoy el orador de orden en la marcha del Día del Trabajador que convocó el Movimiento de Solidaridad Laboral y el Frente Autónomo de Defensa del Empleo, el Salario y el Sindicato.

­–¿Es suficiente el reciente aumento del salario mínimo? ­

-La medida no llena las expectativas inflacionarias ocasionadas por el cambio del dólar de 2,15 a 4,30 bolívares. El poder adquisitivo del venezolano se depreció demasiado, por lo que el aumento salarial no alcanza para cubrir el costo de la cesta alimentaria. Aquí hace falta que todos los actores ­Gobierno, organizaciones de trabajadores y empresarios­ acuerden un aumento salarial equilibrado y que no sea afectado por la inflación y la devaluación.

­–Diputados oficialistas aseguran que la Asamblea Nacional aprobará por fin la reforma de la Ley Orgánica del Trabajo en 2011 y el régimen de pensiones de la seguridad social en 2012, para lo cual utilizarán el parlamentarismo en las fábricas.

-­Estas son materias que se deben informar con profundidad y detalle a toda la población. Es más, una vez listas, las leyes laborales deben ser sometidas al referéndum popular ­convocado por el Consejo Nacional Electoral­ porque afectan a todos los venezolanos. Se necesita un consenso nacional para un asunto tan vital e importante.

–­¿Buscaría usted un diálogo con el Gobierno? ­

-Todas las protestas y reclamos que se hacen y se han hecho persiguen que el patrón Estado se siente a negociar las convenciones colectivas y cumpla sus compromisos atrasados con los trabajadores. Claro que queremos un diálogo transparente, que aporte soluciones.

­–¿Cuán cierto es que las empresas estatales están quebradas? ­

-No está fácil solucionar las dificultades económicas que experimentan las empresas. Además de las deudas laborales, hay una falta de inversión y de adecuación tecnológica durante años que ha deteriorado los procesos productivos.

Entre 90% y 95% de las empresas del Estado necesitan de grandes inversiones para ponerlas en funcionamiento óptimo.

­–¿Hará campaña en 2012 contra la reelección del presidente Hugo Chávez? ­

-Esa es una pregunta política que prefiero no responder ahora. Mi prioridad central es la defensa de los derechos de los trabajadores sin importar el color partidista.

–­¿Cómo ve la decisión de la Mesa de la Unidad Democrática de convocar las primarias para 2012? ¿Qué le falta a la oposición en Venezuela?

-­También son puntos políticos que prefiero obviar ahora.

 Ficha personal:  TÉCNICO EN SOLDADURA Y OPERADOR MANTENEDOR DE SISTEMAS HIDRÁULICOS.

TRABAJA EN FERROMINERA DEL ORINOCO DESDE HACE 27 AÑOS EN SUCESIVAS ELECCIONES DESDE 1996, ES DIRECTIVO DEL SINDICATO DE FERROMINERA MILITANTE DE LOS PARTIDOS PPT, MVR Y PSUV. PREDICADOR Y CONSEJERO DE LA IGLESIA EVANGÉLICA EN CIUDAD PIAR


Por: ANA DÍAZ
anadíaz@el-nacional.com
ENERGÍA | POLITÍCA
EL NACIONAL

OPOSICIÓN: Nueve funcionarios compiten por la candidatura presidencial

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Margarita López Maya dice que es el momento de enamorar a los venezolanos de a pie con un programa y una propuesta porque la situación del candidato opositor no es fácil.



Margarita López Maya dice que es el momento de enamorar a los venezolanos de a pie con un programa y una propuesta porque la situación del candidato opositor no es fácil.

Por ahora 16 dirigentes se
medirán en las primarias

 

■ Los aspirantes de la oposición no están obligados a renunciar a los cargos e incluso pueden retornar si pierden, aclaró el constitucionalista Gustavo Linares Benzo.

