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Zenair Brito Caballero: Porque me duelen las universidades venezolanas

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“La universidad y
la educación…”

 

En un artículo sobre este mismo tema, que me fue publicado en varios diarios regionales manifesté hace varias semanas, algunas razones para la sanción de una Ley Orgánica de Educación Superior que afortunadamente no fue aprobada por la Asamblea Nacional ni sancionada por el comandante, pues no es conveniente ni aceptable encuadrarla dentro de una Ley de Educación Superior que no sea 100% democrática. La nueva sociedad y las transformaciones vertiginosas en el campo social y económico exigen que una institución tan vital para la nación tenga que ser reglada por una ley especial de tinte socialista-comunista y no por una de carácter general. Embutir a las universidades en una Ley de Educación Superior ideologizante es disminuir su importancia, debilitar su misión y achicarla en grado máximo en la sociedad del conocimiento y la información que vivimos.

Para que las universidades sean auténticamente autónomas, como consagra la Constitución, deben ser independientes de los poderes del Estado, orientadas y dirigidas por sus propios órganos de gobierno. La Constitución garantiza la libertad de la enseñanza y la de cátedra, que conducen a obtener una docencia de calidad, y despertar el espíritu crítico y la extensión de la cultura, funciones ineludibles de la institución universitaria. Para mejorar la universidad se requiere que sus máximos órganos de gobierno estén integrados por miembros de mayor prestigio dentro de la comunidad universitaria y del ámbito intelectual y científico de la nación (la meritocracia)

La universidad, al servicio de la sociedad, prepara profesionales y también intenta propender a la investigación científica y a la difusión de la cultura a través de la extensión universitaria, como a la creación artística. Una Ley Orgánica de Universidades, que regule las públicas y las privadas, debe contener, básicamente, la función y el concepto de la autonomía universitaria, el régimen jurídico de la creación, el funcionamiento y la gestión; la estructura, su gobierno, representación y el escalafón de la docencia y los títulos universitarios. Una ley que anula el escalafón no respeta la carrera docente universitaria, que establece la Constitución, que se inicia desde la posición jerárquica de ayudante, instructor y asistente de la enseñanza, posibilitando también la contratación directa. La falta de escalafón destruye la docencia, no valoriza al profesor, cuya carrera no es de velocidad, sino de una larga paciencia, por el ensimismamiento en los estudios hasta obtener el grado de Doctor..

En los últimos tiempos, el CNU ha autorizado la creación de universidades que no reúnen los mínimos requisitos para su funcionamiento. En algunos casos, su creación ha obedecido a simples propósitos de lucro para sus propietarios, a negocios privados, y en otros, a intereses populistas y politiqueros. Una universidad sin biblioteca virtual, sin instalaciones e instrumentos tecnológicos adecuados y, primordialmente, sin un grupo de profesores de buen nivel intelectual, académico y científico, es una entidad que no educa, que no instruye, que no transmite conocimientos.

Por lo tanto, mal puede esperarse que de sus aulas salgan siquiera profesionales de nivel medio, cuando apenas serán “artesanos” de las carreras que han elegido. Es muy corriente confundir –inclusive dentro de la entidad– ciencia con universidad y la enseñanza con la investigación. Puede un investigador excelente ser un mal profesor, un mal maestro que no tiene las dotes suficientes para transmitir con claridad la materia que enseña; y así también, un buen profesor no tener la aptitud y vocación para estar inmerso en un laboratorio o en un archivo. Ambos, el profesor y el investigador, esenciales para un centro universitario, ejercitan tareas muy dispares, diferentes. Pero, en ocasiones, en una misma persona pueden reunirse ambas cualidades. Si el profesor es importante, también lo es el estudiante, pues la universidad está creada para él. La proyección institucional de la universidad tiene que ser el estudiante, que está para aprender a saber, y también aprender a vivir en una sociedad ordenada por la ley, con democracia, libertad, justicia y respeto a los derechos humanos, que son los derechos fundamentales del hombre.

Quebranta a nuestras universidades venezolanas una costumbre que contradice su misión y su esencia: la prevalencia de la burocracia interna administrativa sobre el profesorado. Las universidades convertidas meramente en unidades administrativas, en burocracias por encima del claustro, por encima del docente, como si fueran simples sociedades mercantiles, desnaturalizan su fin y derriban su prestigio. El personal de administración y servicios de las universidades son el apoyo y la asistencia de las autoridades académicas, de los profesores y de los estudiantes. El estudiante corre el peligro de ser engañado y estafado por una docencia mediocre, inculta y arcaica. De este atavismo están llenas las mal llamadas “universidades politiqueras”, las de “bolsillo”, que son pura apariencia, de costosa propaganda. Estas entidades son solo productoras de ilusión para los estudiantes incautos

La universidad y la educación deberían preocupar a los políticos y, primordialmente, a los legisladores. El siglo XVIII, denominado el siglo pedagógico por excelencia, influyó sobremanera sobre nuestra época. Por primera vez, se concedió y reconoció al niño y al estudiante su plena personalidad, y la importancia de la tarea educativa integral, con Jean Jacques Rousseau, al que le sigue el gran Pestalozzi y otros pensadores. Los legisladores tienen en este momento el compromiso de optimizar, mejorar, apuntalar y defender la calidad y excelencia de la enseñanza en las universidades y en las escuelas. Y esta defensa de la educación y de la instrucción básica y la superior, en sus fases de iniciativa y constitutiva, a realizarse en la propia Asamblea Nacional, como órgano político y de naturaleza representativa, hará cumplir el precepto constitucional del derecho de toda persona “a la educación integral y permanente”.

Pero no una educación de poco mérito, tirando a malo, sino una de superior calidad y de singular estimación. Cualquier Proyecto de Ley tendría que pasar por un cedazo de los entendidos en la materia, con debates públicos, de puertas abiertas. El Congreso –que representa al pueblo venezolano– está obligado a velar por la observancia de la Constitución, que prescribe el derecho de aprender y la libertad de enseñar. Por estas razones, y otras, que serán expuestas en otro artículo, se espera que el legislador, con honradez y patriotismo, defienda lo que debe ser la universidad, su autenticidad y excelencia, en beneficio del país y de las nuevas generaciones, con una Ley Orgánica de Universidades de carácter especial y no con una general de Educación Superior, que podría ser su sepultura.


Por: Zenair Brito Caballero
britozenair@gmail.com
@zenairbrito

Colombia: Llegaron los venezolanos

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Colombia se ha convertido en el paraíso de los venezolanos
Colombia se ha convertido en el paraíso de los venezolanos

La migración de venezolanos
hacia Colombia está disparada

 

■ Pacific Rubiales, tiene 35 bloques de exploración en Colombia.

■ Y ya se hacen sentir en la industria petrolera, el comercio, la cultura y la farándula.

■ Colombia se ha convertido para ellos en un lugar ideal para invertir y educar a sus hijos.

■ Por la cercanía, la oferta cultural, la calidad de la vida y el buen clima para los negocios.

■ Según el DAS, hay 1.036 venezolanos con visa de estudiante. Ana trabaja ahora en Bogotá.

“El mejor presidente que ha tenido Colombia es Hugo Chávez -dice una venezolana de la más refinada élite de Caracas, que decidió mudarse a Bogotá-. Gracias a él, la mayoría de venezolanos bien preparados y con dinero para invertir están hoy aquí”.

