Una amiga, chavista eufórica, admiradora fiel del Presidente, me arrinconó con la frase: ¡Con esa enfermedad la gente tendrá compasión y le lloverán millones de votos en 2012! De inmediato agregó que el venezolano siempre apoya al más débil y esa realidad será la gran ventaja electoral de Chávez. Si yo pudiera traducir su error en una frase lapidaria, diría que Ernestina (nombre falso para proteger a los inocentes) cree que mientras más enfermo esté el candidato más votos cosechará.
Es de suponer, entonces, que si para diciembre de 2012 uno de los candidatos está en coma, al borde de la muerte, tal ciudadano, si existiese, tendría prácticamente ganados los comicios. Ernestina, Ernestina, eso no es cierto. Nunca lo ha sido.
La inmensa mayoría de la población es, afortunadamente, racional; claro que es emotiva, pero tiene sentido común.
Mientras ve al convaleciente siente lástima y solidaridad, pero luego regresa al mundo concreto. Los electores no optan ni deciden a favor de candidatos con dificultades graves de salud. La campaña electoral se basa, precisamente, en seleccionar al postulado con mayor fuerza, con mayor empuje, con mayor futuro. En relación con las dolencias de Chávez, les digo que yo estuve convencido, al comienzo, de que todo se trataba de una obra teatral castrista; recuerden, amigos lectores, que Fidel se ha desaparecido en dos o tres oportunidades, lapsos en los cuales la prensa mundial ha especulado sobre su muerte, para luego aparecer como el hombre inmortal que venció a la parca.
Pero la suspensión de la Cumbre de la OEA sin Estados Unidos ni Canadá; su ausencia en el acto de ascenso del mayor número de generales en la historia, y sobre todo su inasistencia al desfile del 5 Julio (su coronación como el Bolívar actual), estando en Venezuela, me convencieron de que Chávez sufre de una enfermedad severa, me atrevería a decir que hasta grave. Y eso, Ernestina, no es para nada una ventaja. Cuando apareció en el llamado Balcón del Pueblo el día 4 de julio rodeado exclusivamente de sus familiares, mientras que ministros, diputados, gobernadores, alcaldes y otros altos funcionarios limitaron su condición y presencia a público de galería, Chávez estaba diciendo que no tiene herederos en el PSUV, que su sucesor vendrá de su sangre, de su familia; alguna de sus hijas o su hermano Adán y hasta su compadre. Fue una demostración demoledora para quienes acariciaron tímidamente la idea de ser el “escogido”.
Así que los dos grupos que se han ido formando, lenta pero ininterrumpidamente; por un lado, Jaua/Maduro/Cilia/Darío y un buen número de diputados, y por el otro, Adán/ Diosdado/Bernal/Ameliach y un buen número de gobernadores, con dos supuestos conciliadores, José Vicente Rangel y Rafael Ramírez, se quedaron en una sola pieza, congelados, con sus corazoncitos rotos y con una sensación de vacío (de poder). No por ello inactivos en su guerra por la herencia. Esos procesos políticos internos son indetenibles. La ausencia activa y cotidiana de Chávez exacerbará hasta niveles insoportables la lucha interna, y en la selección de candidatos a gobernadores y alcaldes la matazón interna hará que la sangre llegue al río. Ya en Sucre, Trujillo, Falcón, Anzoátegui, Bolívar y Monagas los enfrentamientos son públicos y hasta desvergonzados. El PSUV está condenado a implosionar (si acaso cabe esa palabra).
Ante tal cuadro no faltará algún opositor, sabiondo, cuyas agallas se hinchen más de lo conveniente y especule peligrosamente que, dada la enfermedad del caudillo, ya la unidad no es tan necesaria, cuando en realidad ahora hace falta más que nunca la unidad de propósitos, unidad de programa. Unidad y más unidad.
El PSUV no representa sino división y fracaso. Venezuela merece un mejor futuro. El tiempo de los rojos, de la división, del odio y la corrupción llegó a su fin. Las primarias avanzan con la fuerza de un alud.
Por: EDUARDO SEMTEI
esalvarado1000@yahoo.com
Política | Opinión
EL NACIONAL
Las breves y sólo emblemáticas
apariciones virtuales de Chávez
En mi columna de la semana pasada, ante la ausencia del presidente Hugo Chávez, y como consecuencia directa de su rechazo a establecer una cadena de mandos que se encargara de la gestión diaria del Gobierno, sostenía que en estos momentos difíciles, de incertidumbres sin nombre y crisis global, la verdad es que nadie gobernaba a Venezuela. Como todas las semanas, escribí esa columna el viernes al mediodía, momento en que todos los indicios apuntaban a que Chávez prolongaría durante varios días o semanas más su permanencia en La Habana.
Las dudas y las tentaciones que crecían en torno a esta situación terminaron por disparar las alertas más inquietantes. Y Chávez, hombre que sabe evaluar los escenarios tácticos a la perfección, comprendió que ya no era posible seguir postergando la hora de su regreso.
Estaba claro que si se quedaba en Cuba existía el peligro de que comenzaran a escapársele de las manos las riendas del poder. Una contingencia, sin duda, de mayor trascendencia que precipitar un viaje que, como él mismo advirtió, sólo constituía “el inicio del retorno”.
En un primer momento, el regreso de Chávez a Miraflores echó por tierra la tesis de que a Venezuela no la gobernaba nadie. Lamentablemente, los hechos de estos días nos demuestran que, aun estando físicamente en Venezuela, Chávez sigue ausente de su puesto de mando y que, a pesar de la infeliz propaganda oficial, perdura el vacío de poder, como si en efecto su presidencia fuera una presidencia desde todo punto de vista exclusiva e insuficientemente virtual.
Su alocución desde el balcón del pueblo, los ostensibles esfuerzos que hizo esa tarde, la insistencia de sus dos hijas para que diera por terminado el saludo a sus seguidores, fueron demostraciones palpables del estado de su salud.
Una condición que él mismo se encargó de describir al narrar que su segunda y “profunda” cirugía duró más de seis horas, lo penoso del tratamiento a sufrir para evitar la reaparición fatal del tumor, los muchos meses y hasta años que exigirán estos cuidados y, por supuesto, la dedicación que él estaba dispuesto a prestarle a la tarea “revolucionaria” de recuperar su salud.
Los más fieles y adulantes lugartenientes de Chávez no han cesado de repetir que, a pesar de todo ello, Chávez seguirá gobernando prácticamente como si nada.
Una hipótesis naturalmente falsa.
Lo cierto es que la condición física de Chávez no le permite hacer sino breves y sólo emblemáticas apariciones virtuales, con el único propósito de recordarle a propios y extraños que él está aquí, en Venezuela, y que sigue mandando, aunque le cueste la vida. A fin de cuentas, su ambición de poder sin límites pesa más que su instinto de conservación.