Sin primarias “ni secundaria”, Hugo Chávez se perfila como candidato presidencial del Partido Socialista Unido de Venezuela. Aún no está claro si la democracia protagónica se aplicará a la escogencia de fichas del oficialismo a las gobernaciones y alcaldías. El Partido Comunista de Venezuela propuso elecciones en los estados y municipios, pero no ha obtenido respuestas del PSUV.

En la oposición, en cambio, está definida la fecha de las primarias (12 de febrero de 2012), lo que ha despertado el interés por ganarse la distinción de candidato de la unidad democrática; 16 aspirantes surgen en el panorama, por ahora.

La mayoría ocupa cargos públicos. Por ejemplo, cinco son gobernadores: Henrique Capriles Radonski (Miranda), Henrique Salas Feo (Carabobo), César Pérez Vivas (Táchira), Pablo Pérez (Zulia) y Henri Falcón (Lara). En la lista figuran tres diputados: Miguel Ángel Rodríguez (independiente), María Corina Machado (independiente) e Hiram Gaviria (Aragua). Un alcalde metropolitano: Antonio Ledezma (Alianza Bravo Pueblo), y sin cargos, pero deseosos de sentarse en Miraflores, están Eduardo Fernández, Hermann Escarrá, Manuel Rosales (Un Nuevo Tiempo), Guaicaipuro Lameda, Oswaldo Álvarez Paz, el ex embajador Diego Arria y Henry Ramos Allup.

Los partidos de la MUD han visto encuestas que recogen dos nombres que, hasta este momento, han sido descartados: Lorenzo Mendoza, que no quiere competir, y Leopoldo López, que por estar inhabilitado hasta 2014 no podría inscribirse ante el Consejo Nacional Electoral para las elecciones, aunque nada le impide medirse en las primarias; no obstante, si la Corte Interamericana de Derechos Humanos emite un fallo a su favor, la situación puede cambiar.

Separarse y volver:

El constitucionalista Gustavo Linares Benzo explicó que no hay impedimento legal para que los funcionarios mencionados anuncien que participarán en las primarias y que continúen en sus cargos, por cuanto la limitación sólo procede una vez que se hayan inscrito como abanderados ante el CNE.

La Constitución, en el artículo 229, prohíbe elegir al vicepresidente, a los ministros, gobernadores, alcaldes que estén en el ejercicio del cargo el día de la postulación o entre esta fecha y la de la elección. “La disposición constitucional sólo es aplicable cuando el funcionario compite para las presidenciales, no para un proceso interno de los partidos, porque quien salga elegido el 12-F será candidato formal cuando acuda al CNE, y no presidente de la República”, indicó el abogado.

Linares Benzo señaló que el funcionario seleccionado como candidato presidencial tiene que separarse del cargo, de acuerdo con el artículo 189 de la Constitución, con tres meses de anticipación, e incluso puede volver en el caso de que pierda, como pasó en 1992 con Andrés Velásquez.

El dirigente de La Causa R se separó de la Gobernación de Bolívar, compitió contra Rafael Caldera y, al ser derrotado, recuperó el cargo que, temporalmente, fue desempeñado por una persona encargada.

“Dependiendo de las constituciones regionales, puede ser el secretario de la gobernación”.

Ante la posibilidad de que se obligue a los funcionarios a renunciar para nominarse a las primarias de la oposición, el constitucionalista advierte que sería un absurdo legal, aunque no lo descarta, por la existencia de “una legalidad revolucionaria que todo lo trastoca”: “Las primarias no tienen trato constitucional, así que mal pudiera aplicarse por analogía la disposición y obligarlos a renunciar.

Las primarias no impiden ser candidato y gobernador, por ejemplo, a Capriles Radonski, por citar un caso. El PSUV convocó a unas primarias y no obligó a sus mandatarios a dejar el puesto. Si se recurre a una medida ahora, sería arbitraria y no tendría sustento legal”.

Carencia de liderazgo:

Aparte de la lectura legal, se presenta el debate político sobre si es ético que un funcionario deje el cargo para el cual fue elegido, para postularse a otro.