Y es verdad. La presencia de los venezolanos en Colombia, y en particular en Bogotá, ha dejado de ser una simple curiosidad, para convertirse en un fenómeno. Y aunque muchos colombianos pueden no haberse percatado, lo que está ocurriendo es interesante porque se trata de uno de los pocos casos de migración de alto impacto para Colombia en sus dos siglos de historia republicana.

El éxodo tuvo un primer quiebre pronunciado a partir de 2005, cuando comenzaron a llegar los expertos del petróleo que habían sido despedidos en masa, sin misericordia, de Pdvsa. Pero en realidad, el momento cumbre ha sido 2011, pues cada día hábil el DAS está entregando en promedio 46 cédulas de extranjería a venezolanos para vivir en Colombia.

El mundo del arte: Carlos Cruz Díez expuso su obra en la Galería La Cometa. Se vendieron todas sus 41 obras y más de la mitad fueron compradas por venezolanos.

A pesar de tratarse de una diáspora de apenas cinco años, hay que decir que ya ha dejado una huella significativa en la estructura del país. Y tiene que ver con que un puñado de los cerebros fugados de Pdvsa han sido los protagonistas del boom petrolero de los últimos años en Colombia.

Pero los venezolanos no solo se han metido en el corazón de la economía. La semana pasada se estrenaron las dos nuevas grandes superproducciones de Caracol y RCN, y en las dos aparecieron venezolanos en papeles destacados: en La bruja, Gledys Ibarra es ‘la Negra’, y en El Joe, Andrés Suárez es Francisco Vergara. Por citar apenas un ejemplo.

En cualquier sector al que se mire hay un venezolano. Desde los más exclusivos, como las galerías de arte, hasta otros más populares, como son los espectáculos musicales o de humor. La galería La Cometa expuso hace un par de meses al venezolano Carlos Cruz Díez, uno de los maestros del arte óptico en el mundo, y vendió las 41 obras por precios hasta de 120.000 euros. “La mitad de las obras fueron compradas por venezolanos. Estoy feliz con ellos”, dice Esteban Jaramillo, el dueño de la galería. Y en lo que va corrido del año se han presentado, por lo menos uno cada mes, espectáculos con artistas venezolanos. Yordano, tal vez el más conocido en Colombia, ya ha dado dos conciertos este año en Bogotá. Una cuenta de Twitter que se llama Venezolanos en Bogotá, con casi 7.000 seguidores, ayuda a poner en contacto a la colonia.

Los venezolanos también se han colado en la vida diaria de los colombianos. Como las tiendas de productos para la salud Locatel y Farmatodo, cuya franquicia fue traída por ellos. O restaurantes y cafés como Picollo Venezia, Ciboulette, Positano, Budare’s, la Arepería Venezolana, Pan Sueko y Andrea’s, por mencionar solo algunos, recién montados por venezolanos. Una revista, El Librero, hecha en Bogotá por el reconocido periodista Sergio Dabhar, exdirector adjunto del diario El Nacional de Caracas. Y hasta un miembro de la Academia de la Lengua del vecino país, Rafael Arráiz Lucca, que ahora es profesor universitario en Colombia.

Humberto Calderón Berti; Ha sido pte. de Pdvsa, canciller de Venezuela y pte. de la OPEP. A raíz de la persecución de Chávez a opositores, buscó horizontes en Colombia. Hoy es la cabeza de Vetra Energía.

La primera oleada: el factor Petroleo

Esta nueva migración es además interesante porque hasta hace unos años a pocos venezolanos -por no decir a ninguno- se les ocurría poner sus ojos en Colombia. Por el contrario, había una evidente animadversión. “El venezolano no veía a Colombia como una opción de turismo o de inversión. A Venezuela nos llegó lo peor de lo peor: colombianos indocumentados, sin preparación y buscando empleo”, explica la venezolana.

Luis Guisti Pte. de Pdvsa (1994-1999), fue el primero en llegar. Junto con Ronald Pantin y Miguel de la Campa, artífices de Pacific Rubiales, Alange, y Vectra.

¿Qué fue entonces lo que les hizo cambiar de opinión? En un primer momento, sobre todo las clases media y alta, que huían de Chávez, buscaron refugio en Miami. Pero a partir de 2005 los petroleros comenzaron a abrir la puerta.

Todo comenzó cuando a finales de 2002 los trabajadores de Pdvsa se unieron en un paro para pedir la renuncia del presidente Hugo Chávez. Fue uno de los episodios más críticos de la ya larga estancia de Chávez en el poder. Las pérdidas se calcularon en más de diez mil millones de dólares y el presidente, ni corto ni perezoso, despidió de manera fulminante a unos 18.000 empleados, incluidos los que habían llevado a la petrolera a ser la tercera más grande del mundo.

Todos esos cerebros, cargados de experiencia, buscaron otros mercados. Y fue así como llegaron a Colombia, primero Luis Giusti (presidente de Pdvsa 1994-1999), luego Ronald Pantin (el segundo de la petrolera hasta 2000) y Humberto Calderón Berti (quien había sido presidente de Pdvsa, canciller de Venezuela y presidente de la OPEP). Ellos crearon las tres firmas que han sacudido el mundo de los hidrocarburos en Colombia: Pacific Rubiales, Alange y Vectra.

Ronald Pantin Segundo de Pdvsa hasta 2000. Hoy es el director ejecutivo de Pacific Rubiales, después de Ecopetrol, la mayor productora de petróleo hoy en el país.

Entre ellas tres producen hoy un buen pedazo del crudo del país. Pero lo más importante es que han sido protagonistas de primera línea del crecimiento de la industria del petróleo en Colombia, que, según informó el gobierno esta semana, está a unos cuantos barriles de producir el millón diario.

Los tres petroleros, consultados, coinciden en que llegaron a Colombia por el cambio del modelo petrolero en el país cuando se creó la Agencia Nacional de Hidrocarburos y se dieron condiciones favorables para los inversionistas. Con ellos se vino una camada de ingenieros, geofísicos y todo tipo de científicos bien calificados. En los datos de inmigración se nota el primer gran salto en 2004, cuando los venezolanos crearon la primera compañía, en ese entonces Pacific Stratus (ver gráfica). “Según informaciones que me llegan, pueden estar laborando en este país cerca de 1.300 petroleros venezolanos”, dijo Luis Giusti a esta revista.

Tres años después compraron Petro Rubiales, en 2008 fusionaron las dos compañías y ahí nació Pacific Rubiales. Para dar una idea de la dinámica que le imprimieron los vecinos venezolanos al negocio del petróleo, basta escuchar lo que dice Pantin, presidente de Pacific Rubiales: “Cuando llegamos, en 2007, la compañía producía 24.000 barriles y para finales de este año estaremos en 275.000. Colombia producía 560.000 barriles por día y hoy produce un poco más de 900.000”.

Y Humberto Calderón, presidente de Vetra, agrega: “Colombia tardaría muchísimos años en formar el capital humano que ha llegado. Para formar un buen ingeniero de petróleos se requieren 15 o 20 años, y los que llegaron a Colombia son personas con 30 o más años de experiencia”.

Sin duda, gracias a los petroleros, se corrió la voz en Caracas de que Colombia era un buen puerto.

La segunda oleada: ¡a salvar la plata!

Sin embargo, el quiebre más pronunciado en el éxodo se ha dado en los últimos meses (ver gráfica). Mientras en 2004 se daban cada semana dos cédulas de extranjería a venezolanos, el promedio en 2010 fue de 162 a la semana y en lo que va de 2011 la cifra ya llegó a 230.