No obstante, en la práctica, no bastan estas apariciones virtuales de Chávez para ejercer real y eficientemente el poder político.
El pasado 5 de julio lo vimos. Días antes, y con el disgusto regional porque la Cumbre de América Latina y del Caribe fue “pospuesta” por la Cancillería venezolana a muy última hora, se produjo la primera señal de la falta de un centro real de poder en Venezuela. Fue necesario que Chávez, desde su lecho de enfermo en La Habana, llamara la atención sobre su imposibilidad de dirigir el encuentro presidencial, para que Nicolás Maduro reaccionara finalmente y cancelara la reunión.
Gobernar es la capacidad de tomar decisiones, y en este momento Chávez no está en condiciones de tomarlas adecuada y puntualmente.
Por último, llegado el 5 de Julio, con motivo de la habitual demostración de falso poderío militar, fuimos testigos de un hecho de profunda significación política. Como ha ocurrido siempre, el Presidente de la República, en su condición de comandante en jefe de la Fuerzas Armada, dio personalmente su autorización para que diera comienzo el desfile. Lo hizo, sin embargo, desde el Palacio de Miraflores, y por televisión.
Esfuerzo que, evidentemente, no pudo repetir al finalizar el desfile y que obligó al general Alcalá Cordones, sin jefe de Estado presente física o virtualmente a quien participarle la conclusión del acto, a clavar la vista en un punto indeterminado del espacio situado a 90 grados de la tribuna donde estaban representados todos los poderes civiles de la República, y le rindió cuentas al “pueblo”. Fue la manera en que el estamento militar nos informó que mientras dure la ausencia de Chávez, con Chávez todo, sin Chávez nada, el Alto Mando Militar no reconocería la autoridad de ningún poder civil.
Esta es la grave circunstancia por la enfermedad de Chávez y la virtualidad de su presidencia, y que sin la menor duda nos coloca a paso de una abierta dictadura militar.
Desde su lecho de enfermo, el Presidente de la República tuvo tiempo ayer seguramente para leer el demoledor trabajo de investigación publicado por este diario en el cuerpo dominical Siete Días, sobre las petrocasas, ese programa anunciado años atrás, tanto por el jefe del Estado como por los medios de comunicación oficialistas. Pero de aquellas hermosas promesas de entrega de viviendas a los sectores populares por la vía rápida y promoviendo, de paso, la autoconstrucción socialista, poco queda.
Lo medular del trabajo de investigación presentado por El Nacional sobre este asunto es que no se levanta sobre denuncias o quejas, sino que desarrolla una hoja de ruta destinada a descubrir por qué lo que era en principio una buena idea terminó convertida en un desastre, con todas las nefastas consecuencias para aquellos que creyeron, desde el Presidente para abajo hasta llegar a los que no tienen casas, que era posible desarrollar un proyecto viable y esperanzador.
Y lo peor es que el proyecto de las petrocasas hubiera sido viable si se hubiesen tomado en cuenta las opiniones de los arquitectos afines al proceso. Pero no se les consultó, y cuando quisieron agregar ideas con base en sus propias proposiciones y experiencias, fueron desoídos y despreciados por la burocracia que no quería para nada que se le destetara de sus vínculos con los constructores “bolisocialistas”.
En la investigación publicada en Siete Días no se acusa a nadie porque no tiene sentido señalar a alguien en especial, pero se pone de relieve cómo un proyecto de tanta importancia para la población venezolana va perdiendo progresivamente utilidad y eficacia pública en la misma medida en que el Gobierno se sabotea burocráticamente a sí mismo. Es algo insólito, porque el problema de la vivienda en los sectores populares no tiene enemigos en la oposición pero, para asombro de todos, sí los tiene en el Gobierno.
Perecerá extraño lo que decimos, pero ni uno solo de los proyectos de las petrocasas ha sido boicoteado por la oposición. Lo que se ha exigido es el cumplimiento en las etapas de entrega, la seguridad de que los materiales utilizados no sean tóxicos para quienes habiten las nuevas viviendas y que los suministros lleguen en los términos de las promesas de los funcionarios.
Pero ¿qué ha sucedido? Las promesas oficiales se han ido estirando al punto de que los pobladores que aceptaron el reto socialista de construir sus propias casas han terminado por hacer lo que todo venezolano inteligente y práctico hace: sustituir al Gobierno por su propia capacidad de encontrar materiales de construcción y agregar arena donde debería ir cemento.
Al Presidente de la República se le excusa de lo que pasa en el país porque nadie le informa a tiempo, pues, bien le viene leer estas quejas de quienes siguen creyendo en la posibilidad de construir por sí mismos sus casas.
La situación de los productores intervenidos sigue siendo irregular desde el punto de vista jurídico, afirma el presidente de Fegalago, Jesús Iragorri.
La situación de los productores intervenidos sigue siendo irregular desde el punto de vista jurídico, afirma el presidente de Fegalago, Jesús Iragorri.
En el Sur del Lago nadie se
arriesga a invertir en el agro
■ Gobierno no paga indemnizaciónes.
■ La producción de carne, leche, palma aceitera y plátano se ha reducido a la mitad.
■ La finca El Peonío de Jesús “Chucho” Meleán sigue militarizada y a la espera de una decisión oficial.
■ Ciro Labarca, presidente de la Asociación de Ganaderos y Agricultores del Distrito Colón, asegura que, a casi 7 meses de la toma de 47 haciendas agropecuarias en la zona, de las cuales 23 fueron devueltas, la producción de carne, leche, plátano y palma aceitera ha caído 50%
El Sur del Lago de Maracaibo sigue bajo la sombra de la incertidumbre jurídica y la depresión económica. Han pasado casi 7 meses de la toma de 47 fincas agropecuarias y la situación de muchos productores es de zozobra. 24 haciendas se mantienen intervenidas parcial o totalmente.
El Gobierno devolvió a principios de año 23 fincas y prometió revisar otros casos como el de La Palmita en el estado Mérida. El ofrecimiento del ministro de Agricultura y Tierras, Juan Carlos Loyo, de reconocer la propiedad y anular el procedimiento de rescate del INTI, no se ha concretado. El Estadotampoco ha pagado las haciendas que decidió tomar completamente como la Bolívar y Hoya Grande, entre otras.
Los agricultores afirman que las fincas expropiadas y en poder total del Ejecutivo están prácticamente abandonadas y los cultivos llenos de plaga.
La producción de carne, leche, palma aceitera y plátano se ha reducido a la mitad.