La politóloga Margarita López Maya no cree que exista una “oferta engañosa”, por cuanto, sostiene, los partidos y sus dirigentes aspiran al poder. Señala que, en este momento, los ciudadanos tienen otra preocupación: “Existe una urgencia de liderazgo social, concebido de la unión o articulación entre los partidos y la sociedad civil. Un liderazgo capaz de expresar el sentir nacional, que genere confianza y que sea una alternativa frente al modelo de Chávez.

Los partidos tradicionales no entienden eso y, así, vemos cómo AD mantiene el control de la MUD, mientras la sociedad reclama que es hora de articularse, de construir una referencia más allá de los partidos, porque de lo contrario será débil cualquier movimiento”.

En otras palabras, López Maya percibe poca comunicación entre partidos, sociedad o grupos de derechos humanos, de trabajadores, organizaciones no gubernamentales: “Se escucha la lógica de los partidos, mas no de la sociedad; mientras eso siga, privará la dinámica de la política antigua y el dique por donde se colarán los esfuerzos seguirá roto. Se requiere un liderazgo electoral alternativo. La responsabilidad es de partidos y sociedad. Los partidos no se acercan a la sociedad por arrogancia y ésta mantiene poca relación con ellos”.

La cuestión pasa por la renovación del discurso, según la especialista: “Es momento de enamorar al venezolano de a pie, no con caras viejas, sino con un programa, con una propuesta, una agenda, porque la situación del candidato de la oposición no es fácil frente a un rival que cuenta con recursos mediáticos, con fondos del Estado y mecanismos coercitivos.

Ante esto, la gente rechaza las caras viejas y se inclina a votar por nuevos líderes, como Capriles, López y Machado, que sean referencia del futuro”.


Por: HERNÁN LUGO-GALICIA
hlugo@el-nacional.com
OPOSICIÓN | MUD
SUFRAGIO2012 | ELECCIONES
EL NACIONAL

ANÁLISIS: Superintendencia acaba el mercado de valores

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Con la nueva ley que rige al sector y las normas recién dictadas, el negocio de las acciones se perfila agonizante.

Matar al mercado

 

■ Las empresas que hoy cotizan en bolsa deberán pagar cifras millonarias al Estado solo por permanecer en el ruedo.

Entre la nueva ley y las normas de la Superintendencia de Valores, el negocio accionario se asfixia. Las empresas deben pagar fortunas por mantenerse en bolsa y buscan la puerta de salida

Lo primero que llama la atención en la Ley de Mercado de Valores sancionada en agosto del año pasado es que propone uno de esos cambios conceptuales tan propios del proceso revolucionario: la figura tradicional del “corredor” es rebautizada como “Operador de Valores Autorizado”.

Y también destaca la orden inapelable de que estos personajes sean excluidos de ese buen negocio que es transar con los bonos de la deuda pública nacional. Pero ambas cosas, en realidad, son meros detalles casi anecdóticos cuando se entra en la lectura de la Ley y de las normas que desde entonces ha ido emitiendo la Superintendencia Nacional de Valores y que, según parece, podrían terminar por enterrar aún más al mercado de acciones.

Las recientes intervenciones de las casas de bolsa, como se sabe, instalaron en los operadores una prudencia que se parece mucho al miedo: nadie quiere aparecer citado contrariando las decisiones de la todopoderosa Sunaval. Pero a grabador apagado algunos muestran ejemplos y análisis de cómo hasta las propias empresas emisoras de títulos que hoy cotizan en la Bolsa de Valores de Caracas están evaluando la manera de salir de circulación.

“La normativa debía ser reformada, ya tenía unos 20 años de vigencia. Pero las autoridades optaron por la destrucción del mercado y por satanizar toda la actividad”, dice Noris Aguirre, una de las personas que mejor conoce la trastienda del sector financiero: Aguirre fue presidenta de la Bolsa de Caracas, del Fondo de Garantía de Depósitos y Protección Bancaria, Fogade; y de la Caja Venezolana de Valores. Para ella, la ley es “totalmente discrecional, punitiva y no recoge las necesidades del mercado”.

