La hiperinflación sigue su marcha indetenible. La devaluación de la moneda nacional ahora es impulsada por la tasa oficial…
■ En la medida que trascurren los días, el tiempo de respuesta se va a acabando y con ello se acelera el derrumbe del madurismo, el cual solo tiene dos opciones, una que bien pudiera ser menos traumática y con la posibilidad de seguir en la lucha política, y otra que terminaría por barrer cualquier vestigio no solo de su cúpula, sino de quienes alguna vez creyeron en que Nicolás Maduro era un ser con “buenas intenciones” y que nunca ha tenido responsabilidades en la inmensa crisis que atraviesa Venezuela.
[E]n efecto, la primera de esas opciones que sería la más sensata, establecería una negociación inmediata con la mayoría del país, y fijar unas elecciones en el menor tiempo posible, conforme lo propuso el ex presidente de Uruguay, Pepe Mujica, las cuales no solo evitarían mayor sufrimiento a la población, sino que abrirían espacios para que parte del madurismo pudiera continuar manteniendo parte del poder político, aunque obviamente sin la presencia de Nicolás Maduro y la mayoría de la cúpula que todavía le acompaña, quienes en todo caso, todavía están a tiempo de irse al exilio y establecerse en cualquier país en donde las condiciones posrégimen les sean favorables.
La segunda de las alternativas estaría relacionada con que se aferrara a mantenerse en el poder, y generar una confrontación tanto interna como externa, tal y como ha ocurrido en otras oportunidades, incluyendo los hechos del 23 de febrero, solo que en esta ocasión las bajas no solo serían del lado de la oposición, sino con mayor relevancia del lado de los maduristas que sigan insistiendo en seguir usurpando el poder, y, peor, los heridos y muertos estarían en su mayoría en un grupo de militares –muchos de ellos que rechazan el régimen– que apenas tienen salarios de 5 dólares mensuales con pésima alimentación y sin ningún tipo de cobertura social, porque los que realmente integran la lista de apoyo al madurismo son los llamados colectivos armados constituidos por grupos criminales y asesinos, algunos de ellos cumpliendo penas en las cárceles del país, y, por supuesto, la disidencia de la guerrilla colombiana que se encuentra del lado venezolano. Por supuesto que tampoco podemos ignorar que en un escenario semejante las bajas civiles e inocentes y de venezolanos ajenos al conflicto serían incalculables.
El madurismo nada tiene que ofrecer al país. La hiperinflación sigue su marcha indetenible. La devaluación de la moneda nacional ahora es impulsada por la tasa oficial. La escasez de alimentos y medicinas se multiplica. La quiebra de la industria petrolera es de tal gravedad que en estas condiciones de crisis política y económica no hay camino posible para recuperar las inversiones, y menos de importar los materiales básicos que se necesitan para la producción de crudo. La emigración, según la Organización de Naciones Unidas, va rumbo a los 4 millones de venezolanos. La destrucción de los servicios básicos es permanente cuando vemos que los pueblos y ciudades se quedan sin agua y sin luz a diario. Verbigracia, los venezolanos estamos viviendo una completa situación de guerra y supervivencia, la cual bastaría imaginarse hasta dónde podría llegar en caso de un conflicto armado.
Ante esa posibilidad, solo la Fuerza Armada tiene la palabra. Ya no valen medias tintas. Este régimen está caído. No tiene posibilidad de seguir en el poder, y menos sin tener campo de acción económico y político en el contexto internacional. En consecuencia, los próximos días dependerán de la sindéresis con la cual chinos y rusos les hablen a quienes usurpan Miraflores –porque quienes ocupan ese espacio la perdieron– y la decisión que los militares en su conjunto anuncien por el bienestar de Venezuela, máxime cuando ellos conocen la delicada situación que atraviesan en sus componentes, y la imposibilidad de salir airosos de una guerra que está perdida por todos los ámbitos de lucha posible, es decir: terrestre, marítima y aérea.
¿Cuánto más pueden resistir Maduro y su cúpula de usurpadores? La respuesta está en el ambiente y es predecible, solo esperamos que sea sin generar más derramamiento de sangre.
*Javier Antonio Vivas Santana. Doctor en Educación, Magíster Scientiarum en Educación, Licenciado en Educación Integral e Investigador del Instituto Universitario de Tecnología del Mar (campus Margarita), adscrito a la Fundación La Salle de Ciencias Naturales.
Por: Javier Vivas Santana @jvivassantana
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EL NACIONAL
Caracas, jueves 28 de febrero, 2018
*¡Por favor si el tema fue de tu agrado, no olvides… dejar tus comentarios!
¡Nosotros si te escuchamos; Deja tu opinión sobre el artículo…!
No hay justificación. Hay que dejarse de exquisiteces y pendejadas absurdas. ¡Venezuela está en emergencia y como tal debemos comportarnos…!
■ Esto es tan serio que no podemos perder tiempo reclamándoles a seres chiquiticos e irresponsables que han hecho imposible la unidad.
[N]unca podré entender cómo pueden existir personas tan inmensamente egoístas e insensatas, quienes no comprenden que, por querer ser los más radicales, nos podemos joder por muchos años más.
Se acerca un tsunami que ya no es silencioso y que hará temblar a estos comunistas fascistas que nos desgobiernan. Lo que viene es grande. ¡Muy grande! Pero todo depende de nosotros. En algunos casos tendremos que hacer de tripas corazón. Les voy a echar un cuento:
Había una vez un barco lleno de pasajeros piloteado por un capitán que muchos ignoraban que era demente. Ya en altamar, dicho capitán, bajo el chantaje, el soborno y el terror, logró que algunos pasajeros ingenuos y otros inconscientes le obedecieran en sus maldades. Durante la travesía, atropelló constantemente los derechos de los viajeros atrapados.
Desde entonces y a diario, amenaza con lanzar por la borda a quienes protestan y no se doblegan a su designio. Invade camarotes y restringe alimentos y medicinas. Además, por falta de mantenimiento, el barco está sucio y a cada rato se queda sin comunicación, sin luz y sin agua. Como si fuera poco, todos los días, el capitán habla sandeces por el altoparlante durante varias horas seguidas. Para empeorar la situación, el mar está picado y el barco se estrella contra un iceberg.
La nave se hunde. Los pasajeros tienen que saltar. Hay muchos botes salvavidas. Alguien estira una mano desde uno de los botes. Casi ahogados, se dan cuenta de que quien quiere salvarlos es el antipático del camarote del lado izquierdo al que tanta rabia le tienen. Lo rechazan. Prefieren esperar a un salvador simpático.
Desde otro bote lanzan una cuerda. Se aferran a ella. Pero se dan cuenta de que era del insoportable del camarote de la derecha. Sueltan la cuerda.
Cae la noche. La hipotermia invade sus cuerpos. Están con el agua al cuello. Morirán a menos que alguien que a ellos les parezca simpático los salven pero de la forma que ellos quieren. El resto del cuento aún se está escribiendo.
Ya lo saben, se trata de salvar vidas. No inventemos vainas locas. No a la ingratitud. ¡Vamos bien! Calma y cordura.