“Hay un estado total de depresión económica en la región del Sur del Lago, nadie quiere arriesgarse a invertir. Las intervenciones, las inundaciones, la inseguridad jurídica y personal y las restricciones en la venta de combustible tienen restringido al sector agropecuario y comercial”, expresa Ciro Labarca, presidente de la Asociación de Ganaderos y Agricultores del Municipio Colón del estado Zulia. Labarca indica que hay haciendas que siguen intervenidas pero son administradas con limitaciones por sus dueños. Mientras que las controladas totalmente por el Gobierno como Hoya Grande y la Bolívar están en condiciones deplorables.
“La hacienda Bolívar producía 5.000 litros de leche al día y ahora no llega ni a 1.500 litros, y gran parte del rebaño se ha perdido. En Hoya Grande, que era modelo de producción de plátano en el mundo, la situación es de desidia, está totalmente improductiva y no da ni para pagarle a los obreros”, afirma Labarca.
En el limbo:
Una de las fincas emblemáticas de la zona Sur del Lago, El Peonío, sigue siendo administrada por su dueño, el productor Jesús “Chucho” Meleán. El agricultor de 94 años de edad sostiene que el Ejecutivo estaba interesado en tomar la hacienda de manera rápida y pese a que el avalúo está listo desde hace meses, no hay ninguna señal para finiquitar la transacción.
“Aquí estamos esperando al Gobierno. Se hizo el avalúo, hablamos del negocio y ellos no vienen. Se espera y, mientras tanto, seguimos parados.
Ni para adelante ni para atrás”.
Asegura que está dispuesto a conversar con el ministro Loyo o con el presidente Hugo Chávez sobre la finca.
Ha tratado de que la producción de la finca continúe, pero las lluvias y las inundaciones la han afectado. “Esto está grave y si el Gobierno no quiere comprar entonces uno busca la manera de producir. Estamos sacando la mitad de la leche, antes se ordeñaban 10.000 litros al día y ahora estamos en 5.000 litros, y el ganado está muy enfermo. Sólo hemos tenido pérdidas”, relata el productor que no entiende por qué el Ejecutivo “armó tanta alharaca” y dictó una medida de intervención que luego no completa definitivamente.
La finca El Peonio continúa tomada parcialmente por militares, pero Meleán la sigue administrando con ciertas restricciones. “Para vender el ganado y la leche y movilizar los animales tenemos que pedirle permiso al INTI. Ellos dicen que la tierra es de la nación, eso esté bien, pero todo lo que está arriba de la tierra deben pagarlo”, agrega.
El productor exhorta al Gobierno para que defina la situación de las fincas intervenidas en el Sur del Lago. “Yo no soy político, soy campesino, me crié en el monte y he vivido en el monte. A esta edad lo único que quiero hacer es seguir produciendo, pero estamos paralizados”, reitera.
Cesar Fernández, representante legal de El Peonío y otras unidades de producción intervenidas, señala que están en un limbo jurídico.
“Estamos en una incertidumbre total, se esperaba la expropiación y el pago de la propiedad o alguna salida que sea cónsona con la situación.
Es necesario, después de seis meses, que haya un diálogo”, apunta.
Menciona que también están pendientes las demandas de nulidad contra el procedimiento del INTI ante el Tribunal Superior Agrario, introducidas por los afectados y admitidas por esta instancia judicial, pero el proceso lleva su curso y es lento. “Hasta el momento no ha habido ninguna decisión para reconocer el pago de las fincas íconos de la zona: la Bolívar, Gloria, Ring, Monte Verde, El Peonio y Santa Rita. No hemos podido tener una interlocución directa con el Gobierno, pese a los compromisos asumidos por el presidente Hugo Chávez, el vicepresidente ejecutivo, Elías Jaua, y el ministro de Agricultura, Juan Carlos Loyo.
Otro caso es el de La Chapala en el estado Mérida, los dueños fueron despojados de la finca por completo y se les impide el paso. Jesús Newman, asegura que la situación sigue igual.
El Gobierno no ha pagado las bienhechurías y tampoco reconoce la propiedad privada.
Zona militar:
La situación de los productores intervenidos sigue siendo irregular desde el punto de vista jurídico, afirma el presidente de Fegalago, Jesús Iragorri.
Además con la instalación del distrito militar, el Gobierno ha desplazado la Gobernación del estado Zulia, lo que es inconstitucional, agrega.
“No se están haciendo los trabajados de manera adecuada ni con la rapidez que se deberían hacer, si vuelven las lluvias regresará el problema de las inundaciones y de forma más grave”, dice.
Agregó que la decisión del Gobierno de ocupar temporalmente las cinco empresas constructoras y especialistas en trabajos de dragado se realizó de manera ilegal y no se reconoce el pago a los propietarios por uso de la maquinaria.
“Los problemas siguen en la zona sur del lago de Maracaibo, las fincas están muy afectadas, el rebaño y la producción se ha reducido a la mitad también afecta la inseguridad, la mala vialidad y la baja rentabilidad por el control de precios de la carne y la leche”, reitera Iragorri. El presidente de de la Asociación de Ganaderos y Agricultores del Municipio Colón del estado Zulia, Ciro Labarca, añade que los militares controlan la venta y distribución de gasolina y limitan el suministro a los productores agropecuarios y a los comerciantes.
Por: KATIUSKA HERNÁNDEZ
khernandez@el-nacional.com
ZULIA | SUR DEL LAGO
EXPROPIACIONES | ECONÓMIA
EL NACIONAL
Alberto Arteaga advirtió que las arbitrariedades no se combaten con una ley, ni con aumento de penas.
Alberto Arteaga advirtió que las arbitrariedades no se combaten con una ley, ni con aumento de penas.
Despenalizar abuso de autoridad
aumentará la impunidad
■ La reforma de la Ley contra la Corrupción promovida por el oficialismo está en consulta.
■ La contralora general Adelina Rodríguez se opone a que la declaración jurada de bienes sea un documento público.
■ La Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional había acumulado 900 expedientes sobre irregularidades en la administración pública, pero la mayoría fue desechada.
■ El proyecto que el oficialismo promueve en todo el país elimina el castigo estipulado en la ley para los funcionarios que cometan excesos en el ejercicio de sus atribuciones y, en particular, en el manejo del patrimonio de la nación. “Las arbitrariedades deben ser sancionadas, especialmente en un país donde el sectarismo político es tan frecuente”, dijo el penalista Alberto Arteaga Sánchez.
Si usted, en un futuro, es agredido por un funcionario es probable que sólo pueda formular una denuncia, pero la irregularidad no sería sancionada. ¿Por qué? La reforma de la Ley contra la Corrupción, que debate la Asamblea Nacional, propone despenalizar el abuso de autoridad.
Antes, ese delito estaba establecido en el Código Penal y en la Ley de Salvaguarda, que sufrieron cambios, y la norma se incorporó en 2003 en la Ley contra la Corrupción, artículo 203, como “abuso genérico de autoridad” con fines de lucro. Luego, la Ley contra la Corrupción fue modificada, si bien quedó el delito (artículo 67) se eliminó el agregado “con fines de lucro”.