Carlos Martínez Creó una cuenta en Twitter que se llama @VzlanosEnBogota . Ya tiene casi 7.000 seguidores. Promueve a los artistas venezolanos.

Si en la primera oleada llegaron a Bogotá expertos del petróleo por el despido inclemente de Hugo Chávez, en la segunda fase fue toda la burguesía que había aguantado la que huyó despavorida. “Burguesía apátrida (…) me han declarado la guerra económica. Pues me declaro en guerra económica”, dijo en junio del año pasado. “Vamos a ver quién puede más: si ustedes, burgueses de pacotilla, burgueses sin patria, o nosotros”, les espetó.

Entusiasmado con ese grito de batalla, Chávez primero eliminó el dólar paralelo o ‘cambio permuta’, lo cual hizo mucho más difícil el acceso de la gente a las divisas que necesitaban para hacer negocios o para tener sus ahorros a salvo, teniendo en cuenta que estaban viviendo con una inflación del 30 por ciento. Y después, en diciembre, confiscó a empresarios seis conjuntos residenciales que estaban en construcción y ocho más los puso en suspenso.

Por eso no es extraño que desde entonces se haya destapado un particular interés de los venezolanos por hacer negocios en Colombia. Vienen a abrir restaurantes, a instalar negocios, a comprar finca raíz. Lo que les importa es salvar el dinero que les queda.

Ana Carolina Troconis Estudió su posgrado de Odontología en la Universidad Javeriana en 2008 y dice que allí alcanzó a contar a más de 70 compatriotas.

Y por eso también los que aterrizan en Bogotá son miembros de la más refinada burguesía venezolana. Apellidos como Oteiza, Pocaterra, Priange, Machado, Mussi, Cohen, Mishaan y otros que han sido presidentes, ministros, de la banca, la bolsa, el arte o destacados intelectuales de ese país. Aunque, advierte una de ellos, “en Colombia no están los potentados, sino los hijos de los potentados”.

Prueba de ello es que en la ciudad amurallada de Cartagena, por ejemplo, venezolanos han comprado cinco mansiones antiguas, así como uno de los mejores hoteles boutique.

Camilo Herrera, gerente de la firma de consultoría Raddar, le dijo a la revista Dinero que en la historia de su compañía no había tenido tantos pedidos como los que ha recibido desde octubre de 2010. “Hemos tenido requerimientos de al menos 15 compañías o inversionistas venezolanos interesados en estudios de mercado y consultoría”.

El mismo frenesí se ha sentido en el sector inmobiliario. Una alianza de las principales constructoras de Colombia, que se llama Casa Propia Colombia G-5, y la página web mudateacolombia.com han hecho solo en este año cuatro ferias en Venezuela. Y también se creó ya un bufete de abogados binacional, Arciniegas, Briceño y Plana, que pretende ayudarles a inversionistas venezolanos a establecerse en Colombia.

La situación ha llegado a tal punto que la principal empresa de alimentos de Venezuela, Polar, a pesar de tener su casa matriz en el país vecino, exporta desde Colombia. En los últimos meses han llegado o han anunciado que van a llegar a Colombia el grupo Dipromuro (concesionarios de vehículos), Ovejita (una tradicional marca de ropa), Proseín (multinacional de remodelación) y Valmy (cosméticos), entre otros. Todos para poner plantas de producción o tiendas. De todas maneras, las cosas no son fáciles para todos. Algunos, como los del café Cotti, no han resistido y han cerrado.

Estamos sin duda en medio de un fenómeno nuevo en Colombia. El éxodo de personas de otras nacionalidades no ha sido común en nuestro país. Las grandes migraciones fueron las de españoles y afros en la Conquista. Y las de árabes -sirios, libaneses y palestinos- a finales del siglo XIX. Las demás han sido de menor tamaño, de manera que apenas si han llegado a convertirse en colonias que pueden tener un impacto en localidades, pero no llegan a permear a la sociedad. ¿Hasta dónde llegarán los venezolanos?

Por: Redacción/Nación




Colombia: inversión de venezolanos subió a u$ 18,6 millones

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Farmatodo entró a competir con su modelo de negocios en el mercado colombiano.
Farmatodo entró a competir con su modelo de negocios en el mercado colombiano.

En los últimos 3 años abrieron
69 empresas en Barranquilla

 

■ Colombia se ha convertido para ellos en un lugar ideal para invertir y educar a sus hijos.

■ Por la cercanía, la oferta cultural, la calidad de la vida y el buen clima para los negocios.

■ La entrada de venezolanos al vecino país se ha triplicado: de 62.195 en 2000, pasaron a 202.622 en 2010

■ La migración de venezolanos hacia Colombia está disparada y ya se hacen sentir en la industria petrolera, el comercio, la cultura y la farándula.

“En Bogotá encontramos la calidad de vida que teníamos en Caracas hace 15 años”, asegura Denise Lugo, directora de la Fundación Doble Vía. Ella, como otros 11.967 venezolanos a los que el DAS les ha otorgado cédula de extranjería en los últimos 3 años, decidió asentarse en la capital con su familia y comenzar una nueva vida.

Y ya se están empezando a ver. Por ejemplo, en la Universidad del Rosario hace 2 años no había ni un alumno venezolano y ahora hay 40, y lo mismo ha sucedido en otros centros educativos.

Simultáneamente, cada día hay más restaurantes venezolanos e, incluso, las areperas están haciéndoles competencia a las colombianas.

Para no hablar de su fuerte y creciente presencia en el sector petrolero nacional, que se ha beneficiado de su enorme experiencia.

Colombia, un país con más de 4,5 millones de ciudadanos residiendo en el exterior, hoy está viviendo un fenómeno de inmigración y de inyección de capital que tiene como protagonistas a los venezolanos.

Los datos son claros:

La entrada de venezolanos al país se ha triplicado: de 62.195 en 2000 pasaron a 202.622 en 2010. Y se presume que muchos se quedan, porque las salidas son más bajas.

A eso hay que añadir que muchos de los que están llegando son hijos de colombianos que se fueron a Venezuela hace 30 años -cuando allá brotaban los dólares y aquí reinaba la inseguridad- y buena parte de ellos tiene cédulas colombianas, por lo que no figuran en las estadísticas del DAS Extranjería.

La mayoría de ellos vive en Bogotá, ciudad que perciben como segura, de gran oferta cultural y con oportunidades de negocios. Pero también se han establecido muchos en Barranquilla, donde, según investigadores, en los últimos 3 años abrieron 69 empresas.

Uno de ellos es Ivor Heyer, que llegó en 2007, junto con dos empleados. Hoy tiene 160 trabajadores y produce cerca de 2.500 botes inflables al año.

“Me gustó la estabilidad jurídica que no ofrecen, la disponibilidad de la mano de obra, la cercanía al puerto de la zona franca y a Venezuela, y que es un mercado virgen que puede ser explotado”, señala el empresario náutico.

Un grupo de venezolanos posó para EL TIEMPO en una calle del norte de Bogotá. (Fotomontaje: CEET)

Países hermanos:

El desprendimiento de su país no les ha resultado difícil, por la similitud cultural, aunque algunos tuvieron que dedicarse a actividades en las que no tenían experiencia: de la práctica del Derecho a la comercialización de frutas, o de la importación de vehículos al negocio de las lavanderías.

“Mientras en Venezuela, para sacar un nuevo sabor de pan, las licencias se pueden tardar más de 18 meses, acá el Invima nos las da en 90 días; eso hace más dinámica la evolución de los productos”, dice Aureliano Ugueto, de Deli KTeses Pan Sueco.