*Claudio Nazoa. Humorista, cocinero y escritor de publicaciones gastronómicas e infantiles. P.D.- Nací en Caracas pero todo mundo cree que fue en París, 36 años pero el Viagra y el Whisky me hacen aparentar más. Bien Dotado.
Por: Claudio Nazoa
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EL NACIONAL
Caracas, jueves 28 de febrero, 2018
“En Táchira, los malandros tomaron el control
bajo la mirada pasiva de la FANB…”
Parece imposible obtener más pruebas de que Maduro es un dictador sanguinario. Los ya centenares de militares que han huido a Colombia y Brasil coinciden en que la orden impartida es reprimir y asesinar al pueblo…”.
■ La FANB es un desastre. Basta escuchar los testimonios de efectivos huyendo del país para confirmar cómo el régimen ha cumplido uno de sus objetivos: destruir la institución militar. No hay cadena de mando, los colectivos armados gozan de privilegios sobre ellos, la ley no se respeta.
[P]or eso, el general Hugo “el Pollo” Carvajal escribió en Twitter: “El mundo vio en primera fila a colectivos y presidiarios dirigidos por una impresentable ministra. Lo que aún no ha visto es el accionar de grupos terroristas que hacen vida en Venezuela y están infiltrados en toda América”.
Hace un mes esta frase habría sido interpretada como una amenaza del más informado de los militares chavistas, el ex director de inteligencia y contrainteligencia militar, el general sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, acusado por la DEA, fiel amigo del ex presidente de Venezuela Hugo Chávez.
Pero ahora se trata de una verdad esclarecedora que confirma una realidad. Es una sentencia basada en hechos públicos y en su experiencia al lado de mafias delictivas que actúan bajo la protección del gobierno venezolano desde hace 20 años. Es su confesión como testigo y protagonista de varias operaciones dirigidas desde la Presidencia de la República.
Recientemente “el Pollo” hizo pública su separación definitiva del régimen de Nicolás Maduro al tiempo que reconoció la presidencia interina de Juan Guaidó.
“El Pollo” escribió el tuit mencionado tres días después del intento de ingresar ayuda humanitaria, cuando poblaciones fronterizas con Colombia y Brasil sufrieron una brutal represión. Los insumos de medicamentos y medicinas no pudieron llegar con bien a territorio venezolano y la población que esperaba recibirlos fue atacada con armas de fuego en operativos coordinados por funcionarios públicos, y ejecutados por grupos delictivos paramilitares como los colectivos armados y bandas de presos. Situación sensible vivió Santa Elena de Uairén, al sur del país, donde miembros del Ejército y la Guardia Nacional se comportaron como si fueran unos delincuentes. Allí, la población indígena pemona sufrió una infame agresión con muertos, decenas de heridos (todos de bala) y detenidos. Además, sus humildes viviendas han sido destruidas y sus habitantes perseguidos. Las autoridades de la región han tenido que huir a Brasil y los heridos también, puesto que hasta el hospital fue atacado.
En el resto de Venezuela, los malandros tomaron el control bajo la mirada pasiva de la FANB, ante civiles armados que dispararon contra manifestantes, con especial saña en la población de Ureña, estado Táchira. No satisfechos con eso, quemaron los camiones con alimentos y medicinas.
Rabia y frustración azotaron a los venezolanos. Parece imposible obtener más pruebas de que Maduro es un dictador sanguinario. Los ya centenares de militares que han huido a Colombia y Brasil coinciden en que la orden impartida es reprimir y asesinar al pueblo. La ministra de Prisiones, Iris Varela, se publicita en redes junto a civiles con armas de guerra. Freddy Bernal dirige a la FAES, un grupo armado con asesinatos masivos en su haber. A estos se suman los colectivos que en distintas regiones se comportan como operadores del reparto del botín local –en barrios, pueblos, ciudades– y actúan por delegación de gobernadores y alcaldes que les han encargado el orden público.
Estamos entonces fuera de toda institucionalidad. La Fuerza Armada Venezolana está destruida, es un caos. Se ha deformado en montoneras. Y lo más preocupante es que cada día que pasa está peor. Somos el paraíso del terrorismo. Los grupos irregulares se han ido fortaleciendo en el país. La guerrilla colombiana ocupa más territorio y maneja más dinero. El narcotráfico es cada vez más poderoso. Los presos reciben mejores bonos por sus crímenes. Contrario a la ley, las armas no son del monopolio de la FANB, sino de uso exclusivo del delito.
Ha sido inadmisible el silencio del Comando Estratégico Operacional de la FANB, cuyos miembros vieron los ataques contra la población civil desarmada y permitieron que los responsables escaparan sin ser repelidos ni capturados.
¿Qué más puede hacer el ciudadano desarmado, desvalido, en esta lucha absolutamente desigual frente a unos criminales a quienes no importa que el mundo los vea cometer sus fechorías?
Y ya no hay tiempo. Mientras se permite que desde Miraflores siga despachando un matón, un empleado de las mafias, operador del delito, los grupos criminales se seguirán fortaleciendo y se instalarán definitivamente en el país, extendiendo sus redes hacia el mundo. América debería estar clara en eso.
*Ibéyise Pacheco. Periodista y escritora. Ciudadana de la libertad. Una escritora con agudeza en el periodismo de investigación. Autora del libro Sangre en el diván, uno de los más vendidos en el país, versionado para el teatro y tv en EEUU. También publicó Bajo la sotana y El grito ignorado. Con Las muñecas de la corona, escrita desde el exilio, la periodista trasciende hacia la novela. Logra una narración cargada de suspenso, escándalos e ilegalidades en casi dos décadas en Venezuela y donde es difícil diferenciar entre realidad y ficción.
Por: Ibéyise Pacheco
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Caracas, jueves 28 de febrero de 2019
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AUDIO: Escucha a la presidenta de Consecomercio, María Carolina Uzcátegui: “Consecomercio exhorta al sector a trabajar durante asueto de Carnaval”.
Algunos piensan que el dictador venezolano Nicolás Maduro demostró en los últimos días que tiene un control firme sobre los militares, y que por lo tanto podrá atornillarse en el poder para siempre…”.
■ Pero esa podría ser una lectura equivocada de lo que está pasando en Venezuela.
[L]os problemas de Maduro empeorarán. Con o sin una intervención militar —vuelvo a este punto enseguida— su régimen ilegítimo está acorralado, aislado y es cada vez más inviable.
Maduro bailó en público el 23 de febrero, tratando de mostrar como una victoria su sangrienta represión contra los voluntarios de la oposición que intentaban llevar ayuda humanitaria a Venezuela. Pero esa imagen no lo va a ayudar.
Primero, el aislamiento internacional de Maduro seguirá creciendo. Estados Unidos y más de otros 50 países, incluidos Canadá, Alemania, Francia, Gran Bretaña, España, Brasil, Colombia y Argentina, ya han reconocido al Presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, como el presidente interino legítimo de Venezuela.