Aguirre advierte que el texto sancionado el 12 de agosto de 2010 (reimpreso para corregir errores en Gaceta Oficial 380.760, del 5 de noviembre) “elimina el cuerpo colegiado, acabó con el directorio de lo que era la Comisión Nacional de Valores y dejó todo en manos del Superintendente. Acabó, además, con la necesidad de experiencia en el área para manejar a ese organismo regulador. Y todos conocemos cómo funcionan las decisiones discrecionales en este país”.

En efecto, la revisión del articulado evidencia que quien ocupe el cargo de Superintendente decidirá prácticamente sobre todos los aspectos de la Sunaval y -literalmente- sobre asuntos de cuidado referidos a los sujetos que deben regirse por esta ley, cosa que incluye a las empresas con títulos cotizando en la Bolsa. La designación o remoción del Superintendente es orden presidencial y, por su parte, el nombramiento o despido de funcionarios de la Sunaval lo decide el Superintendente.

De acuerdo al artículo 10 de la ley, sólo existen dos tipos de “faltas graves” que pudiera cometer el Superintendente. No se refieren a conductas indebidas ni a corrupción. Se refieren, sencillamente, a no castigar a otros que hayan infringido la Ley de Mercado de Valores. Nada más: para cualquier otra cosa, vaya y denuncie a la Fiscalía General.

Por el contrario, el artículo 50 tiene 23 numerales que detallan las variantes de faltas en las que podrían incurrir los sujetos de ley -es decir, empresas y personas cuyas actividades se rigen por esta normativa- para las cuales se contemplan multas que van desde 5 mil a 10 mil unidades tributarias. El artículo 51 incluye 10 numerales sobre faltas que serán castigadas con dos o seis años de prisión. Y entre el 52 y el 55 complementan las faltas posibles que implican castigos de tres meses a dos años de prisión, inhabilitaciones y multas de entre 10 mil y 100 mil unidades tributarias.

“Las sanciones no tienen nada que ver con el hecho”, señala Aguirre: “Si un intermediario no envía sus estados financieros a tiempo puede ser suspendido y hasta ir preso. No hay proporción entre las faltas y las sanciones”.

El todopoderoso:

Directivos de firmas financieras consultados tienen la misma apreciación: la Ley terminará de restringir el mercado de capitales. Y también coinciden en que son demasiadas las atribuciones del Superintendente, puesto ocupado hoy por Tomás Sánchez.

“Puede intervenir a una casa de bolsa simplemente porque le parezca que hay razones, sin hacer antes una exposición de motivos; puede establecer mecanismos de arbitraje para resolver conflictos cuando eso está determinado en el Código de Comercio; puede decidir qué es o no es un valor, cuáles instrumentos o valores son regulados por la ley, por lo que un día pudiera determinar que aplica en casos de opciones de registro inmobiliario, de endoso de facturas o de letras de cambio, por ejemplo”; señala uno bajo condición de off the record.

Puede, de acuerdo a interpretación literal del articulado, ir más allá del ámbito privado de las empresas. La ley no establece distinción entre los “sujetos” a quienes rige, por tanto se debe asumir que aplica a todos en toda su extensión.

De modo que queda allí abierta la puerta para que el Superintendente decida, entre otras cosas, cuáles serán los requisitos para auditorías internas y externas (artículo 8, ordinal 28); cómo debe ser la composición societaria de las compañías que hagan oferta pública de acciones (artículo 17), cómo deben llevar su contabilidad las personas reguladas (39); cómo deberán conformar sus juntas administradoras, la representación de los accionistas y la elección y funciones de las autoridades (41) y cómo deben ser las asambleas de accionistas (42).

La antigua Comisión Nacional de Valores establecía la manera en que los intermediarios -casas de corretaje- debían presentar sus estados financieros y cuáles eran los niveles de patrimonio y liquidez suficientes para operar. Ahora el funcionario tiene la facultad de hacer lo mismo con las empresas emisoras de títulos. Eso, al menos, es lo que se lee.

