El Grupo FRIO ingreso a la sala de sesiones y armo un alboroto siendo sacados por la GN y PM.
El Grupo FRIO ingreso a la sala de sesiones y armo un alboroto siendo sacados por la GN y PM.
El líder del grupo FRIO, trató de encadenarse
a las puertas del recinto municipal
■ Invasores se retiraron de la sede del PSUV con condiciones.
■ Tras los hechos registrados el pasado fin de semana por las familias que se encargaron de ocupar de forma ilegal las adyacencias del terminal aéreo de Barquisimeto.
■ La Guardia Nacional detuvo en Barquisimeto a Carlos Sivieres, líder del Frente Revolucionario de Inquilinos y Ocupantes, y a 19 miembros de esa organización por promover invasiones en la entidad.
La Guardia Nacional Bolivariana detuvo este martes a integrantes del Grupo FRIO (Frente Revolucionario de Inquilinos y Ocupantes), luego de protagonizar una protesta en la sede de la Alcaldía de Iribarren, en la que entre otras cosas reclamaban viviendas dignas para las familias del cono de seguridad del Aeropuerto, que fueron desalojadas por las autoridades militares el pasado domingo.
Jorge González Arreaza, jefe del CORE 4 de la GN en Lara, informó que el lunes fueron detenidos cuatro miembros del FRIO por incitar a los invasores de los terrenos situados en el cono de seguridad del aeropuerto Jacinto Lara de Barquisimeto a que volvieran a ocupar el lugar, pese a que ya habían sido desalojados.
Inicialmente los cuatro apresados se unieron a la toma del PSUV que hicieron los invasores desalojados de los terrenos contiguos al aeropuerto y que luego manifestaron en el sector El Garabatal para exigir una vivienda digna. Dijo que los aprehendidos destrozaron la carpa del Dibise en la zona y agredieron a los uniformados con piedras: “No hubo posibilidades de diálogo porque reaccionaron de manera violenta”. Los otros 16 integrantes del FRIO fueron apresados ayer por el caos que ocasionaron cuando se apostaron en la sede del Concejo Municipal de Iribarren para exigir la liberación de sus compañeros y la construcción de viviendas en terrenos en los cuales han aupado las invasiones.
Los tomistas "demandaron" la entrega inmediata de viviendas.
Sede del PSUV:
Mientras dirigentes del Partido Socialista Unido de Venezuela en Lara aseguraban que había sido solventada la situación de toma de la sede regional por parte de un grupo de invasores, en la vía de la Ribereña, los mismos, protestaban y cerraban el paso.
Mientras esto ocurría integrantes del grupo FRIO irrumpían en la sesión de la Cámara Municipal de Iribarren y exigieron la liberación de 20 personas que fueron arrestadas durante la manifestación.
Los tomistas exigieron la presencia de la alcaldesa Amalia Sáez y de otras autoridades regionales para que les solucionaran el problema habitacional de inmediato, porque según ellos, quedaron fuera del censo “que supuestamente iban a realizar en el seno del PSUV”.
Al parecer el grupo de 450 familias desalojadas este domingo y que ocuparon ilegalmente la sede del partido de Gobierno en Barquisimeto este lunes, se dividió, y mientras un grupo presuntamente de militantes fue atendido por los dirigentes regionales de la tolda roja, mientras que el otro quedó por fuera, denunciaron.
Ante esta situación fueron nombradas dos comisiones en el seno del partido de Gobierno, una de ellas convocada el día lunes para realizar el censo habitacional, y ayer otra integrada por el coordinador regional del Banco Nacional de Vivienda y Hábitat (Banavih), Iván Lugo, según informó este martes, Johnny Colmenares, Director de Comunicación, Agitación y Propaganda del PSUV en el estado Lara.
Por: CÉSAR PARADAS MONTESINOS
LARA | BARQUISIMETO
Invasores | Sucesos
EL NACIONAL
De todos los materiales de construcción, la gravedad está en el suministro de cabillas, según un estudio de la Cámara Venezolana de la Construcción (CVC), realizado a escala nacional en febrero.
De todos los materiales de construcción, la gravedad está en el suministro de cabillas, según un estudio de la Cámara Venezolana de la Construcción (CVC), realizado a escala nacional en febrero.
8,8 millones de venezolanos
no tienen vivienda propia
■ Crean guías para distribución de materiales de construcción.
■ La construcción $ 15,7 millardos debe ser la inversión anual.
■ Inversión privada se ha contraído más de 50%, dijo el presidente del gremio.
■ La Cámara Venezolana de la Construcción afirma que hay 8,8 millones de personas sin casa propia y que 14,5 millones tienen alguna necesidad habitacional.
El ministro de Industrias, Ricardo Menéndez, anunció la creación de guías para la distribución de materiales de construcción. Dijo que el sistema abarcará la logística de transporte y distribución de cabillas y cemento. Prevén la incorporación de códigos de barras y un mecanismo para el control del peso de la carga para determinar en qué punto del territorio fue descargada.
Juan Francisco Jiménez, presidente de la organización, sostiene que se podrían hacer 200.000 viviendas anuales si el Gobierno destinara para ese fin 3% del producto interno bruto y se conservaran los aportes de la banca, con la cartera hipotecaria obligatoria (15,7 millardos de dólares, de los cuales el Estado aportaría 10,9 y el sector privado 4,8 millardos).
El año pasado el déficit habitacional en el país fue de alrededor de 2 millones de viviendas, si en cada unidad viven en promedio 4,4 personas, según cálculos de la Cámara Venezolana de la Construcción, esto se traduce en que 8,8 millones de venezolanos no tenían vivienda propia.
El gremio añade que 1,3 inmuebles necesitaban el año pasado mejoras o reparaciones, lo que se traduce en que 5,7 millones de personas vivían en inmuebles en mal estado. En total, 14,5 millones de personas en el país tienen necesidad habitacional. “De cada 2 venezolanos 1 no tiene alojamiento adecuado o vive arrimado o hacinado, o en ranchos o albergues de alta precariedad”, señala el estudio de la cámara.
Juan Francisco Jiménez, presidente del gremio, dijo que si el Gobierno destina en la Ley de Presupuesto de cada año recursos equivalentes a 3% del producto interno bruto del país y se conservan los aportes anuales de la banca, a través de la cartera hipotecaria obligatoria -monto que calcula en 15,7 millardos de dólares, de los cuales el Estado aportaría 10,9 millardos de dólares y el privado 4,8 millardos de dólares- se podrían construir 200.000 viviendas anuales. Se beneficiarían a 600.000 familias y se mantendrían aproximadamente 1,2 millones de empleos.
“En 2010 se dedicó menos de 1% del PIB para la edificación de inmuebles. El año pasado subió un poco debido a la Gran Misión Vivienda, pero aún no es suficiente. Es un programa en el que el sector privado no es tomado en cuenta”, indicó.
Estadísticas de la Cámara de la Construcción demuestran la exclusión. En el tercer trimestre de 2011 -últimos datos disponible- el sector público construyó 30.850 viviendas, 418,2% más que en el mismo periodo del año anterior, cuando levantó 5.953 unidades. El privado fabricó 16.794 viviendas, 40% más que las 11.995 que edificó en el tercer trimestre de 2010.
“Para la construcción de las 200.000 viviendas deben instrumentarse políticas públicas que garanticen anualmente el suministro de 400.000 toneladas de acero y 2 millones de toneladas de cemento, y la habilitación de 4.000 hectáreas de tierras urbanas bajo un programa de macro-urbanismos y parcelas equipadas con todos los servicios básicos y comunales”, agregó.
Jiménez instó al Ejecutivo a implantar un indicador nacional de costo de vivienda, diseñado y emitido periódicamente por el Banco Central de Venezuela que se dedique exclusivamente a atender al sector vivienda y hábitat e impida la incertidumbre y escenarios especulativos en los precios de venta de las viviendas.
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En caída y retrasado:
Jiménez aseguró que en los últimos 2 años la inversión del sector privado se ha contraído significativamente. Afirmó que la merma es superior a 50%, y la atribuye a la inseguridad jurídica, regulaciones, ocupaciones, expropiaciones y a la escasez de materiales, básicamente de cemento y cabillas.