El lunes, Corea del Sur anunció que se unirá a la lista de países que reconocen a Guaidó. Y varios presidentes latinoamericanos, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, y otros altos funcionarios del Grupo de Lima acordaron el lunes en una reunión en Bogotá, Colombia, intensificar y ampliar las sanciones diplomáticas y económicas contra Maduro.
“Vamos a estar mucho más activos a nivel internacional para ganar nuevos países en Europa, Asia y África” y lograr que reconozcan a Guaidó, me dijo el ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Roberto Ampuero, después de la reunión. “No vamos a quedar solo el Grupo de Lima”.
En segundo lugar, los ingresos extranjeros del régimen de Maduro disminuirán en los próximos meses, a medida que se apliquen las sanciones estadounidenses e internacionales. Estados Unidos ya ha anunciado medidas que reducirán drásticamente las exportaciones de petróleo de Venezuela, la mayor fuente de ingresos del país.
Estas medidas congelarán unos $7,000 millones en activos venezolanos y resultarán en una disminución de $11,000 millones en las exportaciones venezolanas este año, según funcionarios estadounidenses.
Tercero, a diferencia de lo que ocurrió en Cuba con la ex Unión Soviética, Maduro no tiene una superpotencia dispuesta a defenderlo a cualquier costo.
Rusia dice que apoyará a Maduro, pero no va a mover un dedo si el presidente Trump rompe su vergonzoso silencio sobre la invasión rusa a Crimea, y le dice a Vladimir Putin: “Si tú te metes en mi vecindario, yo me meto en el tuyo”. Y China está principalmente preocupada por poder cobrar sus préstamos, algo que Guaidó ya ha prometido hacer.
Cuarto, no está claro por cuánto tiempo más las fuerzas armadas de Venezuela respaldarán ciegamente a Maduro.
La mayoría de los soldados uniformados venezolanos que bloquearon la ayuda humanitaria y dispararon contra voluntarios desarmados de la oposición en la frontera colombo-venezolana el 23 de febrero no eran miembros del Ejército o la Guardia Nacional, sino de las fuerzas paramilitares de Maduro, o colectivos. Puede que Maduro no se animó a pedirles al Ejército y a la Guardia Nacional que dispararan contra la gente.
En quinto lugar, si bien es probable que no haya una intervención militar estadounidense o internacional en un futuro próximo, podría haber presiones crecientes para una intervención de las Naciones Unidas en el futuro.
Prácticamente todos los países de América Latina y Europa que apoyan a Guaidó, incluidos Colombia y Brasil, declararon el lunes que no respaldarán una intervención militar estadounidense o internacional. Pero si la crisis humanitaria de Venezuela continúa empeorando, eso podría cambiar.
Más de tres millones de venezolanos ya han huido de Venezuela, y su número puede aumentar a 10 millones en los próximos cuatro años, según el secretario general de la Organización de los Estados Americanos, Luis Almagro.
En resumen, salvo un milagro —como lo sería un gran aumento en los precios del petróleo, que pocos esperan— Maduro lleva las de perder. Sus problemas irán en aumento, y estará bajo una creciente presión interna y externa para acordar una solución política que conduzca a un restablecimiento de la democracia.
*No se pierdan el programa “Oppenheimer Presenta”, domingos, 9 p.m. en CNNE.
Por: Andrés Oppenheimer @oppenheimera
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Miami, miercoles 27 de febrero 2019
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Un capital político fundamental que tienen las fuerzas democráticas es la figura de Juan Guaidó…”.
■ Colocado en una encrucijada de la historia, cuando tantas voces vacilaban en su juramentación, echó hacia adelante y se consagró súbitamente como el eje de una nueva ofensiva contra el régimen de Maduro; tanto, que decenas de países lo reconocen como jefe de Estado.
[S]u popularidad ha volado hasta niveles inimaginables. Sin embargo, hay que saber que esa resonancia no emana de un espectacular trabajo político y obra realizada, sino de su buen sentido estratégico y de la esperanza exasperada del pueblo venezolano; subió como la espuma y como suele ocurrir en liderazgos súbitos, como la espuma puede bajar. Por esta razón, a Guaidó hay que preservarlo física y políticamente; preservarlo del sectarismo al cual lo confinan algunos asesores, preservarlo del desgaste y, desde luego, preservarlo de la saña criminal del régimen.
El 23 de febrero se plantearon dos objetivos centrales: la fractura del Alto Mando Militar y la entrada “sí o sí” de la ayuda humanitaria. Ninguno de esos objetivos fue alcanzado y no se pueden edulcorar los resultados. Una porción fundamental del país y de los aliados internacionales actuaron como si Maduro iba a salir ese día o en los dos o tres días siguientes. Es posible que se haya hecho creer tal especie para entusiasmar a los ciudadanos y atemorizar al régimen; sin embargo, se dejó colgados de la brocha a gobernantes y pueblos que creyeron que tales objetivos eran alcanzables, además se aguó el Grupo de Lima.
¿Hubo elementos positivos al lado de ese fracaso? Sí; los hubo y los hay: Maduro desplegó su crueldad en vivo y directo hacia el mundo; presidentes, embajadores, dirigentes políticos y sociales de todo el mundo, periodistas y ciudadanos de a pie vieron las urgencias y el agobio de los venezolanos sin que nadie se los contara; vieron, estupefactos, a un régimen homicida quemando comida y otros elementos indispensables para ciudadanos hambreados y humillados; vieron a militares y grupos paramilitares en sus tareas asesinas; también percibieron a militares yendo a Colombia y colocándose a las órdenes de Guaidó, lo cual evidencia el descontento militar (¿debilita los movimientos de rebeldía internos?).
¿Maduro se ha fortalecido? No. Ha demorado su salida; pero no se ha fortalecido. La presión de Estados Unidos, Brasil y Colombia, a lo cual Guaidó como presidente encargado ha contribuido en forma decisiva; las sanciones económicas e individuales de Trump; la efervescencia militar creciente; la descomposición de los cuadros del régimen con una moral bajísima, y la furia ciudadana siempre presente, aunque oscile entre la esperanza y el desencanto, debilitan la estructura del régimen.
Ahora, a diseñar mejor, con amplitud, porque Maduro está débil y un buen empujón, masivo, externo e interno, finiquita la tarea.
*Carlos Blanco. Consultor Internacional. Ha trabajado con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Unión Europea, Corporación Andina de Fomento, Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo, Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
Por: Carlos Blanco
Tiempo de Palabra
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@carlosblancog
EL NACIONAL
Caracas, miercoles 27 de febrero 2019
Seguramente el funcionario Rodríguez quiso hilar fino y trajo a un periodista importado para que diera lustre a su patrón. Quiso hilar demasiado fino, en realidad, pues se trajo a un entrevistador expulsado de la Casa Blanca por Trump para que le hiciera preguntas al usurpador…”.
■ Si el periodista fue echado y vituperado por el cabecilla del imperio, ¿no convenía que acompañara con sus inquisiciones al solitario inquilino de Miraflores?, ¿que le alivianara el prestigio gracias a la celebridad adquirida en una escaramuza con el propio ogro de Washington?.