El actual Parlamento comenzó la consulta pública del proyecto anti-corrupción y deja fuera ese artículo.
El penalista Alberto Arteaga Sánchez señaló que la disposición tenía tradición en la legislación venezolana. “Figura desde hace 100 años en el marco jurídico y permitía combatir el abuso de poder, una expresión que afecta al ciudadano no cuando se comete un acto de corrupción o enriquecimiento que lesiona el patrimonio, sino en su condición de ser humano si es objeto de una medida política. Lamentablemente, eso sería derogado si se aprueba la reforma”.
Arteaga expresó su preocupación porque los funcionarios actuarían con impunidad. “Estoy en absoluto desacuerdo con la eliminación del delito de abuso genérico de funciones, restablecido por la ley de 2003 después de que la Ley de Salvaguarda lo sancionaba solo con fines de lucro. La arbitrariedad de un funcionario debe ser sancionada, especialmente en un país donde el sectarismo político es tan frecuente”.
Proyectos que caminan. La reforma recorre el país y los diputados del PSUV “venden” la idea de una legislación que incluye otras penas.
“Más severas”, advierte Jesús Montilla, presidente de la Comisión de Legislación de la Comisión de Contraloría del Legislativo. Esta semana el proyecto será presentado en Barinas; luego, al bloque oriental en Anzoátegui y al centro-occidental, en Zulia.
Montilla destacó que el proyecto controlará los fondos de los consejos comunales, aspecto apoyado por Arteaga y por el diputado de La Causa R, Andrés Velásquez. “Lo más importante es el control a todo el que administre fondos públicos, incluyendo a los consejos comunales”, dijo Arteaga. Sin embargo, alertó que la corrupción no se enfrenta con una ley. “No se puede por manía magnificar la ley y pretender que resolverá los problemas.
Las leyes son necesarias, pero no son suficientes. En 2002 se cambió la ley anticorrupción y se derogó la Ley de Salvaguarda y hoy, ¿cuál es el saldo? En 1982, los diputados se abrazaron cuando sancionaron la Ley de Salvaguarda y nada cambió.
Las normas sólo han servido para que los gobiernos pasen facturas y los partidos impidan las acciones penales, con la excepción de Acción Democrática que castigó a Carlos Andrés Pérez”.
En 1992 Pérez fue juzgado por presunta malversación de 250 millones de bolívares y sacado del poder. Arteaga defendió al ex presidente porque entiende que hay delitos, como malversación genérica y calumnia, que pueden conllevar penas leves en determinadas ocasiones, pues no lesionan el patrimonio como para destituir o sacar a alguien del poder.
“La corrupción -indica- no se combate con una ley, nuevos tipos delictivos, ni incremento de penas. Se combate con voluntad política afincada en un cambio de mentalidad que en verdad censure o repruebe el aprovechamiento ilícito de fondos públicos y enjuicie a los responsables de graves hechos de asalto a la cosa pública, sin complicidades automáticas ni chivos expiatorios”.
Cita la aprobación de un bono de alimentación por los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia como una irregularidad que forma parte de la cultura. “Lo central no es ley sino la mentalidad de viveza criolla que evidenció el TSJ. La ley hecha trampa. El problema es que la connotación del corrupto es hasta positiva. Si un funcionario roba es reconocido; quien no lo hace es tonto.
La tendencia es aprovecharse del cargo, un abuso de poder”.
Andrés Velásquez señala que “no bastan leyes, sino voluntad para atacar la corrupción, pues cuando un funcionario público se apropia indebidamente de recursos públicos, no sólo afecta a todo el país, sino a sectores empobrecidos y excluidos, pues cada bolívar que se roba es un bolívar que no llega a un hospital, una escuela, o a una carretera en mal estado”.
Arteaga discrepa del Parlamento, que califica de imprescriptibles todos los delitos de corrupción, es decir, no vencen y se pueden investigar, juzgar y sancionar sin límite de tiempo.
Explicó que hay irregularidades como la malversación genérica por el uso de una partida para atender otro problema social, la calumnia y la estafa, que no afectan al patrimonio público y menos a la humanidad y, en consecuencia, puede ser objeto de penas menos graves.
“La figura de la imprescriptibilidad debe estar reservada a hechos de gravedad que afecten a la humanidad, como el genocidio”.
Contraloría teme por privacidad:
La Contraloría General pondera aspectos de la reforma anticorrupción, entre esos que los funcionarios declaren los intereses que ganen en bancos. Sin embargo, la titular encargada, Adelina González, propone se tipifiquen los delitos de soborno transnacional y blanqueo de productos del delito como están en la Convención Interamericana contra la Corrupción y la Convención Mundial contra la Corrupción-; la inhabilitación por conflicto de intereses de forma que no sea calificado con acción penal y que se elimine el término “probidad administrativa” y en su lugar se hable de “ética pública y moral administrativa”.
Acerca de la declaración de intereses propone que no sea corroborada como la declaración de bienes. “Si las declaraciones juradas de patrimonio serán del conocimiento público podrá solicitarlas la AN, pero por seguridad de Estado, y derecho a la privacidad de las personas, no puede venir cualquiera a pedirlas”, advirtió.
Sugiere cambiar el artículo 17 sobre la rendición de cuentas por pasajes y viáticos, de manera que no sólo se precisa el uso de los fondos sino el resultado de gestión. Rechaza la idea de establecer responsabilidades política y militar porque la Constitución y la Ley Orgánica de Administración Financiera establecen que “estarían limitadas a un ámbito de la población”.
Involucrado en caso de cabillas administró campaña del PSUV
La Comisión de Contraloría del Parlamento totalizó 900 expedientes sobre hechos de corrupción, la mayoría desechados porque llevaban 3 y 4 años sin investigación. La Subcomisión de Empresas Básicas, por ejemplo, cerró 50 casos.
“Carecían de elementos de convicción o pruebas. Fueron cerrados luego de una revisión con lupa”, afirmó el presidente de la subcomisión, Andrés Velásquez, que averigua casos de la Corporación Venezolana de Guayana y se topó con el caso de las cabillas.
“Esa investigación está a punto de ser paralizada.
El principal responsable, Luis Velásquez Rosas, tiene padrinos políticos como el gobernador de Bolívar Francisco Rangel Gómez y el ex ministro Rodolfo Sanz, que se mueven para evitar un juicio. ¿La razón? Velásquez Rosas fue el responsable de las finanzas del PSUV en la campaña de Rangel Gómez en 2008, según consta en libros del Consejo Nacional Electoral. Es decir, el gobernador fue electo con reales de las cabillas. Es como si un narco financiara la campaña”, afirma Velásquez.
