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Zenair Brito Caballero: Semblanza de un tirano

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“No importa dónde estemos…”

 

Somos espectadores y actores al mismo tiempo. El martillo genético golpea igual en la prehistoria y hoy en la era cibernética. Estas tonterías que hoy escribo se me vienen encima mirando cómo pasa la vida aquí y allá, cómo nos complacemos en hacer el ridículo y cuánto nos pesa no haber aprendido a leernos a tiempo.

Los sucesos que ocurren en nuestra Venezuela, calificados como históricos por los peritos en la dinámica internacional, constituyen la misma representación que nos tocó aplaudir o denostar allende la frontera (cada uno provisto de su disfraz particular). También calificados en forma rimbombante, sacralizados o prostituidos, son aquí y allá los únicos protagonistas de un drama insulso y monotemático que repetido de manera incansable, continúa excitando el interés del respetable público.

El tirano es una de las figuras más desconcertantes, sorprendentes y poderosas. La imagen del autócrata despierta en quienes le siguen un sentimiento visceral y vergonzoso: el servilismo de sus allegados. Somos seres primitivos, icónicos, mesiánicos. Doblados y vulnerables, constituimos presa fácil para las ambiciones del cacique quien a su vez, inclinará la testa cuando le toque.

Hay fisuras inexplicables en esta armazón que debe agazaparse para permanecer. Quizá no sean más que el resultado de la mixtura de pequeñez y grandeza con la cual nos armaron sin aplicarnos el ingrediente necesario para convertirnos en animales desprovistos de los alardes del héroe y las insignificancias del insecto.

Lo digo con absoluta convicción. La misma historia en el Medio Oriente, en Venezuela, en los mares árticos ignominiosos por el exterminio cruento de las ballenas, en la Edad Media, en la Edad Moderna, en la Casa Arana de José Eustasio Rivera, en la colonia, en la independencia, en “el recinto sagrado del hogar”, en el congreso y en el bar.

Hay algo de satisfacción morbosa en las películas de Hitchcock y en los cuentos de Poe. El morbo es pariente cercano del sadismo y primo hermano del servilismo. La fascinación que ejerce la bilis del tirano en las multitudes que lo siguen, es complemento de esta necesidad apremiante que tenemos de buscar las pantuflas para calzarlas en los pies del guerrero. Por eso las mujeres maltratadas besan la mano del verdugo, del sanguinario, del brutal y la inteligencia se repliega ante la necesidad de cortejar.

El tirano es un ser mutante. Un manipulador del sentimiento. Una mezcla de pastor evangélico, padre providente, comodín, pararrayo, diccionario bilingüe, paraguas, aire acondicionado en el calor y suéter en el frío, amigo del alma y panacea universal. Por eso no se extinguirá nunca. Para que tal cosa sucediera, sería menester que esta humanidad (de la cual forma parte protagónica) se desarmara y se volviera a construir con otra fórmula y otros ingredientes. ¿Qué le parece?


Por: Zenair Brito Caballero
britozenair@gmail.com
@zenairbrito

SIMÓN ALBERTO CONSALVI: Las revoluciones terribles (I y II)

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Las revoluciones terribles

 

Han pasado doce años desde que Ángel Bernardo Viso escribió el prefacio a la segunda edición de Las Revoluciones Terribles.

Cuando lo releo tanto tiempo después no disimulo mi perplejidad. Todas y cada una de las líneas escritas de estas páginas y las aprensiones que traducen se han ido cumpliendo tan al pie de la letra que no queda otra alternativa que comprobar cómo se ha hecho realidad lo tan claramente advertido. Ahora circula la tercera edición de Las revoluciones terribles bajo el sello editorial Libros Marcados.

Me permitiré sostener que pocas lecturas pueden ser tan necesarias y tan útiles para los venezolanos de este momento. Es preciso comprender las revoluciones y las consecuencias devastadoras que tienen para los pueblos cuando se proponen el control absolutista de las sociedades.

Pienso en Bárbara Tuchman y en La marcha de la locura, y en su tesis tan sagazmente demostrada de que las sociedades se equivocan a pesar de haber sido advertidas de los trágicos riesgos que corren.

Apenas habían transcurrido dos años para el inicio de la presidencia de Hugo Chávez Frías cuando apareció la primera edición de Las revoluciones terribles en 1997. Tuve el privilegio de presentar el libro con una glosa extensa sobre sus tesis y visiones.

El tema de la revolución ha dominado los desvelos de grandes escritores en el mundo, en distintas épocas y perspectivas no sólo diversas sino también antagónicas: Alexis de Tocqueville, Albert Camus, Hanna Arendt, François Furet, entre los europeos, en Estados Unidos el historiador Gordon Brown, y en la dimensión hispanoamericana Mariano Picón-Salas y Octavio Paz. Las revoluciones terribles se diferencia de todos por sus propósitos específicos. Es un libro erudito, de gran sabiduría, un admirable viaje a través de los tiempos y las revoluciones que trata de establecer lo que han significado en la historia las moderadas y las terribles, según el esquema de Hegel, para distinguir revoluciones terribles como la Francesa, de revoluciones moderadas como la Gloriosa de 1688, en Inglaterra, y la rebelión de los colonos norteamericanos que conduce a la creación de los Estados Unidos. Como expresa Viso: “Resaltar las diferencias de esas revoluciones, y sus implicaciones de largo alcance, es uno de los propósitos de este libro”.

Octavio Paz escribió en cierta ocasión: “Muy pocas veces la historia es racional; todo aquel que la haya frecuentado sabe que siempre hay que contar con un elemento imprevisible y destructor: las pasiones de los hombres, su ambición y su locura”. Paz se daba la mano con la historiadora estadounidense al destacar la locura como una de las pasiones que desatan el gran poder destructor.

El análisis de las viejas revoluciones es como una introducción al capítulo “La revolución hispanoamericana y su juego con las viejas máscaras”. La utilización de las “máscaras” tiene un efecto breve: la gente se persuade de que ha sido engañada y así cae la Primera República, y también en la Segunda, porque en la mayoría predomina la adhesión al monarca; su efecto, en verdad, es breve, pero no así sus consecuencias.

Son precisamente estas el enigma que se trata de descifrar. En el capítulo “La palabra sagrada, el olor a incienso y el continuo repicar de las campanas”, Viso analiza lo que llama “tercera señal engañosa”, que define así: “La tercera señal engañosa enviada por los promotores de la revolución es la abrumadora utilización de las ceremonias religiosas, de los sermones de los sacerdotes y de las pastorales y otros documentos emanados de las autoridades eclesiásticas, para tratar de ocultar a los estamentos inferiores la ruptura de la alianza tradicional entre el trono y el altar; y esa utilización comienza desde el primer acto revolucionario triunfante, es decir, desde la constitución de la Junta Suprema, el 19 de abril de 1811, con motivo de la celebración del Jueves Santo”.

Ángel Bernardo Viso contrasta la experiencia norteamericana con la experiencia española, al tiempo que en España combaten la invasión francesa y ocurren en ella movimientos revolucionarios, parcialmente consecuencia de la Revolución de 1789. El ensayista analiza el enfoque de Carlos Marx y de Alexis de Tocqueville sobre ese momento español, como las conclusiones del abate De Pradt, sobre el carácter moderado de la Revolución de Estados Unidos. Concluye: “… de modo que entre los colonos nunca predomina la voluntad de ruptura total con la cultura inglesa, al contrario de lo ocurrido en Hispanoamérica, donde en cambio la aristocracia promotora de la revolución decide ejecutar al padre español”.