Recordó que los ataques por parte del Gobierno, que sufrieron varios empresarios del sector a finales de 2010 e inicios del año pasado, es la principal razón para que cada vez haya menos proyectos inmobiliarios en curso. El presidente de la cámara señaló que las obras que están en proceso actualmente son las que se comenzaron hace años, aunque no precisó el período.
“Ahora hay muchos proyectos con los permisos aprobados pero están engavetados, porque los promotores tienen temor a iniciar nuevas obras por la inseguridad jurídica que vive el sector”, dijo Jiménez.
A propósito de los inmuebles que edifica el sector público, agregó que están muy retrasados. “Ellos no están exentos de todas las trabas que enfrenta el sector privado, como la falta de materiales y los conflictos laborales”, afirmó.
Aunque apoya las cifras del sector que distintos funcionarios del Gobierno han anunciado, advirtió que no todas corresponden a la construcción de nuevas viviendas. Indicó que, según el ministro de Petróleo y Minería, Rafael Ramírez, en 2011 se construyeron 146.634 viviendas, pero 46.264 corresponden inmuebles mejorados o reparados, no nuevos. En lo que se refiere a edificaciones, dijo que el Estado hizo 56.547 mientras que el privado 43.823 inmuebles.
Extraordinarios y ordinarios:
Los recursos para una misión
La Gran Misión Vivienda comenzó en marzo de 2011, luego de las inundaciones para construir 2 millones de unidades en 7 años, con un presupuesto inicial de 13 millardos de bolívares.
En julio de 2011 el ministro Elías Jaua anunció que debido a los excedentes de recaudación del Seniat, así como los petroleros y los créditos aprobados por China, autorizaron 21,7 millardos de bolívares adicionales para la ejecución de obras públicas. De ese total, 14 millardos de bolívares fueron dirigidos a la construcción de hogares dentro de la Misión Vivienda.
A principios de 2012 Rafael Ramírez, coordinador del órgano superior de Vivienda, señaló que durante 2011 destinaron 58,1 millaros de bolívares, en los que se incluye el aporte del fondo chino por 1,7 millardos de dólares, que sirvió para construir 146.000 viviendas.
También anunció que el Gobierno invertiría 70 millardos de bolívares para la construcción de viviendas y que daría prioridad a las familias damnificadas. Los recursos aprobados hasta la fecha suman 16,8 millardos de bolívares y 1,13 millardos de dólares que provienen del Fondo Simón Bolívar, que cuenta con aporte de la banca pública y privada, del Fondo de Desarrollo Nacional y del Fondo de Ahorro Obligatorio para la Vivienda.
Adicionalmente, la Ley de Presupuesto 2012 asignó al Ministerio de Vivienda y Hábitat 0,9% del total, lo que corresponde a 2,6 millardos de bolívares.
Por: CARMEN SOFÍA ALFONZO A.
calfonzo@el-nacional.com
BLANCA VERA AZAF
Economia | Opinión
Invasores | Sucesos
EL NACIONAL
■ Le queda mal a Diosdado Cabello el papel de Poncio Pilatos.
Es un actor mediocre que no logró convencer cuando pretendió salvar de responsabilidades al Gobierno en los hechos violentos ocurridos el pasado fin de semana en el 23 de Enero.
Hugo Chávez y su equipo son mantenedores y propulsores de una serie de colectivos, algunos visiblemente armados, que han impuesto sus propias leyes y se han adueñado hasta de las sombras manteniendo en jaque, en asedio, a los habitantes de esa parroquia: “Toque de queda, nadie sale, nadie entra”, gritan cada vez que hay un ajuste de cuentas entre bandas.
No hay forma de que la Guardia Nacional y otros cuerpos de seguridad logren entrar para desmantelar el arsenal de guerra que manejan algunos colectivos que actúan con total impunidad. No hay voluntad, disposición, ni acción gubernamental para enfrentarlos, porque son brazos de la revolución liderada por Chávez y pertenecen a su proyecto político. Objetivamente, por omisión, es el gobierno de Chávez el que propicia el caos y la violencia que se desarrolla en las narices de Miraflores, sede del Poder Ejecutivo.
Cuando les viene en gana, los líderes de esos grupos paramilitares, guapos, apoyados y financiados, traspasan la frontera de su territorio y hacen acto de aparición con efectos truculentos como el de llevar en sus carrozas fúnebres a los dos miembros del colectivo La Piedrita, asesinados el sábado, que produjeron la violencia extrema en el sector La Marina del 23 de Enero; algunos de ellos, estaban encapuchados frente a Globovisión para amedrentar a sus trabajadores y amenazarlos con ser juzgados por los tribunales del pueblo. Su consigna atiende a ese culto loco “Patria o muerte”, y ese fue el saludo de despedida después de leer un comunicado del Secretariado de la Revolución.
Valentín Santana. El líder del colectivo La Piedrita, Valentín Santana, con un “envidiable” prontuario por delitos de homicidio, tiene expresas órdenes de captura, libradas por la Fiscalía General de la República. Sin embargo, goza de plena libertad y se da el lujo de dar sermones revolucionarios en iglesias de la parroquia, como sucedió en enero, en la iglesia San Pedro Clavel, durante el sermón ecuménico para celebrar la caída de la dictadura Marcos Pérez Jiménez.
Es tal la indemnidad con la cual actúa, que hace tres años, en entrevista concedida a la periodista Sebastiana Barráez de Quinto Día, amenazó de muerte a Marcel Granier, y fue tal el escándalo que el presidente Chávez se vio en la imperiosa necesidad de pedir que lo apresaran, porque “no era posible que un grupo armado amenazara de muerte a un ciudadano”. A Santana le dieron todas las facilidades para mantenerse en la clandestinidad y hasta que pasara unas vacaciones en Cuba, aunque después apareció en actividades “non santas” por el estado Apure.
Hace pocas semanas, cuando circularon por el mundo fotos de Valentín Santana acompañado de niños armados con las AK-47 que el Gobierno le compró a Rusia, Chávez, de la boca para afuera, como siempre, volvió a pedir que lo arrestaran.
El colectivo La Piedrita cumple su papel en el guión de la violencia planificado para impedir que el candidato de la unidad democrática, Henrique Capriles Radonski, pueda entrar en algunas parroquias del municipio Libertador. Después de la balacera con la cual lo recibieron en Cotiza, será cuesta arriba que el candidato haga campaña en el 23 de Enero y en otras zonas consideradas “territorios chavistas”. A falta de protección del Estado, hay que preservar la integridad física del candidato y no exponerlo a las hordas ¡hordas! que quieren atentar contra su vida.
Por: MARIANELLA SALAZAR
msalazar@cantv.net
Política | Opinión
EL NACIONAL
A Martínez en Caracas la Comisión Presidencial de Refugios Dignos, solo le agradecieron en nombre del Presidente el haber prestado ayuda a los damnificados.
“Las lluvias no lo dejaron en ruinas
sino los damnificados…”
Originario de Bogotá, Hamilton Martínez emprendió hace 5 años una aventura empresarial en la isla venezolana de Margarita que tenía todas las de ganar: tras haber sido gerente de grandes cadenas hoteleras, con los ahorros de su vida y un préstamo compró y remodeló un hotel de 94 habitaciones cerca de la playa más turística de la isla. Lo bautizó Hamilton Beach. (Vea una audiogalería que muestra cómo quedó el hotel del colombiano en Margarita)
A Martínez la Comisión Presidencial de Refugios Dignos, solo le agradecio en nombre del Pte. haber prestado ayuda a los damnificados.
Hoy, de sus colores tropicales y ocupación casi total durante el año no queda más que una estructura fantasmagórica, derruida y vacía. Tras 16 meses de ocupación de 84 familias afectadas por las lluvias de diciembre del 2010, solo algunas paredes desnudas siguen en pie. Estas personas fueron ubicadas allí por orden del gobierno venezolano -como ocurrió en decenas de hoteles de todo el país- mientras se les otorgaba una vivienda.
Las últimas 28 familias salieron apuradas el pasado 7 de marzo, luego de que Martínez decidiera encadenarse y emprender una huelga de hambre que duró 6 días a la puerta de su propiedad. Su medida desesperada logró el desalojo, y allí vio cómo, frente a su nariz y las de la Guardia Nacional que “custodiaba” el lugar, los últimos ocupantes arrasaron con lo que quedaba. Colchones, neveritas de minibar, televisores que no se habían llevado antes.