También puede castigar o ser magnánimo. El artículo 8, ordinal 19, señala que el Superintendente decidirá aumentar o reducir las “contribuciones” que deben pagar los actores del mercado. Y también podrá cancelar o suspender la inscripción en el Registro Nacional de Valores de cualquiera por “causa debidamente justificada”, aunque la ley deja abierta la interpretación de lo que es una causa justificada.

Y puede -y ya lo hizo- fijar y modificar tasas y contribuciones económicas a los actores regulados por la ley. Eso, según criterio de Aguirre, “viola principios de legalidad tributaria”. Pero en la Gaceta Oficial del 11 de enero de 2011 (39.591) se publicaron las normas al respecto dictadas por Tomás Sánchez.

Paga y paga:

“Desde el punto de vista económico la fijación de los porcentajes a cancelar no se entiende, son tasas exageradas”, señala Aguirre: “Y eso ha hecho que intermediarios y empresas decidan retirarse de su actividad en el mercado”.

Un analista consultado explica el detalle de los que establece el texto de las “Normas relativas a las tasas y contribuciones que deben cancelar las personas sometidas al control de la Superintendencia Nacional de Valores”.

Para empezar, se decidió que todos los autorizados a hacer oferta pública de acciones deben pagar una contribución anual de 1,5% del valor de la emisión. Y eso aplica también para los títulos emitidos antes de la norma y que hoy cotizan en la alicaída bolsa de valores.

El texto no define si se refiere al valor nominal de los papeles o a su cotización en el mercado secundario que, como suele suceder, es mayor. Suponiendo que se trate del valor facial del título, al revisar el listado de la Bolsa de Caracas se encuentra que hay , por ejemplo, casos de algunos bancos que deberán pagar a la Sunaval montos cuantiosos sólo para mantener sus acciones en el ruedo.

Se indica también que las bolsas de valores o de productos e insumos agrícolas cancelarán 1% por las transacciones de ventas que se hagan en su seno. Anteriormente los operadores debían pagar 0,1% por compras o por ventas; de modo que lo que se espera es que la bolsa traslade ese cargo a los clientes. “Los costos se multiplican”, explica el corredor: “En una operación cruzada de compra y venta estamos hablando de 1,2% cuando antes era 0,2%”.

Y a ese 1,2% hay que añadirle 1% por concepto de Impuesto Sobre la Renta.

Algunos ejemplos dibujan el panorama de forma clara. Al 3 de enero de este año, el boletín de la BVC indica que Banesco tiene en circulación 25 millones de acciones de las llamadas preferidas. El valor nominal de ese papel es 10 bolívares, de manera que el total es 250 millones de bolívares. Sólo para que esos títulos permanezcan en circulación el banco deberá cancelar a la Sunavan 3 millones 750 mil bolívares fuertes.

Y si contamos las acciones preferidas y las “normales” el cheque anual de Banesco para la Sunavan debe ser de 18 millones 306 mil bolívares. El banco Provincial también tendrá que desembolsar una suma gruesa: 13 millones 924 mil bolívares. Y la Electricidad de Caracas tendría que transferir 4 millones 938 mil bolívares porque aunque sus acciones ya no se negocian siguen inscritas en el Registro Nacional de Valores y figuran en la pizarra de la bolsa.

Frente a este panorama, asegura el analista, “varios emisores han anunciado que se retirarán del Registro Nacional del Valores”. Algo para lo que, por cierto, necesitan la autorización del mismo superintendente que les cambió el panorama de esta manera.

Para las casas de bolsa -o los “Operadores de Valores Autorizados”- se estableció el pago de 1% de las transacciones “con los valores semestrales” que nunca deberá ser menor a mil unidades tributarias anuales. Esto se traduce en que si el operador genera ingresos debe cancelar y si no, también. Por un cruce, que es la transacción habitual, le toca cancelar 1% por la venta y 1% por la compra. Y esos costos, por supuesto, también se trasladarán al cliente.