II


La revolución hispanoamericana es una de las revoluciones terribles, y de modo particular lo fue en Venezuela. Para explicar su carácter en comparación con el modelo inmediato, la Revolución Francesa, Ángel Bernardo Viso observa que mientras esta fue producto de varias décadas de preparación, degradándose al final por la influencia de las sociedades de pensamiento, “en Hispanoamérica el torrente revolucionario irrumpe en forma más repentina, y en unas sociedades no consolidadas; así, al poco tiempo de adoptarse de manera oficial las ideas de autonomía e independencia estas se convierten de inmediato en violencia: la resistencia armada, las represiones y combates sangrientos empiezan en Venezuela a los seis días de haberse proclamado la independencia; es decir, el 11 de julio de 1811”.

Doce años después de la revolución bolivariana del presidente Hugo Chávez Frías, la relectura del prefacio de Viso escrito en el año 2000 me persuade de que debo escribir un prólogo al prólogo y no a Las revoluciones terribles. Sin concesiones ingenuas a la tentación de los pleonasmos, hace más de trece años, en 1997, dije que era uno de los libros más importantes escritos en Venezuela.

Una afirmación de esta naturaleza no se hace en vano.

Al asumirla, me mueve la certidumbre de que simplemente expreso lo que es denominador común entre historiadores y ensayistas políticos. No de los políticos, y lamento escribirlo.

No son los nuestros, ni ahora ni antes, aficionados a la exploración del pensamiento ni a las especulaciones intelectuales que si lo fueran, Las revoluciones terribles estarían inscritas en sus agendas de discusión o de reflexión como una visión crítica de la historia venezolana capaz de hacernos mirar hacia nosotros mismos, muchas veces sin piedad. No lo están, y de ahí tantos equívocos, tantos desmanes de la impostura y tan desmesurada alteración de nuestro proceso histórico.

Dije al inicio que la lectura del prefacio de Las revoluciones terribles repasado doce años después invita a la reflexión e, incluso, al estupor. La razón no es otra que comprobar cómo lo advertido se convirtió en realidad. Viso no se llamó a engaño y percibió con claridad lo que habría de venir. Quiero llamar la atención del lector acerca de lo que encontrará a vuelta de página. Lo invito a que nos detengámonos en los ocho puntos señalados en el prefacio que explican cómo Hugo Chávez Frías ha dominado la sociedad y ha confiscado el Estado venezolano. El primero es definitivo: se trata de un presidente de facto que desconoció la Constitución ante la cual prestaba juramento, y a partir de entonces, 1999, no ha hecho algo diferente a los dictadores de todas las épocas, pelajes y colores: socavar el orden jurídico y vulnerar el Estado de Derecho para eternizarse en el poder, en nombre de la soberanía popular.

Los ocho puntos observados por Viso en 1999 sobre las anormalidades de la política venezolana vale la pena retenerlos y comprobar tantos años después cómo se han convertido en realidad. Entre las cuestiones percibidas entonces fue el sometimiento de todos los poderes a la persona del jefe del Estado. Así se rompió con el equilibrio y la independencia consagrados por la Constitución de 1961, y se despejó el camino de la autocracia. Un tercer elemento, los ascensos militares sin autorización del Senado. La utilización de oficiales activos en misiones políticas. Paso a paso, podría comprobarse ahora, la politización castrense avanzó hasta extremos no previstos.

Lo que entonces se percibió como extralimitación, el uso y abuso de los medios estatales, y la guerra declarada contra los medios privados, devino en sistema y control político de una red todopoderosa, unipersonalmente controlada, y en un conflicto permanente contra los independientes. Tal como Viso lo percibió una década atrás.

De una política exterior de Estado se fue derivando a una política internacional apuntalada en ciertas coincidencias ideológicas, como la relación con Cuba, o posiciones antiimperialistas, como la que propicia los vínculos con Irán. O grandes rivales de Estados Unidos, como Rusia y China, que más que rivales son socios, pero aquí se ven con los anticuados ojos de la Guerra Fría. Y, en el entorno, el abandono de los intereses permanentes del país por lo circunstancial dictado por el propósito de influencia.

De esa manera, Viso sostiene que la praxis del ejercicio del poder ha tratado de colmar la brecha exis tente entre Revolución y Constitución, concentrando todo el poder en manos del caudillo. Reitero, Las revoluciones terribles es uno de los grandes libros escritos en Venezuela. Un texto polémico, cuyo propósito es develar mitos y mirar críticamente el proceso histórico venezolano sin concesiones a las “verdades” establecidas o a los convencionalismos. Una obra que invita a una doble lectura: la histórica y la contemporánea, la teórica y la que se refleja en la realidad que nos concierne.


Por: SIMÓN ALBERTO CONSALVI
sconsalvi @el-nacional.com
Política | Opinión
EL NACIONAL

SERGIO RAMÍREZ: Cepillos de dientes con mangos de oro

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“Todos los Gadafi, padre
e hijos, se esfumaron..”

 

No se sabe bien si el cepillo pertenecía al dueño de la mansión, o a Dina, su perra doberman, que disfrutaba de su propia suite, y de su propio cuarto de baño, y solía comer filet mignon, su plato preferido.

Cuando Anastasio Somoza Debayle huyó a Miami en julio de 1979, el búnker al pie de la loma de Tiscapa en Managua, que fue su último refugio, donde vivía y se mantenía al tanto de las operaciones militares, quedó indefenso y abandonado, y los primeros guerrilleros que entraron en aquel recinto considerado hasta entonces una fortaleza inexpugnable se encontraron con sus estancias desiertas. Hay una foto que revela mejor que nada su conquista final: uno de los guerrilleros, con la dicha pintada en su cara, disfruta metido en la bañera del dictador.

Comparado con el complejo militar de Bab El Aziziya, desde donde reinaba el coronel Gadafi, el búnker de Somoza parece más bien modesto, apenas unas cuantas oficinas, una sala de sesiones y un dormitorio. Gadafi tenía un sentido más monumental y más faraónico del poder, y era mucho más histriónico, empezando por su infinita colección de disfraces y uniformes militares, unas veces vestido con suntuosidad oriental, como los califas de las Mil y una noches, y otras de mariscal de campo como cualquiera de los viejos sátrapas latinoamericanos, las vistosas charreteras y la casaca cargada de medallas. Toda clase de quepis, gorros dorados, turbantes de seda. Y sus palacios. Los que ocupaba él y los que ocupaban sus hijos, pródigo en dispensarles lujos y caprichos.

Al momento del derrumbe de su régimen de largos 42 años, la prole numerosa del coronel Gadafi era de ocho hijos, entre propios y adoptados, unos útiles a su aparato de poder, otros inútiles y ociosos, pero todos ellos dueños de una abundante parcela de riqueza, mansiones, yates, jets privados, flotillas de automóviles, villas en el extranjero, cuentas cifradas, legiones de criados y protegidos por igual en sus gustos y caprichos.

Ahora que las mansiones de todos ellos en Trípoli fueron ocupadas por los rebeldes, podemos enterarnos de cómo vivían, de cuáles eran sus gustos y sus manías para gastar el dinero que recibían a raudales de las arcas sin fondo de su padre. Gastar el dinero que no cuesta ganarse parece ser el más irreprimible de los vicios. Caprichos, fijaciones, obsesiones, fastuosidad. La riqueza es el reino de la exageración. Todo lo que la imaginación y el deseo dicten.

Poseerlo todo a la vez, no privarse de nada, encontrar gusto en tener lo que no se necesita.

Todo lo que está colocado entre la avaricia y la sensualidad del ocio bien vivido, la riqueza como instrumento de poder y de dominio, la exacerbación sin fin de los sentidos.