El diputado de La Causa R lamentó que Rangel Gómez en lugar de inhibirse ha salido en defensa de Velásquez Rosas, que está preso. “El gobernador tiene poder para que el caso se silencie en Bolívar. El Correo del Caroní y El Vene- zolano son los únicos que informan sobre el caso. La dirigencia del PSUV que acusaba a Velásquez Rosas enmudeció. Este obtuvo su fortuna luego de haber sido gerente de Sidor, interventor de Orinoco Iron, Matesic (Briqven), Alcasa, aduanas portuarias, Cemento Venezolano, y de la sociedad con el yerno del gobernador. En 5 años, luego de haber sacado un postgrado en España, hizo una fortuna”.
Andrés Velásquez cree que no hay voluntad política para atacar la corrupción.
“Este mal se ha convertido, sin duda alguna, en un tumor maligno que tenemos que extirpar, cueste lo que cueste y caiga quien caiga”.
Por: HERNÁN LUGO-GALICIA
hlugo@el-nacional.com
Política | Opinión
EL NACIONAL
Materiales hicieron que el fuego creciera rápidamente. Curiosos se acercaron a la zona y fueron desalojados.
Materiales hicieron que el fuego creciera rápidamente. Curiosos se acercaron a la zona y fueron desalojados.
Desalojan estructuras
vecinas por el humo
■ Parte del techo se ha venido abajo y ha propagado el fuego.
■ En la noche de este domingo se presentó un incendio en la sucursal de la tienda de hogar y electrodomésticos Daka.
Cerca del final de la noche de este domingo los bomberos del estado Carabobo recibieron el llamado para que atendieran un siniestro que se presenta en la amplia mueblería. Los materiales contenidos en ella han hecho difícil el combate de las llamas.
Caracas.- La sucursal de la tienda Daka de Valencia, estado Carabobo, fue fuertemente afectada en la noche de este domingo por un voraz incendio que, de acuerdo con reportes de las unidades de bomberos que atienden el siniestro, ha consumido buena parte de la estructura y ha hecho colapsar parte del techo.
Como ocurrió semanas atrás con el siniestro en el edificio Revlon de Caracas, se decidió desalojar edificios aledaños por la densa nube de humo que se emanó por los materiales que eran consumidos por el fuego.
No se ha precisado la causa del siniestro que consume la sede ubicada en la urbanización Jardines de Mañongo, municipio Naguanagua. Pese a la gran cantidad de humo y lo alto de las llamas, el fuego se circunscribe al espacio de la sede, sin afectar edificaciones vecinas.
Respecto a víctimas, las autoridades bomberiles no tienen reportes aún sobre afectados. Se ha procedido a establecer un perímetro de seguridad alrededor de la estructura y para evitar que el humo tóxico, producto de la quema de materiales plásticos, haga mella en la respiración de quienes se encuentran en el sector.
Por: Redacción
Siniestro | valencia
EL UNIVERSAL
lunes 11 de julio de 2011
Tascón se ha convertido en una especie de personaje vengador que regresa para castigar a los traidores de la revolución.
Tascón se ha convertido en una especie de personaje vengador que regresa para castigar a los traidores de la revolución.
La maldición Tascón continúa
cobrando nuevas víctimas
Muchos venezolanos conocen los horrores que generó aquella lista que dejó a miles de venezolanos en la calle. También todos saben cómo los dirigentes chavistas promovidos por el discurso de odio del mismo Presidente se burlaban de la desgracia de aquellas familias quienes prácticamente quedaron en la calle.
Pareciera que esta lista continúa llevándose gente con ella, pero esta vez no a los trabajadores honestos de la patria de Bolívar, sino a los responsables de destruir y regalar las riquezas a países extranjeros sin importarles en lo absoluto el sufrimiento que el pueblo de Venezuela esté pasando.
Pero en realidad; ¿quién fue Tascón? Luis Tascón fue uno de los fundadores del Movimiento V República. Fue un personaje quien dejó un mal recuerdo en el corazón del pueblo venezolano. Este actor político fue un verdadero revolucionario de convicción que criticó en varias ocasiones a muchos dirigentes del entorno del Presidente. Como dice en su libro Ramón Hernández; “Chávez y el PSUV forman un dúo demagógico sin horizonte esperanzador, cuya base ideológica se apoya en la corrupción y el terrible culto a la personalidad, un cáncer incurable”.
¿Cáncer incurable? Con la partida de Tascón, pareciera que su maldición continúa cobrando nuevas víctimas. No sólo se ha llevado al general traidor Muller Rojas, también este muerto se ha llevado al revolucionario Luis Ceballo Lobos, al provocador Guillermo García Ponce, al gobernador Willian Lara de Guárico, a la anárquica Lina Ron, al vendepatria del contralor Clodosbaldo Russián y ahora con esta dolorosa noticia sobre el cáncer que padece el presidente y que ha sido ratificada por él mismo, muy pronto seremos todos testigos del lamentable adiós del presidente Chávez.
Castigo o no. Como una de esas tantas leyendas del campo, Tascón se ha convertido en una especie de personaje vengador que regresa para castigar a los traidores de la revolución y ahora busca llevarse a la presa mayor. Es una sombra que le quita el sueño a miles de rojitos. Es un relato como el de la loca de Ejido o el Silbón. Es una especie de inquisidor quien desde su muerte vaga sin descanso persiguiendo no a los hombres infieles para matarlos como lo hace La Sayona, sino persiguiendo a sus ex compañeros de partido quienes han engañado al pueblo con falsas promesas, robando los tesoros del Estado y regalando las riquezas al exterior.
Por: ORLANDO JOSÉ BRUZUAL ROJAS
obruzual@hotmail.com
OPINIÓN | EL UNIVERSAL
lunes 11 de julio de 2011
Raúl, acosado por la sensación de que todo el andamiaje se puede desplomar rápidamente, continúa parasitando a Caracas.
La Habana y Caracas desempolvan
los planes de la federación
El peligro es real. Los demócratas venezolanos temen que, ante el cáncer que padece Hugo Chávez, coincidente con la inevitable desaparición de un Fidel Castro muy golpeado por las enfermedades y los años, La Habana y Caracas desempolven precipitadamente los planes de federación que anunciaron a fines del 2005 y luego engavetaron.
¿Cómo se llegó a la idea de unir a los dos países? Fue una sonámbula deriva de la Guerra Fría, concebida por Fidel Castro a principios del nuevo milenio, cuando convenció a su arrobado discípulo venezolano de que a La Habana y Caracas –en realidad a Fidel y a Hugo—les correspondía la tarea de continuar con la lucha antiimperialista abandonada por los traidores rusos desde el momento en que Gorbachov, manipulado por la CIA, se vendió al capital, disolvió a la URSS y le puso fin al modelo de gobierno marxista-leninista que desde 1917 militaba a favor de los trabajadores del mundo.