Entre algo o no a caja, sólo por permanecer activo el Operador Autorizado está obligado a pagar a la Superintendencia, mínimo, el equivalente a mil unidades tributarias: 76 mil bolívares al día de hoy. Antes de esta norma la contribución anual era de 100 UT.

Si una empresa pretende una emisión de 10 millones de acciones, por ejemplo, con un valor nominal de 10 bolívares, tan sólo inscribirla le costará 1 millón 500 mil bolívares y una cantidad igual cada año que esos títulos estén en circulación aunque ya no le produzcan ningún beneficio directo.

Eso, sin contar el nuevo “tarifario” establecido en el parágrafo segundo de la norma.

En este momento vender una acción genera 3,1% en costos: 1,1% que va a la BVC, que incluye 1% para la Suneval; otro 1% de ISLR y otro 1% de comisión para el operador. Y estamos hablando de acciones que en el mejor de los casos ofrecen 18% de rendimiento. La operación de compra-venta implica entre 5 y 6% en costos.

“Antes las tarifas estaban definidas en la ley y sólo se podían modificar en la Asamblea Nacional, ahora el Superintendente las fija y exonera a quien quiera”, razona el experto: “Tenemos un mercado costoso y hoy es mejor para las empresas pedir dinero a los bancos”.

–¿Estamos ante el fin del mercado de títulos valores?

-Parece que sí.

Por: Oscar Medina
Economia | Opinión
EL UNIVERSAL

JOSÉ GUERRA: “El libro rojo de Pdvsa es negro”

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En Cuba no hay banco central sino un edificio con ese nombre...

“­El Fonden huele a queso­ …”

 

–¿Algo que celebrar hoy? ­

-Muy poco. La celebración será después de 2012.

–­¿Cuántos ceros menos tiene realmente el bolívar fuerte? ­

-El bolívar fuerte no existe. Es una fantasía tropical.

–­¿Y cuántos de más la canasta básica? ­

-Muchos, porque está por las nubes.

­–¿Cuántos agregaría al salario mínimo decretado por el Gobierno? ­

-Mínimo tres, para adquirir al menos la canasta alimentaria.

–­Siendo tan preciada, ¿por qué la moneda está tan depreciada? ­

-Porque mientras hay más de una moneda, menos vale esa moneda.

–­¿El mérito económico oficial?

-­La perseverancia en equivocarse. No pegan una, pero tienen un santo en el Medio Oriente.

–­¿Qué debe aprender el BCV del Banco Central de Cuba?

-­Nada. En Cuba no hay banco central sino un edificio con ese nombre.

­–¿Añora aquella gerencia en el instituto emisor? ­

-Lo vivo y lo siento como si fuera hoy. I will come back.

­–¿Pusieron a jugar banco a los bancos?

-­Están caminando en el filo de la navaja. Pero se recuperarán y con ellos el país.

–­¿Qué será lo que quiere Escotet? ­

-Salvar el sistema financiero, que es bastante.

­–¿Necesita cirugía la teta del Estado?

– ­¡Uff! Necesita que le rehagan el motor porque se está fundiendo.

­–¿El mejor cirujano?

-­¡Wow! De los que están afuera, Roberto Rigobón. De los de aquí, Fernando Álvarez.

­–¿Los vivos-bobos de la economía? ­

-Los tercios de Empreven.

Más vivos que Tío Conejo. Están en todas.

–­¿Una música?

-­Boleros y tangos.

–­¿Un bolero para Venezuela? ­

-“Pesar” de Alci Sánchez.

–­¿Un tango para Cristina Kirchner? ­

-“Cambalache”.

–­¿Su primera pea? ­

-En Río Caribe, cuando aprobé tercer año.

–­¿Cuánta materia gris ha salido de Río Caribe? ­

-Infinita. Cada vez sale un vergatario nuevo.

–­¿Terminó allá abrazado a una rockola? ­

-(Carcajadas) Claro, en El Espacio, bar de “mi loco”.

–­Raro que, aun habiendo sido llamados riocarilocos, ninguno haya llegado a la Presidencia…

-­Por ahora no. Pero anótalo, eso viene.