Junto con los rebeldes armados entró el pueblo llano y silvestre en las mansiones amuralladas de la familia, una de ellas la de Al Saadi el Gadafi, el hijo al que papá le compró el sueño de ser futbolista de la liga italiana, lo que logró haciéndose de un paquete de acciones del equipo Udinese. El muchacho jugó por todo un total de media hora, para luego calentar de manera permanente la banca. Pero eso no es todo. Llegaba a los entrenamientos en un helicóptero, o al volante de un Lamborghini, y siempre a mano su jet privado para escaparse a París, aficionado como era a los shows del cabaret Crazy Horse.

En uno de los infinitos cuartos de baño revestidos de mármol de la mansión abandonada de Al Saadi, cuyas almenas miran al mar Mediterráneo, un muchacho de la calle, que ha entrado en el tropel, se apropia de un cepillo de dientes con mango de oro. No se sabe bien si el cepillo pertenecía al dueño de la mansión, o a Dina, su perra doberman, que disfrutaba de su propia suite, y de su propio cuarto de baño, y solía comer filet mignon, su plato preferido. Un criado se encargaba de lavarle los colmillos después de cada banquete.

Otro se lleva como trofeo media docena de jeans Diesel, la marca preferida del futbolista fracasado. En un estacionamiento subterráneo, hay media docena de vehículos, un Laborghini, un Hummer, un BMW, un Audi, un Mercedes, un Ferrari. Y, por supuesto, en los predios de la mansión, una cancha de fútbol profesional, con grama artificial y torres de iluminación. Según las historias que corren, Al Saadi pagó una vez a Maradona un millón de dólares para que lo entrenara.

De muy poco le sirvió.

También ha entrado el pueblo a la mansión de Aisha el Gadafi, abogada de profesión, y a quien se recuerda por haber sido parte del bufete de abogados que se encargó de la defensa de Sadam Hussein.

Presidía también en Libia una organización de caridad para ayudar a los beduinos pobres y a los menesterosos de las calles. Madre amorosa, sólo el pabellón de juegos de sus niños era un verdadero parque de atracciones, y en una sala adyacente había una biblioteca infantil con cerca de 2.000 volúmenes. Si a su hermano Al Saadi le gustaban los jeans Diesel, las preferencias de Aisha iban por las chaquetas de cuero Dolce & Gabbana, de las que tenía una amplia colección en sus clósets.

Todos los Gadafi, padre e hijos, se esfumaron como por arte de encantamiento, y solamente quedaron atrás sus mansiones vacías, intactas, cada cosa en su lugar, el aire acondicionado andando, las pilas de videos junto a los televisores gigantes, los gimnasios con sus aparatos a punto, las camas recién hechas, los refrigeradores colmados de alimentos y agua Perrier, los cepillos de mango de oro en los cuartos de baño de mármol.

En la mansión de Aisha, la abogada de los pobres y de los perseguidos, hay que bajar en ascensor hasta el piso que ocupa la piscina de aguas turquesa donde suena en los parlantes ocultos la voz de Beyoncé, la artista pop preferida de los Gadafi, que canta Déjà Vu. Lo ya visto. ¿No es cierto que todo esto ya lo hemos presenciado antes, dictadores que caen, y juntos con ellos la gloria y la riqueza de sus hijos que se creyeron dioses dispendiosos? En el agua turquesa de la piscina una pelota de goma se balancea sin saber qué rumbo tomar. Todo parece idílico. Lástima. Llenos de furia y resentimiento, los intrusos que andan por todas las estancias, armados de piquetas, barras y palos no tardarán en destruirlo todo, sin olvidar llevarse consigo lo que puedan, las copas de cristal de bohemia de Aisha, manteles, espejos, alfombras, cuadros, sillones, camas, televisores de plasma.

Y los cepillos de dientes con mangos de oro.


Por: SERGIO RAMÍREZ
WWW.SERGIORAMIREZ.COM
Política | Opinión
EL NACIONAL

TULIO HERNÁNDEZ: Las venas abiertas de los venezolanos

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Las venas abiertas
de los venezolanos

 

I

 

El clima político se enrarece. Y se enrarecerá aún más. Si en la última década bolivariana hacer oposición ha sido un sufrimiento colectivo, hay que tener muy claro que el hostigamiento se multiplicará durante los meses que transcurran hasta las elecciones presidenciales.

Habrá más persecuciones judiciales y policiales. Las hordas entrenadas de camisarojas le entrarán a palo a más manifestaciones opositoras.

Habrá más carcelazos sin debido proceso, exilios e inhabilitaciones. Y, por supuesto, satanización mediática orquestada por la cúpula militar y sus civiles seguidores.

El jefazo quiere gobernar, lo ha dicho públicamente, hasta 2031 y defenderá, como su amigo Gadafi, cuerpo a cuerpo, su sueño de poder hasta el último suspiro.

La estrategia oficial está muy clara. Ante la posibilidad de una derrota, no quieren correr riesgos y prefieren concentrar sus energías en crear el escenario de caos necesario para justificar, a lo Fujimori, la declaratoria de un estado de excepción.

Las señales son más que evidentes. La campaña del periodismo oficial orquestada por José Vicente Rangel para tratar de convencer a la población de que la Unidad Democrática prepara un golpe de Estado. Las declaraciones de Adán Chávez, gobernador de Barinas y hermano del teniente coronel, recordando que “la lucha armada es una vía que los revolucionarios no deben olvidar”.

Las amenazas de varios generales activos alertando que en caso de que la unidad opositora ganara las elecciones presidenciales, las Fuerzas Armadas Bolivarianas no estarían dispuestas a reconocerla como nuevo gobierno. La transmisión impúdica en la televisión estatal de conversaciones telefónicas entre opositores grabada por los servicios de inteligencia del Gobierno. La aceptación pública por parte de los hackers oficialistas de su intervención en las cuentas de Twitter de periodistas y dirigentes de la disidencia con el argumento de que quieren “impedir que se ofenda al presidente”. Y, sobre todo, el lenguaje de bandolero activo que utiliza el ministro del Interior para degradar a los gobernadores de oposición y tratar de hacerles culpables de los millares de asesinatos cometidos en Venezuela en estos 12 años de su administración; son la prueba contundente de que el Gobierno no quiere diálogo.

Todo lo contrario, de que quiere llevar la confrontación al terreno donde se sabe imbatible.

II


Para que una guerra ocurra se necesitan dos. Pero en el mundo que habla castellano sabemos bien que las guerras, sobre todo cuando son civiles, siempre las termina ganando el bando que tiene más militares de carrera, más armamento profesional y menos escrúpulos de su lado.

Los demócratas venezolanos, por principios, pero también por sentido mínimo de sobrevivencia, tenemos que evitar la confrontación a la que se nos empuja. Nos sale el camino de la sabiduría, que no es igual como piensa alguna derecha recalcitrante pero inocua, a ser “comeflores”.

Cuando uno, en los ríos del Amazonas, se cae de la curiara y un remolino lo empuja hasta el fondo, los maestros yanomami recomiendan, como lo hubiese sugerido Mandela si fuera el manager del equipo, “quedarse quieticos y en posición fetal hasta que el propio remolino te vuelva a flote”.

El remolino es la demencia militarista-guevarista que cree que toda norma, ley o constitución no es otra cosa que una reminiscencia burguesa y, por lo tanto, hay que violarla. La posición fetal es el trabajo político democrático, cuidadoso, de base, pacífico, comprometido, amoroso, de largo plazo, sin caer en la tentación de tomar atajos y, sobre todo, con la conciencia profunda de que la política la deben resolver los civiles y más nunca ¡ojalá que más nunca! la fuerzas militares.