Sin embargo, el funcionario olvidó el detalle que condujo al escándalo de la dorada sala de prensa: el periodista fue condenado por el mandatario estadounidense debido a que hacía su trabajo con responsabilidad, a que no tenía miramientos en su deseo de buscar y encontrar la verdad. Debió suponer que venía Jorge Ramos a hacer lo mismo en el Palacio de Miraflores, pero las ínfulas de omnipotencia le hicieron creer que se conformaría con formalidades que no se pasarían de la raya. Error de grandes proporciones, falla propia de principiantes presumidos, torpeza de cálculo que debe pasar a los anales de la ineptitud comunicacional, pues el buscador de la verdad hizo con el moreno Nicolás lo que había hecho antes con el rubio Donald: cumplir con sus obligaciones profesionales.
O tratar de cumplirlas. Como se sabe, el usurpador no aguantó la primera andanada de preguntas y se alejó airado del averiguador que lo perturbaba, para que después el funcionario Rodríguez, urgido de remediar la minucia de haberse equivocado con el convidado, ordenara su pasajero secuestro, al cual obligó también en términos violentos a los otros miembros del equipo del canal que operaba la frustrada sesión, y el robo de los instrumentos que habían llevado para trabajar. El infeliz final no solo demostró de manera palmaria la fatuidad y la necedad del promotor del episodio, sino especialmente un hecho de especial trascendencia: la imposibilidad de ejercer el oficio periodístico y de que exista libertad de expresión en Venezuela.
Pero el hecho es susceptible de un análisis de mayor profundidad. Los mandones pudieron disimular el escándalo, buscar fórmulas a través de las cuales se disminuyera el eco que debería tener, pero hicieron justamente lo contrario. Estaban ante un periodista famoso y frente al equipo de una televisora extranjera, pero ejercieron una violencia que no era necesaria. Quisieron que se conociera sin maquillaje, sin afeites, en toda la proporción, su brutalidad. Si consideramos que el usurpador y sus secuaces son ahora objeto de escrutinio universal por los desmanes que promovieron para impedir la entrada de la ayuda humanitaria que el pueblo esperaba con ansiedad, por la sangre que derramaron, parece inexplicable que no se cuidaran de un suceso que aumentaría su celebridad en la parcela de la inhumanidad y la tiranía.
Es explicable del todo, no obstante. Justamente quieren mostrar de nuevo sus colmillos afilados y anunciar ante el mundo que se aferrarán al poder cueste lo que cueste. Utilizaron el suceso para crear más terror, para amansar periodistas levantiscos, para provocar las parálisis de las muchedumbres adversas y también, por supuesto, para no desaprovechar la ocasión de retar a las democracias del mundo a que los vengan a sacar por las malas. Por eso proclamaron, como si cual cosa, que les dio la paladina gana de secuestrar la verdad.
Por: Redacción
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Caracas, miercoles 27 de febrero del 2019
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Un grupo de paramilitares se presentó, el 24 de febrero 2019, al puesto militar La Mulata en el municipio “Pedro María Ureña” del estado Táchira. Pero no es la primera vez, también ocurrió a finales del 31 de octubre 2018…”.
■ Nosotros habíamos señalado el 19 de septiembre del 2018,es decir, más de mes y medio antes de que medio centenar de hombres había llegado el 10 de septiembre 2018, armados con granadas, armas largas, lanza granadas, fusiles y tiras cruzadas con muchas municiones, a la aldea Las Cumbres de ese municipio.
[A] causa del reciente hecho del fin de semana, el comandante general del Ejército, MG Jesús Suárez Chourio dijo, en el lugar de los hechos, que los “paracos vinieron a atentar contra estos aguerridos soldados en proporción de 3,4 a 1. Si aquí habían 25 allá casi 100 personas”.
Les agradeció que “hayan defendido la patria con la bravía, la valentía, el valor, la dignidad y el honor que le merece a un soldado de Chávez, Bolívar, Sucre, Zamora y Miranda”. Finalmente les dijo que vino a “admirarlos, respetarlos y darles un aplauso”.
Creo que el alto oficial está equivocado o desinformado, porque sería terrible que estuviera mintiendo públicamente. Según el reporte que fue notificado a la Región de Defensa Integral, el suceso, que ocurrió cuando se disponían al cambió de guardia, se desencadena cuando los militares del Ejército y la Guardia Nacional se percataron de la presencia de 20 individuos “con uniformes camuflados, pañoletas verdes y armamento largo de guerra”, quienes dispararon contra el comando. Les habrían gritado los irregulares: “entreguen las armas becerros, cabrones, asómense para darles el regalito”.
Si le damos crédito a la versión de Suárez Chourio en cuanto a la proporción, en el comando atacado solo estaban 5 militares. ¿Entonces cómo es que aplaude a una veintena de los funcionarios del puesto? Estaríamos hablando de una proporción de 1 a 1. Ta vez el comandante del Ejército no está bien informado.
Es más la versión de los militares, es que posteriormente les llegaron refuerzos de una comisión de 20 efectivos de Tropa profesional, comandada por el capitán Juan Hernández Gil, quienes fueron atacados por los paramilitares, pero logrando repeler al grupo irregular.
3. El Comandante General del Ejército @JSuarezChourio explicó la proporción del ataque y visitó el puesto fronterizo para animar a los soldados que ya habían fijado su posición al no claudicar pic.twitter.com/w9tilU4Qz8
Lo más importante no es que el general Suárez Chourio se presente al puesto militar a aplaudir. Lo más importante sería que hubiese tomado las acciones para enfrentar a esos grupos de paramilitares y defender al territorio y la soberanía.
La Fuerza Armada debió tomar medidas ante la presencia de paramilitares instalados en la Aldea Las Cumbres, a poca distancia del puesto La Mulata, que ya habíamos advertido desde septiembre del año pasado. Han ocurrido, desde entonces, dos ataques de paramilitares a ese puesto que ahora integra la Guardia Nacional y el Ejército.
La Fuerza Armada no ha actuado ante los paramilitares que se instalaron en esa aldea Las Cumbres, quienes luego de nuestra denuncia se retiraron y después regresaron. Hacen vida y pernoctan en esa aldea y sus alrededores.
La aldea está a unos 30 minutos de la alcabala de la Guardia Nacional del punto de control de El Vallado. Si usted se traslada desde Ureña, llega a la alcabala El Vallado y si sube a la izquierda, llegará a la aldea El Oso y de allí pasa a Las Cumbres, si sigue llega a Los Palmares y más allá a La Mulata. De manera que la aldea Las Cumbres está a unos 4 o 5 kilómetros en línea recta. Es decir que a Las Cumbres se llega por “El Vallado” y por “La Mulata”.
El general Suárez Churio creerá que cumple con su función y ante sus subalternos, con darles aplausos y discursos patrioteros. Pero su verdadera función, en defensa de esos militares de La Mulata, del territorio venezolano, de nuestra soberanía y de la nación, es actuar ante esos grupos de paramilitares que hacen vida en la frontera, que están armados, y no precisamente con pistolas de agua sino con armas de guerra. Que actúan en grupo, que están uniformados y que tienen sometida a parte de la población fronteriza, no es ningún secreto.