“Ni un tsunami habría destruido el lugar así”, dijo a EL TIEMPO antes de entrar a una reunión con la única instancia gubernamental que se ha puesto en contacto con él, la Comisión Presidencial de Refugios Dignos, con la que espera llegar a algún acuerdo para recuperar al menos parte de la inversión.
Entre las pérdidas de activos, los 16 meses sin facturar, las deudas con los 27 empleados que tenía y decenas de demandas de clientes que habían reservado y pagado sus vacaciones, el prometedor trabajo de Martínez se convirtió en una deuda que calcula en 7 millones de dólares.
Invasores y damnificados:
Dos meses antes de que llegaran los damnificados por las lluvias, al Hamilton Beach habían entrado varias familias para invadir parte del hotel, una práctica cada vez más frecuente en Venezuela, donde la pobreza y el déficit de casi 2 millones de viviendas empuja a familias muy pobres a ocupar lugares casi siempre bajo la indiferencia y a veces hasta el amparo oficial.
“Convivimos con los invasores hasta que ocurrió el desastre con las lluvias y entraron al hotel hasta 370 personas. El ingreso fue comandado por un general que solo me dijo que el hotel estaba expropiado. Sin mediar palabra fui echado y no pude entrar al hotel durante 6 meses hasta que logré, tras hablar con todo el mundo, que me dejaran volver”.
“Cuando entré ya el lugar estaba desecho. Decidí esperar a que se concretara lo de la expropiación, a que me dijeran algo, pero nada, quedé en un limbo jurídico total. No aguanté más y me encadené. Yo respeto al presidente (Hugo) Chávez por el gran corazón que tiene al atender a estas personas, solo pido que me reparen los daños, es lo justo”, afirmó.
Sea en forma de indemnización o de empresa mixta con el Estado, Martínez está dispuesto a retomar su trabajo, aún cuando está consciente que el gobierno venezolano suele pagar tarde y muy por debajo de su valor a las empresas o estructuras que expropia.
“También sé que las demandas mercantiles o contra el Estado no prosperan en este país, por eso de la buena voluntad del gobierno venezolano y la de la reunión de hoy depende mi futuro. Yo estaba trabajando y lo que quiero es trabajar”.
El lunes, Martínez se reunió en Caracas con la Comisión Presidencial de Refugios Dignos, donde le agradecieron en nombre del Presidente el haber prestado ayuda a los damnificados. Prometieron darle, en un máximo de 5 días, una respuesta sobre cómo lo indemnizarán por los destrozos causados a la propiedad y en qué estado legal quedará el hotel.
Por: VALENTINA LARES MARTIZ Corresponsal de EL TIEMPO
Venezuela | Caracas Politica | Opinión 13 de Marzo del 2012
Lo último que el chavismo necesita, con el Presidente gobernando a distancia, es mostrar fracturas.
Lo último que el chavismo necesita, con el Presidente gobernando a distancia, es mostrar fracturas.
“El partido oficialista deja ver
fracciones y desacuerdos…”
Mucho esfuerzo ha invertido el presidente Hugo Chávez en convertir a su partido-primero Movimiento V República y ahora Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV)- en una verdadera máquina política más allá del tema electoral.
Pero mientras se encuentra en Cuba para tratar su salud el chavismo militante exhibe contradicciones y pugnas de liderazgos en al menos siete estados del país, en este año crucial en el que no sólo habrá votaciones presidenciales, sino también para elegir gobernadores y alcaldes.
A pesar del liderazgo incuestionable dentro de sus filas, la designación “a dedo presidencial” de varios candidatos a gobernadores ha generado resquemores en regiones en las que las bases esperaban impulsar otros liderazgos.
En el estado Bolívar, el mismo día de las primarias opositoras, un líder ‘pesuvista’ indígena exigió que se realizaran unas elecciones iguales en su estado para elegir al candidato del chavismo tras asegurar que el actual gobernador -ratificado por Chávez- es un “burgués que cuenta con una pequeña cúpula de apoyo”.
Las quejas se multiplican en los medios locales que muestran el desacuerdo de la propia base regional chavista en con las gestiones de gobernadores del mismo partido en los estados Sucre (Enrique Maestre), Anzoátegui (Tarek Saab), Marcos Díaz (Mérida) y Trujillo (Hugo Cabezas), quienes buscan el apoyo de Chávez para ser reelectos.
Estas opiniones no suelen ser bien recibidas por un chavismo que considera su deber mostrarse sin fisuras. “En este momento, aunque sean justas, las aspiraciones no son convenientes y adecuadas”, escribió un líder regional del PSUV en el Diario ‘Los Andes’, de Trujillo.
Parcelas de poder:
En regiones como Anzoátegui otros chavistas preocupados denuncian fracciones del partido que se sabotean entre sí y ponen en peligro la unidad “revolucionaria”.
El columnista Claudio Domínguez aseguró en el portal Aporrea.org que en la zona existe “el PSUV del alcalde, el PSUV oficial y el PSUV-Petróleos de Venezuela (PDVSA)”, una crítica que también crece con fuerza en otro estado, Monagas. Allí, el actual gobernador, José Gregorio Briceño, uno de los líderes chavistas de mayor trayectoria en el oriente del país, se rebeló ante la versión oficial sobre la tragedia ecológica producto del derrame de más de 50.000 barriles de petróleo en el río Guarapiche, que ha dejado a más de 80% de ese estado sin acceso a agua potable.
Mientras el gobierno central y PDVSA aseguran que la crisis se resolvió completamente en tiempo récord, Briceño y el diputado pesuvista, Jesús Domínguez, reclaman que el desastre ecológico está lejos de haber sido resuelto. El diputado fue pasado al tribunal disciplinario del partido por sus quejas.
Sobre todo, lealtad:
Pero el chavismo ha sabido aceptar con disciplina las designaciones hechas por el presidente Chávez del canciller Nicolás Maduro como candidato a Carabobo, el vicepresidente Elías Jaua a Miranda, el ex ministro de Defensa Luis Mata a Nueva Esparta y el ministro de Interior, Tareck El Aissami, como candidato a Táchira. Siendo hombres de la mayor confianza del Presidente, en torno a ellos no se ha levantado un ápice de polémica.
Y es esta la conducta la que se espera del resto de la militancia ante la delicada situación política que supone para el chavismo la convalecencia del presidente Chávez y su prolongada ausencia de Venezuela.
Así lo dejó claro su hermano mayor, Adán Chávez, quien publicó esta semana una larga columna en la que llama a la militancia a evitar traiciones. “Muy importante es advertir a todo el pueblo sobre el gran daño que pueden causar estas personas (…) los que traicionaron y se fueron, y los pocos que pudiesen quedar dentro del proceso, los cuales debemos detectar y denunciar (…) Es la lealtad revolucionaria que necesitamos elevar (..) Lealtad a nuestro máximo líder, Hugo Chávez Frías; y por tanto, a la Revolución Bolivariana”.
Por: VALENTINA LARES MARTIZ Corresponsal de EL TIEMPO Politica | Opinión 13 de Marzo del 2012
Estudiantes de Medicina, expusieron sus puntos de vista sobre la incorporación de los profesionales comunitarios a la red asistencial.
Estudiantes de Medicina, expusieron sus puntos de vista sobre la incorporación de los profesionales comunitarios a la red asistencial.
“Las especialidades de medicina nuclear,
radioterapia sin estudiantes…”
■ Los cupos para estudiar posgrados de medicina tienen 40% de las plazas inactivas.
■ Sin embargo el número de matrícula para las especialidades médicas aumentó entre 2011-2012.
Irónicamente aunque las fallas cardíacas y el cáncer son las principales causas de muerte en el país, este año en el Hospital Vargas no se registraron aspirantes para iniciar la especialidad de cardiología, de igual forma ocurrió en el Hospital Luis Razetti en medicina oncológica.
Esta falta de aspirante para las especialidades de medicinas mantiene el 40% de los posgrados en el país inactivos. Las especialidades de medicina nuclear, radioterapia y cirugía pediátricas también se encuentran sin estudiantes.
Las especialidades de psiquiatría, neonatología, medicina interna, obstetricia, así como las sub-especialidades de hematología y nefrología también están en una situación delicada.