­–¿Jugaría truco con el Presidente?

-­(Carcajadas) No me vería luz. No me lo imagino. Se encadena.

–­Y la MUD, ¿sigue jugando a ser oposición? ­

-No me toques ese vals porque me matas.

–­¿El sarcasmo económico? ­

-Los indicadores de Giordani, que solo él conoce.

­–¿Fue alumno de Giordani? ­

-No, desafortunadamente, porque él no era profesor de economía sino de metafísica (risas).

–­¿Qué le enseñaría? ­

-A ser menos prepotente y que no le meta cobas a Chávez.

–­Oriental ¿y tímido?

 ­-¡Truco y gallos para los que salgan! ­

–Pero en un programa de César Miguel Rondón, Norkis Batista le iba a dar un piquito y usted le puso el cachete…

­-Porque Norkis me tenía loco.

Me estaba descomponiendo.

­–¿Qué huele más fo: Fogade o el Fonden? ­

-El Fonden huele a queso.

–­¿De qué color es el libro rojo de Pdvsa? ­

-Negro, porque el petróleo es negro y negra está esa empresa.

–­¿Hoy es más o menos nuestro el petróleo?

-­Mucho más, pero mucho más mal aprovechado.

­–Y usted, que es más rico que cuando vivía en su pueblo, ¿se siente ahora más malo?

– ­¡No chico! Los orientales somos buenos

— ­¿Los mejores bonos? ­

-Me encantan los bonos del Gobierno. Es como si regalaran los dólares. ¡Gracias, Giordani! (risas).

–­¿Es el oriente chavista? ­

-Era. Allá les ganamos el 26 de septiembre.

–­¿Qué es de la vida del economista Marrero?

—­Es un buen candidato para este gabinete económico.

–­De instaurarse el socialismo del siglo XXI, ¿sobrevivirían el IESA y otras instituciones similares? ­

-Primero se acaba el socialismo que el IESA. El socialismo nació muerto.

–­¿Sobrevivirá Venezuela sin Estados Unidos?

-­¡Claro! ­

–¿Y con el Alba?

-­Más bien sin Venezuela al Alba se le acabaría el alba.

–­¿Chequera mata democracia? ­

-De vainita. Pero la democracia está en el ADN nuestro.

­–¿Qué da más esperanzas: un billete de 100 bolívares o uno de lotería? ­

-(Carcajadas) El de lotería.

–­¿Qué se ha sembrado en la última década con el “excremento del diablo”?

-­Transformar en excremento empresas que eran rentables.

–­¿La pifia económica de la llamada cuarta república?

– ­Haber sembrado muchos errores.

–­¿Un momento económico semejante al actual? ­

-Esto no tiene comparación.

Es inédito por lo malo.

­–¿Por qué el tesoro de la nación es blanco de tanto pirata? ­

-Porque entre piratas se reparten el botín.

–­¿Hasta cuándo luz para la calle y oscuridad para la casa? ­

-¿Luz? ¿Dónde? ­

–¿Enciende aún más al Gobierno un Guerra como usted? ­

-Guerra los tiene loco.

­–Hace 30 años Luis Herrera Campins recomendó ponerse las alpargatas, ¿y ahora? ­

-Mocasines, pues falta un largo trecho todavía.

–­¿Se convertirá la oposición en proposición? ­

-En eso estamos. Para allá vamos.

–­¿Volverá la época del café y el cacao? ­

-Ni eso; ambas especies también están en proceso de extinción. Importaremos hasta el queso guayanés.

­–¿Y la CTV? ­

-Languideciendo. Para ella, el tango “Adiós muchachos”.

–­¿Qué pasaría en Venezuela si se constituyeran las milicias laborales? ­

-El rojo no les luce a los trabajadores, sino más bien varios colores. Y la economía es muy seria para dejársela a los milicianos.

* JOSÉ GUERRA, ECONOMISTA


Por: JOLGUER RODRÍGUEZ COSTA
jolguerr@gmail.com
Política | Opinión
EL NACIONAL