Sospecho que el Mayor General menos habrá visto a los grupos de la guerrilla, de lo que escribimos muchas veces, porque mientras los paracos se atrincheran en la aldea Las Cumbres de Ureña, la guerrilla tiene su cuartel central en el sector Llano Jorge de San Antonio del Táchira. Esos dos municipios son morochos.
Las únicas y verdaderas víctimas de los grupos que han permeado nuestro territorio, son los habitantes fronterizos, que hoy amanecieron con negocios saqueados, personas atracadas, golpeadas y robadas, porque para colmo el Gobierno llevó el fin de semana, y para defender a la revolución, a un grupo de civiles armados que se han dedicado a aterrorizar a la población, a atacar periodistas, a entrar a hoteles, negocios y viviendas a robarse lo que pueden. Parte de esos civiles armados están en lo que una vez fue el próspero Central Azucarero de Ureña.
*Sebastiana Barráez, Periodista del Semanario Quinto Día, egresada de la Universidad de Los Andes como licenciada en Comunicación Social. Ex jefe de prensa de la comisión de Finanzas del Senado. Con amplio conocimiento de la fuente militar y de fronteras. Publicaciones en varios medios de Venezuela y el extranjero. Conferencista en eventos nacionales e internacionales.
El 19 de febrero salí a comprar leche. Debido a la escasez crónica de alimentos en Venezuela, esa diligencia ya es muy complicada, pero en mi caso hay que añadirle otro obstáculo: no tengo bolívares, la moneda oficial de Venezuela…
■ Todo mi dinero está en bitcoines; tenerlo en bolívares sería un suicidio financiero: la última vez que revisé, la tasa de inflación diaria rondaba el 3,5 por ciento. Esa es la inflación diaria; la tasa de inflación anual en 2018 fue de alrededor de 1,7 millones por ciento.
Ciudad Guayana, Venezuela.- No tengo una cuenta bancaria en el extranjero y, debido a los controles monetarios de Venezuela, no cuento con una forma sencilla de usar una moneda extranjera convencional como los dólares estadounidenses.
Las cosas se vuelven cada vez más desquiciadas por aquí. Venezuela ahora tiene dos presidentes. Uno de ellos, Nicolás Maduro, quiso vencer al multimillonario británico Richard Branson en una competencia de conciertos de caridad. Mientras los venezolanos pasamos hambre, se han registrado violentos enfrentamientos alrededor de la ayuda humanitaria que se apila en las fronteras con Colombia y Brasil. Además, antes de poder comprar leche, necesito convertir los bitcoines a bolívares.
En realidad, esa parte es más sencilla de lo que podría creerse. Reviso los listados en LocalBitcoins.com, la casa de cambio que la mayoría de los venezolanos aparentemente usamos, en busca de ofertas de compra para mis bitcoines de gente que usa el mismo banco que yo; de esa forma, la transferencia bancaria electrónica puede pasar de inmediato. Una vez aceptada la oferta, los bitcoines se deducen de mi cartera y el sitio los conserva en garantía. Envío mi información bancaria al comprador y espero.
Una vez que el comprador me envía los bolívares mediante una transferencia electrónica, libero los bitcoines de la garantía y se transfieren a la cartera de bitcoines del comprador. Nos damos mutuamente una calificación positiva y eso es todo. Todo el proceso lleva unos diez minutos.
Resulta que no soy el único venezolano que usa criptomonedas. El mercado local de bitcoines rompió un récord el 17 de abril, cuando alcanzó un valor de un millón de dólares tan solo ese día, según informó Bloomberg. Venezuela ha ocupado el segundo lugar en el mundo en volumen de actividad en LocalBitcoins.com, después de Rusia. Según Coin Dance, un sitio web que monitorea las transacciones en criptomonedas, durante la semana que terminó el 16 de febrero, la gente en Venezuela comerció alrededor de 6,9 millones de dólares en LocalBitcoins.com, en comparación con 13,8 millones de dólares en Rusia (estoy haciendo la conversión con base en la tasa de cambio promedio del bitcóin que CoinMarketCap aplicó esa semana). Eso es algo considerable para un país que ha estado en recesión desde hace cinco años y cuya economía se contrajo un 18 por ciento en 2018.
Sin embargo, no puedo cambiar demasiados bitcoines a la vez. El gobierno no supervisa las transacciones en criptomonedas (todavía), pero sí las que se hacen en bolívares (y cualquier transacción equivalente o superior a los 50 dólares congelará tu cuenta de manera automática hasta que puedas explicar a tu banco de dónde provienen los fondos).
A pesar de ello, se puede decir que las criptomonedas han salvado a nuestra familia. Ahora cubro los gastos de mi hogar por mi cuenta. Mi padre es empleado gubernamental —en un departamento de impresiones sin papel— y gana alrededor de 6 dólares mensuales. Mi madre es ama de casa sin ingresos y las criptomonedas ayudaron a mi hermano Juan, de 28 años, a escapar de Venezuela a mediados del año pasado.
Durante años trató de ganarse la vida como abogado aquí, pero en tiempos de hiperinflación todos se hacen más pobres cada día que pasa, incluidos los clientes de un abogado. Juan estaba ganando tan poco que en realidad gastaba dinero para trabajar (comprar artículos de papelería, pagar taxis). Acabó por rendirse.
A principios del año pasado comenzó a hacer diseño gráfico y traducciones en línea. Sin embargo, la mayoría de las páginas web pagan por el trabajo independiente a través de PayPal y opciones similares, lo cual no podemos usar debido a los controles del tipo de cambio en vigor que solo permiten a los bancos venezolanos usar la moneda local (en la práctica, para el mundo exterior, incluso aquellos que tenemos cuentas bancarias aquí no somos sujetos bancarizados). Así que Juan tuvo que recurrir a las criptomonedas para que le pagaran.
Gracias a esos ingresos, comenzó a pensar en irse de Venezuela. Pudo comprar lo que necesitaba para el viaje a Colombia: ropa, una mochila, un celular. Ahorró algo de dinero. Incluso subió un poco de peso, algo extraordinario estos días por acá.
Las criptomonedas también lo ayudaron durante el viaje de cuatro días. Se sabe que el personal del Ejército venezolano en las fronteras confisca el dinero de la gente que quiere irse, pero dado que el de Juan estaba en bitcoines, era inaccesible si no se contaba con una contraseña que él había memorizado. El “dinero sin fronteras” es más que una frase de moda para aquellos que vivimos en una economía que colapsa, en una dictadura que también se derrumba.
Se suponía que nos enviaría dinero a casa —en criptomonedas— una vez que tuviera suficiente. Western Union convierte las remesas a bolívares con el tipo de cambio oficial, que suele ser de la mitad de la tasa de cambio en el mercado negro. Algunos intermediarios usan el tipo de cambio del mercado negro y muchos de mis amigos venezolanos que viven en el extranjero también lo hacen. Sin embargo, si no cuentas con un comerciante de confianza, puedes ser presa fácil de las estafas. Además, el gobierno ha estado tratando de acabar con esos intermediarios desde hace años. El uso del bitcóin es más barato, rápido y seguro.