Según Freddy Pachano, coordinador nacional de postrado en Medicina, las únicas casas de estudios que aumentaron su oferta La Universidad de Los Andes y La Universidad del Zulia.
Por su parte 60% de las especialidades que sí cuentan con demanda están cirugía general, oftalmología, neurocirugía, urología, obstetricia, ginecología y cirugía plástica. De hecho en estos postgrados existe una lista de suplentes debido a la demanda.
Estos postgrados se mantienen entre los más demandados debido a que son bien remunerados en las instituciones privadas del país, aseguró Pachano, agregó que la falta de concursantes en las especialidades que hoy se encuentras paralizadas se debe a una baja remuneración, sobrecarga de trabajo y condiciones de la infraestructura hospitalaria poco atractiva. De igual forma la fuga de profesionales ha sido otra las principales causas de la disminución o desaparición de aspirantes.
Con Chávez ausente se comenzó a ver las grietas existentes, en las filas de los "bolivarianos".
Con Chávez ausente se comenzó a ver las grietas existentes, en las filas de los "bolivarianos".
“Todos los analistas políticos
coinciden en Venezuela..”
El hermetismo sobre la salud de Hugo Chávez (quien ya es el único vocero sobre su propio estado) se torna peligroso de cara a las elecciones presidenciales del 7 de octubre en el país caribeño. “Ante el placer morboso que el paciente Chávez parece haber encontrado negando su enfermedad, y otras veces aceptándola, sus copartidarios permanecen confundidos e imposibilitados de armar una estrategia de campaña electoral”, asegura el politólogo Antonio Cova Maduro, quien sostiene que la salud de Chávez es una verdadera “bomba de tiempo”.
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ha anunciado este domingo que volverá al país en los “próximos días”, después de permanecer más de dos semanas en Cuba, donde el pasado 27 de febrero se sometió a una operación para que le extirparan un tumor cancerígeno.
“Debo regresar en los próximos días, no debe pasar de esta semana que comienza mi retorno físico a Venezuela”, ha dicho Chávez en un programa especial que Venezolana de Televisión (VTV) ha emitido desde La Habana. En concreto, ha apuntado que podría volver al país el próximo domingo por la tarde.
De esta forma, Chávez ha confirmado lo que su homólogo colombiano, Juan Manuel Santos, adelantó el pasado jueves, después de reunirse con él en el Hospital Cimeq de La Habana.
“Ha dicho que estaría unos días más (en Cuba), pero que piensa que volverá a Venezuela a principios de la próxima semana”, apuntó Santos. Además, ha explicado que las últimas pruebas médicas a las que se ha sometido confirman una “evolución favorable”. “Tengo buen estado general de salud, sin ninguna complicación y con buena cicatrización, gracias a Dios”, ha añadido.
Chávez ha relatado que se encuentra inmerso en un proceso de rehabilitación «con seguimiento diario» que incluye caminatas en las que, de forma progresiva, va acelerando el paso para probar su recuperación. “Estoy aprovechando los días y las horas de convalecencia”, ha dicho el presidente al señalar que está leyendo el libro “Más allá del capital”, del escritor István Meszaros, al que ha calificado de “maravilloso”.
También ha adelantado que en las próximas semanas se someterá a un ciclo de radioterapia, como ya anunció en su momento, aunque no ha descartado que sea necesario recurrir a un “tratamiento complementario”.
La bomba de tiempo:
El cáncer que padece el presidente venezolano Hugo Chávez ha alcanzado la categoría de “bomba de tiempo” para él y para su régimen. Más cuando se presenta en un contexto electoral, ya que los comicios presidenciables, donde éste pretenderá reelegirse nuevamente, tienen su fecha fatídica el 7 de octubre.
El sociólogo Antonio Cova Maduro dijo que “estar ausente de un país, que como bomba de tiempo empeora en todos los órdenes y que al parecer nada ni nadie lo detiene en su marcha al despeñadero, es algo que inquieta y preocupa a todos los venezolanos”.
Puntualizó que Chávez intenta de manera pertinaz hacer creer que ni él ni mucho menos su cuerpo, le prestan demasiada atención a lo que parece ser la marcha inexorable del cáncer, cuyo estado de avance se empeña en ocultar.
“Ante el placer morboso que el paciente Chávez parece haber encontrado negando su enfermedad, y otras veces aceptándola, sus copartidarios permanecen confundidos e imposibilitados de armar una estrategia de campaña electoral”.
Indicó que quizá lo que más moleste al paciente, y más peligroso lo torne para sus seguidores y para el país, “es lo inoportuno de este cáncer que se empeña en resistir a todas las terapias que hasta ahora le han aplicado”.
El catedrático de la privada Universidad Católica, Andrés Bello, precisó que “cuando hablamos de cáncer tenemos que tener presente algo: cáncer que no desaparece, progresa hasta concluir la obra que vino a realizar”.
Agregó que es obvio que Chávez trabajó muy arduamente para eternizarse en el poder, “y tiene que ser harto molesto que ahora un cáncer inesperado venga a arruinar todo lo que tan esmeradamente fue montando”.
“Más aún, un cáncer es el peor boomerang para una estrategia tan cuidadosamente seguida: liquidar cualquier cosa que brillara a su alrededor y abortar todo liderazgo revolucionario que no fuera el suyo”.
El politólogo Ricardo Sucre señaló que Chávez tiene un gran dilema en estos momentos: “Concentrarse en su salud y ceder la candidatura o enfrentar las elecciones presidenciales sin hacer caso de un necesario reposo médico”.
“Todo dependerá de cómo evolucione su salud en los próximos días, por lo que habrá que hablarle claro al país. De lo contrario, nos exponemos a situaciones de conflicto impredecibles que pudieran poner en peligro, incluso, las elecciones del 7 de octubre”.
Chávez, de 57 años de edad, convalece en Cuba de una intervención quirúrgica que se le practicó el 26 de febrero pasado para removerle una nueva “lesión” en la zona pélvica, que es una recurrencia del cáncer que se le detectó en junio pasado.
El mandatario, quien se ha convertido en el único vocero de su enfermedad, negó que la nueva lesión extirpada le haya provocado metástasis.
Por: Redacción
Politica | Opinión
Urgente24
ARGENTINA | BUENOS AIRES
Martes 13 de Marzo de 2012
Oswaldo Rivero "Cabeza'e Mango" fue acusado de ingenuo, iluso y de hacerle el juego a la derecha.
Oswaldo Rivero "Cabeza'e Mango" fue acusado de ingenuo, iluso y de hacerle el juego a la derecha.
Tiempos de cambio
[audio:http://albaciudad.org/wp/wp-content/uploads/2012/03/2012-03-09-mango.mp3|titles=alquiler] AUDIO: Oswaldo Rivero “Cabeza ‘e Mango” ■ Rivero responde a acusaciones por fotos con Capriles Radonski
A Oswaldo Rivero, el conductor del programa Zurda Conducta, que se transmite a través de la pantalla de Venezolana de Televisión, y otrora “uña y carne” del oscuro personaje de la guerra sucia nocturna, ahora lo tienen en el banquillo de los acusados por un acto de traición a la revolución: haber jugado una partida de baloncesto con Henrique Capriles Radonski, candidato presidencial opositor y el nombre más repetido en los medios oficialistas.
Un columnista merideño, tal vez presa de uno de sus frecuentes ataques de “delírium trémens”, prácticamente lo ha condenado a muerte por el sólo hecho de que, en una pausa de su acostumbrada actividad de “persecución televisiva”, a “Cabeza e’ Mango” se le ocurrió cordializar con Capriles cuando éste realizaba su gira política por el estado Falcón.
También el individuo con patente de corso judicial para “hijoeputear” a quien le venga en gana ha descargado su furia contra Rivero, porque con su conducta “nada zurda” con Capriles “le hace el juego a la derecha fascista”, bla, bla, bla.
Esa reacción, más propia de un curioso ataque de celos que de una postura de supuesta vigilancia revolucionaria, revela el drama de quienes son prisioneros del odio que promueven y del pánico que les produce la mera posibilidad de que en Venezuela las personas que piensen de manera distinta puedan siquiera saludarse decentemente, darse la mano o incluso compartir una partida de baloncesto o cualquier otro deporte.
Me recuerda al libro Rebelión en la granja, de George Orwell, sobre todo el párrafo en el cual a una inocente oveja se le acusa de traición por haber dejado que un granjero, el “enemigo de clase”, le pasara el peine de manera cariñosa.