“La virtud del venezolano es que tiene una gran cultura de la franquicia. No en vano, las marcas del mundo llegaron a ese país hace más de 20 años”, agrega Luis Felipe Jaramillo, presidente de la consultora de franquicias LFM. “Se apoyan en este modelo de negocio, una herramienta de bajo riesgo, para establecerse en el país”.

De esta manera, entraron para competir en el mercado de la cosmética, el software, la gastronomía y la finca raíz, entre otros. Algunos de los ejemplos más sobresalientes son Locatel y Farmatodo.

Según la Cámara Colombo Venezolana, mientras en el último trimestre del 2008 el flujo de inversión extranjera directa de Venezuela a Colombia fue de 7,4 millones de dólares, esta cifra ascendió a 18,6 millones en igual período del 2010. “Claramente, la crisis allá ha aumentado la inversión venezolana acá”, señala Ana María Camacho, directora de Estudios Económicos de la cámara.

En contraste con los cambios en Venezuela, donde hay expropiación, control de precios y de divisas e impedimentos para despedir empleados, en Colombia hay libertad cambiaria, contratos de estabilidad jurídica y crecimiento, expresa Ismael Enrique Arciniegas, abogado de la firma binacional Arciniegas, Briceño, Plana, que asesoró a empresas como Locatel para que se instalaran con éxito en Colombia.

La mayoría de estos inmigrantes prefiere no hablar de política y son personas que, en lo fundamental, buscan no perder la calidad de vida que llevaron en algún momento en Venezuela. Su apuesta es de largo plazo. “Esta ola migratoria no ha hecho más que comenzar”, apuntan.

La abogada Mónica González: "La calidad de vida no tiene precio y prefiero cambiar de profesión con tal saber que mi familia no corre peligro".

Bogotá da calidad de vida:

El restaurante Gato Negro, en el Parque de la 93, es desde 1996 propiedad de un empresario venezolano, José Antonio Fraga. Este caraqueño conoció la ciudad en 1993, cuando todavía eran comunes los atentados de la guerrilla y del narcotráfico, recuerda.

Su empresa se ganó una licitación en Bogotá, donde tenía 20 consultores que manejaba “a control remoto”. “Esta ciudad no me gustaba”. Sin embargo, 12 años después la escogió como sitio de residencia, por encima de Quito, Buenos Aires, Lima y Panamá, donde también tiene negocios.

“Casi todo lo negativo cambió en 2005, cuando regresé por otro negocio”, refiere Fraga, y asegura que Bogotá le ofrece hoy la estabilidad y tranquilidad que no le da Venezuela.

A dos cuadras de Gato Negro está el restaurante Ciboulette, de la venezolana Anid Velásquez, que se radicó en Bogotá por la educación de sus hijos, estudian en los Andes y por seguridad. “No solo buscamos estabilidad económica, sino calidad de vida”, dice.

Lo bonita que es su ciudad:

“La principal razón por la que me fui de Barquisimeto fue por la inseguridad”, menciona Vanessa López, estudiante de Diseño de Modas de La Salle College. Lo hizo hace año y medio y le cambió la vida. “Esa zozobra del peligro que se vive en Venezuela le baja la calidad de vida a tus días, por eso me acostumbré rápido a Colombia. Me encanta el clima de Bogotá, la gente es atenta, todo es mucho más organizado, el transporte público funciona y la educación es excelente”. ¿Y la política? “Hay tanto fanatismo de lado y lado, que una conversación normal casi siempre se vuelve pelea. Ya no me apasiono como antes, no vale la pena”.

Jessika Fragoso, de padres colombianos que se fueron a probar suerte en el país vecino cuando eran muy jóvenes, opina que los bogotanos no se dan cuenta de lo bonita que es la capital. “Acá hay más oferta de todo. Los restaurantes, la rumba, la cantidad de conciertos… ¡No hay comparación! Mis amigos quieren venirse a estudiar a Colombia, pues las universidades tienen más beneficios que las nuestras”.

Lo que nos une:

Fundación Doble Vía, así se llama el proyecto de Denise Lugo, una venezolana que llegó a Bogotá hace tres años cargada de ambiciosos proyectos culturales, con los cuales busca integrar a colombianos y venezolanos y demostrar que estas son sociedades hermanas. “¿Cuál es el aporte más allá del trabajo que nos dan nuestros países?”, pregunta. “La cultura”.

Por eso, con esta fundación ha realizado encuentros binacionales de música, fotografía, literatura y periodismo. Y viene un festival de cine y varias publicaciones.

Promotora de la lectura, dirige la revista gratuita El librero. “No podemos concentrarnos en crear riqueza en nuestros países sin cultivar el espíritu. A pesar de las bonanzas, sin acceso a la educación no podremos romper los cordones de miseria”. Acompaña a su esposo, el petrolero Luis Giusti, en el Centro Latinoamericano de Energía, una entidad de formación en petróleo que pretende dinamizar el campo en Colombia y al que llegó a dictar talleres, por ejemplo, el ex secretario de Energía de Estados Unidos James Schlesinger.

Cambiarlo todo con tal de huirle al miedo:

La abogada Mónica González se nacionalizó hace tres meses. Solo lleva un año en Colombia, pero celebra cada uno de sus días acá. “La calidad de vida no tiene precio y prefiero cambiar de profesión con tal saber que mi familia no corre peligro”. Lo dice porque a su esposo, Jak Levy, publicista, lo secuestraron durante tres días, y luego llegaron las extorsiones. “Y eso que vivíamos en un barrio clase media, teníamos un carro de 1992 y otro del 2000; no somos ricos”.

Se vinieron a Bogotá, con otra pareja de amigos, y dispuestos a invertir. Compraron la franquicia de Decofrutas, una compañía internacional de decoración de centros de mesa en forma de flores, pero hechos con frutas. “De acá no nos sacan. Uno siente el avance de una ciudad que está creciendo y te deja invertir. Queremos diversificarnos y seguir en este país”.

”Nuestra experiencia es valorada aquí”:

El 2 de diciembre del 2002, cuando empezó la huelga general en la estatal venezolana PDVSA, miles de empleados protestaron contra la política económica del presidente Hugo Chávez. Esta manifestación le costó caro a José Gregorio Martínez, uno de los cerca de 20.000 empleados que fueron despedidos de la empresa.

“No me pagaron la liquidación de 13 años y no pude volver a trabajar en ninguna petrolera de mi país”, contó este experimentado petrolero que migró, como muchos de sus ex compañeros.

A Bogotá llegó hace año y dos meses para trabajar en una reconocida empresa de hidrocarburos. “Por fortuna, nuestra experiencia es muy valorada afuera”, dice Martínez.

Hoy, es uno de los cerca de 1.000 venezolanos que como ingenieros, geólogos y ejecutivos de alto nivel, aportan su talento en las 90 petroleras que operan en Colombia. Muchos de ellos, como Martínez, llegaron a Bogotá con sus familias.

Su esposa trabaja en una petrolera y sus dos hijas estudian en la Universidad del Rosario y en el colegio Nuevo Gimnasio, en la capital. “Colombia nos ha acogido y nos sentimos a gusto; mis hijas, por el estilo de vida, y yo, porque hay petróleo”, agrega. Los venezolanos están jugado un papel fundamental en la explotación petrolera.