Ya lo habíamos planeado todo. Sin embargo, Juan no pudo encontrar un trabajo decente en Colombia. Transcurridos tres meses se quedó sin dinero y tuve que enviarle bitcoines a él para que pudiera regresar a Venezuela.
Hasta las criptomonedas tienen un límite.
El 19 de febrero, después de cambiar mis bitcoines a bolívares —por un monto equivalente a unos 5 dólares— fui a comprar leche. Fui a todas las tiendas a las que se puede llegar caminando desde mi casa y que no cerraron el año pasado. De veinte, ninguna tenía leche.
No obstante, tenía que comprar algo, cualquier cosa, antes de que mis bolívares se devaluaran. Así que compré queso, de una tienda que solo tenía queso. Bueno, también tenía bolsas verdes de plástico transparentes sin etiquetas que, según el vendedor contenían harina de maíz, pero no me atreví a comprar eso.
*Carlos Hernández es economista y colaborador de Caracas Chronicles.
Por: Carlos Hernández/NYT
Redacción/R24/REUTERS
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Cúcuta, martes 26 de febrero de 2019
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La cadena televisiva Univision denunció este lunes que el periodista Jorge Ramos y un equipo de comunicadores de esa casa televisiva se encuentran retenidos en el Palacio Miraflores, presuntamente tras entrevistar a Maduro…
■ El director ejecutivo para las Américas de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, exigió “la inmediata liberación de Jorge Ramos y su equipo de Univisión”.
■ La cadena televisiva publicó un tuit diciendo que Ramos estaba entrevistando a Maduro, “pero a él no le gustaron las preguntas”. Además denunció que el equipo técnico de los periodistas había sido confiscado.
Caracas.- El periodista mexicano estadounidense Jorge Ramos y su equipo de Univisión habrían sido retenidos en el Palacio de Miraflores, residencia presidencial de Venezuela, por órdenes de Nicolás Maduro, luego que le realizaron una entrevista en la que no les gustó las preguntas, según denunció el también periodista Daniel Coronell, la cadena televisivia Univisión y el director ejecutivo para las Américas de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco.
“Miembros del equipo de @Univision arbitrariamente retenidos en el Palacio de Miraflores por @NicolasMaduro: @jorgeramosnews, María Martínez, Claudia Rendón, Juan Carlos Guzmán, Martín Guzmán y Francisco Urreiztieta”, escribió en Twitter el periodista Daniel Coronell, publicación que fue compartida por Univisión.
El Ministro de Comunicaciones del chavismo, Jorge Rodríguez, dijo a Univision que “no era cierto” que estuvieran detenidos. Sin embargo, Univision no ha tenido contacto con ningun miembro del equipo. De acuerdo con Rodríguez, Jorge Ramos insultó a Maduro y por eso tomaron esa determinacion. Rodríguez dijo que Jorge Ramos llamó a Maduro asesino y dictador varias veces
En las últimas semanas Maduro ha brindado numerosas entrevistas a cadenas nacionales y extranjeras. El gobernante, acusado por la mayor parte de los países de la región de no tener legitimidad, intenta enviar un mensaje de “resistencia” ante la difícil situación que vive su gobierno.
El 23 de enero el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, asumió el cargo de presidente encargado del país tras declarar “usurpador” a Maduro. Guaidó tiene un amplio respaldo internacional y ha sido reconocido por Estados Unidos y más de 50 naciones. Según el cronograma de Guaidó, Maduro debe dejar el poder, se establecerá un gobierno de transición y posteriormente se convocarán elecciones libres.
Según Univisión, los otros periodistas retenidos son María Martínez, Claudia Rondón, Francisco Urreiztieta, Juan Carlos Guzmán, Martín Guzmán y Jorge Ramos.
La conductora de Univisión, Patricia Janiot, detalló que el ministro de Comunicaciones de Venezuela, Jorge Rodríguez, le dijo a Univisión que Jorge Ramos y su equipo no estaban detenidos sino que iban de camino a su hotel.
Sin embargo, aclara Janiot, Univisión no se ha comunicado con Ramos ni con ningún miembro del equipo.
Según el ministro Rodríguez, Ramos habría llamado en repetidas ocasiones “asesino” y “dictador” a Nicolás Maduro, detalló Janiot.
José Miguel Vivanco exigió la “inmediata liberación de Jorge Ramos y su equipo de Univisión” e instó a que “la comunidad internacional debe estar alerta”.
Un equipo de periodistas de Univision Noticias, encabezado por @jorgeramosnews, se encuentra retenido en el Palacio de Miraflores desde la tarde de este lunes por órdenes de Nicolás Maduro. https://t.co/6eAUPrUURO
Atención: Un grupo periodístico de @Univision, encabezado por @jorgeramosnews, está arbitrariamente retenido en el Palacio de Miraflores en Caracas porque a @NicolasMaduro no le gustaron sus preguntas. También están confiscados los equipos técnicos.
Attention: A @Univision team, headed by @jorgeramosnews, is being arbitrarily detained at the Miraflores Palace in Caracas. They were interviewing @NicolasMaduro but he didn't like the questions. Their technical equipment was also confiscated. https://t.co/c45tB0E4er
Subsecretaria Breier: El Departamento de Estado ha recibido notificación de que el periodista @jorgeramosnews y su equipo están detenidos contra su voluntad en el palacio de Miraflores por Nicolás Maduro. Insistimos en su liberación inmediata; el mundo esta mirando. #Venezuelahttps://t.co/d5jDmjzjnP
CNNE habló con Patsy Loris, vicepresidenta Ejecutiva de Noticias de Univision, quien nos dijo que durante una entrevista en la tarde del lunes con Nicolás Maduro, en el palacio de Miraflores, su equipo técnico fue confiscado y que perdieron comunicación con el equipo de periodistas a cargo de esa entrevista conformado por Jorge Ramos, Maria Martinez, Claudia Rendon, Martin Guzmán y Francisco Urreiztieta. En una segunda llamada nos confirmó que no tuvieron comunicación con ellos por más de una hora y que ha ya fueron liberados.
El portavoz de Univision, José Zamora, dijo a Brian Stelter de CNN que la entrevista con Maduro estaba programada para las 2:30 p.m. hora local. El gobierno postergó varias veces la entrevista. Finalmente comenzó a las 7 p.m. “Muy poco después de la entrevista, a Maduro no le gustó la línea de preguntas y detuvieron la entrevista”, dijo el portavoz. “Confiscaron el equipo. Los están reteniendo allí, en el palacio presidencial. Jorge logró llamarnos, y en medio de la llamada, se llevaron su teléfono”.
Zamora dijo que a Univision aún no se le ha dado ninguna información del gobierno.
La subsecretaria estadounidense del hemisferio occidental, Kimberly Breier, envió un tuit para pedir la liberación inmediata de Ramos y su equipo. El tuit decía: “@StateDept ha recibido la noticia de que el periodista @jorgeramosnews y su equipo están detenidos contra su voluntad en el Palacio de Miraflores por Nicolás Maduro. Insistimos en su liberación inmediata; el mundo esta mirando a #Venezuela”.