Ni “Cabeza e’ Mango” se va a transformar en opositor porque juegue básquet con Capriles, ni éste le hace el juego al chavismo porque trate amigablemente a uno de los íconos del radicalismo rojo rojito, hoy en la mira de las hienas que lo apuntan con sus hocicos como si se tratara de la más apetitosa carroña. Lo que puede ocurrir, en todo caso, con Rivero, es que esa furia de la cual él es víctima hoy lo lleve a reflexionar sobre lo equivocada que es la postura de creer que es imposible la convivencia democrática con el adversario político, y que éste es un enemigo al cual hay que aniquilar política e incluso físicamente, si así lo demandan “los intereses superiores del proceso”.
El país que desea la mayoría de los venezolanos, chavistas o no, no se parece en nada a esa santa inquisición “revolucionaria” que tienen en su mente los que hoy dirigen su dedo acusador contra “Cabeza e’ Mango”, y que seguramente están haciendo lo imposible para lograr que éste se arrepienta de su “pecado” y pida perdón de rodillas antes de que lo arrojen a la hoguera.
¿Qué pensarán estos “ayatolás” cuando ven a Hugo Chávez, a Raúl y a Fidel Castro compartir en medio de la mayor cordialidad junto con Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, a quien esos fundamentalistas acomplejados odian y desprecian en igual o mayor proporción que a Capriles Radonski? ¿También son traidores, blandengues y tontos útiles? ¿O simplemente unos “cabeza e’ mango”? Recordando a Maja Poljak Ayer se cumplieron 88 años del nacimiento de nuestra querida madre, Maja Poljak de Villegas, y por eso no quiero dejar pasar esta ocasión para expresar nuevamente la alegría de haberla tenido como progenitora y la tristeza por su ausencia física. Junto con nuestro padre, Cruz, la vieja Maja tuvo una vida dura, de desprendimiento y de persecuciones, compensada por la satisfacción de levantar una familia digna, unida y al mismo tiempo diversa. Hoy la recordamos con sus cachetes colorados y su incansable sentido del humor.
Por: VLADIMIR VILLEGAS
vvillegas@gmail.com
Política | Opinión
EL NACIONAL
La balacera entre dos de los llamados “colectivos” del 23 de Enero, la semana pasada, permite examinar este tema de la violencia urbana desde una nueva perspectiva. En efecto, se da en la popular barriada un curioso contubernio entre esos grupos armados (que algunos denominan “paramilitares”) y el gobierno. Salvo alguno que otro ocasional “regaño” de Chávez, que no pasa de ser un saludo a la bandera cuando las “operaciones” de cualquiera de los “colectivos” sobrepasan ciertos límites, el gobierno no sólo tolera sino no sería exagerado decir que prohíja la existencia de tales organizaciones.
Estas se han constituido en Estados dentro del Estado, con sus propias armas, sus propias “leyes” y sus propios territorios. En general se las arreglan para no pisarse la manguera entre sí, aunque, como ocurrió hace algunos días, esa paz armada es rota, vaya uno a saber por cuáles razones, truenan las armas y algunos “camaradas” terminan muertos. Tamaña violación de toda legalidad y tamaño desafío a la autoridad del Estado no se podría entender de no ser que el Estado ha hecho una cesión de sus deberes y atribuciones en relación con el orden público, poniéndolas en manos de los inefables “colectivos”. ¿Por qué se da tan peculiar relación?
Porque ese mazacote ideológico que destila la cabeza de Hugo Chávez considera a los “colectivos” como “aliados estratégicos” en la defensa de la “revolución”, en particular en el día y hora en que el país sea atacado por “el imperio”. Pero el tiempo transcurre sin que ese momento sublime se produzca y entre tanto los “colectivos” se van desnaturalizando mediante la inevitable relación que se va estableciendo entre ellos y el hampa común. Es imposible que en un mismo territorio donde coexisten hampa común y “colectivos” armados, la inicial propensión de estos de actuar como “protectores” y “justicieros” del pueblo frente a la delincuencia no se vaya debilitando en la medida, sobre todo, que el tráfico de drogas se expande y va haciendo estragos en la “conciencia revolucionaria” en la disputa con el hampa común por el control de esa fuente de financiamiento, hasta llegar, por parte de algunos, a la inevitable asociación.
Naturalmente, el gobierno se hace de la vista gorda ante el fenómeno porque ello le asegura la lealtad de los “colectivos”, que pueden, así, actuar con plena impunidad. De allí que resulte especialmente cínica la aprobación de una Ley de Desarme, cuando es obvio que esa ley alcanzará a cualquier venezolano menos a aquellos que se proclaman “revolucionarios” y muy especialmente a los que poseen una estructura organizativa y un entrenamiento como los “colectivos” de los que el lugar común dice “hacen vida” en el 23 de Enero.
Esto forma una parte particularmente insidiosa y peligrosa del deslave institucional que el chavismo ha propiciado en el país. Diosdado Cabello lo dijo días después: lo de Cotiza estuvo muy bien porque era el pueblo defendiendo la revolución. En otras palabras, se vale todo. En ese momento “La Piedrita” desfilaba por las calles de Caracas con “sus” muertos.
Marta Colomina: “En Venezuela hay un cáncer desde hace 13 años, porque son 13 años de destruir un país”
Marta Colomina: “En Venezuela hay un cáncer desde hace 13 años, porque son 13 años de destruir un país”
“Su público, que antes se reducía a las
aulas y ahora abarca todo el país…”
Algo ha permanecido invariable en las distintas vetas que colorean la biografía de Marta Colomina: el estilo monjil de su atuendo. Otros detalles de su aspecto han cambiado, ahora se atusa un poco el cabello y es de sospechar que se lo rocía con lacas y fijadores. Ahora desliza —con escasa pericia, que todo hay que decirlo— una untuosa barra sobre sus labios e incluso se azota los altos pómulos con brochas de rouge. Algo ha aprendido de las sesiones de maquillaje a las que debe someterse cada madrugada antes de entrar al estudio de televisión y no hay por qué descartar la influencia de algunas amistades en lo atinente a su toilette. La Marta que publicaba libros para demostrar que el demonio se desperezaba en el lecho satinado de los medios de comunicación masiva llegaba incluso a lucir desangelada con aquella cara de militante palidez; muy en contraste con esta Marta massmediática que ha aprendido a ocultar su vulnerabilidad y sus timideces bajo una máscara de panqué que fija a sus ojos con rimmel. Todo muy desconcertante para quienes la conocieron a lo largo de los más de veinte años en los que se desempeñó como docente de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Zulia. Para tranquilidad de éstos, la profesora Colomina ha persistido en el uso de anchas jamugas y faldetones —de las que a veces emerge una fornida rodilla a medio rasurar— donde su sensualidad e igualmente hipotética coquetería han sido asfixiadas de la manera más conveniente. Su público, que antes se reducía a las aulas y ahora abarca todo el país, la quiere pues aguerrida pero modosa, sabidilla pero recatada, argumentadora y asexuada como una madre superiora.
Probablemente, Marta Colomina sea en la actualidad la más prominente figura de cuantas corren en el lote de los formadores de opinión. Su columna dominical, Feedback, que encabeza la página de Opinión del diario El Universal, ha devenido el sebucán a través del cual gira la comidilla política nacional. Sin chismes y sin especulaciones arbitrarias, como es de rigor en cierto columnismo, este espacio ha impuesto su influencia con un aliento científico que no descarta la mordacidad y el abierto señalamiento. Durante los últimos tres años y a lo largo de toda la semana, su voz se escucha a través de Unión Radio, emisora que transmite su programa de entrevistas y comentarios, de 11 a 1 del mediodía (conectando desde las doce con 22 emisoras en todo el país). Y a las seis y media de la mañana —hasta las siete— se la puede sintonizar en La Entrevista del noticiero de Televen donde realiza, desde el 2 de septiembre del 96, sus diálogos televisivos, «otra forma», dice ella misma, «de romper el molde, porque a mi edad y con mi aspecto físico, soy el antiparadigma del modelo femenino de televisión».