Empresarios:

Inversiones millonarias.  El famoso supermercado de la salud y del bienestar Locatel, de origen venezolano, y que está en Estados Unidos, México y Rusia, llegó a Bogotá con dos tiendas en octubre del 2004. Los locales, de 800 metros cuadrados cada uno (en Chapinero y en la Autopista Norte con Pepe Sierra), parecían dos más en el mercado farmacéutico colombiano. Pero hoy, otra es la historia. Seis años y medio después, esta marca venezolana ya tiene 20 tiendas en el país y 46 franquicias vendidas; de ellas, 11 en Bogotá.

Carlos Hugo Escobar, el presidente de Locatel, subraya que la inversión venezolana que ha atraído esta cadena no ha sido menor, si se tiene en cuenta que, por cada una, se requiere un monto mínimo de dos millones de dólares de inversión.

El 60 por ciento de las 46 franquicias vendidas en el país, con una inversión cercana a los 100 millones de dólares, es de propiedad de ciudadanos venezolanos. Uno de ellos es Carlos Carranque, un inversionista que tenía ahorros en el extranjero y que decidió que hacía mejor uso de ellos en Colombia que en su país natal. Llegó con sus dos hijos adolescentes, de 17 y 19 años, buscando rentabilidad para su dinero y seguridad para su familia. “Colombia, con todo y sus deficiencias, es mejor que lo que tenemos en Venezuela; aquí no hay expropiaciones, por ejemplo”, agrega.


Por: Leonardo Herrera
James Schlesinger
EL TIEMPO
MIGRACIÓN |ECONÓMIA

GASTO: Ley de endeudamiento servirá para financiar campaña de Chávez

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Afirman que los recursos adicionales en parte son para exportar la revolución bolivariana.
Afirman que los recursos adicionales en parte son para exportar la revolución bolivariana.

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■ Economistas advierten que la solicitud presidencial presionará la inflación y el tipo de cambio

El gasto descontrolado del Gobierno es la única razón que explica que el presidente Hugo Chávez solicite una ley de endeudamiento adicional por 45 millardos de bolívares, cuando el precio del petróleo ­principal fuente de ingresos del país- es superior a 100 dólares por barril, aseguraron economistas.

“La causa es el derroche. Este gobierno es adicto al dólar.

No sólo para hacer funcionar la economía venezolana, sino también para financiar la revolución en otros países. Chávez tiene socios en América Latina, África y Asia”, señala el economista Francisco Faraco.

“La cotización actual de la cesta venezolana de crudo y derivados está 150% por encima del valor establecido en el presupuesto nacional de 2011.

No hay justificación para un endeudamiento adicional.

Sólo puede explicarse por un gasto fiscal excesivo”, agrega el economista Orlando Ochoa.

Ambos coinciden en que los recursos que el Gobierno reciba mediante la ley de endeudamiento complementaria, entregada ayer a la Asamblea Nacional para que la apruebe en la brevedad, servirán para financiar la campaña de Chávez con miras a conservar la presidencia en las elecciones de 2012.

Las declaraciones del mandatario sobre cómo se distribuirán los recursos parecen confirmar la tesis de los economistas: 20 millardos de bolívares irán a la Misión Vivienda, 10 millardos a la Misión Empleo y 5 millardos a la emergencia causada por las lluvias.

Los 10 millardos de bolívares que restan para completar el monto anunciado se destinarán al servicio de la deuda. Este punto llamó la atención de la firma Ecoanalítica, que indicó ­en un informe- que la ley de endeudamiento original ya incluía pagos por 10 millardos de bolívares.

Durante la recesión de 20092010, provocada por la caída de los precios del petróleo a causa de la crisis financiera mundial y las políticas económicas erradas del Gobierno, las autoridades compensaron los ingresos con deuda pública contratada a un alto costo para el país.

De allí que el servicio de deuda pública se haya incrementado de 2,8 millardos de dólares en 2008 a 7,4 millardos de dólares en 2009 y a 15,7 millardos de dólares en 2010, según la Memoria y Cuenta del Ministerio de Planificación y Finanzas. Ecoanalítica calcula que este año la cifra será similar.

Poca transparencia:

Aunque hay especialistas que piensan que la decisión del Ejecutivo de endeudarse no implica que carezca de recursos, Ochoa considera que la solicitud presidencial sugiere que los fondos paralelos no tienen tanto dinero.

“El endeudamiento adicional envía la señal, dentro y fuera del país, de que el Gobierno tiene severos problemas de restricción financiera. Y también Pdvsa, que no termina de ponerse al día con los proveedores ni con los socios de las empresas mixtas, a las que les debe casi 10 millardos de dólares”, afirma.

Faraco refiere que es imposible precisar los recursos que maneja el Gobierno a través de los mecanismos parafiscales creados en los últimos años ­como el Fonden, Fondo Pesado Chino, Fondo Miranda, entre otros- por la falta de transparencia que los caracteriza.

El economista recuerda que el Fonden ha recibido 66 millardos de dólares, según el Ejecutivo, pero los balances ­que no están auditados ni actualizados- sólo muestran activos por alrededor de 10 millardos de dólares. “¿Dónde están los 56 millardos de dólares restantes?”, pregunta.

Faraco añade que es conocido por todos los venezolanos que muchas obras ­como las líneas del Metro y el ferrocarril­ han recibido dinero del Fonden, pero no hay claridad sobre cuánto va a cada proyecto y cómo se gasta. “Es un desorden para ocultar la realidad”.

Más inflación:

Los economistas tienen opiniones encontradas sobre la incidencia del endeudamiento adicional en las posibilidades de que Venezuela caiga en una situación de cesación de pagos de la deuda soberana, como sucedió con Argentina en 2001.

Faraco considera que la decisión no incrementa el riesgo de default porque las nuevas emisiones serán principalmente en bolívares para que las compren los bancos. Ochoa cree que sí lo aumenta. “Sobre todo porque los tenedores de bonos tienen fresco lo sucedido en Grecia”.

Ambos concuerdan, sin embargo, en el efecto que tendrá el dinero obtenido vía deuda cuando sea desembolsado por el Gobierno a través del gasto público: presiones inflacionarias. Eso pudiera dar al traste con la meta oficial de que el repunte de los precios se ubique entre 23% y 25% en 2011.

El endeudamiento adicional también generará presiones sobre el tipo de cambio al fomentar más importaciones, apunta Faraco. “Al lanzar tanto dinero al mercado crecerá la demanda interna y, como no podrá ser satisfecha por la oferta nacional, se dispararán las compras a otros países”.

También habrá presiones sobre el tipo de cambio por una mayor fuga de capitales. “Un incremento de la inflación llevará a que empresas y particulares busquen la forma de proteger los excedentes de su actividad económica en moneda dura”.

Solicitud:

Apegados a la normativa. Desde la oposición han surgido cuestionamientos sobre la legalidad del endeudamiento adicional de 45 millardos de bolívares solicitado por el presidente Hugo Chávez la semana pasada. Pero el diputado Ricardo Sanguino, presidente de la Comisión de Finanzas y Desarrollo Económico de la Asamblea Nacional, asegura que es completamente legal.

Para defender la solicitud presidencial, Sanguino utiliza lo que llama “la biblia de las finanzas públicas”: la Ley Orgánica de Administración Financiera del Sector Público. El artículo 81 de la normativa establece que el Parlamento, mediante ley especial, podrá autorizar al Ejecutivo para efectuar operaciones de deuda adicionales.