Había que volver a las trincheras, aunque por nuevos procedimientos electorales. Una vez en el gobierno, se procedía a desmontar todo el andamiaje burgués republicano en los territorios conquistados, liquidando paulatinamente las libertades formales y la división de poderes que limita la autoridad del caudillo. Para esta nueva etapa histórica, Chávez pondría los petrodólares y Fidel aportaría la visión estratégica, los cuadros y el conocimiento de los métodos de lucha revolucionaria aprendidos durante las varias décadas que ejerció como escudero de Moscú. Pero para ello debían forjar un Estado bicéfalo que actuara coordinadamente.
En realidad, Fidel vio los cielos abiertos cuando Hugo Chávez apareció en su camino. El Comandante no encontraba entre su propia gente a nadie con la capacidad de fabulación y el espíritu misionero que requieren las grandes utopías políticas. Raúl, ciertamente, no era un buen reemplazo, porque carecía de la facultad de soñar despierto y, sobre todo, de la urgencia de luchar contra el imperialismo yanqui hasta la victoria siempre. Era un buen administrador, leal y discreto, capaz de mantener rígidamente el control de la sociedad y del gobierno, pero nada más. Su heredero político, el hombre que no dejaría morir su hazaña histórica, era Hugo Chávez. Los dos deliraban en la misma frecuencia y con similar intensidad.
Chávez, además, tras el golpe militar de abril del 2002, que le quitó y le devolvió el poder en 72 horas, llegó a una conclusión que reforzaba los planteamientos de Fidel: la revolución bolivariana, como la cubana, sólo podían salvarse y trascender si construían un perímetro internacional de protección nucleado en torno del eje Venezuela-Cuba, circuito al que denominarían ALBA y dotarían de un confuso discurso, el del Socialismo del siglo XXI.
Dentro de esa lógica de supervivencia, a fines del 2005, el entonces canciller cubano Felipe Pérez Roque, el ex vicepresidente del Consejo de Estado Carlos Lage, y el propio Hugo Chávez, anunciaron ambiguamente la fusión de ambos Estados en una nueva entidad, y hasta nombraron a una comisión de juristas que comenzó a estudiar el acoplamiento dentro de un marco jurídico e institucional común. Pocos meses más tarde, sin embargo, Fidel se enfermó gravemente y su dolencia lo puso fuera de combate.
Raúl, tras recibir precipitadamente las riendas del gobierno, aunque sin desecharlo, orilló el proyecto de federar a los dos países y se dedicó a consolidar el poder y a reformar parcialmente el catastrófico aparato productivo que tenía a los cubanos, según su diagnóstico, “al borde del abismo”. Sin embargo, reconocía, de hecho, que Hugo Chávez, por designio de su hermano y por la vocación del venezolano, era el primus inter pares del binomio y el líder internacional del Socialismo del Siglo XXI. Para Raúl, Chávez significaba más de cien mil barriles diarios de petróleo y otros miles de millones de dólares en subsidios, de manera que carecía de sentido disputarle la jefatura. A cambio, había que mantener la alianza y continuar prestándoles servicios políticos y de inteligencia a Chávez y a sus satélites (Bolivia, por ejemplo), las dos especialidades de su gobierno.
Pero ahora, irónicamente, es la vida de Chávez la que peligra, junto a la de Fidel, y acaso el Socialismo del siglo XXI se quedará sin monarca y Cuba sin protector, lo que sería la ruina absoluta para La Habana y el fin de la utopía chavista. ¿Cómo conjurar ese peligro? Sin duda, como temen los demócratas venezolanos, retomando rápidamente el proyecto de federación entre ambos países para que “los cubanos” consigan sujetar el poder en una Venezuela sin Hugo, nominalmente gobernada por un fiel aliado de La Habana (Adán Chávez, por ejemplo), mientras Raúl, acosado por la sensación de que todo el andamiaje se puede desplomar rápidamente, continúa parasitando a Caracas a la ansiosa espera de que las lentas reformas comiencen a dar sus fruto y la Isla algún día logre la autosuficiencia. O sea, otra utopía.
En un recorrido por el plan piloto en Carabobo se verificó que muchas de las construidas tienen fallas.
En un recorrido por el plan piloto en Carabobo se verificó que muchas de las construidas tienen fallas.
De las siete plantas de producción de
kits sólo dos han sido inauguradas
En 2007, el presidente Chávez anunció que en cuatro años se inundaría el país de viviendas prefabricadas.
Sin embargo, una visita a la urbanización piloto en Carabobo, así como a otras en construcción, revela que el proyecto está a medias y múltiples son los problemas de las comunidades que allí habitan.
Beltrán Chávez está sentado en el porche de una petrocasa del urbanismo La Coromoto, en Guacara (Carabobo). Mira hacia el consultorio pediátrico que está al cruzar la calle, que tiene varios días sin agua. Recuerda cómo 4 años atrás el terreno que invadió, junto con 14 vecinos, se convirtió en el plan piloto nacional para las viviendas prefabricadas a cargo de Pequiven.
“El presidente Chávez dio la orden de que se construyera aquí un urbanismo autosustentable durante el pase televisivo del Aló, Presidente que mostró la inauguración de la fábrica de petrocasas en Guacara, en el que participamos en vivo. Fuimos los primeros”, recuerda.
Era julio de 2007:
En 8 meses, el consejo comunal con la guía de Pequiven y una constructora privada edificó 409 casas para sustituir los ranchos de igual número de familias que vivían en el terreno adyacente. “¿Recuerda la propaganda esa que decía `Tronco e’ casa la de Petrocasa’? Eso lo acuñó un vecino de aquí”.
El también presidente del consejo comunal indica, con palabras cargadas de la retórica gubernamental, los beneficios del esquema de autoconstrucción ”que el pueblo participe en levantar sus propias viviendas, ayudándonos unos a otros, en socialismo” y asegura que su calidad de vida no se compara con la que tenía en el barrio. Pero el discurso celebratorio dura poco.
De inmediato, detalla los problemas: poca calidad del agua potable; fallas en la red de tuberías negras; riesgo por la cercanía de un gasoducto; éxodo de habitantes por falta de empleo; parálisis de los proyectos productivos locales; carencia de títulos de propiedad y desatención de las autoridades.
El retrato que hace Beltrán Chávez de su comunidad en el sector Ciudad Alianza se repite en mayor o menor grado en el resto de las comunidades de petrocasas en Carabobo, una opción que el Gobierno promovió entonces como uno de los pilares de la solución habitacional para el país.
Durante más de dos años, materiales para la construcción de viviendas Petrocasa han estado a la intemperie en un terreno de la urbanización Paraparal (Los Guayos).