La vuelta a flote es el triunfo de la Unidad Democrática en 2012. El regreso al oxígeno, la bocanada de aire después de la inmersión. Las brazadas fuertes para comenzar de nuevo. Si alguien dispara desde la orilla, entonces el camino y los métodos serán otros. Pero ya a nadie le quedará duda de que lo intentamos y no nos quedaban más alternativas que defendernos. Sería una lástima.


Por: TULIO HERNÁNDEZ
hernandezmontenegro@cantv.net
11 de Sept, 2011
Política | Opinión
EL NACIONAL

ANÁLISIS: Un gigante caído

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Econoinvest, la empresa que fuera líder en el mercado de valores de Venezuela, dejó un patrimonio de BsF. 356 millones en un mercado, hoy destruido, que empleaba a 5 mil personas.

Otro guiso rojo en Econoinvest
con la venta de sus activos

 

Luego de una masiva campaña mediática contra a las casas de bolsa en las que se expuso una larga lista de delitos, para el juicio que se avecina solo queda en pie la legalidad o no de los TICC.

Si algo en común tienen los expedientes de las casas de bolsa que fueron cerradas desde mediados de 2010, es que de la intensa campaña desde los medios oficiales, en los que se expuso a empresas y directivos al escarnio público, sin el debido proceso y el derecho a la defensa, solo queda en pie una acusación y es lo referido a la utilización de los Títulos de Interés y Capital Cubierto, ampliamente conocidos como TICC, utilizados para documentar las operaciones en dólares. Todo lo demás como: “lavado de dinero”; “usurpación de identidad”; “origen sospechoso de fondos” u “operaciones sin registro” quedó en el recuerdo de la campaña propagandística que se produjo al calor de las intervenciones.

En alguna reunión privada el ministro de Finanzas, Jorge Giordani, habría expresado que había que acabar los alacranes de las casas de bolsa porque ello iba “en contra de su ideología”. Más adelante, una vez consumada la intervención y cierre de las financieras, señalaría que el mercado de valores venezolano “se caracteriza por ser capitalista y altamente especulativo”. Habría que preguntarse ¿Qué es ser capitalista y si en el código penal existe algún artículo que considere delito tal condición?

Lo cierto es que con esa afirmación, Giordani le daría una sentencia firme al fin del mercado bursátil en Venezuela. Pero su pensamiento, quizás aporte una explicación del por qué, un mecanismo que documenta la compra y venta de títulos de la República denominados en dólares, como fueron los TICC, ideado por el BCV, devino en un delito que terminó no sólo con los supuestos transgresores de las leyes, sino con todo el sector financiero dedicado al mercado de valores.

El resultado de ello fue un proceso judicial que mantiene tras las rejas a 10 directivos de casas de bolsa y el cierre la las empresas bursátil más importantes del país, dándole fin a un instrumento que desahogaba el flujo del dólar en un país con un férreo control de cambio.

De esa debacle, cuya autoría se le atribuye al ministro de Finanzas, quedan algunos estragos que pueden contarse, como el cierre de 67 casas de bolsa y 60 de corretaje; una actividad económica que generaba 5 mil empleos y que atendía un millón 600 mil inversionistas y mil 200 cajas de ahorro, que llevó el número de inversionistas a 3 millones 500 mil personas.

En un país marcado por las estatizaciones y con control de cambio, las casas de bolsa tuvieron que reconvertirse y volcarse al mercado cambiario a través del llamado dólar permuta. Tal como señala el economista Asdrúbal Oliveros: “Esto fue incentivado por el propio Gobierno quien colocó entre 2003 y 2010, 45 mil millones de dólares en bonos de la República para ser negociados en el marcado secundario.

Un árbol caído:

El comienzo del fin se produjo cuando el 14 de mayo de 2010 el Ministerio Público inició una investigación a partir de una denuncia impuesta por Tomás Sánchez, presidente de la Comisión Nacional de Valores, contra varias casas de bolsa y sociedades mercantiles, que según señalaba, esas empresas estaban haciendo operaciones con divisas sin que mediaran “títulos valores que respaldaran dichas operaciones”.

En esa lista no estaba Econoinvest, entonces la casa de bolsa líder en el mercado nacional. Sin embargo y a pesar de que en los últimos años habían cerrado importantes operaciones con PDVSA y en su cartera de clientes figuraban destacadas figuras del alto Gobierno, el 21 de mayo de 2010 sus directivos fueron sorprendidos por los funcionarios del CICPC y otros organismos que ingresaron a sus instalaciones en edificio Mene Grande. De allí salieron esposados cuatro de sus directivos quienes desde entonces están recluidos en los sótanos de la Dirección de Inteligencia Militar.

Para el momento de su intervención y cierre técnico de sus operaciones, Econoinvest contaba con una nómina de cerca de 1.000 empleados, de los cuales 700 eran accionistas, con 370 mil clientes y un patrimonio de 356 millones de bolívares fuertes (unos 83 millones de dólares) mas una posesión en títulos valores de 60 millones de dólares.

Siendo la más grande empresa del ramo y habiendo participado en grandes colocaciones de bonos y deuda no soberana, Econoinvest era vigilada con celo desde la Comisión Nacional de Valores (CNV). Es así que tres meses antes del allanamiento la CNV designó a un funcionario para que actuase como veedor en las operaciones de la empresa, tiempo en el cual nunca presentó denuncia de algún hallazgo irregular.

Es así que la empresa contaba con procesos de control estrictos en materia de lavado de dinero y estaba certificada por Kroll Associates UK Limited. Por lo que en 15 años de operaciones nunca fue reportada alguna irregularidad.

A juicio de sus directivos, la intervención “tuvo un propósito preconcebido de forzar la liquidación de la casa de bolsa, tal como se decretó el 16 de septiembre de 2010, si que existiese elemento alguno que justificase una medida de esa naturaleza y magnitud”.

Los TICC de la discordia:

Fueron títulos de la deuda de la República emitidos por el Gobierno para servir como instrumento para realizar transacciones de manera de obtener divisas en el mercado alternativo fuera de CADIVI. Como es sabido, dichas operaciones sólo podían realizarse a través de la permuta o el arbitraje de títulos valores (como son los TICC), por mandato de la Ley de Ilícitos Cambiarios que las exceptuaba expresamente de los supuestos considerados ilícitos.

En las acusaciones se señala que los “TICC fueron transados en divisas y fueron emitidos para ser pagaderos en moneda nacional”. Explica el equipo de abogados de la defensa de Econoinvest, que eso es falso, porque la moneda de emisión de los TICC es precisamente el dólar, por lo tanto, es ilógico pretender que estuviera prohibida su negociación en la moneda en la que están denominados.

La única prohibición que efectivamente se estableció fue la de negociarlos en bolívares, la cual se instauró el 5 de febrero de 2003 a través del Convenio Cambiario Número 1; sin embargo, este régimen fue levantado el 22 de julio de 2003 con el Convenio Cambiario Número 4 que permitió su negociación, también en bolívares en el mercado secundario cuando el Directorio del BCV así lo autorizara, lo que ocurrió con la resolución del BCV del 9 de noviembre de 2006 que permitió la negociación en mercado secundario y en moneda nacional de los TICC.

Es decir que a partir de ese momento, la dualidad monetaria los convirtió en el título con doble cara: el bolívar y el dólar, ideal para documentar las transacciones destinadas a la obtención de divisas en el mercado alternativo.