Ese acento de enfática pulcritud castellana, en que se expresa Colomina, es, desde luego, la emanación explícita de su hoja de vida. Marta nació en Barcelona, España, el 12 de julio de 1938. Su padre, Francisco Colomina, era un ebanista que vino a Venezuela en la época del general Gómez, atraído por la promesa petrolera y se instaló en Maracaibo donde prestaba servicios en la Caribbean Petroleum Company. Cuando ya todos los indicios señalaban que iba a estallar la Guerra Civil Española, el hombre regresó a su país a alistarse en el bando de la República con el rango de capitán de guardias de asalto, en Cataluña. Estaba, por entonces, soltero, hasta que conoció en Barcelona a una bella leonesa que trabajaba como empleada doméstica en una casa de familia. Se casaron en la capital catalana y allí nació Marta. Una vez perdida la guerra, el padre hubo de permanecer en suelo español, detenido en un campo de concentración en Biarritz, hasta que fue liberado por las diligencias del alcalde del pueblo de su mujer, falangista pero sobre todo leonés y solidario con su gente. Al salir del presidio, el padre regresó a Venezuela dejando a su mujer, a su hija y al pequeño recién nacido, en el hogar de su suegra en León, a la espera de ser reclamados para su nuevo destino. La postguerra española se abatió sobre ellos con la dureza que es de sobra conocida, y si no pasaron hambre fue por la ayuda de familiares y vecinos que arrimaron el hombro a la mujer del indiano que aguardaba el primer cheque para alimentar a dos hijos. De allí debe venirle a Colomina esa severidad que sus allegados le atribuyen, esa irrestricta austeridad que harían de su matrimonio con el poeta y periodista Hesnor Rivera un campo de batalla con dos víctimas solitarias.
El padre se establece nuevamente en Maracaibo y en cuanto le es posible envía los pasajes de tercera clase en el barco que trasladaría a la pequeña Marta al puerto de su nueva nacionalidad. Aquí hace sus estudios primarios y cuando le toca proseguir la secundaria, es enviada a España. «Hice el bachillerato parte en León y parte en Barcelona. Hablar catalán era entonces un delito y recuerdo que la Escuela Normal —porque obtuve el bachillerato elemental y superior y simultáneamente estudié en la Normal— estaba llena de letreros que decían: ‘Estudiante, si sientes el orgullo de ser español habla el idioma del Imperio’. Había allí una profesora de Pedagogía que era de una gran ferocidad, una mujer monstruosa, que acostumbraba castigar con una regla. Nos hacía extender las manos para golpear en las uñas, lo que producía un dolor terrible. Y siempre arremetía cuando alguien hablaba catalán. Por eso lo entiendo pero nunca lo hablé porque me desarraigué muy pequeña y no tuve ocasión de aprenderlo bien aunque mi padre lo hablaba en casa». En esa época asistió al colegio de las monjas teresianas de León que la iniciaron en el complejo y neurótico mundo del bordado con respaldo perfecto. En esta labor la obsesión perfeccionista de la joven Marta encontraría idóneo desahogo y consta en los archivos de la institución que la niña descolló al bordar, coser, pegar botones y coger ruedos. Años después las impresionantes canastillas de sus dos hijas serían de su exclusiva autoría.
Una vez bachillera, la chica le comunica a la familia su intención de quedarse en Barcelona para proseguir estudios universitarios de Periodismo, cosa que el padre rechaza de plano. «Tenía una pésima opinión del gremio. Nunca creyó que hablar o escribir pendejadas fuera, en verdad, un trabajo». Tendría que regresar a Maracaibo y cumplir el sueño paterno de ser maestra. Y así lo hizo. A lo largo de todos sus estudios universitarios, Marta impartió clases de Castellano y Literatura en el colegio de las Siervas del Santísimo y en el Nazaret. Pero era desconocer a la primogénita el pensar que no iba a hacer su voluntad. En el año 59 se inscribió en la Escuela de Periodismo de LUZ, para convertirse en la mejor estudiante de la segunda promoción, con derecho a beca para extender su formación en el exterior.
—Nunca más tuve un estudiante tan formal como ella —dice Sergio Antillano, maestro de Colomina y de muchas generaciones de periodistas en el Zulia—. Sus enormes cualidades de investigadora, ese afán por la precisión en el dato, por la corrección en el trabajo, ya estaban presentes en Marta cuando era estudiante. Era lo que se llama una comelibro. Cuando hacíamos un examen, todo el mundo se iba y yo tenía que quedarme ahí como una hora más en el aula porque ella seguía escribiendo. De golpe, entregaba exámenes de 24 páginas. ‘¿Tú crees’, le preguntaba, ‘que yo me voy a leer eso, Marta?’. ‘Es que quiero ser exhaustiva, profesor’. Una muchacha muy trabajadora, tanto que llegué a pensar que se le pasaba la mano y algunas de sus compañeras me lo confirmaron al contarme que sus padres desenroscaban los bombillos de las lámparas para obligarla a parar de estudiar y descansar un poco por las noches. Ella introdujo la investigación en la Escuela del Zulia y le dio otra dimensión a la institución».
Un día Marta levantó los ojos del libro y ahí estaba un hombre moreno con un papel en la mano donde estaba escrito un soneto dedicado a ella. El día de la graduación de Marta, Hesnor Rivera, que la había conocido un día en que ella había ido de visita a Panorama, el matutino donde él se desempeñaba como jefe de redacción, cayó por su casa sin invitación. Estaba hechizado por ella desde que la vio y no podía parar de escribir poemas —e incluso de publicarlos en Panorama— inspirados por su porte y por su gracia (que entonces, en honor a la verdad, no debía ser mucha porque Marta siempre fue una muchacha gruesa y muy poco dada a requiebros y camelos). El caso es que Hesnor se presentó sin invitación pero con un regalo, dispuesto a arrancarle aunque fuera una sonrisa a la destacada reportera del Diario de Occidente, que en poco más de una semana dejaría el dorado puerto de Maracaibo en dirección a la Universidad de Stanford. Y sus desvelos tuvieron recompensa porque esa noche, cuando todos se fueron, ella accedió a quedarse un rato con él en el balcón del apartamento de sus padres y llegó incluso a admitir que su compañía no le era del todo repulsiva. Hesnor Rivera debía ser entonces un tipo encantador —todavía lo es—, de seductora conversación y refinado humor, absolutamente excepcional en la brutal oferta masculina de Maracaibo. Y esto hasta Marta debió percibirlo con los ojos húmedos de la medianoche.
Breve cortejo le fue dado al poeta Rivera porque a los diez días, era septiembre del año 64, Marta ya discurría, diligente y obsesiva, por la caminería de la Universidad de Stanford, donde obtendría un título de maestría en Investigación de la Comunicación, con una especialización en Cine. En los Estados Unidos tuvo un noviete, un cerebro con pantalones (mal cortados) que se apresuraba en concluir sus estudios para ocupar el cargo que lo aguardaba en la Nasa. Y ella llegó a pensar en casarse con él; claro, era la pareja ideal, hubieran pasado noches extraordinarias… fichando anaqueles completos… y amaneceres de locura… entrechocando los respectivos espejuelos. Pero pasó que Marta regresó en enero del 66 y a las pocas semanas estaba escribiendo una carta para desengañar a Mister Perfection porque ya tenía planes de casarse con Hesnor Rivera en diciembre de ese año.
Hesnor se aplicó a la conquista con la furia y la ternura de un caballero andante. Así como es audaz en las arenas del periodismo y la política, Marta es una tímida irrecuperable, que no sabe dónde meterse si la velada se desplaza hacia los chistes pícaros, por ejemplo. Es de imaginar, entonces, el rubor que la cubrió cuando Hesnor, espoleado por un amigo que lo instó a declarar su amor públicamente, se encaramó en una mesa de la Pizzería Napolitana, en Maracaibo, «y, como D’Artagnan, grité a los cuatro vientos: yo amo a Marta». Reportero veterano, incluso para entonces, Hesnor conocía a todo el mundo en la ciudad, desde la cumbre hasta la orilla; y entre sus amistades se contaba a la bella Mitsuko, estrella travesti que hacía un espectáculo de deshabillé en el Sans Soucí, y que cada vez que veía llegar a Hesnor lo saludaba aleteando los dedos desde el escenario y le mandaba una copa del champaña con que la colmaban los ganaderos zulianos que acudían en tropel a aplaudirla y agasajarla. «Una noche convencí a Marta de ir a ver a Mitsuko, con el juramento de que en la oscuridad y la nube de humo, nadie nos iba a reconocer. Imagínate la cara que puso cuando, nada más entrar, se oyó una voz que decía: ‘y ese poeta Rivera, qué dice…’. Esa fue una gran época, íbamos a El pescadito, una terraza deliciosa en la avenida El Milagro, en cuya rockola poníamos tangos y canciones de Edith Piaf, y nos mirábamos a los ojos con la vigilancia cercana de su hermano, que no nos dejaba ni a sol ni a sombra».