“60.000 al año, 100.000 al año:
Vamos a inundar a Venezuela de petrocasas”, dijo el Presidente cuando inauguró la planta de kits en julio de 2007 y se anunció el cronograma oficial de producción: 6.000 viviendas para 2007; 16.000 para 2008; 60.000 para 2010 y luego 100.000 anuales. Costarían 53.000 bolívares, que se pagarían en 20 años con un préstamo bancario y se venderían en Mercal y Pdval.
Hasta la fecha, las memorias y cuentas del Ministerio de Energía y Petróleo no precisan el número de petrocasas edificadas.
El único balance público fue realizado por el vicepresidente de Pequiven, José Pérez Vílchez, en abril de 2010, en unas declaraciones de prensa. Informó que de los 16 urbanismos proyectados en 2008 para la zona industrial de Carabobo (3.289 petrocasas) 8 estaban listos (2.361 viviendas) y el resto se estaba ejecutando (928 viviendas).
Sin embargo, un recorrido por el estado sede de las fábricas de los kits y que desde 2007 ha sido el centro del proyecto, reveló que la mora es mayor. En 3 (La Lucha, Dios Todopoderoso y Flor Amarillo 13 de Abril) de las 8 comunidades en construcción se constató que 1.465 está inconclusas. El informe de 2010 del organismo de derechos humanos Provea reporta esta situación al señalar que “diferentes comunidades beneficiadas con el proyecto petrocasa han denunciado el retraso en las obras”.
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Techo propio:
La necesidad por el techo propio es tal que muchas familias han ocupado las edificaciones sin que el proyecto esté terminado, por lo cual carecen de luz y agua. En algunas comunidades las constructoras advierten a través de un comunicado colocado en la sede del consejo comunalque no se hacen responsables por accidentes ni por las averías que puedan ocurrirle a los electrodomésticos.
El segundo eje del plan, la construcción de fábricas, está incompleto: de las 7 proyectadas a escala nacional sólo 3 han sido inauguradas. De éstas, 2 están operativas (Carabobo) y la otra funciona a 50% de su capacidad (Apure).
Como parte de la Gran Misión Vivienda anunciada en marzo, el ministro Ricardo Molina aseguró que el proyecto de las petrocasas es clave para subsanar el déficit de 2 millones de viviendas en los próximos 8 años. “Al inicio de este gobierno se definieron 6 líneas de trabajo para los programas de vivienda.
Una de ellas era la autoconstrucción asistida”, recuerda Carlos Genatios, ex ministro de Ciencia y Tecnología y experto en edificaciones antisísmicas.
Señala que la autoconstrucción, en un país donde más de 60% de la población carece de vivienda, es una buena solución, pero advierte: “Siempre que esté acompañada por un claro apoyo técnico, con participación del Estado, la empresa privada y la comunidad. Si no, se comprometería la calidad de la infraestructura, lo que traería serios riesgos”.
Riesgos que ya se han evidenciado en La Coromoto, La Esperanza Mía y Nuestro Esfuerzo, los primeros urbanismos de petrocasas inaugurados hace tres años.
Dany Rocine, obrero de construcción de 28 años de edad, se desempeña como vocero del comité de hábitat y vivienda del consejo comunal en Nuestro Esfuerzo. Relata que en junio las aguas negras inundaron las calles: “Los drenajes de las casas comenzaron a colapsar. Hidrocentro nos dijo que Petrocasa Construcción y Pequiven fueron los responsables por meter una tubería de 8 pulgadas en lugar de una de 20. Rocine asegura que los ingenieros de la empresa estatal no hicieron las pruebas requeridas.
Al hacer el reclamo, descubrieron además que su comunidad se encuentra en un limbo en cuanto a la administración de los servicios públicos: “Cuando fuimos a hablar con Saúl Ameliach (presidente de Pequiven), nos respondió que fuéramos a la alcaldía.
Y cuando fuimos a la alcaldía, nos dijeron que ellos no construyeron esto”. Otra irregularidad es que, aunque tienen tendido eléctrico y suministro de agua, las viviendas no están afiliadas formalmente ni a Corpoelec ni a Hidrocentro.
Por este vacío señala Hidrocentro les comunicó que no se hace responsable de las fallas en el suministro o drenaje de aguas blancas o negras. “Tenemos que ir a rogar a la alcaldía para que, como un favor, nos destapen las cloacas”, dice José Jiménez, otro miembro del consejo comunal.
Ante la tardanza, la familia Gómez Mora implementó su propia solución: construyó un muro de bloques de 50 centímetros de alto frente a la puerta principal y la lateral que impide que las aguas negras o de lluvia aneguen la casa. “Cada vez que hay un invierno fuerte, se rebosan”, cuenta Nancy Mora.
Esta iniciativa, aunque comprensible, está lejos de ser una solución, indica Geovanni Ciem, profesor del Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción de la UCV. “La gente cree que porque es autoconstrucción puede hacer modificaciones a la casa, pero eso tiene sus limitaciones, pues ponen en riesgo a quienes habitan en esos lugares”.
En el caso de los Gómez Mora, la barrera que le previene de las aguas puede impedir una salida expedita en caso de un incendio.
“No basta con entregarle las casas a la gente, que siempre estará agradecida dada su condición anterior. Hay que darle calidad de vida. La edificación de viviendas tiene que estar sometida a criterios de administración y mantenimiento”, expresa Ciem.
En la urbanización Nuestro Esfuerzo otro problema es el de la veeduría de los recursos. Los vecinos cuentan, con un dejo de desencanto, que las últimas etapas fueron construidas con menor rigor. “La mitad de los sacos de cemento que se le entregaban a una casa terminaba siendo revendida”, afirma un vecino. Por eso, al relleno de las columnas se le añadió arena. El resultado es que las columnas de algunas casas son débiles.
Igual riesgo corren algunas calles que no tienen mallas de refuerzo y pueden hundirse.
Los vecinos también lamentan que no se hayan construido las áreas recreativas que debían incluir los urbanismos: un simoncito, una cancha deportiva y un espacio para reuniones.
En La Coromoto, proyecto piloto, disfrutan de una cancha de usos múltiples, una biblioteca y una casa comunal, pero todavía esperan por el taller de herrería, los proyectos autosustentables (bloquera comunal, panadería, centro de envasado de agua mineral y minicentro comercial) y un clorificador para el pozo subterráneo. Un estudio de la Universidad de Carabobo halló gran cantidad de minerales, “que puede afectar a la población que padece osteoporosis o daño renal”, indica Beltrán Chávez.
La falta de empleo en la zona ha impulsado la migración a otros estados, lo que ha generado un problema adicional.