Otro punto que devino en acusación era que la venta y la recompra inmediata del mismo TICC en monedas de distinta denominación producía un diferencial llamado “valor implícito de cambio” que generaba una variación desproporcionada en el precio de las divisas adquiridas en el mercado alternativo. Para los abogados esto tampoco es cierto. El supuesto diferencial de precio del TICC no tenía el menor impacto en el precio de la divisa proveniente del mercado alternativo, ya que el valor asignado al TICC era una formalidad puesto que el título era tan solo el vehículo utilizado para que quedara el rastro de la transacción en el Sistema Integral de Custodia Electrónica de Títulos (SICET) del BCV, lo cual constituía prueba fehaciente de que la operación se hizo a través de títulos valores, tal como lo exigía la Ley de Ilícitos Cambiarios.

Irregular habría sido por ejemplo: No utilizar títulos valores (como los TICC), con lo cual el BCV carecería de los medios para monitorear las transacciones de divisas en el mercado alternativo. Y no registrar la operación no emitir el “deal ticket” (el registro electrónico de la emisión) ni obtener la confirmación del cliente, ni realizar las cesiones sucesivas del título desde la cuenta custodia propia de la casa de bolsa hacia la cuenta de terceros en el BCV y viceversa.

En síntesis, el valor de la divisa en el mercado alternativo no guardaba relación con el título, que era un mero instrumento de documentación, sino que se formaba con el precio que las partes negociaban de acuerdo con las condiciones del mercado que pactaban previamente, indican los especialistas.

Otro aspecto señalado es que el cliente que adquiría el TICC y lo revendía inmediatamente sufría una pérdida inmediata en el valor del título que quedaba expresada en la diferencia entre el porcentaje del valor del TICC en el acto de compra y el porcentaje del valor del mismo TICC en el acto de reventa inmediata. Señalan los expertos que es falso puesto que la compra y venta del título no era más que la formalidad exigida por la Ley para el control de la comercialización de divisas en el mercado alternativo, de manera que el cliente siempre recibía las divisas a las que aspiraba a cambio del precio en bolívares que estaba dispuesto a pagar y que había acordado previamente.

De hecho, el Estado venezolano usó este mismo mecanismo en la adjudicación del Petrobono 2011 ofrecida por PDVSA. El instrumento estaba denominado en dólares y podía adquirirse en bolívares, igual que el TICC. Los inversionistas lo compraron al 175% de su valor nominal, a sabiendas de que para ese momento, su valor de cotización en divisas en el mercado secundario, era menor del 65% de su valor nominal. Sin embargo, la venta inmediata del bono representaba para el inversionista, a pesar de la aparente pérdida, el acceso a las divisas a una tasa de cambio de 5, 81 bolívares por dólar, que en el fondo constituía la finalidad real de la transacción. En cuanto al Bono Cambiario Venezolano del BCV, también denominado en dólares, adquirido en bolívares y pagadero en divisas, los compradores pagaron el 116% de su valor nominal. Sin embargo, para el inversionista resultaba irrelevante el diferencial en el precio del bono puesto que su interés radicaba en la obtención de divisas a 5 bolívares por cada dólar en el momento del vencimiento, precio que conocía de antemano y estaba dispuesto a pagar.


Por: Francisco Olivares
@folivares10
Política | Economia
EL UNIVERSAL

HACKERS: Seguridad en redes sociales no debe tomarse a la ligera

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Twitter y Facebook registran múltiples ataques de piratas electrónicos.
Twitter y Facebook registran múltiples ataques de piratas electrónicos.

Es importante tener cuidado con
los enlaces que se consultan

 

■ Los ataques que han sufrido personas públicas demuestran la vulnerabilidad de estos servicios.

Escuchar que tal o cual cuenta de Twitter fue hackeada, término utilizado para destacar la intromisión de un tercero en un correo electrónico o como en este caso en el usuario de esta popular red social, revivió las teorías conspirativas que se hicieron famosas en series de televisión como Misión imposible, Expediente secretos X o en películas como Enemigo público, en la cual se abordaba el tema referido a que los gobiernos tenían acceso a los datos de sus ciudadanos a través de Internet.

Sin embargo, todas estas especulaciones hollywoodenses no están muy alejadas de la realidad, sólo que no necesariamente el Estado es el responsable de querer obtener información de las personas, sino cualquier otra que desee dañar la imagen de otra mediante comentarios en redes sociales, como se ha visto en las últimas semanas en Venezuela, con personalidades públicas.

De allí que el tema de la seguridad en Internet volvió a la palestra. Cuando los correos electrónicos tuvieron su auge, a mediados de la década de los años noventa, se instauraron algunos parámetros para evitar que los datos de una persona fuesen violentados por un tercero y con el pasar de los años se actualizaron con los avances tecnológicos. Las redes sociales no escapan de estos parámetros.

Lo más recomendado es poseer una contraseña segura. Twitter y Facebook, como cualquier servicio en la red, pueden ser intervenidos, y para hacerlos un poco más seguro se deben mezclar símbolos, letras y números al crear la clave de acceso. Además, no hay que olvidar cambiarla con cierta frecuencia. Actualmente, algunos servicios bancarios en línea obligan a sus clientes a cambiar periódicamente sus claves para los servicios online para así garantizar la confidencialidad de los datos.

Otro aspecto es evitar el constante tecleo de la contraseña.

Cuando utilice los servicios para redes sociales (UberSocial, Twitdeck, Seesmic, HootSuite) es preferible emplear los teléfonos inteligentes (Blackberry, iPhone y dispositivos con OS Android) que graban la clave sólo una vez y en caso de usar computadores activar el recordatorio automático de la clave únicamente si la PC es propia y evitar acceder a estos sistemas desde equipos públicos como los que están en los cybercafé.

La responsabilidad es del dueño:

Existen otros métodos para fortalecer la seguridad de los datos del usuario, pero están supeditados a la rutina de navegación de la persona y a lo que hace cuándo está conectada. Lo más importante es tener cuidado con los links o URLs a los que se le hace click. Por esta vía, se pueden transmitir virus que dejarían vulnerable al equipo en el que se trabaja.

Estas conexiones pueden servir para disfrazar sitios maliciosos que son utilizados para obtener información sobre la persona. Por ello, es aconsejable no dar números telefónicos ni direcciones en línea si realmente no conoce a quién lo pide.

Por último, la sugerencia más sencilla de todas: tener un antivirus. Desde hace un lustro los múltiples programas que determinan si un computador está infectado ofrecen servicios de bloqueos de Internet (conocidos como Firewalls) para esos programas que intentan remotamente acceder a una computadora.

Estas recomendaciones no garantizan que una cuenta no será violentada, pero sí disminuirá las posibilidades de que ocurra, porque a fin de cuentas en lo que respecta a navegación en Internet siempre es mejor prevenir que lamentar.


Por: ISMAEL G. GRANADILLO N.
igranadillo@el-nacional.com
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INSEGURIDAD | COMUNIDAD
EL NACIONAL

A 10 AÑOS DEL 11-S: Cuatro compatriotas figuran en la lista de fallecidos

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Una imagen de la adolescencia de Howard y Alfred Boulton. La familia fue marcada por la tragedia del 11 de septiembre.



Una imagen de la adolescencia de Howard y Alfred Boulton. La familia fue marcada por la tragedia del 11 de septiembre.

Lágrimas por las víctimas
venezolanas en Nueva York

 

■ Cuatro compatriotas figuran en la lista de fallecidos en el World Trade Center.

■ Familiares de Howard Boulton recuerdan con nitidez el día que Nueva York fue escenario del desastre.