Luego, se supo de su liberación a través de la cuenta en Twitter del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa de Venezuela y por Daniel Coronell, presidente de la Cadena.
*Con información de Brian Stelter, Stefano Pozzebon y Julia Jones.
Por: Orla Guerin
AGENCIAS/ AP/ NYT
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Cúcuta, lunes 25 de febrero de 2019
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Venezuela: no son desertores aquellos guardias y efectivos de las FFAA que decidan sumarse a nuestra lucha. ¡Han decidido ponerse del lado del Pueblo y de la Constitución!
¡Bienvenidos! La llegada de la Libertad y la Democracia a Venezuela ya es indetenible…”.
Juan Guaidó
■ Duque pide que Grupo de Lima haga llamado a militares venezolanos.
■ Algunos parecían estar en shock por las escenas violentas de este fin de semana cuando las tropas venezolanas dispararon contra su propia gente con gases lacrimógenos y perdigones.
■ Un total de 270 uniformados venezolanos han desertado y cruzado a Colombia desde el sábado, en medio de una escalada de tensiones por el frustrado ingreso de ayuda humanitaria a Venezuela.
■ Christian Krüger, director de la autoridad migratoria colombiana, explicó que los desertores reciben un salvoconducto temporal, mientras se estudia caso por caso ‘quién es la persona y cuál es el argumento que está dando para la concesión del refugio’.
Cúcuta.- Un total de 167 militares y policías venezolanos han desertado y cruzado a Colombia desde el sábado, informó la autoridad migratoria, en medio de una escalada de tensiones por el frustrado ingreso de ayuda humanitaria a Venezuela.
Los militares y policías -cuyo rango no ha sido precisado- ingresaron en su mayoría por la frontera de Norte de Santander con el estado venezolano Táchira.
De acuerdo a las entrevistas adelantadas por Migración Colombia, en los últimos días llegaron uniformados de la Guardia Nacional Bolivariana, y la Policía Nacional Bolivariana, entre otras. De este grupo, varios estaban acompañados por sus familias por temor a las represalias.
“En un solo día, más de 120 oficiales, suboficiales y soldados de la FANB (Fuerza Armada Nacional Bolivariana) de Venezuela se incorporaron bajo las órdenes de (el presidente encargado de Venezuela) Juan Guaidó a la ruta constitucional de sacar al dictador que abusivamente ocupa Miraflores. La consigna: liberar al pueblo venezolano y devolverle la democracia”, había dicho la vicepresidenta de Colombia, Marta Lucía Ramírez, el domingo.
La funcionaria acompañó este domingo al presidente colombiano, Iván Duque, en un recorrido por los puentes internacionales Francisco de Paula Santander y Simón Bolívar, en donde este sábado hubo disturbios durante el primer intento de envío de ayuda humanitaria a Venezuela.
“Está demostrado que las Fuerzas Militares de Venezuela han tomado contacto con la realidad y no cometieron todos estos atropellos, sino que lo hicieron los colectivos, que no representan a los militares de Venezuela”, comentó Ramírez sobre el saldo de 285 heridos que dejó el primer intento de envío de ayuda humanitaria a Venezuela desde Colombia.
El director de Migración Colombia, Christian Krüger Sarmiento, explicó el proceso que siguieron los militares desertores para solicitar protección de las autoridades colombianas.
“El procedimiento es acercarse a autoridades migratorias y nosotros le otorgamos un salvoconducto”, manifestó.
Dicha solicitud, agregó, “tiene análisis previos del argumento que están dando para la concesión del refugio y, en base a eso, se le concede la posibilidad de refugio o no”.
El proceso de deserción comenzó hacia las 08:00 hora local (13:00 GMT) del sábado cuando cuatro miembros de la Guardia Nacional solicitaron la protección de las autoridades de este país en la ciudad de Cúcuta.
“Tres miembros de la guardia venezolana acaban de desertar de la dictadura de Nicolás Maduro en el Puente Internacional Simón Bolívar y han solicitado ayuda a Migración Colombia”, dijo más temprano un comunicado oficial.
Posteriormente, Migración agregó que un sargento venezolano también desertó de las filas en el Puente Francisco de Paula Santander.
Maltratados y golpeados:
Nos reunimos con los desertores, hombres y mujeres, un día después de que dejaron sus armas y abandonaron sus puestos. Han encontrado refugio en una iglesia católica, con una discreta presencia de seguridad afuera.
Algunos parecían estar en shock por las escenas violentas de este fin de semana cuando las tropas venezolanas dispararon contra su propia gente con gases lacrimógenos y balas de goma.
El párroco que los acogió nos dijo que muchos llegaron maltratados y golpeados. Los desertores dijeron que habían huido porque su país necesitaba un cambio y que sus hijos necesitaban comida. Después de hablar por teléfono con un ser querido, un joven oficial lloró abiertamente en presencia de los demás.
La mayoría de los que conocimos eran soldados rasos. Afirmaron que la cúpula militar aún está vinculada -por la corrupción- al presidente Nicolás Maduro, y que este lucharía por mantenerse en el poder.
Pero dijeron que había perdido a las tropas que ahora están confiando en el líder de la oposición, Juan Guaidó.
En una conversación, un desertor de 23 años dice que le preocupa que las fuerzas leales a Maduro
puedan atacar a su familia en Venezuela. Los desertores aceptaron hablar pero solicitaron que no
ser identificados por motivos de seguridad.
¿Qué dicen los desertores?:
Después de aceptar hablar bajo condición de anonimato, un grupo de desertores venezolanos alojados en una iglesia en Cúcuta describieron lo que los empujó a abandonar las fuerzas armadas del presidente Maduro.
“Hay muchas tropas profesionales que quieren hacer esto. Esto será un efecto dominó. Esto tendrá una influencia significativa en las fuerzas armadas”, dijo un hombre de 29 años.
“Las fuerzas armadas se han derrumbado debido a tantos oficiales corruptos. Los militares profesionales están cansados. No podemos seguir siendo esclavos, nos estamos liberando”, agregó.
Otra desertora, una mujer, describió el estado de ánimo del sábado como “tenso”, y agregó: “Estaba pensando que no podía dañar a mi propia gente. Mi hija todavía está en Venezuela y eso es lo que más me duele. Pero hice esto por ella. Es difícil porque no sé qué le pueden hacer”.
Un tercero dijo que sentía dolor al ver a los venezolanos luchando por la ayuda humanitaria en las calles.
“Me sentí impotente e inútil. Sentí dolor por todo lo que sucedió”, dijo.
¿Qué ocurrió el sábado en la frontera?:
La oposición venezolana tenía previsto cruzar la frontera de forma pacífica desde Colombia y Brasil con camiones cargados con la ayuda humanitaria. Guaidó se había comprometido a que esos cargamentos entrarían al país ese día. En respuesta, Maduro cerró las fronteras del país.
Civiles venezolanos buscaron cruzar la frontera para buscar la comida y medicinas, pero su intento rápidamente derivó en una situación sangrienta.
Los soldados dispararon contra los civiles con gases lacrimógenos y balines de goma.