“Por encima del monto máximo autorizado por la ley de endeudamiento anual, podrán celebrarse las operaciones requeridas para hacer frente a gastos extraordinarios producto de calamidades o de catástrofes públicas y aquellos gastos ordinarios que no puedan ser ejecutados debido a una reducción de los ingresos previstos para el ejercicio fiscal”, dice.

El artículo agrega que podrá solicitarse endeudamiento adicional para operaciones destinadas al refinanciamiento o la reestructuración de la deuda pública, “así como también aquellas derivadas de la soberanía alimentaria, la preservación de la inversión social, seguridad y defensa integral en los términos consagrados en la Constitución de la República y la ley”.


Por: ALEJANDRO HINDS
ahinds@el-nacional.com
Política | Opinión
EL NACIONAL

OPERATIVO: Ocho horas de angustia en Gramoven

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Se asomaron en varias oportunidades y dispararon seis veces, incluso a los periodistas y amenazaba con quitarse la vida mientras negociaba con la policía.
Se asomaron en varias oportunidades y dispararon seis veces, incluso a los periodistas y amenazaba con quitarse la vida mientras negociaba con la policía.

El Cicpc y el Ministerio Público
negociaron la liberación

 

■ En Catia aplaudieron a plagiarios pese a sus amenazas recurrentes.

■ Desde las 11:30 am hasta las 7:23 pm dos delincuentes mantuvieron como rehenes a tres mujeres.

■ El barrio se llenó de policías por completo. Se distribuyeron en distintos puntos de la zona para tratar de liberar a las mujeres, sin que hubiera un desenlace fatal.

■ Los habitantes de la tercera terraza en el sector La Cubana del barrio Gramovén, en Catia, conocían a los dos secuestradores que ingresaron a la vivienda de Dora Jiménez, de 38 años, a las 11 de la mañana de ayer. Los dos eran sus vecinos.

Siete minutos antes de que se cumplieran ocho horas de estar retenidas, fueron liberadas las últimas dos rehenes tomadas por Orlanays Garcia Lemus, de 26 años de edad, y Juan Carlos Sosa Calderón, quienes se metieron a la vivienda de estas personas, en el sector La Cubana de Gramoven, cuando eran perseguidos por la policía.

Desde que se inició la toma de rehenes, a las 11:30 am, los habitantes de la zona buscaron la mejor ubicación en las ventanas o platabandas de sus casas para tener de primera mano los pormenores.

Las víctimas fueron identificadas como Josefa De Jesús Parra Sánchez, de 61 años de edad; Dora Jiménez, de 38 años, y Nelly Rojas, de 18 años, quien tiene siete meses de embarazo.

Lo que desencadenó la situación fue un allanamiento hecho por una comisión de la División contra Homicidios del Cicpc, que se trasladó hasta Gramoven a buscar a García y a Sosa, con una orden emitida por el Tribunal 28° de Control de Caracas, por ser presuntamente señalados como responsables de varios homicidios.

Los funcionarios del Cicpc fueron recibidos a tiros por los delincuentes, que intentaron huir por encima de los techos de las viviendas y se metieron por la ventana de la casa de la familia Rojas.

“Cuando escuché los tiros, le dije a Kelly que cerrara la puerta y le pusiera candado.

En cuestión de minutos teníamos a esos dos muchachos metidos en la sala. Nos encerraron en el cuarto de Kelly y nos dijeron que nos quedáramos tranquilos, pero comenzaron a tomarse una botella de whisky que teníamos ahí y estaban muy alterados”, relató Josefa Parra, la primera rehén liberada, a las 2:20 pm.

Peticiones:

La primera solicitud hecha por los delincuentes al Cicpc fue la presencia de un fiscal del Ministerio Público, por lo que se trasladó hasta la zona el fiscal 49° nacional, Espartaco Martínez, que se encargó del proceso de negociación. Al lugar también llegó el director de la policía científica, comisario Wilmer Flores Trosel, que intentó mediar con los delincuentes para que depusieran la actitud.

A lo largo de la tarde hubo varios momentos de tensión, pues los dos hombres amenazaban con quitarse la vida.

Además, lanzaron tiros al aire y dispararon contra una bombona de gas vacía que estaba sobre el techo de una de las viviendas aledañas.

Juan Carlos Sosa fue quien negoció con el fiscal y el Cicpc y pidió que les pasaran los códigos de cinco tarjetas telefónicas. También exigió la presencia de los medios de comunicación, pues quería que su salida de la vivienda fuera transmitida en vivo y directo por algún canal de televisión.

En varias oportunidades se le vio por una de las ventanas de la vivienda, exhibiendo el arma de fuego que portaba ­con la cual disparó por lo menos 12 veces­, un par de botellas de whisky y un CD que utilizó como espejo para ver la ubicación de los policias que custodiaban la zona.

Sin embargo, después de varias horas de diálogo, el fiscal logró que se tranquilizaran y que accedieran a entregarse, con la promesa de que no les harían nada. A las 7:23 pm, Juan Carlos Sosa Calderón abrió la puerta de la vivienda.

Primero salió él, luego las dos rehenes y de último Orlanys García Lemus. Ambos fueron escoltados por el fiscal, el director del Cicpc y un grupo de funcionarios del BAE hasta la entrada del barrio, donde los subieron a una camioneta Hummer para trasladarlo a la sede del Cicpc, en la avenida Urdaneta.

Antecedentes:

Buscados por homicidio. Juan Carlos Sosa Calderón, alias “Alyube”, y Orlanys García Lemus, conocido como “el Chingo”, estaban solicitados por su presunta responsabilidad en la muerte del agente del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas Alex José Muñoz Guerrero, de 31 años de edad, que fue asesinado el sábado 21 de abril en la madrugada, cuando pasaba por la calle Los Lagos de Los Magallanes de Catia.

A este funcionario le robaron el arma de reglamento y le dieron múltiples disparos dentro de la camioneta Toyota 4Runner, color plateado, que le había prestado un compadre.

Además, se les señaló de ser los presuntos autores del homicidio de dos adolescentes de 15 y 16 años de edad, en la calle Libertad de Catia, hace varios meses. Asimismo, eran buscados por su presunta vinculación con la muerte de Ángel Gómez, quien se desempeñaba como escolta del diputado Richard Blanco cuando éste era el prefecto de Caracas y estaba adscrito a la Alcaldía Metropolitana.

Gómez fue asesinado en el barrio Isaías Medina en mayo de 2010, cuando regresaba de trabajar a su casa.


Por: THABATA MOLINA
tmolina@el-nacional.com
OPERATIVO | CICPC
Sucesos | Caracas
EL NACIONAL

NVA. ESPARTA: En 5 meses fueron asaltados 78 buses

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160 estudiantes universitarios han sido despojados de sus pertenencias en lo que va de año en asaltos a autobuses.
160 estudiantes universitarios han sido despojados de sus pertenencias en lo que va de año en asaltos a autobuses.

Solo en mayo ocurrieron 17 robos

 

■ El presidente del gremio de los transportistas dijo que una de las rutas más afectadas es la que comunica al núcleo de la UDO con el centro de Porlamar.

Los asaltantes no les dan tregua a los conductores del transporte público en la isla de Margarita, donde 78 unidades han sido atracadas en los primeros 5 meses de este año, afirmó José Luis Isase, presidente del gremio de transportistas en Nueva Esparta. Precisó que el mes de mayo cerró con un récord de 17 autobuses asaltados.

Isase consideró que se deben colocar puntos de control policial en las vías más afectadas, específicamente las que conducen a playa El Agua y Juan Griego.