“La gente quiere alquilar la petrocasa. Nosotros no lo permitimos porque además, a estas alturas, no tenemos los títulos de las viviendas”, asegura. Dice que desde hace más de un año han solicitado a las autoridades los documentos para pagar las casas, pues saben que el Gobierno erogó 4,5 millones por la expropiación del terreno. “No hemos obtenido respuesta”, lamenta.
Falta de materiales:
La crisis de insumos del sector de la construcción, el racionamiento eléctrico, la baja producción de PVC de Pdvsa, deficiencias en el diseño de proyectos, la escasa organización popular y hasta los reclamos laborales son factores que han frenado la edificación de las viviendas según los vecinos a tres años de haberse iniciado el proyecto.
En el sector Flor Amarillo, en el consejo comunal Renacimiento Bolivariano 13 de Abril, Adelis Guerra está al frente de la construcción del proyecto de 428 petrocasas. Hoy sólo están levantadas 60. “La gente participa más en otros comités.
Yo les digo que las casas son también importantes y son de todos”.
Relata que el proyecto de ingeniería ha tropezado con cuatro grandes modificaciones que han paralizado la obra. “No se sabía que el terreno está sobre un acueducto municipal, donde se filtra mucho el agua”. Luego hubo problemas con los trabajadores, que tienen viviendas adjudicadas allí. “Querían sindicalizarse y obtener beneficios.
Pero eso no se puede en la autoconstrucción”.
Cuando pensaban que todo fluiría, una llamada de Pequiven les indicó que no había más recursos. “Fuimos a protestar en la Asamblea Nacional, pero ni el diputado Saúl Ortega, que es de Carabobo, nos prestó atención. Estuvimos paralizados 10 meses, hasta enero de este año. Cuesta mucho para que Petrocasa envíe los perfiles de PVC. Sin eso no tenemos nada”.
El mismo anhelo tienen en la comunidad Dios Todopoderoso. Glenys Jiménez y Luz Camilo invadieron el lugar en 2007 y ahora construyen 480 tetracasas (módulos de cuatro petrocasas en una misma loza, en 2 plantas). Ninguna está terminada.
Desde 2008 se han colocado 33% de las lozas para un total de 480 viviendas. Cerca de 20 personas, la mayoría mujeres, arman las casas bajo un fuerte sol. “Tenemos 30 viviendas comenzadas. Esto se retrasó en 2010, no por Pequiven, sino por el racionamiento de electricidad de Sidor, que suple las vigas”, argumenta Camilo, mientras camina entre lozas llenas de material de desecho y maleza crecida. “Ésta es la gotica de petróleo que nos toca por ser venezolanos”, afirma sonriente.
Genatios y Ciem coinciden en que esa gota ha tardado mucho en llegar. “Tres años es demasiado para construir un urbanismo bien planificado.
Debería estar listo en un año”, asegura el ex ministro. Ciem opina que la tardanza revela improvisación e incapacidad.
“La gente invade terrenos sin saber si son aptos para construir, lo que puede acarrear problemas difíciles de resolver en el futuro”. Genatios concluye: “Las petrocasas no son una mala propuesta, pero deben analizarse, sobre todo en materia de riesgo, con el propósito de mejorarlas”.
Parálisis de fábricas en el interior:
Para atender a las regiones del país, el proyecto de las petrocasas incluyó el diseño de 7 fábricas de kits y una de componentes de vivienda que debían inaugurarse entre mayo de 2010 y abril de 2014. Sólo 3 han abierto: 2 para producir kits de viviendas (Guacara y Biruaca, 16.000 kits al año cada una); y una para componentes (ventanas, rejas y puertas, también en Carabobo). La construcción del resto (Anzoátegui, Distrito Metropolitano, Sucre, Trujillo y Zulia) está atrasada, según la Memoria y Cuenta de Pequiven de 2010.
En Caracas se prevé una fábrica dentro de Fuerte Tiuna. La fecha estipulada para terminar los trabajos era el 3 de marzo, pero su ejecución física hasta diciembre era de 11%. La de Trujillo no ha comenzado.
Sucre: familias a la espera:
El 30 de octubre de 2008 se celebró un acto simbólico en el terreno donde se iba a construir la planta de kits de las petrocasas, en la entrada de El Peñón. Los trabajos debieron comenzar el 18 de noviembre de ese año, pero no ha sido así. La vivienda modelo que está en el lugar es testigo del atraso.
El Gobierno aprobó 64 millones de dólares para la ejecución de 12.400 petrocasas en un año. Se anunció que a través de un convenio entre Pequiven y la Alcaldía de Sucre se construirían 280 casas semanales, con lo cual se generarían 500 empleos. Cerca de 50.000 familias llenaron planillas para adquirir una petrocasa. “Fueron engañadas”, afirmó José Gregorio Noriega, diputado suplente y miembro de Un Nuevo Tiempo.
El 22 de septiembre de 2009 llegaron 50 kits de petrocasas a la sede de la Fundación Regional de la Vivienda. El presidente del instituto, José Maestre, aseguró entonces que se construirían 25 casas en el municipio Valdez. Aún no están listas. Santiago Morales, dirigente comunitario de la zona, afirmó que el sector Cerro Sabino en Cantarrana se convirtió en cementerio de petrocasas porque los materiales que llegaron en 2010 fueron abandonados en el lugar.
Anzoátegui: atraso y sin luz:
La construcción de la fábrica de petrocasas en Anaco, en la zona industrial, fue anunciada en enero de 2010. Pero debido a que la iniciativa coincidió con el decreto de emergencia eléctrica nacional, se suspendió. Para iniciar labores, es necesaria la instalación de una planta eléctrica que suministre energía en momentos de apagones, recurrentes en la región.
Hasta la fecha, el alcalde de Anaco, Francisco Javier Solórzano, ha entregado 5 petrocasas. En febrero de 2010, en el acto de entrega de la primera, indicó: “Tenemos previsto la fabricación de 4.000 viviendas por año, lo que nos permitirá cubrir en 3 años el déficit habitacional que dejaron los gobiernos infaustos del pasado”.
Zulia: ni una sola:
A casi 3 años de su llegada a Maracaibo, más de 50 contenedores con kits de petrocasas se encuentran a la intemperie en el sector Carro Chocado.
Una valla frente al lugar informa que los materiales servirán para edificar 12.400 viviendas al año. Al principio, militares custodiaban las instalaciones.
Ahora, nadie las resguarda.
En Maracaibo, las primeras petrocasas se construirían en los barrios Reynaldo Amaya y Beto Morillo en El Marite. Sin embargo, no ha sido así. En la Costa Oriental del Lago, la compañía estatal Ducolsa es la encargada de ejecutar el proyecto, pero tampoco existen tales edificaciones.
Por: FABIOLA ZERPA
FZERPA@EL-NACIONAL.COM
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