Con entereza y voz serena, Alfred Boulton narra cómo su hermano Howard intentó escapar de la torre sur del World Trade Center el 11 de septiembre de 2001.

Después de que un avión se estrellara contra la torre norte, Howard llamó a su esposa, Vigdis Ragnarsson. Le dijo que bajaría del piso 84, en el que estaba su oficina, hasta la calle. Nunca llegó. Él formó parte de la lista de desaparecidos entre los escombros y el polvo.

Alfred reconstruyó lo ocurrido a partir del testimonio de Ragnarsson y lo que le relató una mujer que habló con Howard los últimos minutos de su vida.

Al llamar a su esposa, Howard ­de 29 años de edad­ bajó al piso en el que debía cambiar de ascensor, pero le dijeron que se quedara en el edificio, que era peligroso estar en la calle porque caían escombros de la otra torre. Por eso regresó a su oficina.

“Cuando se estrelló el segundo avión quiso bajar las escaleras, pero estaban en llamas.

Algunos usaron otras y se salvaron. Él y sus compañeros llegaron a las escaleras equivocadas”, relata el hermano.

En Venezuela, Alfred supo lo que estaba pasando porque un amigo le avisó. Trató de llamar a Howard, pero fue imposible la comunicación. Transcurridos 8 o 10 días, Alfred viajó a Nueva York, donde permaneció 2 semanas: “Vigdis pensaba que Howard había salido del edificio. Sus amigos lo buscaban en los hospitales”. A los 6 meses, cuando encontraron sus restos entre las ruinas, terminó la esperanza.

Howard llegó a Nueva York a finales de la década de los noventa y trabajaba en Eurobrokers International. Junto a él casi 3.000 personas fallecieron ese día por los ataques terroristas contra el World Trade Center y el Pentágono; en esa cifra se incluyen los pasajeros de los 4 aviones utilizados en los atentados.

Una década de tristeza:

El primero de mayo de este año se informó de la muerte de Osama Bin Laden, líder de la red Al Qaeda, responsable de los atentados del 11 de septiembre de 2001. A Alfred Boulton la noticia no le dio paz: “Le tenía rabia a ese señor, pero no le deseaba la muerte, ni a él ni a nadie. Perdimos a mi hermano y eso no va a cambiar”.

Los restos de Howard reposan, desde septiembre de 2002, bajo un árbol de mango en Cojedes. A 10 años de la tragedia, la familia Boulton no se ha recuperado. Alfred dice que su madre, Renata Szokoloczi, reaccionó mal y perdió el control de su existencia. Nunca pudo recobrarse anímicamente. Ragnarsson se volvió a casar y tuvo otros niños, además del hijo de Howard, ahora con 10 años de edad. “Ella llora mucho todavía y nosotros también. Todos estamos entristecidos; esta fecha es horrible”.

Me mudé a Nueva York en el año 2000. El 11 de septiembre en la mañana tenía planes de ir con una amiga a una tienda frente al World Trade Center, del lado este.

Alfredo Olarte: “Olía a tecnología quemada”

“Yo no escuché el despertador y nos quedamos dormidos, así que desayunamos con normalidad en el apartamento. Un amigo me avisó lo que estaba pasando y encendí el televisor. Desde mi casa pude ver el humo y las torres a lo lejos.

A los minutos, vi la sombra y escuché el sonido de un avión que pasó rasante por el edificio. Ese avión se estrelló contra la torre sur. Lo más impresionante era que nosotros teníamos planes de ir temprano a esa zona.

Mi amiga es periodista, así que la acompañé a recorrer la ciudad. Fuimos a la Cruz Roja y la cola para ayudar a las víctimas abarcaba tres cuadras. Era muy impresionante la solidaridad de la gente. Lo que más me impactó fue el orden, la manera como la ciudad se organizó.

Esa semana las personas lloraban en el Metro; parecían zombies. La ciudad era otra.

El humo se observó por muchos días. Nunca lo voy a olvidar: olía a computadoras en llamas, a tecnología quemada.

Yo supe que tenía que irme de la ciudad. A finales de 2004 empecé los planes para mudarme, y lo hice en 2005. Creo que no volvería a vivir en Nueva York”.

Johani Ponce: “Pensaba que el mundo se iba a acabar”

"Ese día, gracias a Dios, me quedé dormida..."

“Yo trabajaba como periodista independiente en Nueva York, y el 11 de septiembre de 2001 tenía una entrevista de trabajo. Para llegar, debía tomar el Metro y pasar muy cerca de las torres del World Trade Center. Ese día, gracias a Dios, me quedé dormida.

Como me acababa de mudar, no tenía cable en la televisión. Salí a llamar por teléfono y vi que mucha gente revisaba su celular; muchos compraban comida. A las 10:30 am hablé con la secretaria de la empresa en la que me iban a entrevistar, para disculparme por no haber llegado. `Pero, niña, ¿no sabes que tumbaron las torres?’, me dijo. Yo pensé que ella estaba loca.

Cuando lo vi no lo podía creer. Me empecé a convencer de la realidad al mirar el humo. Pensaba que el mundo se iba a acabar.

Lo que más me daba miedo era que pusieran una bomba en el Metro. Siempre me sentí segura en Nueva York, pero después del atentado contra las torres, esa confianza se fue. Decidí volver a Venezuela por unos meses y ahora vivo en Miami”.

Pedro Monsalve: “Sentimos que estamos en riesgo permanente”

“Soy médico y me invitaron a un congreso en Nueva York, desde el 8 hasta el 12 de septiembre. El 10 fuimos al restaurante Windows of the World, en el piso 106 de la torre norte del World Trade Center. Llegamos a las 8:00 pm y cuando íbamos a pagar se registró un problema con la tarjeta. Estuvimos allí hasta la 1:30 de la madrugada del 11 de septiembre. Una muchacha del restaurante dijo que nos quedáramos hasta el amanecer y que, después, desayunáramos allí, pero yo dije que no porque tenía una reunión muy importante al día siguiente.

Me desperté a las 8:00 am del 11 de septiembre, y encendí la televisión. Transmitían la noticia del avión que se estrelló contra la torre.

Pensamos que empezaría la tercera guerra mundial y que debíamos salir de ahí.

Pero no había forma de irse.

Nos organizamos para tratar de salir del país. A los cinco días viajó la primera persona de nuestro grupo. Los últimos fuimos nosotros. Ahora tenemos miedo. Sentimos que estamos en riesgo permanente porque un grupo de terroristas puede atacar en cualquier parte”.

Sin información:

De acuerdo con la Embajada de Estados Unidos, por lo menos 4 de las víctimas de los atentados eran venezolanos: Howard Boulton, Jenny Low Wong, Eduardo Hernández y Anabel de Hernández. Esta última estaba en los listados iniciales, aunque ahora no figura su nombre. El Consulado de Venezuela en Nueva York señala que no tiene cifras ni datos sobre el asunto.


Por: ARIANA GUEVARA GÓMEZ
arguevara@el-nacional.com
CIUDADANOS | HISTORIAS
Internacional | Política
EL NACIONAL

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MILAGROS SOCORRO: Un frío en la nuca

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“Los gringos, no hablan
pendejadas en cadenas..”

 

En la víspera del décimo aniversario del atentado a las torres gemelas del World Trade Center, en Nueva York, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés), del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, anuncia la inclusión de cuatro altos funcionarios del Gobierno de Venezuela en la temible Lista Clinton de terroristas internacionales.