Estudiantes azotados:

El presidente del gremio de los transportistas especificó que una de las rutas en la que se cometen mayor cantidad de asaltos es la ruta expresa que comunica el núcleo Nueva Esparta de la Universidad de Oriente con el centro de Porlamar.

Aseguró que, en lo que va de año, a alrededor de 160 estudiantes les robaron sus pertenencias en este trayecto.

Una de esas unidades que cubre la ruta expresa hasta la UDO fue asaltada a finales de la semana pasada en el sector Conejeros.


Por: DEXCY GUÉDEZ
NUEVA ESPARTA PORLAMAR
Sucesos | Política
EL NACIONAL

ANÍBAL ROMERO: Triunfalismo: mal consejero

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La victoria de Humala arroja
lecciones para Venezuela

 

La más importante es que el triunfalismo resulta mal consejero.

El triunfalismo es una moneda de dos caras: por un lado la subestimación del adversario, por el otro la sobrestimación propia. Lo primero, en el caso peruano, se puso de manifiesto mediante la inicial proliferación de candidaturas de los factores democráticos. Lo segundo, a través de la confusión entre deseos y realidades, que se observó en la creencia de parte de personajes como Mario y Álvaro Vargas Llosa y el ex presidente Toledo, según la cual Humala no es quien siempre dijo que es, y además sus paladines de última hora van a cambiarlo y asegurarse de que se portará bien. No pocos en Venezuela pensaron lo mismo en su momento sobre Chávez y hoy purgan sus penas.

El ejemplo de Mario Vargas Llosa es triste y elocuente. La lectura de sus artículos en defensa de Humala revela no sólo una animadversión personal, más que política e ideológica, hacia la señora Fujimori, sino también la convicción absoluta de que la historia de Humala, historia que nos dibuja de manera inequívoca lo que el triunfante candidato representa y se dispone a hacer, es cosa de poca monta, pues Vargas Llosa y otros se convertirán en garantes de su buena conducta.

Haberse equivocado con Chávez fue un grave error que muchos cometieron, pero equivocarse con Humala, más que un error, es una estupidez.

Si bien lamento lo que se le avecina al pueblo peruano, no puedo sino recordar que se aprende a los golpes y a veces ni siquiera con ese rudo método. No tardarán en arrepentirse y lo tendrán bien merecido. En cuanto a los dos Vargas Llosa, cuyo desempeño político está tan lejos de sus talentos literarios, les veremos “llorar lágrimas de sangre”, para usar la gráfica expresión coloquial.

Deberían los numerosos y polifacéticos precandidatos de oposición venezolanos reflexionar sobre lo ocurrido en el Perú. Me atrevo a sugerir algunos puntos que demandan cuidadosa consideración. Primero: la gente se confunde ante tantos rostros y ambiciones. Confiamos que al final uno solo de ellos enfrentará a Chávez en 2012, pero aun así el camino trazado hasta ahora muestra poca comprensión de las exigencias de este tiempo y circunstancias, y falta por ver cómo se desarrollan unas primarias tan congestionadas.

Segundo, Chávez es un demagogo formidable y un contrincante de singulares aptitudes políticas. Percibo entre los precandidatos de oposición un inocultable triunfalismo; es como si diesen a Chávez por derrotado. Quizás ello explica por qué tanta gente se afana en abanderar a la oposición: ¡Ya ganamos!, dicen, pero temo que no será sencillo. En tercer lugar, el mensaje que hasta ahora transmite el bando opositor me luce gaseoso, y excesivamente centrado en lo económico. Es cierto que la gente vota con el estómago, pero no sólo de pan vive el hombre. Alan García no lo hizo mal; el Perú venía creciendo y la pobreza se había reducido. Sin embargo, Humala conquistó la victoria apelando a vibraciones del alma colectiva que trascienden lo económico.

Insisto: el triunfalismo es mal consejero. Derrotar a Chávez en el plano electoral no será fácil, y esto sin tocar el tema del cambio en el poder y los desafíos que aguardan a un hipotético nuevo gobierno.

Hay que perder el miedo y hacer una campaña dura, de convicciones firmes, diferenciándose nítidamente del socialismo y sus nefastas consecuencias económicas, ideológicas y políticas.


Por: ANÍBAL ROMERO
www.anibalromero.net
Política | Opinión
EL NACIONAL

IGNACIO ÁVALOS GUTIÉRREZ: La ciudad de las motos

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(“Escrito bajo un momentáneo
ataque de pesimismo…”)

 

Caracas es, hoy en día, una infraestructura principalmente construida entre los años cuarenta y sesenta que, además de obsoleta, no alcanza ya para tanta gente. Es ciudad de servicios públicos que mal atienden a sólo una parte de los habitantes y en donde recoger la basura se ha que convertido en uno de los mayores desafíos para quienes la gobiernan. Es lugar de concreto, con escasas áreas verdes y con poca noción del espacio público. Es más de 3.000 barrios en donde amanece y anochece la mayor parte de sus habitantes fabricándose su vida a punta de sudor y lágrimas, también en medio de la sangre. Es cientos de urbanizaciones, hechas de calles cerradas y viviendas enrejadas, custodiadas por vigilantes, como si la seguridad fuera sólo para quienes pueden pagarla. Es 2 ciudades que se comunican apenas lo indispensable y que si no fuera por el Metro, no se conocerían. Es una gran economía subterránea, pero, paradójicamente, muy visible, que funciona a cargo de empresarios nómadas que le echan bola en nombre de sus hijos, mientras los gobernantes no saben qué hacer con ellos. Es sitio que se ha ido haciendo como si no hubiera niños, tampoco ancianos. Es el Guaire, objeto eterno de promesas incumplidas por funcionarios que lo juran con pinta de balneario en un futuro cercano que se hace cada vez más lejano. Es tragedia apenas llueve.

Caracas es la Gran Misión Vivienda como política imposible.

Es un carro por cada cinco personas, un tráfico endiablado en todos lados y a toda hora. Es un infierno para los peatones. Es smog espeso y dañino que nubla el cielo. Es cada vez más personas haciendo pipí en la calle. Es transporte público precario, derrotado en todas las batallas por el automóvil particular. Es violencia y zozobra, por no decir susto; un número impresionantes de muertos y heridos, también de robos y secuestros. Es la plaza pública sustituida por el centro comercial. Es casi 5 millones de habitantes, puestos en un abigarrado escenario en el que el telón de fondo es una individualización extrema, con cara de anomia. Es déficit de ciudadanía. Es olvido en la revolución bolivariana. Es 5 alcaldes que la mal gobiernan, cada uno pendiente de su pedazo de ciudad, sin visión integral, a cuenta de la polarización política y en desmedro de nuestra vida en ella.

Caracas es todo lo anterior, pero es también, y en gran medida, sus motorizados. Es miles de motorizados terciando, con ventaja y alevosía, en el tráfico cotidiano.

Es miles de motorizados, percibidos como responsables de la anarquía, como si los demás fuéramos suizos. Es miles de motorizados que han transformado a los automovilistas en sus enemigos de clase. Es miles de motorizados que cumplen funciones imprescindibles en una ciudad cada vez más disfuncional y representan la opción del trabajo rápido en una ciudad que todo lo hace cada vez más lento. Es miles de motorizados tratando de ganarse la arepa, condenados a soportar la carga que significan los colegas que prefieren el atraco. Es miles de motorizados arriesgando su vida, entre otras cosas, por su propia imprudencia. Es miles de motorizados que, en verdad, son más síntoma que causa del desmadre citadino.