—Yo diría —propone Rivera— que tuvimos un buen matrimonio, aunque ella peleaba mucho conmigo por mis desafueros alcohólicos, principalmente por lo que éstos tenían de culpables del desmedro de la economía familiar. Marta tiene un tremendo sentido del ahorro, tanto que vivíamos con su salario de profesora y guardábamos el mío, que llegó a ser alto en mi puesto de subdirector responsable de Panorama, antes de la devaluación. No me permitía quedarme con un centavo de eso, al punto de que, para tener un dinerito que gastar en ciertas suntuosidades, tenía que mentir con respecto al monto de los bonos que me asignaba el periódico. Todo lo que ahorraba lo invertía en el negocio inmobiliario, gracias a eso gozo de cierta comodidad en los días de mi jubilación. Marta es maravillosa».
No se encontró, sin embargo, ningún amigo de Rivera que avalara el elogioso concepto que Hesnor conserva de su ex esposa. Para todos ellos, Colomina es «ni más ni menos que una bruja, mujer dominante que nunca comprendió a Hesnor. Todavía no se ha enterado de con quién estuvo casada esos veintiún años». Tanto encono obedece al hecho, refrendado por varias personas, de que la señora Rivera no se inhibía para botar de su casa a los contertulios del marido y ni siquiera de ponerlo a él mismo de patitas en la calle cada vez que se pasaba de tragos. El propio Hesnor reconoce entre risas que llegó a tener una habitación permanente en el Gran Hotel Delicias, de Maracaibo, adonde llegaba con su equipaje cada vez que lo echaban. Pero testigos rencorosos aseguran que en alguna oportunidad el autor de Silvia habría dormido en su carro, mal parado frente a la casa. «No hay que hacer demasiada alharaca de todo esto», pide Hesnor, «total, a los dos días ella me llamaba al hotel y me decía: ‘mira, chico, es que tú no piensas volver a la casa’. Y yo volvía con mi maletica. Lo importante es que, más allá de las peleas, hoy somos grandes amigos. Y cuando ella tuvo problemas, cuando fue perseguida por todos, injustamente, por su gestión en el canal 8, no encontró apoyo ni de la izquierda ni de Acción Democrática, sólo halló solidaridad en mí, que siempre he creído en ella. Yo sigo escribiendo poemas, ésa es mi vida, y muchas imágenes del amor ideal están, todavía, relacionadas con ella».
Si Colomina hubiera esperado la jubilación de la Universidad del Zulia y se hubiera quedado en casa disponible para cuando se la precisara para cuidar los nietos (que todavía no le han dado sus hijas Celalba y Martita, periodista residenciada en España, la primera y diplomática de carrera asignada a la Embajada de Venezuela en Ginebra, la segunda), sería conocida por sus aportes a la reflexión crítica en materia de comunicación. En 1968 publicó El huésped alienante (alias de la televisión), el primer análisis que se hacía en América Latina sobre el contenido y los efectos de la radio-telenovela sobre las audiencias, del que llegaron a hacerse tres ediciones y que la convirtió en una celebridad en el medio académico continental. Y en 1976, salió de la imprenta La celestina mecánica, un estudio de corte feminista que analiza la manipulación de la mujer obrada por los medios de comunicación, las revistas, las telenovelas y todo el material subliterario enmarcado en la llamada industria cultural. A pocos meses de su salida, el libro estaba agotado y le había valido a su autora el Premio Nacional de Periodismo en Docencia e Investigación, así como un puesto de finalista en el Premio Casa Las Américas, de Cuba, en la mención Ensayo.
«Mi trabajo de investigación», establece Colomina, «lo hacía desde una perspectiva crítica, insertada en una visión marxista, pero nunca estuve vinculada a ningún partido político. Todos los investigadores de la época en Venezuela partíamos del modelo estatista francés, británico, español o italiano, una visión que luego se fue suavizando. En la época en que escribí La celestina mecánica hice un viaje largo con la familia y estuvimos varias semanas en Polonia y en la Unión Soviética. Entonces tuve una tremenda decepción porque, contrariamente a lo que establecían sus legislaciones y discursos políticos, la mujer de los países socialistas estaba muy oprimida; y seguían privando prácticas culturales ancestrales: los hombres se emborrachaban igual que los maracuchos, las mujeres tenían que hacer las colas para aprovisionarse mientras los hombres estaban en los bares. En fin, la misma historia, incluso peor. Vine muy desencantada. Cuando Monte Avila me pidió autorización para la segunda edición de La celestina… les dije que no, porque tendría que cambiar muchas cosas».
Años después comenzaría su vinculación con Acción Democrática, aunque es preciso dejar constancia de que ella asegura no ser adeca, ni haberlo sido nunca. «Yo conocí a Jaime Lusinchi en Maracaibo, cuando estaba en campaña para ser presidente. Mis alumnos de la cátedra de Metodología de la Investigación habían hecho una encuesta cuyos resultados reflejaron que, a contravía de lo que se tenía por un hecho, Lusinchi aparecía en la encuesta como ganador sobre Caldera. Estas conclusiones llegaron a la prensa y se armó un escándalo. A partir de entonces, Lusinchi mostró curiosidad por conocerme, según me contó Ixora Rojas, a quien conocí por aquellos días, los del comienzo de nuestra amistad».
En enero del 84 Lusinchi inicia su periodo presidencial y dos años después Marta Colomina se instala en el despacho de la presidencia de Venezolana de Televisión. «Cuando la planta entra en crisis, Simón Alberto Consalvi y Carmelo Lauría hablan con Omar Barboza, en esa época presidente de Corpozulia, donde yo estaba en comisión de servicios, para que me convenza de venirme para el canal 8». Ya tenía fama de mujer estricta, severa consigo misma y con los demás, y de poner orden donde llegara. Cabe presumir que el reducido escenario de la provincia se le había hecho asfixiante y ya no le quedaban, por lo demás, metas que cumplir en su patio. La dirección del canal 8 era un bocado demasiado tentador para una profesora universitaria atraída por los encantos del mundo real. Fue como abrirle la jaula a un pajarito para que planeara por el cielo de los gavilanes.
—Esa gestión fue conflictiva, —recuerda con un estremecimiento— básicamente porque soy una persona que no sabe manejar la mano izquierda. Yo no venía del mundo político sino de practicar una disciplina académica férrea, con una visión del mundo heredada de mi padre según la cual quien recibe un sueldo tiene que sudarlo. Y me encuentro en el canal 8 con una nómina de cerca de dos mil personas, la mitad de las cuales había venido vegetando desde varias gestiones, tanto de Copei como de Acción Democrática. Tardé unos seis meses en enterarme de cómo eran las cosas hasta que me impuse de la situación: lo que se planteaba allí, en primer lugar, era una reducción de la nómina, y luego, poner orden. Encontré, por ejemplo, que el carro y el chofer de Antonio Ríos, entonces presidente de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), era pagado por el Canal 8. Que el departamento de Fotografía de la planta trabajaba para la CTV. En una oportunidad boté a un fotógrafo porque llegó diciendo que lo habían asaltado y se habían llevado el equipo de fotografía (patrimonio del Canal). Resulta que una investigación de la PTJ demostró que él mismo se lo había vendido a un aguantador. Hubo el caso de la hermana de una magistrada del Consejo de la Judicatura que trabajaba como escritora en el Canal; hete aquí que la señora jamás había escrito nada y cobraba religiosamente el quince y el treinta. Por supuesto, salió con todo el grupo de despedidos del Canal. Había choferes cuyo sueldo superaba en mucho el asignado a la presidencia de la institución, aritmética que obedecía a la cantidad de horas extras que acumulaban sobre todo por (un falso) desempeño los días sábado y domingo. Convocados a mi despacho, les pregunté quién había ordenado que los choferes llegaran los sábados en la mañana, sellaran sus tarjetas y se desaparecieran con la certeza de que cobrarían las veinticuatro horas de guardia. Y ellos me contestaron: ‘mire, doctora, a nosotros nadie nos ha mandado venir pero tampoco nadie nos ha mandado a no venir’. Eso te da una idea del manejo de los asuntos del canal 8 y de lo difícil que era poner un cierto orden. Los reposeros se contaban por legión. Uno de los más conspicuos era Pastor Heydra, quien había estado dos meses en el aire y llevaba los casi tres años del gobierno de Lusinchi, junto con su novia, cobrando doce mil bolívares mensuales, sin trabajar. Una vez detectada la maraña de la nómina, lo llamé y le dije que tenía que ponerse a trabajar o, en su defecto, sería despedido. Su respuesta fue: ‘te va a llamar Pérez, deja eso sí’. Le contesté que Pérez no era mi jefe y que ni aunque me llamara el presidente Lusinchi cambiaría de actitud. Le ofrecí varias alternativas para que seleccionara la de su conveniencia y le di quince días para que se presentara a su puesto de trabajo. Concluido el plazo lo llamé y él me preguntó si Pérez no me había hablado. Le hice saber que eso no había ocurrido y que mi llamada era sólo para conocer su respuesta. Me dijo: ‘bótame si te atreves’. Me canso, le respondí. Y lo boté. Desde luego, se le pagaron sus prestaciones dobles, como se hizo con un gentío.