El general de división Cliver Alcalá Cordones, el diputado del PSUV a la Asamblea Nacional Freddy Bernal, miembro del Parlamento Latinoamericano, Amílcar Jesús Figueroa Salazar y el funcionario del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), Ramón Isidro Madriz Moreno, han sido incriminados de “actuar en nombre o representación de la organización narco-terrorista de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en el apoyo directo de sus actividades de narcotráfico y tráfico de armas”. Esto, de conformidad con la política exterior de Estados Unidos y la Ley de Cabecillas de Tráfico de Drogas (Kingpin Act).

Esto no es una opinión. No es cierto que las cuatro figuras del régimen hayan sido “tildadas” de alguna maña que las afea. Nada de eso. Estos hombres han sido inculpados, con sus nombres completos, sus cédulas de identidad, así como su lugar y fecha de nacimiento, de ser “facilitadores claves de armas, seguridad, capacitación y otra asistencia en apoyo a las operaciones de las FARC en Venezuela”, como declaró el director de la OFAC, Adam Szubin. No les están echando dedo por tener cuentas en bancos norteamericanos con sumas de inexplicable cuantía. Ese no es el punto. El Departamento del Tesoro los considera lo suficientemente tontos para creer que pueden hacer negocios con bandas criminales sin pagar las consecuencias, pero no para poner el producto de sus trajines en instituciones financieras de Estados Unidos. Esto es secundario. La incriminación conlleva el congelamiento de sus bienes bajo jurisdicción de Estados Unidos, si los hubiere. Si no es allí donde los tienen, pueden jurar que ya se los están rastreando. Pero no es de eso que se los denigra.

Desde luego, su ingreso en la “lista de individuos especialmente designados” les acarreará enormes dificultades para hacer transacciones en buena parte de los bancos del mundo, con excepción del puñado de países complacientes con el terrorismo, que, en lo sucesivo, se convertirá en el pedazo del planeta al que los imputados tendrán que restringirse. Sus andanzas han quedado reducidas a Cuba, Irán y algún otro confín donde no les importe hacerse sospechosos al examen del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

Pero esto no se detiene aquí.

Szubin, director de OFAC, dijo con toda claridad que ese despacho “continuará apuntando agresivamente las estructuras de las FARC en Venezuela y el apoyo de toda la región”. Esto significa que los mencionados benefactores de las FARC tienen una carpetica en la 1500 Pennsylvania Avenue NW, en Washington, D.C., en la que cada día se archiva un documento, una foto, una grabación. El anuncio del jueves no fue más que el anuncio público de un proceso de investigación sostenido, que podría seguir el mismo curso del caso Manuel Antonio Noriega, sin necesidad de invasiones ni injerencias irregulares, puesto que los presuntos promotores de las FARC en Venezuela no contarán con un gobierno cómplice. En su momento tendrán un juicio justo donde quedará establecida la verdad. Y no faltará quien salga del trance con un overol naranja y caminando como una geisha por efecto de las esposas en manos y pies. Es para sentir un frío en la nuca, como evidentemente ha empezado a experimentar Bernal, lo que se deduce de su pueril reacción y de sus intentos de arroparse con las faldas de Chávez, a quien deja salpicado con toda intención.

En 2008, la Lista Clinton inauguró su capítulo venezolano con la designación del ex ministro del Interior y Justicia, Ramón Rodríguez Chacín, quien había renunciado intempestivamente a su cargo a comienzos de la semana en que fue señalado; Hugo Armando Carvajal Barrios, director de Inteligencia Militar (DIM) y Henry Rangel Silva, entonces director de la DISIP. Los nombres de los siete jerarcas chavistas están mencionados con gran frecuencia en las computadoras de Raúl Reyes y en las indiscreciones de Iván Márquez.

De una cosa pueden estar seguros: todo lo que han hecho está consignado por “los gringos”, como dice el tembloroso Bernal. Y esos no hablan pendejadas en cadenas. Las ponen.


Por: MILAGROS SOCORRO
msocorro@el-nacional.com
Política | Opinión
EL NACIONAL


BENJAMÍN RAUSSEO: “Los comediantes temen ser devorados por los gobernantes”

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Benjamín Rausseo: Si Steven Spielberg viera Er Conde Jones no entendería nada, interpreta a un primo hermano lejano de Indiana Jones.
Benjamín Rausseo: Si Steven Spielberg viera Er Conde Jones no entendería nada, interpreta a un primo hermano lejano de Indiana Jones.

Benjamín Rausseo, El Conde del Guácharo

 

­– En serio, ¿qué dice su bola criolla de cristal? ­

– Hay que trabajar duro y creer en el país.

­– Er Conde Jones suena como gringo…

– ­(Carcajadas) Lo que pasa es que yo me críe en Venezuela, pero nací en el imperio, en apendis-city.

— ­¿Le debe algo al imperio? ­

– Él me debe a mí: dos de mis hijos son norteamericanos.

— ­Su película superó en taquilla a las estadounidenses. ¿Se siente más nacionalista?

– ­(Risas) El récord inesperado de mi condeaventura demuestra que se puede invertir en el cine de comedia venezolano.

­– ¿Perdió su silla en la Villa del Cine? ­

– Mejor montaré la villa del conde (risas).

­– ¿Qué significa ser el hijo de Albertina? ­

– El hijo de la lavandera, la que nunca aprendió a leer ni a escribir, pero que me enseñó muchos valores.

­– ¿Fue pobre? ­

– Bastante. No me di cuenta de que lo era hasta que tuve algo. Nadie extraña lo que no conoce.

— ­¿Sintió resentimiento?

– ­¡No, nunca! Éramos los más pobres del barrio más pobre de Puerto La Cruz, pero mamá me decía que no sintiera envidia, ni rencor, sino que trabajara y estudiara para progresar y tener lo que no teníamos.

— ­¿Es curable el resentimiento?

– ­Si no se evita en la infancia es incurable en la adultez.

— ­¿Es remedio un gobierno dadivoso? ­

– Todo debe costar. Lo que no se trabaja no se valora, se bota, esperando que te lo vuelvan a dar.

— ­En aquella peladera, ¿cómo levantaba una mujer?

– ­¡Imagínate: mamando, flaco y feo! (Risas) Menos mal que ninguna me paró, porque hay que ver cómo se pusieron 40 años después. Dios sabe lo que hace.

— ­Y ahora, ¿qué pela? ­

– La chequera para comer.

— ­¿Qué lee? ­

– Filosofía, sobre todo la de Sartre y su mujer.

— ­¿Nudista? ­

– ¡Sí!, hago nudos carupaneros, margariteños…

— ­¿Feminista?

– ­Gracias a la mujer venezolana, que es padre y madre.

— ¿Cómo anda Musipán?

– ­Ha bajado un poquito con el problema de los ferrys, pero nuestros 300 empleados la llevan adelante. El día que se acabe el petróleo tomaremos el turismo en serio.

— ­¿Posee oro? ­

– (Carcajadas) Papelón y corocoro.

— ­¿A quién lo confiaría? ­

– Si ha estado bien durante muchos años, ¿para qué cambiarlo de donde está?, más aún si es de todos los venezolanos. ¡Pero bueno!, si se llevan las cabillas y el cemento, más rápido se llevarán el oro.

— ­¿Invadido? ­

– Han tratado de meterse en mi finca varias veces, pero los hemos sacado.

— ­¿A punta de chistes?

– ­¡A punta de carajazos! (Risas)… me costó mucho comprar mi terrenito.

— ­¿Qué exclama al mirarse en el espejo?

– ­¡Es un milagro de la naturaleza que con esta cara esté vivo!

— ­¿Su referencia internacional? ­

– Mel Brooks, Lucho Navarro.

­– ¿Nacional? ­

– Claudio Nazoa, Bólido, Job Pim.

— ­¿Sacará su cédula cubana? 