“¿Dónde está el socialismo? El sueldo no te alcanza ni para los pasajes”
Testimonio de Edgar Torres Varela, sargento de la Fuerza Armada Nacional de Venezuela que desertó el 23 de febrero*
Cuando yo me desperté, el 23 de febrero, comencé a pensarlo seriamente. Ese era el día que teníamos que libertar a Venezuela, libertar a nuestro pueblo. Tomé la decisión de cruzar la frontera ese mismo día.
Decidí luchar por dejar entrar la ayuda humanitaria. Como militares que somos, el pueblo confía en nosotros para defenderlo. Debemos defender al pueblo, no al gobierno. Al Estado, no al gobierno.
Entre la tropa no hablábamos mucho de esto porque de esas cosas no se puede hablar dentro del comando. No se puede por el temor a lo que puede pasar, incluso puedes ir preso. Además, somos militares y ante todo existe la disciplina, la obediencia y la subordinación. Pero estamos decididos, mis compañeros están decididos también. La lucha sigue. La decisión es libertar a Venezuela.
Yo llegué al puente rompiendo las barreras y topes con una tanqueta. Decidí avanzar. Se siente una emoción muy grande, se pierde el miedo. Eran momentos en los que yo estaba decidido a hacer algo por nosotros mismos, por la libertad.
El sargento Torres utilizó una tanqueta para romper con los cercos en la frontera y fue uno de los
primeros tres desertores que llegaron a Colombia el 23 de febrero. Foto: Boris Miranda, BBC Mundo
Nunca imaginé que esto pasaría:
Llevo 14 años en la institución. Ingresé a los 21 años. Nací en un pueblo llamado Boconó, en el estado de Trujillo. Somos de un pueblo humilde y trabajador, toda mi familia está allá. Todos preocupados por la situación de país, la necesidad, la falta de alimento, de insumos médicos.
Me di cuenta que las cosas se arruinaron cuando empezó la migración. Cuando nuestras familias se comenzaron a desprender y la gente empezó a irse del país.
Es doloroso porque el sueldo no alcanza para nada, ni para los pasajes. No alcanza para alimentar una familia de dos personas por una sola semana. Toda la tropa sufre eso. Nos dan arroz, caraota y grano, pero poquito.
Nuestro gran miedo es que un familiar se enferme porque lo podemos perder. No tenemos el seguro social y el seguro de un militar no sirve para nada. Podemos durar un día en una clínica y si se acaba el seguro te dicen ‘ya no lo podemos tener aquí’. ¿Dónde está el socialismo? Nosotros, la tropa, estamos pasando necesidades y el alto mando tiene su seguro, todos sus beneficios. ¿Dónde quedamos nosotros y nuestros familiares?
Cuando entré eran otros tiempos, había disciplina, había respeto entre militares. De un tiempo acá se acabó todo.
No niego que admiraba a Hugo Chávez. Era un líder, era un comandante. Se ganó al pueblo de Venezuela. Lamentablemente el que manda es Dios y se fue.
Cuando entré a las Fuerzas Armadas nunca imaginé que esto pasaría. Nadie se imaginaba esto, nunca. Era imposible imaginarme esto, pero nos tocó vivirlo y aquí estamos, pa’lante.
Muchas veces tuve que salir a reprimir y por dentro sabía lo que siente el pueblo. Es difícil estar ahí en ese momento. Se siente miedo porque ves que el odio y la rabia la descargan con uno. Y uno no tiene la culpa. Estuve en las manifestaciones de 2014, de 2017. Fueron muchos días. Me dolía cuando tenía que lanzar gases. Uno no lo hacía con mala intención.
*Testimonio brindado a Boris Miranda, corresponsal de BBC Mundo en Colombia.
¿Cómo se llegó a esta situación?:
La ayuda humanitaria almacenada en Colombia y Brasil está en el centro de un choque político entre Maduro y Guaidó que se remonta a la controvertida reelección del primero en 2018.
Esos comicios fueron desconocidos por parte de la oposición que los consideró fraudulentos y que, en consecuencia, decidió desconocer la autoridad del mandatario desde que el pasado 10 de enero inició su nuevo periodo presidencial.
Casi dos semanas más tarde, Guaidó -en su condición de presidente de la Asamblea Nacional (Parlamento)- se juramentó como “presidente encargado” del país y anunció que encabezaría un gobierno de transición que convocará elecciones libres.
Maduro, por su parte, le acusó de liderar un intento de golpe de Estado.
Guaidó recibió el apoyo de Estados Unidos, Canadá y la mayor parte de los países latinoamericanos y europeos; mientras que Maduro cuenta con el respaldo de Rusia, China, Irán, Turquía, Bolivia y Cuba, entre otros.
Venezuela ha vivido durante los últimos años una severa crisis política y económica.
Una inflación descontrolada ha hecho subir los precios de una manera desbocada, lo que ha dejado a una gran parte de la población sin capacidad para costear los bienes más esenciales.
Unos 3,4 millones de ciudadanos han emigrado de Venezuela en los últimos años, de acuerdo con cifras de la Agencia de la ONU para los refugiados, ACNUR.
Se trata de la mayor crisis migratoria que ha visto América Latina
Duque a militares venezolanos:
El presidente de Colombia, Iván Duque, dijo este lunes que espera que el Grupo de Lima reunido en Bogotá llame a los militares de Venezuela a brindar su lealtad a la Asamblea Nacional y a Juan Guaidó, a quien considera el mandatario encargado del país caribeño.
“Espero que hoy el Grupo de Lima haga ese llamado para que las Fuerzas Militares de Venezuela se ubiquen en el lado correcto de la historia y brinden su lealtad a la Asamblea Nacional y al presidente encargado para que la dictadura llegue a su pronto final”, dijo Duque al intervenir en la reunión del grupo.
Luis Salamanca, politólogo:
“Están abiertas todas las vías para el cambio político, es decir, las de fuerza, golpe militar e intervención extranjera. Pero la que más está produciendo efecto es la vía lenta del socavamiento del poder militar del régimen. En ese punto debería concentrarse el foco. Lo que está en pleno desarrollo es un vencimiento de la resistencia de Maduro y su administración, que se está jugando su última carta de luchar hasta el final. No sabemos si ese final será “verle el hueso a la carne”, y llegar al punto de un enfrentamiento final o sacar la bandera blanca antes de que llegue ese punto. La oposición sigue en su tarea de minar las bases utilizando todos los mecanismos a la mano a través de la presión y las sanciones internacionales, los incentivos y las amenazas. Internamente se ha retado al poder de facto de Maduro con una persona como Guaidó que asume la presidencia de manera interina, desarrollando una cantidad de acciones como las del sábado y las anteriores, que merman la autoridad del chavismo, demostrando que Maduro ya no tiene autoridad sino que poder fáctico. Lo que sigue es una guerra-en sentido figurado-de posiciones, donde cada actor dará un paso que ponga al otro contra la pared. La ofensiva hoy está en manos de la oposición, porque hay un caldo de cultivo que permite decir que no hay cohesión militar”.
Por: Orla Guerin
AGENCIAS/ AP/ NYT
Redacción/R24/REUTERS
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