—Yo no entiendo qué le pasa a Marta Colomina conmigo —se impacienta Heydra, diputado adeco por Nueva Esparta—. Yo no era ningún reposero del Canal 8. Yo tenía allí un espacio semanal de corte educativo, llamado Escena política, que conducía junto a Cecilia Ramírez. En enero de 1986 hicimos una emisión sobre el aniversario de Copei y Alberto Federico Ravell nos sacó del aire para hacerle una carantoña a Blanca Ibáñez. A partir de ese momento estuve jugando banco porque Ravell no me daba trabajo y en esa situación estaba cuando llegó la Colomina y me acusó de estar cobrando (cinco mil bolívares, por cierto, una miseria incluso en aquel momento) sin trabajar. Después, cuando Joaquín Marta Sosa, su sucesor en la planta, denunció irregularidades administrativas en la gestión de Colomina, ella me atribuyó a mí los ataques y empezó a acusarme de reposero. Eso es todo.
En 1988 termina el período presidencial de Lusinchi. En los dos años que ha durado la gestión de Marta Colomina al frente de la televisora oficial, ella no ha conocido un día de paz. Se ha querellado con todos y ni siquiera su propio gremio, el Colegio Nacional de Periodistas, constituye una excepción. A pulso se ha ganado el remoquete de la Thatcher, con que es aludida en los pasillos del edificio de Los Ruices, a los que, de paso sea dicho, ha aligerado de paseantes y perdedores de tiempo. Pero lo peor estaba por venir. Colomina fue acusada de aprovechamiento de bienes públicos; de manejo irregular de los intercambios comerciales que la emisora establecía con firmas comerciales; de irregularidades en el despido de trabajadores; de violaciones a la Ley de Crédito Público y otras libertades administrativas.
«Yo entrego la presidencia del canal 8 a Joaquín Marta Sosa a las siete de la noche; y al día siguiente aparece en la prensa una declaración de Pastor Heydra asegurando que el superávit del que yo hablaba no aparecía por ninguna parte. Es decir, la declaración había sido dada antes de la entrega del informe final de mi gestión. Pastor Heydra, estaba exultante; formaba parte de un gobierno que se acababa de coronar con aquel acto del Teresa Carreño, del año 89; había sido nombrado titular de la Oficina Central de Información y tenía ese presupuesto en sus manos. No le fue, pues, difícil pagar un grupo de columnistas que se confabularan en mi contra y propalaran toda clase de infamias. Por supuesto, el mundo se me vino encima. No entendía cómo, habiendo trabajado de sol a sol como lo hice durante todo ese tiempo, podía ser perseguida de aquella manera. Y ante tanta injuria, me defendí con la verdad, con la permanencia en mi país del que nunca me fui, siempre di la cara. Reconozco que todo eso me afectó muchísimo y doy gracias a Dios de que mi padre hubiera muerto antes, porque él no lo hubiera resistido. Creo que todo lo que he llorado en la vida lo lloré en esa época. Me sentía muy sola. Estuve casi tres años sin salir. Me daba horror. Sentía miedo hasta de ir al supermercado ante la sola idea de que me dijeran «ahí va la corrupta del canal 8».
Pero, curiosamente, más que la pretendida corrupta de VTV, la que concilió el mayor repudio fue la supuesta amiga de Blanca Ibáñez, su presunta cómplice en el presunto aprovisionamiento de películas y otros materiales audiovisuales pagados por la planta estatal para ser entregados bajo cuerda a una planta privada de televisión de la que, según se decía, Ibáñez es accionista mayoritaria. «Esa televisora», sugiere Heydra, «se montó a costa del canal 8, en connivencia con Marta Colomina. Y la prueba es que allí se encuentra el tren comunicacional de Lusinchi, en pleno: Alberto Federico Ravell, Rafael Poleo, Carlos Croes y la propia Colomina, quien demostró haber olvidado las páginas de Mattelart que tanto saqueó en el pasado».
Marta, sin embargo, niega esa amistad con Ibáñez. «Siempre le presenté cuentas al ministro Lauría, sin duda alguna, un extraordinario gerente. A veces entraba Blanca Ibáñez, a veces estaba Jaime Lusinchi, a quien recuerdo como un hombre muy cordial, muy afable, nunca lo vi de mal humor. Y a eso se limitaron mis contactos con Blanca Ibáñez, con quien no tuve ninguna amistad. Y no tendría ningún empacho en aceptarlo si así hubiera sido».
En noviembre de 1992, con ponencia del magistrado maracucho Roberto Yepes Boscán, fue aprobada por unanimidad de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia (casualmente, la misma que condenó a Pérez) la sentencia que ratificaba la decisión unánime absolutoria del Tribunal Superior de Salvaguarda que, a su vez, daba por terminada la averiguación sumaria instruida a Marta Colomina, «por haber quedado fehacientemente comprobado que las acusaciones en su contra carecían de fundamento y los hechos denunciados no revestían carácter penal».
Exculpada y repuesta en la estima de la tribu, a Colomina le llevó, sin embargo, unos años recomponerse del alud de piedras que había llovido sobre su peinado (siempre conservador y como atrasado en dos años a la moda). Se sustrajo a la mirada de los extraños y apenas compartía con su círculo de íntimos, esos pocos que pueden dar fe de que es una consumada bailarina de flamenco; capaz, en palabras de Hesnor Rivera, de describir en el aire las más graciosas y complicadas piruetas. Pero eso sí, cuando asomó la cabeza no quedó nadie que lo ignorara. Primero se hizo célebre en la Universidad Católica Andrés Bello por su excepcional talante en la cátedra. Y luego, por la frontal oposición que ha hecho de las candidaturas presidenciales de Irene Sáez y el comandante Hugo Chávez Frías, cuya candidatura ha calificado como «de la vendetta por lo que tiene de perseguidora» y, por eso mismo, ha señalado a sus seguidores de «fundamentalistas, cercanos a los Testigos de Jehová por su fanatismo».
—No tengo nada contra Irene —aclara—. Simplemente me parece un crimen que quienes la rodean la hayan inducido siquiera a pensar que podía llegar a la Presidencia de la República, cuando ella no tiene ni una sola cualidad para calzar los zapatos de estadista. Irene es la representación material de la desideologización y de la pérdida del espíritu de la democracia, que tendría que ser reflexión, crítica, análisis y, desde luego, programa de gobierno. Adverso la candidatura de Irene Sáez porque me niego a que la democracia sea aclamación y no reflexión, crítica y discusión. Me niego a que el Estado se convierta en un espectáculo.
Podría estar ocurriendo que, sin darse cuenta, la profesora Colomina esté convirtiendo su propio show en un monólogo. Señora de las muchas y gigantescas audiencias como es, podría estar quedándose muy sola, recogiendo las tempestades que ha sembrado con semillas tan implacables.
Por: Milagros Socorro
msocorro@facilnet.com
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