Caracas es, en fin, una ciudad habitada por gente cada vez más incomodada con ella, con ganas de irse a otra parte.

Harina de otro costal En las recientes elecciones peruanas, al menos la mitad de la gente fue puesta (o se puso) en condiciones de tener que votar por el mal menor. Fue a votar por aquel candidato que, respecto al otro, le daba más seguridad de que no iba a hacer lo que se sospechaba que podía llegar a hacer: la una, gobernar como su padre, el otro gobernar al estilo de la vieja izquierda. Triste dilema político en el que la historia colocó a Perú. Ganó Humala y tendrá, pues, que cumplir su promesa: no gobernar como Chávez, sino como Lula.

Sería lamentable que, el año próximo, a los venezolanos nos pusieran (o nos pusiéramos) en la situación de tener que votar por el mal menor. Lamentable, digo, porque la política es el arte de despertar la esperanza. Y mal menor no es esperanza. Es resignación con semblante de “autosuicidio”.


Por: IGNACIO ÁVALOS GUTIÉRREZ
iavalosg@cantv.net
Política | Opinión
EL NACIONAL

MARIANELLA SALAZAR: Los parteros de Ollanta Humala

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Artillería de Oficio

 

Es imposible dejar de ver el resultado de las elecciones en Perú desde una óptica venezolana. El nacionalista Ollanta Humala ha llegado a la Presidencia de esa república con el rotundo apoyo de personalidades como el Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, y del ex presidente Alejandro Toledo, que de buena fe ­supongo­, apostaron por que la democracia no se perdiera bajo el mando del comandante ex golpista.

Ojalá Ollanta Humala no se convierta en el monstruo que amenace de muerte la vida republicana y que los prestigiosos “fiadores” no se conviertan involuntariamente en creadores del engendro que puede destruir la democracia e imponer una revolución izquierdista a imagen y semejanza de la revolución bolivariana venezolana, además de sumase a Evo, Correa, Ortega y Zelaya en el engranaje de la plataforma latinoamericana de subversión, planificada por Fidel Castro, financiada y operada con mucho éxito por el gran estratega que ha resultado ser Hugo Chávez, que viene avanzando en sus planes de convertir a América Latina ­haciendo énfasis en el Sur­, en un polo de la izquierda internacional.

Por razones electorales, Ollanta Humala se ha presentado con el ropaje de la moderación, se convirtió de un momento otro en un verdadero demócrata, después de perder estrepitosamente en la campaña de 2006, cuando fue apoyado pública e inconvenientemente por Hugo Chávez.

Ahora, el comandante Humala se distancia, presuntamente, del mandatario venezolano; se muestra como el gran defensor de la propiedad privada y de las reglas del mercado para continuar los éxitos económicos de la gestión de Alan García. Con su discurso calma a los inversionistas, evita el rechazo de la sociedad peruana ­al menos de la mitad de la población que no le dio el voto por temor a que los conduzca al lodazal autoritario­ y no decepciona a sus ingenuos fiadores que están implorando una tregua a su favor porque saben muy bien que podrían convertirse en cómplices de Humala si retorna a sus desgastadas ideas marxistas-leninistas y repite en Perú las fórmulas del socialismo del siglo XXI, dictadas por el líder de la revolución bolivariana. Por eso el ex presidente Toledo, uno de sus fiadores, anuncia que estará vigilante del Estado de Derecho y de las libertades ciudadanas, porque es ese, precisamente, su temor: que el ex golpista descubra su verdadera esencia fascista, se coloque la boina roja que ha venido guardando como un fetiche y conduzca a Perú hacia el odio, la ruina y la destrucción. Aunque por razones estratégicas eso no lo hará de golpe y porrazo, será después de un año en el poder cuando comiencen a verse las costuras.

En cuanto al otro garante, Mario Vargas Llosa, en nombre de la libertad y la democracia ha tenido el descaro de anunciar que su trabajo de partero (arriesgándose a contraer cáncer o sida) terminó con el triunfo de Humala, es decir, que su contribución a salvar la democracia peruana tenía plazo fijo. Lo grave para el Nobel es que ayudó a parir a un clon del déspota caribeño, a quien tantas veces tildó de “dictador” y “gran desestabilizador de la democracia en América Latina”.

Tic tac El sábado en la noche, cuando circulaban en Perú las encuestas que daban por ganador a Humala, un grupo de ruidosos venezolanos chavistas festejaban por adelantado en el elitesco hotel Country Club de San Isidro en Lima, el preferido de la burguesía limeña.

Para no perder la costumbre, derrocharon a manos llenas brindando por la revolución y por el triunfo de Hugo Chávez, el auténtico ganador.


Por: MARIANELLA SALAZAR
msalazar@cantv.net
Política | Opinión
EL NACIONAL

MARCHA: Grupos de izquierda piden despenalizar las invasiones

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A los manifestantes se les pidió no pintar grafitis en Caracas, pero lo ignoraron.
A los manifestantes se les pidió no pintar grafitis en Caracas, pero lo ignoraron.

Fueron al Parlamento a pedir
despenalizar las invasiones

 

La izquierda marchó disgustada con el Estado, aunque aún expresan apoyo al Gobierno. 258 campesinos asesinados sin que existan culpables, 100 dirigentes populares perseguidos y bajo régimen ante tribunales por protestar y la deportación de revolucionarios son algunas de las razones.

El Frente Nacional de Campesinos, Movimiento de Pobladores, Alianza Sexo-Género Diverso Revolucionario, la Coordinadora Simón Bolívar y Marea Roja, entre otros grupos, caminaron desde plaza Venezuela hasta la Fiscalía General y la Asamblea Nacional, donde consignaron sendos documentos, en los cuales solicitan una reforma del Código Penal para eliminar los artículos 471, 471A y 472 y con ello despenalizar las invasiones. El primero castiga las usurpaciones, las apropiaciones y la alteración de linderos con prisión entre 1 y 5 años; si hay uso de armas impone entre 2 a 6 años de cárcel; el segundo artículo sentencia las invasiones entre 5 y 10 años y una multa que oscila entre 50 y 200 unidades tributarias; y el tercero, cuando la invasión sea violenta la pena será entre 1 a 2 años, y las multas entre 50 y 100 unidades tributarias.

“¡Ya basta de perseguir a revolucionarios!”, dijo Julio Guzmán, representante de Amcla, asociación de medios comunitarios, que aglutina a 130 radios, una televisora en Lara (Lara TV), creó la Escuela de Comunicadores Populares y tiene un programa llamado Barrio TV que opera en 7 parroquias de Caracas.

Gonzalo Gómez (Marea Roja Socialista) instó al Presidente a oír a los movimientos sociales y apoyarse en ellos para profundizar la revolución y acabar con la impunidad en el campo y en las empresas públicas y privadas: “La impunidad proviene del Estado burgués, de la cuarta república que está en las inspectorías del Trabajo y en los tribunales”.

Juan Carlos Escalona (Pobladores) señaló que la marcha tenía dos fines: uno estratégico (organizar al movimiento popular que calificó de disperso)y otro táctico (denunciar la criminalización de la protesta). “El Código Penal tiene que reformarse porque, de lo contrario, 70% de la población es delincuente ya que ocupa terrenos que no le pertenecen”, indicó.


Por: HERNÁN LUGO-GALICIA
MARCHA | IZQUIERDA
Invasiones | Noticias
EL NACIONAL