– ­Menos mal que la mía se vence dentro de nueve años.

­– ¿Lo han hackeado? ­

– ¡Bastante!, pero como no sé qué es eso no le paro.

­– ¿Llorón? ­

– Cuando me decepciono de las amistades. Generalmente te odia el que más quieres.

— ­¿Bebe para olvidar? ­

– No. Olvido para beber.

— ­¿Qué pasó por su mente cuando estuvo al borde de la muerte?

– ­Ni el famoso túnel ni recuerdos. Sólo dije: me jodí.

­– ¿Cuál pregunta no contestó en el Censo? ­

– ¿Cuántas mujeres tiene? (Carcajadas).

— ­¿Cuál le hubiera adicionado? ­

– Esa planilla no aguanta una más.

— ­¿Lo más venezolano de usted? ­

– Las alpargatas biónicas con lentejuelas y microchips incorporados.

— ­¿El candidato más cómico? ­

– Todos son muy serios; ninguno se ríe mucho.

— ­¿Y viceversa? ­

– Los comediantes le tienen mucho miedo a la política porque temen ser devorados por los gobernantes. Yo pasé por esa prueba de la blancura y terminé haciendo chistes y hasta una película con mis propios recursos. Se pueden hacer muchas cosas sin pedirle al Gobierno.

— ­¿Ríe con el proceso? ­- Cuando se hacen los locos ante la realidad, muy propio de estos regímenes.

— ­¿Existe un humor oficial? ­

– Sí, pero mal humor. Mi profesor Claudio Nazoa dice que los programas cómicos del proceso no dan risa, pero los serios sí.

— ­¿Le ha perdonado la revolución un momento de locura? ­

– ¿Quién a quién? Estamos a mano.

— ­¿Satirizaría a Gadafi? ­

– ¡No!, prefiero a Corpoelec.

— ­¿Un presidente para la pantalla grande? ­

– Rómulo Gallegos, por artista.

Los artistas tienen una sensibilidad humana que no tienen los políticos.

— ­¿Su próxima sorpresa? ­

– Viajar al espacio, pero cuando bajen los pasajes.

— ­¿Y otra candidatura presidencial? ­

– Siempre queda. Por ahora estoy en consignación. Por cierto, también yo pague toda mi campaña en 2006 (Risas).

— ­¿Será otra comedia diciembre de 2012? ­

– No sé si comedia; será esperanzador.

— ­¿Qué pasaría en Venezuela si el Estado-Gobierno expropia para sí toda la comicidad nacional? ­

– Ahí sí es verdad que cae. Si al menos uno supiera que mejorarán el humor, pero nos amargarían más. Quítale todo al venezolano, menos la jodedera.


Por: JOLGUER RODRÍGUEZ COSTA
jolguerr@gmail.com
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Política | Opinión
EL NACIONAL

SEXO SIN TABÚ: El embarazo no es obstáculo para el placer

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Inadmisible por un viejo mito que pasa de generación en generación, el deseo sexual de las futuras mamás revela algunos secretos que conviene saber.
Inadmisible por un viejo mito que pasa de generación en generación, el deseo sexual de las futuras mamás revela algunos secretos que conviene saber.

Los estímulos son más rápidos
por el alto nivel de hormonas

 

 

“¿Segura, doctora? ¿Entonces puedo mantener relaciones con mi marido sin hacerle daño al bebé?”. En sus veinte años de labor profesional, Genny Acosta Rubio ha debido contestar a la misma interrogante, surgida de pacientes que, independiente de su condición económica o cultural, sean veintiañeras o pasadas de 30 años de edad, son prisioneras de uno de los mitos obstinados de la sexualidad: tener relaciones durante el embarazo.

“Podría jurar que es la segunda pregunta que más nos hacen, sobre todo las primerizas, esas mujeres para quienes el embarazo es una bendición divina pero también un episodio de alto riesgo, como pararse en un precipicio”, explica esta ginecóloga y obstetra que atiende en una clínica en Caracas, y para quien resulta natural que haya tales temores. La primera pregunta ­aclara para satisfacer la curiosidad­ es “¿cómo sé que mi niño nacerá sano? Caricias nada maternales.

Toda mujer quiere sexo:

Las embarazadas también. Con la noticia del niño en camino, las parejas descubren que sus relaciones sexuales cambian de tono y que el deseo de la mujer puede fluctuar, al punto de que llega a sentirse molesta y poco cómoda, toda vez que se mira al espejo y percibe que su cuerpo no está para atraer piropos.

Pero, cómo son las cosas.

“Muchas mujeres revelan también que las relaciones sexuales durante el embarazo terminan siendo más placenteras que antes de salir preñadas”, explica la doctora Acosta Rubio, y dice por qué: Los estímulos sexuales son más rápidos por el alto nivel de hormonas, y por ello se alcanza una excitación total en menos tiempo que cuando no estaba en estado.

“Durante el embarazo, la zona pélvica se congestiona de sangre, tal y como ocurre en la excitación sexual. La congestión de sangre en la cadera durante la excitación es uno de los estímulos para la lubricación vaginal. Asimismo, partes del cuerpo como senos, pezones y genitales son más sensibles debido al desarrollo considerable de los órganos reproductores que se vuelven más susceptibles a la excitación. Otra ventaja psicológica del embarazo en favor del placer es que no hay que preocuparse por el uso de anticonceptivos”.

De igual parecer es la sexóloga Aminta Parra, para quien no existe incompatibilidad entre embarazo y ejercicio de la función sexual, ya que ésta se puede realizar desde el momento de la concepción hasta el mismo día del parto, siempre y cuando esté presente el deseo y no existan riesgos.

En cuanto a los “daños” que pueda ocasionar la práctica sexual en la embarazada, la doctora Parra recuerda que, aunque se sabe que el orgasmo ocasiona contracciones uterinas, hasta la fecha no hay demostración estadística significativa de que sean capaces de iniciar el trabajo de parto.

Refiere que las parejas en las que el embarazo terminó en aborto espontáneo “deben entender que es muy poco probable que la actividad sexual haya sido la causa directa de la pérdida”.

Las falsas ideas perviven y vuelan de una generación a otra, señala Parra, y recuerda que no hay problemas con la práctica del sexo durante el embarazo; sin embargo, enumera una serie de contraindicaciones que deben ser conocidas: ruptura prematura de membranas, sangrado genital, infección genital de uno o ambos cónyuges, el soplado vigoroso de aire en la vagina, porque produciría una embolia que puede conducir a la muerte de la madre y del feto, y la falta de deseo de la mujer, que debe ser respetada, porque relaciones forzadas en esta época pueden tener consecuencias psicológicas importantes en el futuro.

Manual del Mama-Sutra:

Visto que las embarazadas tienen derecho al placer, bastará con escoger las posiciones adecuadas, tomando en cuenta que el acto sexual en estas condiciones requiere en principio de un lugar cómodo y facilidad de movimientos. Se recomienda el uso de almohadas para mantener algunas zonas del cuerpo apoyados y evitar molestias. Entre las posiciones más frecuentes destacan: El hombre encima (misionero). En esta posición el hombre no debe cargar su peso sobre el abdomen de la mujer.

La mujer encima. Es una de las posiciones más cómodas, ya que la mujer controla su peso, el grado de penetración y la intensidad del acto sexual.

De lado (cucharita). Esta posición también es cómoda debido a que se logra una distribución pareja del peso y la penetración no es muy profunda.

Por detrás. En este caso el hombre controla el ritmo y el grado de la penetración.


Por: ELIZABETH ARAUJO
Salud | Sexo
EL NACIONAL